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Coordinador de la Mesa: Victor Pérez Escolano
Andalucía, de manera muy destacada entre las regiones europeas, se caracteriza por el número e importancia de sus centros históricos de diversa dimensión. No hay política urbana posible, y mucho menos efi caz, que no integre debidamente la condición patrimonial de nuestras ciudades y pueblos. Por consiguiente, a la hora de refl exionar y debatir en un foro sobre nuestros centros históricos y las políticas de intervención para su revitalización, desde la residencia a las actividades, desde los espacios públicos hasta su accesibilidad, es de todo punto necesario substanciar ese factor central de su entidad patrimonial.
Un primer aserto a examinar es la naturaleza abierta y viva de este valor, muy diferente de la anticuada y reductiva idea de monumento.
Coordinador de la Mesa: Javier Campos González
En los años 60 del siglo XX, España durante un tiempo asilada del devenir occidental, conoció una radical transformación social, cultural y económica. Con un cierto complejo de inferioridad -una constante a lo largo de su historia- , adoptó en bloque como meta en todos
los campos, los principios de la civilización anglosajona y del capitalismo global, haciendo tablarrasa de su propia cultura, de su adscripción al mundo mediterráneo.
El hilo cultural se cortó, y comenzó, esperanzada en una nueva etapa que no venía, lógicamente, avalada por la experiencia.
Los cascos de las poblaciones españolas empezaron a despoblarse, desplazándose su población a nuevos barrios que se construían en la periferia siguiendo modelos de vida y arquitectura “internacionales”.
Coordinador de la Mesa: Manuel Pérez Yruela
La mesa sobre “La nueva ciudadanía. Lo social y lo vecinal” debe centrar su trabajo en el análisis de los aspectos y variables sociales que caracterizan a los centros históricos, que se pueden agrupar en dos grandes apartados. Primero, las características sociodemográfi cas
de los habitantes de estas áreas urbanas y la manera en que estos rasgos han infl uido en su evolución y condicionan futuros procesos de recuperación.
Segundo, la importancia de la participación e implicación de los vecinos y, en general, de las organizaciones ciudadanas en los procesos de recuperación y revitalización de estas zonas.
Coordinador de la Mesa: Pedro García del Barrio
El espacio público en una geografía del tiempo.
La condición contemporánea del espacio público es la comunicación, no tanto la información, la relación personal con ese espacio publico es experimental y no conceptual, esto es, nos relacionamos con ese espacio público de una manera fenomenológica, no contemplativa.
El plano del metro nunca es geográfi co y para facilitar su comprensión deforma la forma en un esquema de tiempos.
Es una evidencia, nos comportamos como actores y no como espectadores y aún menos como escenario. El espacio público ha dejado de ser fotográfi co y se ha convertido en cinematográfico.
Coordinador de la Mesa: Carlos Hernández Pezzi
El corazón que late en el centro de la ciudad lo ha hecho siempre con relación a la función residencial. La vida humana, que tantas veces se ha expresado como un uso, -más que como un proceso de interrelación de la humanidad con la naturaleza y el medio-, es el objetivo central de todas las políticas de vivienda y de todos los intentos por crear comunidades libres y democráticas.
El proceso mundial de urbanización y, especialmente, los últimos años del siglo XX han demostrado que la vivienda, siendo la célula esencial de la vida humana en la ciudad, no puede aislarse de un contexto de funciones, servicios y redes, que afectan a lo sustantivo de la comunidad en sus partes más sensibles. Vivienda y ciudad son categorías distintas jerarquizadas en escalas a partir de lo metropolitano, pasando por los distritos, el barrio
y los complejos o conjuntos residenciales, las unidades vecinales o de habitación. Las comunidades ciudadanas representan hoy el espejo en el que se mira la calidad de vida urbana, la cultura y el desarrollo local. La ciudadanía no se entiende sin un proceso que sea mucho más que el del alojamiento solo, e incluya la red de externalidades que hace una vida urbana rica, tolerante y justa.
Coordinador de la Mesa: José Guirao Cabrera
Los Centros Históricos de las ciudades son espacios vivos en los que sus habitantes tienen las mismas necesidades de equipamientos sanitarios, comerciales, educativos, asistenciales y culturales que el resto de los habitantes de las ciudades y núcleos urbanos que no tienen dicho carácter. Sin embargo la difi cultad en algunos casos, o el abandono en otros, de dichos centros ha supuesto la pérdida o ausencia de equipamientos necesarios para atender a los pobladores de estos espacios.
En algunos casos la falta de accesibilidad en las tramas urbanas de carácter histórico ha difi cultado la instalación de dichos equipamientos.
Coordinador de la Mesa: Félix Bayón
El centro histórico es un espacio de mezcla e inclusión, del que dependen o con el que se articulan casi todos los espacios, centros y periferias de la ciudad contemporánea. Es el espacio de redes por excelencia, porque mantiene todos los polos de atracción y la mayor parte de los espacios simbólicos y colectivos de la ciudad, la mayor parte del espacio público y la mayor parte del patrimonio monumental y artístico. Reúne pues condiciones para ser un permanente crisol de actividades, de fl ujos y de fusiones sociales que lo convierten en un ámbito único y singular para emplazar en él cualquiera de los recursos de identidad e innovación de la ciudad contemporánea.
En pocos años, tras la decadencia de la ciudad sectorizada y funcional del siglo XX, ha pasado del decaimiento y la degradación, -producto en parte de la implantación de servicios terciarios, el abandono residencial y la salida de las actividades industriales- a la estabilidad y en algunos casos a una franca recuperación y una nueva vitalidad, que proviene de nuevas visiones del centro.