La ciudad viva


Está en: Inicio > Blog


Memoria, catástrofe y olvido, Patricio Mora

por Abierto_ Ciudad Viva — Viernes, 15 de julio de 2011

Esta semana se ha conmemorado 2 meses del terremoto del 11 de Mayo del 2011en España. En Chile tras el terremoto del 27 de febrero del 2010 , nació Proyecta Memoria[1],  una nueva puesta en valor patrimonial, que busca crear conciencia sobre el rescate y la reutilización del objeto arquitectónico destruido, que yace en calidad de escombros simbólicos, con énfasis en su uso potencial en espacios públicos de carácter conmemorativo, trascendiendo en una postura de conservación patrimonial.

Pretende además iniciar el debate en torno a la definición de políticas de acción en casos de catástrofes naturales como también tecnológico con destrucción de inmuebles de importancia, plasmándose en leyes que los puedan salvaguardar a través de diferentes posturas de reciclaje de escombros, luego superada la crisis.

AMNESIA SÍSMICA Y PREVENCION CHILENA.

Resulta curioso hablar una y otra vez que Chile es un país sísmico. Como sociedad se  tiene esta conceptualización como territorio, pero una y otra vez, estos  hechos inesperados y que  afectan de forma colectiva, se demuestran de manera sorprendente que no es una condición asumida realmente tanto como para la sociedad civil como gubernamentales chilenas, donde hechos reflejados  tras el terremoto del 27/F se vivió como si se tratase por primera vez en nuestra historia de cataclismo.

Las secuelas[2] producidas tras el sismo y maremoto, se evidencian por un fenómeno psicosocial  que denominamos amnesia sísmica, evocándola a un escaso desarrollo de capital intelectual para la prevención y reacción ante futuras catástrofes, producto de una incapacidad de recordar esta peculiar cualidad. Según Hugo Vezzetti, en su trabajo[3]Variaciones sobre la memoria social”, existe un tipo de trauma donde se olvida el pasado trágico, pues se le exhibe como un episodio perturbador que dificulta cualquier intento de construcción secuencial de su historia. Dicho acciones prefieren  fundar el hilo informativo a través del silencio y el vacío, esto quiere decir, bajo el borrar y ocultar  cualquier experiencia turbulenta que desequilibre el mundo seguro de su “realidad” actual en el consciente colectivo.

Lamentablemente se reacciona ante el estimulo negativo, pero no existe una  internalización de  prevención constante. ¿Cómo es posible que no se haya pensado en generar bordes de mitigación en las zonas costeras chilenas, entendiendo que Chile es vulnerable a futuros tsunamis? Ya han pasado más de 51 años después del cataclismo de 1960 en Valdivia y recién ahora, tras el 27/F se genero el debate.

Existe una frase muy cierta, “La vida sería imposible si todo se recordase. El secreto está en saber elegir lo que debe olvidarse” [Du Gard, 1958] Los chilenos ¿Estamos constantemente recordando que somos un país azotado por cataclismos? ¿Cuáles son las formas de recordar esta cualidad? ¿Hemos cometido el error de no saber elegir lo que no debe olvidarse? ¿Cómo afecta este error en nuestra calidad de vida en pre y post catástrofe?

Existen muchas formas de recordar en comunidad. Una de las más características en Chile es a través de  los días festivos o conmemorativos ¿Existe en Chile  algún día festivo que se recuerde alguna de las treinta catástrofes naturales que se ha vivido y que han marcado un país? ¿Es eficiente en la academia la formación de profesionales que sepan enfrentar futuras catástrofes? ¿Cómo se ve reflejado en nuestro marco legal esta condición de convivencia catastrófica? Y en estos contextos, ¿Hemos tomado conciencia de nuestro derecho y deber de memoria?

VALORACIÓN DEL ESCOMBRO PATRIMONIAL COMO ELEMENTO DE RECUERDO Y BELLEZA

Los escombros son sin duda los elementos más representativos de una catástrofe urbana, son la representación negativa de la destrucción, que incluso su propia conceptualización, según la Rae son: “Desechos, brozas y cascotes que quedan de una obra de albañilería o de un edificio arruinado o derribado” es decir, son considerados como basura.

Según Linch, las basuras no son elementos nuevos o vírgenes, donde existen   pedazos o elementos que tienen un aura especial y es producto de un asociamiento a un uso humano previo, pero que sin duda representan la perdida,  muerte y que cada cultura posee diferentes postura de enfrentarla y vivirla y que el gran miedo a esta es por una perdida de identidad.

(…)  La gestión de los residuos debería aprender de esos ritos de muerte de las diferentes culturas del mundo y que han sido tan ricamente adornados, para tratar con los desechos y la amenaza.(…) [1981:46] Esta es una afirmación que la realiza Linch tras análisis de diferentes actos culturales con basura.¿Pero existe una asociación simbólica a  ciertos escombros?

Escombros del Campanario de Arauco, región del Biobío

Uno de los actos que dan a entender que no todos los escombros son desecho, aconteció en la ciudad de  Arauco, Región del Biobío en marzo 2010. Uno de los iconos más importantes de esa ciudad, que simbolizaba y servía de referencia, era el antiguo Campanario de Arauco, construido en 1925 (Figura 1), era un símbolo que trascendía general e independientemente de su opción religiosa. Era un elemento de identidad comunal que incluso estaba en proceso de valorización como patrimonio legal por el Consejo de Monumentos Nacionales.

Producto del terremoto del 27/F, el campanario tuvo una destrucción total. La comunidad araucana al ver que su referente ya no iba a existir y experimentar esa sensación de vacío en su imaginario urbano, comenzó, como un acto de conmemoración, el recoger escombros y guardarlos en sus casas como suvenires, para recordar y no sentir que, lamentablemente, estaba muerto.  Este hecho genera un cambio de switch y da a entender que los escombros no son basura si no que pueden ser elementos con identidad y con un arraigo de bien cultural que hay que proteger.

Entonces ¿Qué ocurre con los edificios simbólicos de una ciudad post catástrofe? ¿Es posible que una y otra vez dejemos que las catástrofes urbanas nos dejen sin testigos de nuestra  historia? ¿Es posible utilizar los escombros patrimoniales como un aspecto positivo en nuestra memoria urbana y así combatir la amnesia sísmica?

La preocupación existe por el patrimonio destruido. ICOMOS en 1999 genera un programa llamado patrimonio en riesgo. El objetivo de estos informes es la identificación de los lugares amenazados del patrimonio, monumentos y sitios, presentando estudios de casos típicos y tendencias, y compartir sugerencias para resolver las amenazas individuales o globales de nuestro patrimonio cultura, donde Chile esta constantemente presente como un país que va perdiendo su patrimonio cultural quedando en ruinas y escombros.

Pero, el uso del patrimonio destruido tras cada catástrofe puede llegar a ser la mejor herramienta para frenar esta amnesia y pérdida de identidad, ya que “nos pertenece como comunidad […] es nuestro punto de referencia” [Cruz-Coke, 2008] y la memoria social se refleja en el patrimonio arquitectónico.

Ante estos hechos la Corporación  Proyecta Memoria plantea como postura el rescate y reutilización de escombros de importancia como innovador medio de traspaso de memoria, a usarse en proyectos vinculados al quehacer cotidiano, una huella que nos hable de historia e identidad y se plantea el espacio público como herramienta de creación de identidades de las comunidades y de una coherencia entre la colectividad del patrimonio y lo publico y que permitirán el traspaso generacional de un experiencia-país.

Entendiendo la esencia y el vínculo del escombro, luego de ser destruido por una  determinada catástrofe debe seguir siendo de carácter comunal en el espacio público urbano, donde el patrimonio transformado se convierte en espacios estimuladores y como un recurso de desarrollo sustentable ante la prevención y reacción de desastres y la reinvención de los recuerdos producidos por el patrimonio tangible arquitectónico que yacen en calidad de escombros simbólicos. Figura 2

Proceso de rescate y reciclaje de los escombros simbólicos en el espacio público (Viviana Vilches, Hilda Basoalto, Patricio Mora)

 

Hay que entender que la sociedad proyecta en el patrimonio arquitectónico, emociones, sentimientos, propósitos y estrategias que hacen de este un factor de identidad psicosocial y un componente fundamental de la redes comunicaciones, como lo es una ciudad o un territorio. [Andueza, 2005], y este puede convertir el sentimiento negativo de una catástrofe en un recuerdo positivo y mucho mas estando presente en un mundo globalizado donde el patrimonio se transforma en una herramienta para no ser fagocitado por culturas extranjeras.

 

Ciudadanos de la región del Biobío y sus escombros simbólicos

Para poder determinar el valor de los escombros se propone clasificaciones de acuerdo a su procedencia, principal valor, características y potenciales usos, que apuntan hacia su nueva identificación como elemento reutilizable y de importancia, elementos  que deben tener un cuidado especial y no debe mezclarse con cualquier tipo de escombro o basura.

En términos generales definimos la existencia, por un lado, de escombros genéricos (escombros con arraigo individual) y por otro, de escombros simbólicos (escombros provenientes de edificaciones reconocidas y valoradas por sus habitantes y aquellas reconocidas por la ley de monumentos).

PROYECTOS DE ESPACIOS PÚBLICOS CONMEMORATIVOS Y PARTICIPACION CIUDADANA

Una vez superada la crisis post terremoto, el país comienza a generar nuevos focos de inversión en el mejoramiento del espacio público.  Bajo esta premisa, es importantísimo contemplar, desde ya, políticas de recuperación de patrimonio destruido, recuperación que debe ser gestada por parte de los distintos gobernantes o actores involucrados, de manera que en Chile podamos ya empezar a tener proyectos conmemorativos de nuestro pasado, placas, mesas o paneles que informen al usuario de los hechos y del edificio afectado por el terremoto  A estos instrumentos le hemos denominado Mobiliario Educa-memoria.

Los lugares a intervenir pueden estar dentro o fuera de las urbes como son los tréboles viales, áreas peatonales y plazas públicas, en donde es necesario ver la escala de los escombros según su  arraigo barrial, comunal, regional y nacional para el destino final según el  lugar de memoria.

Esquema de lugares de proyecto, escala y posibles intervenciones con escombros.

Todo proyecto en el espacio público debe ser pensado y planeado con participación ciudadana vinculante. Este es sin duda un valor fundamental para la sustentabilidad en el tiempo y para el traspaso de la información de generación en generación. Hay que visualizar a la ciudadanía como un aliado y no como un enemigo al momento de diseñar estos espacios y que además son potenciales elementos de resiliencia para la ciudadanía.

CONCLUSIONES

La filosofía de Proyecta Memoria es una mirada positiva frente a un tema sensible para los países que sufren de catástrofes y pérdidas patrimoniales,  ya que es necesario entender que no se debe quedar con lo negativo de la devastación y ver como una oportunidad de reinvención social

Somos una generación que podemos crear cambios importantes hacia el futuro. Nuestra sociedad ya declaró que no quiere que los errores y hechos cometidos  tras y pre catástrofe, vuelvan a suceder. Somos todos nosotros, como parte de ésta, quienes tenemos la responsabilidad de asegurarlo, para así mejorar la calidad de vida tanto física como emocional, donde la arquitectura y el espacio publico tiene el deber de crear memoria y en donde el patrimonio destruido se transforma en un recurso de propulsor de conciencia.

A lo largo de la historia la sociedad ha demostrado indicios que hay escombros que no son considerados como basura como el caso de la reconstrucción de Varsovia tras la segunda guerra mundial o el caso de la montaña de basura en Berlín, que se  transformado en un parque publico utilizado para excursiones,  o el caso del campanario de  Arauco en la región del Biobío en Chile, en donde es necesario el descubrir una nueva conceptualización de los denominados “escombros” donde la actual asociación al concepto es denominado a  basura y no como elementos tangibles que poseen una cualidad especial ante la perdida de identidad y que es necesario de debatir.

 


Propuestas de reciclaje, cambios de textura de piso, mobiliario urbano, esculturas, montículos, muro memoriales

Es necesario pensar que esta postura es aplicable a diferentes catástrofes urbanas tanto de índole natural como tecnológico como sismos,  tsunamis, erupciones volcánicas, derrumbes, aludes, aluviones, inundaciones, tornados, huracanes, Incendios, explosiones, guerras, subversión y terrorismo.

Ocurrida la crisis, es necesario dar solución a las primeras necesidades como vivienda y salud, para lo cual se plantea el cuidado de los escombros patrimoniales en lugar de tratamiento y manejo, denominados “Hospitales de Escombros simbólicos” y cuando el país afectado por la catástrofe este mas estabilizado pueda desarrollar los proyectos de espacio públicos con escombros.

Se plantea el debate frente a estos temas, donde se debe reflexionar sobre el manejo que le damos al patrimonio destruido tras una catástrofe, permitiendo la creación de nuevas políticas de acción que apunten a la protección y cultivo de nuestra identidad.


[1] Corporación cultural, nacida post terremoto 27/F en Concepción, que tiene como misión la protección del patrimonio arquitectónico destruido tras catástrofes naturales y tecnológicas.  La organización es fundada por el licenciado en arquitectura Patricio Mora, los arquitectos Hilda Basoalto , Claudia Cerda y el Doctor en urbanismo Leonel Perez y que represento a Chile en la 12º Bienal de Venecia 2010 y Bienal de Chile del mismo año.  Sitio web. www.proyectamemoria.cl

[2] Ciudades gravemente afectadas, área metropolitana de gran Concepción, 5 ciudades sobre 100 mil habitantes, 45 ciudades de sobre 5 mil habitantes más de 900 pueblos y comunidades distribuidas en más de 230 comunas, diversos daños en centros urbanos interiores y costeros en pleno proceso de reconversión económica, conjuntos habitaciones SERVIU, localidades poblados y villorrios  patrimoniales severamente afectados, puertos, caletas y comunidades costeras arrasadas por tsunami. (Allard, 2011)

[3] En este ensayo, Vezzetti afirma que existen tres opciones  de  memoria colectiva ante impactos traumáticos: dos que se visibilizan  de manera negativa y una de forma positiva. Entre las negativas se sitúan aquellas que proponen “dar vuelta la página” , la segunda es que el sujeto no asume el pasado como tal, sino que, de modo inverso, lo vive a cada instante; y por último, la positiva  forja a una reflexión, una vuelta sobre la experiencia trágica, un retorno crítico que afronta el pasado desde el tiempo presente, y por lo tanto, consciente de que está circunscrita a una temporalidad específica donde se elaborarán discursos que funcionarán como alivios para que la superación del trauma sea posible.

[4]En Chile existe un protocolo denominado Accemar, que indica que cualquier movimiento sísmico que es de grado mayor a 7,5 grados medidos en escala Richter, obliga a evacuar zonas costeras por peligro de maremoto.

 

Patricio Mora, Presidente Corporación Proyecta Memoria, Licenciado en Arquitectura  Universidad de Concepción. www.proyectamemoria.cl  twitter@patricio_mora

 

comparte:
  • Facebook
  • del.icio.us
  • Twitter
  • Google Bookmarks
1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (puntúalo)
Loading ... Loading ...

Etiquetas: , , , , , ,

Deja un comentario


Los articulos publicados son responsabilidad del/os autor/es y no necesariamente refleja el pensamiento de la organización.

Logotipo de la Junta de Andalucía