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POR UNA CIUDAD QUE EXIJA UN #urbanismorealya

por Stepienybarno — Miércoles, 25 de mayo de 2011

 

Fotografía tomada de la galería del  flickr de “arribalasqueluchan”

 

Mucho se ha hablado en la Ciudad Viva, de la desconexión que sufrimos los arquitectos del resto de la sociedad, y que, en consecuencia, cuando proyectamos no lo hacemos para cubrir realmente las necesidades de la misma. Por ello, nos parece especialmente interesante el artículo que aquí mismo se publicaba hace unos días “15M y la ciudad”, y que ahora nosotros queremos continuar en este nuevo post.

Así que, en vista de los espectaculares movimientos y procesos que se están generando en todo el país, desde Stepienybarno, quisiéramos analizar lo que hoy está sucediendo en las plazas de nuestras ciudades.

Casi sin darnos cuenta ha pasado una década desde que Javier Echeverría acuñó el término de “tercer entorno” en su libro “Los señores del aire”. Con él se describía una nueva sociedad que estaba en esos momentos en plena ebullición tecnológica. A su vez, definía como “primer entorno” la etapa en la que el ser humano estuvo más ligado a la naturaleza, tanto en su entorno físico como en su relación con el tiempo. La tribu se regía por el sol o por las estaciones y se enraizaba en entornos naturales favorables. Con la llegada de la revolución industrial el tiempo pasó a ser comandado por el reloj y la jornada laboral de ocho horas, mientras que los emplazamientos dejaban de estar vinculados a la naturaleza para imponerse a ella por medio de urbes cada vez más grandes, Se trataba del “segundo entorno”. Pero a finales del siglo XX, comenzamos una nueva etapa que otros bautizaron como la era del conocimiento y la información y que se construye con tiempos y entornos muy diferentes. Como afirman los grandes pensadores; Bauman y Sloterdijk, nuestra realidad cada vez  se hace más difusa, escurridiza e indefinible. Hoy es todo líquido y burbujeante, lo sólido pasó a la historia, y seguir aferrándonos a ello no es una buena idea. El concepto de tiempo, cada vez se hace más inatrapable y el nuevo espacio donde se ubica la sociedad del “tercer entorno” es el aire, o cuando menos un lugar donde no se puede echar raíces.

Ahora, con la popularización máxima de Internet, la evolución de las nuevas tecnologías y, sobre todo,  la eclosión de las redes sociales, entendemos que se ha entrado en un nuevo estadio: la era digital, que no es otra cosas que la evolución lógica del tercer entorno. Según Jordi Pericot,

“el acceso universal a la red permite la participación, sin privilegios ni prejuicios, de todos los individuos que, en un permanente aquí y allá y un ahora y un después, se encuentran y se agrupan en red para expresar sus opiniones y creencias. Este intercambio abierto de experiencias hace que los ciudadanos, libres del silencio y el conformismo que impone el poder político, se conviertan en actores directos de sus relaciones sociales y puedan reforzar, en un plano de igualdad y libertad, el sentimiento de pertenecer a una determinada comunidad.”

La gran novedad es la hibridación que acompaña a esa sociedad de principios de siglo XXI. Entender que las TICs y las redes sociales no son un instrumento más de comunicación y conocimiento, sino que han cambiado la forma de relacionarnos y actuar, y, en consecuencia, de vivir  de toda una generación, nos parece del todo relevante a la hora de entender nuestra realidad.

Por todo ello, los arquitectos tenemos que responder y saber exactamente cuál es nuestro papel en esta nueva sociedad que se está fraguando.  Lo que está ocurriendo en Sol y decenas de plazas españolas, es la mejor nueva buena que podíamos tener. Ha llegado la hora  de un nuevo y participativo urbanismo en el que nadie quede excluido, niños, mujeres y tercera edad han de pasar a un primer plano sí o sí.

El espacio público, por fin, recupera el papel que nunca debió perder y se convierte en plataforma para nuevos procesos “bottom-up” o lo que autores como Juan  Freire están llamando “urbanismo emergente”. Como leíamos hace unos días en El pais, en un artículo de Paul Krugman, “El hecho es que lo que ahora mismo estamos experimentando es un desastre que se transmite de arriba abajo. Las políticas que nos metieron en este follón no eran respuestas a las exigencias ciudadanas. (…) al tratar de echarle la culpa a la plebe, las élites están eludiendo algunas reflexiones muy necesarias sobre sus propios errores catastróficos”.

Los jóvenes, hasta ahora,  han sido vejados y  ninguneados y, lo que es peor, parecía que esta situación continuaría siendo así por mucho tiempo. No estamos hablando de una juventud sin compromiso con su tiempo, sino, como se esta demostrando, de todo lo contrario. Los jóvenes (y no tan jóvenes) se han tirado a la calle y han sellado sus ideas en pancartas que a la fuerza han tenido que ser vistas por  quienes supuestamente nos representan. No ha sido obra de cuatro punkies, ni quinceañeros haciendo botellón, ni movimientos de una izquierda trasnochada dirigidos desde la trastienda.

El espacio público se ha convertido en el protagonista de la revuelta. Pero no un espacio público cualquiera, sino como bien tuiteaba hace unos días @JmEzquiaga, un espacio situado en los corazones de nuestras ciudades.  Nadie se ha ido a las calles de las anodinas urbanizaciones de la “ciudad trumanizada”, y por suerte la arquitectura ha supuesto el perfecto escenario y telón de fondo para que los verdaderos protagonistas, los cabreados ciudadanos, hagan su mejor intervención. Esta “apropiación” se ha hecho desde el respeto, el civismo (el mismísimo Gandhi estaría más que orgulloso) y siendo bien conscientes de que este espacio no es que no sea de nadie, sino que es de todos.  Quien quiera ver fantasmas los verá, pero la esencia del moviendo es un clamor popular que refleja el sentir general de indignación que ya ha llegado a su límite. A pesar de ello, determinados medios de comunicación han intentado ridiculizar el movimiento aprovechándose de sus flaquezas (que como todo en la vida las tiene), no han conseguido otra cosa que quedar en evidencia.  Si ya está mal no informar mucho peor es manipular, consciente e interesadamente,  la realidad.

 

Fotografía tomada de la galería del  flickr de “arribalasqueluchan”

 

La era digital de la que hablamos tiene por bandera el 2.0 y en ella la fuerza llega desde la sinergia horizontal de miles de pensamientos enfocados en la misma dirección. Se trata de planificar poco y coordinar mucho, de aprender haciendo y de recuperar valores del pasado como la solidaridad y la unión. En este sentido estamos totalmente de acuerdo con la hacker, Margarita Padilla cuando comenta que “los espacios 2.0, hechos por todos y por nadie, están saturados de primeros planos, de identidades digitales reflejo de las materiales. Y esa saturación, paradójicamente, los convierte en espacios de anonimato. Un anonimato que deslumbra por demasiada exposición.” Se trata de un movimiento plural, sin una cabeza visible, mejor dicho con muchísimas cabezas visibles pero no una sola, como si fueran miles de inquietas burbujas que tienen a agruparse por deseos y no por  afinidad política. Es más lo que nos une que lo que nos separa, y ponemos en jaque  el inoperante bipartidismo pues ya estamos hartos  de que casi todos los ciudadanos tengan que ser bastante pobres para que sólo unos pocos sean muy ricos.

Pero todo esto no hubiera sido factible hace diez años, ni siquiera hace cinco, los nuevos tiempos en los que estamos inmersos nos da un sinfín de posibilidades. Hoy #democraciarealya, #15M o #spanishrevolution son posibles porque la sociedad ha sufrido un proceso de hibridación sin precedentes y con grandes perspectivas de futuro. No hay un mundo “online” y otro “offline”, la clave es entender que ambos son permeables y uno potencia al otro. Esto es una gran novedad que, a buen seguro,  cambiará el curso de la historia. Es tan espacio público la red como las plazas y, a partir de ahora, no se podrá entender el uno sin el otro.

También es cierto que toda esta intensidad en los  próximos días o meses disminuya, pero no importa. Se ha dado un paso de gigante, un primer paso que garantiza que vamos en la dirección adecuada. Conviene no querer llegar demasiado pronto a la meta final. Así que, es posible que se pase de  concentraciones sin reivindicaciones excesivamente específicas a  concretar de manera demasiado pormenorizada.

Si esto ocurre, puede que el  movimiento acabe pareciéndose a un nuevo partido político que contentará a muchos pero ahuyentará a otros. Precisamente la falta de concreción en las peticiones es lo que hace que todos nos sintamos implicados, pero la tentación y, porque no decirlo, la necesidad de concretar es algo lógico aunque se pueda convertir en  un arma de doble filo.

 

Fotografía tomada de la galería del  flickr de “Mataparda”

 

Lo mejor está por llegar y cuando los de arriba crean que ya ha pasado la tormenta, algo mucho mayor volverá a tambalear los cimientos de una clase política que no han tenido el coraje de bajar a la plaza a escuchar lo que necesitan sus votantes. Como comenta Sergio Fajardo, ex-alcalde de Medellín y uno de los políticos más interesantes de los últimos tiempos, “Yo detestaba la política en el sentido tradicional, y estoy seguro de que en todos los partidos hay gente valiosa, pero la ciudadanía se va alejando de ese mundo; no hay confianza en quien está gobernando, y ése es el peor escenario posible; la gente se va aislando y va buscando sus propias soluciones. Son las cosas que tienen que aprender, porque es una fatalidad esa desconfianza en lo público.” Ahora toca inventar un nuevo futuro y, para ello, será fundamental que nuestros representantes nos presten atención, pero que nos escuchen a todos y  todos los días, no cada cuatro años.  Somos personas, no números ni mercancía, y si no se mentalizan de ello, no nos servirán como gobernantes. En esta misma línea de pensamiento, Sloterdijk afirma que “el hecho de que los políticos en activo estén tan raramente a la altura de los nuevos retos – intelectualmente no lo están casi nunca, moralmente a veces, pragmáticamente más mal que bien – produce en parte un descontento masivo, y cada vez más agudizado, con la clase política.”

A su vez, los técnicos deberemos aprender a facilitar los procesos y  a escuchar la voz de la sociedad a la que servimos. Está claro que si no aprendemos a hacer de nexo entre ciudadanía y quienes toman las decisiones, no se nos percibirá como profesionales necesarios. Se trata de que aprendamos a diseñar procesos que cumplan objetivos en vez de proyectos que respondan a una idea que alguien pensó genial. No podemos seguir apelando a nuestro título para sentirnos útiles, debemos buscar la forma en que nuestros servicios sean imprescindibles. Se trata de otra revolución interna, esta vez en el seno de nuestro colectivo de arquitectos. Si lo hacemos bien, a buen seguro que ayudaremos a que unos ciudadanos responsables puedan sacar el máximo provecho tanto del  espacio público digital, como del físico de nuestras plazas. La importancia del espacio público cada vez se torna más evidente a pesar de que “los políticos, en connivencia con otros poderes, han dedicado muchos años a destruir activamente el espacio público: las plazas y calles como lugares de convivencia y relación, los medios de comunicación como espacios para la crítica y el debate, Internet como plataforma para la autonomía y el empoderamiento ciudadano.” (Juan Freire)

 

 

Fotografía tomada de la galería del  flickr de “Antonio Marín Segovia”

 

Ya no vale quejarse más, se acabo el llorar, ha llegado la hora de pensar, debatir y actuar. No se trata solo de soñar con grandes utopías, sino de combinar los sueños con pragmatismo. Si, realmente, las reglas del juego han cambiado, en breve se demostrará que ese “tercer entorno” del que hablábamos al principio del artículo estará más presente que nunca.

Estas ideas no son imaginaciones de un pequeño sector tecnócrata que controla red y sabe cómo hacer ruido. Esto es política sin políticos y esto, pese a quien pese, es hacer ciudad. Por ello, no podemos seguir hablando de cómo serán nuestras urbes,  si no somos capaces de entender a quienes  las habitan y cuál es su realidad.  Como le gusta comentar a una persona muy querida por nosotros, ha llegado la hora de dar en el clavo porque “ya no hay tiempo de volver a repetir los mismo errores”. La suerte está echada.

 

Autores del artículo: Stepienybarno

 

*Stepienybarno está formado por Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó. Nuestra actividad se sustenta en tres pilares básicos: la investigación, la publicación y la redacción de proyectos de arquitectura.

A su vez, somos socios cofundadores de SINERGIA SOSTENIBLE y redactores de LA CIUDAD VIVA.

 

Las fotografías del artículo tienen licencia para ser compartidas.

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13 comentarios a “POR UNA CIUDAD QUE EXIJA UN #urbanismorealya”

  1. valeriano cardenas dice:

    Una vez más muy interesante la entrada.
    Comparto vuestras reflexiones y referencias… El aglomerante del movimiento 15-M ha sido el rechazo, la repulsa y el hartazgo, no sé que os parece si sería importante que desde ese movimiento ya compactado, se empezasen a tender redes posibilistas (en cuanto a capacidad de incidencia da igual la escala) que amplifiquen, sumen y hagan representativos todos los aspectos positivos que subyacen en este movimiento emergente, merecería la pena evitar el enfriamiento… indignados convenciendo a resignados.

  2. Javier Ricardo Simón Niño dice:

    Interesantes reflexiones sobre el movimiento 15-M y en especial en la relación con la arquitectura y los arquitectos.

    Hace tiempo que muchos venimos detectando un run-run entre la profesión; un sentir que proviene de muchos profesionales convencidos, per se o porque la situación económica les ha acelerado esa convicción, de que el modo en que se ha estado ejerciendo la profesión nos llevaba a una ruina profesional, ética, social y económica, y que reclama recobrar la función social de la Arquitectura.
    Los arquitectos hemos olvidado que el objetivo de nuestro trabajo no es directamente la forma sino las necesidades objetivas del entorno humano donde se implanta.

    Quienes concebimos la Arquitectura como una disciplina simultáneamente científica, técnica, creativa y social, cuyo objetivo genérico es garantizar que la colectividad disfrute de los beneficios de satisfacer tanto sus necesidades contingentes como estéticas, no podemos sino compartir el espíritu que ha llevado a tomar pacíficamente las plazas de nuestras ciudades (hasta ahora casi exclusivamente ciudades “trumanizadas” o convertidas en lugares sociales de desocialización de lo social)y alegrarnos por ello.

    Los jóvenes, y no tan jóvenes, nos marcan el camino a seguir, posiblemente lleno de incertidumbres y algún rodeo, por toda sociedad libre y justa, consciente de que el poder, su poder, reside en la suma de las voluntades de sus miembros.

  3. ricardo macht dice:

    Felicitaciones!! Mucho más que excelente!!!

    Pensar, debatir y actuar, comparto plenamente, es ahora!!!!

  4. Alejandro dice:

    Simplemente tremendo, 150% de acuerdo!! Y dicen que no hay trabajo! Ahora más que nunca!

  5. Manolo Carmona dice:

    Gran radiografía de lo que está ocurriendo en la sociedad actual, red y realidad se mezclan para crear una ciudad diferente a la que estábamos acostumbrados.
    Aprendamos de ello y saquemos lo positivo, disponemos de una herramienta de participación ciudadana que nuestros antepasados no hubieran ni soñado.
    Enhorabuena.

  6. POR UNA CIUDAD QUE EXIJA UN #urbanismorealya « zonas temporareas dice:

    [...] http://www.laciudadviva.org/blogs/?p=10449 [...]

  7. Guille dice:

    Muy interesante… me ha gustado mucho como habéis enfocado el artículo.
    Totalmente de acuerdo con vuestro final…
    Ha llegado la hora de dar en el clavo porque “ya no hay tiempo de volver a repetir los mismos errores”

  8. paco camacho dice:

    debemos reflexionar sobre el articulo que nos hace llegar Isabel Mª Jardim desde su muro,actuemos,el sistema,las leyes,los politicos,la sociedad,todo está mal,cada dia que pasa volvemos a encogernos de hombros,pensando que pobres,pero yo de momento me defiendo,a mi no me va mal….verdad?situacion impensable hace solo unos años,estamos mas cerca de la caida total que de la recuperacion,solo nosotros podemos hacer cambiar el desenlace.No spoy arquitecto, soy asesor de construccion pero estoy muy unido a vuestras preocupaciones,tambien las sufro
    Felicidades por el articulo.

  9. CloudHousing | De Cohabitar y otras mezclas transitorias « La Ciudad Viva dice:

    [...] ¿Es posible encontrar propuestas dentro de un marco de valores diferente?. Propuestas que entiendan y partan de la realidad vital de las personas que forman la ciudad; que se muevan dentro de ese “tercer entorno” al que hacian refrencia Stepienybarno en un post anterior. [...]

  10. iñaki dice:

    Enhorabuena por el enfoque del artículo!
    La Introducción de la Política en la Sociedad y
    de la Ciudadanía en la Ciudad = Urbanismo+Arquitectura, ¡ya era hora!
    Ha hecho falta una crisis económica drástica para que adoptemos posiciones que tendrían que ser fundamentales:
    -los ciudadanos deben ‘construir’ sus ciudades.
    -la población debe participar en el gobierno de su sociedad.
    Sigamos trabajando en estas redes digitales que desmontan los privilegios prestablecidos y permiten la participación del individuo.

  11. Sol, el barrio de las letras y el 15M | trecedejunio dice:

    [...] hilo de dos interesantes artículos publicados en la Ciudad Viva sobre el #15M y #urbanismorealya, he decidido compartir mi experiencia como vecina del barrio de las letras, muy próximo a la [...]

  12. STEPIEN Y BARNO » #urbanismorealya dice:

    [...] los acontecimientos que se han producido en torno al 15M y de los que hemos hablado ampliamente en la Ciudad Viva, pueden ser catalizadores de grandes cambios para la sociedad. Así que, nos parecía una buena [...]

  13. ANAMARIA MANZO RUIZ - CHILE dice:

    Debe haber participacion del individuo como tal, y estas redes line fuerzan a desmontar los privilegios de grupos organizados que participan y mueven el gobierno.
    Se ha tenido que pasar por una crisis economica de magnitud para adoptar posiciones fundamentales, como contruir ciudades , y la participacuion del individuo como tal.

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