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URBANISMO, BUEN URBANISMO O URBANISMO SOSTENIBLE.

por Stepienybarno — Miércoles, 26 de octubre de 2011

 

Nuevo uso para la antigua estación de autobús de Pamplona.

Autores de la fotografía: Stepienybarno

 

Distinguir entre urbanismo, buen urbanismo o urbanismo sostenible, creemos que no es un tema baladí. A su vez, nos parece pertinente traer a primer plano, a modo de introducción, qué ocurriría si planteásemos esta cuestión dentro de la escala de la arquitectura.

Entrar en el debate de dónde acaba la arquitectura y dónde empieza el urbanismo también tiene su gracia, pero nos lo saltaremos en este post para ir directamente al grano.

Parece evidente que no todo lo que se construye es arquitectura, a pesar de que en la mayoría de los casos los proyectos los firmen arquitectos. De igual modo, una gran parte de nuestro patrimonio edificado tiene mucho de edificado y muy poco de patrimonio. Por ello, la mayoría de este legado sólo se puede considerar construcción y sólo una pequeña parte de lo construido, sí que pertenece, realmente, al mundo de la arquitectura.

A partir de aquí, cabe plantearse cuándo la arquitectura es sostenible y cuándo no. En nuestra opinión, la frase típica de que “si es buena arquitectura ya es sostenible” creemos que no es acertada. De hecho, lo que pensamos es que, en la mayoría de los casos, es una forma de escapismo, como otra cualquiera y lo que se está haciendo es tirar balones fuera, escondiendo el desconocimiento de lo que es, en realidad, la sostenibilidad.

A los arquitectos nos dan el título, pero mucho nos tememos que, en general, durante la carrera no ha dado tiempo a meterse en harina de lo que significa el desarrollo sostenible, la arquitectura sostenible u otros términos cercanos como puede ser el decrecimiento.  En demasiadas ocasiones  la arquitectura que se propone habrá tenido en cuenta ciertos parámetros bioclimáticos y poco más. Sinceramente, si entendemos la arquitectura sostenible  desde la perspectiva global de la Equidad, la Economía y, finalmente, la Ecología, creemos que no encontraremos tantos ejemplos que se puedan considerar mínimamente sensibles con las tres componentes de la sosteniblidad (las famosas tres E). Más bien al contrario, lo que detectamos es un caos enorme confundiendo la bioconstrucción con la bioclimática, ésta con la arquitectura ecológica y, a su vez, ésta con la arquitectura sostenible.

Propuesta del arquitecto Keng Yeang

 

También, es importante apuntar que aunque el proyecto planteado sea parcial o totalmente sostenible, para nada implica que sea buena arquitectura. Es decir, no todos los cacharros y cachivaches, por muy bien que funcionen sus diagramas (al menos en el papel) bio-eco-sostenibles y verdes, son arquitectura.

Con todo ello, pensamos que por un lado, se suele confundir la parte con el todo, y por otro, se da por hecho que si es sostenible, o se pude vender como tal, ya se tiene un buen proyecto.  Dicho todo esto, no es menos cierto que, uno de los mejores arquitectos del mundo, Glenn Murcutt, no se cansa de afirmar que la arquitectura es sostenible cuando, simplemente, atiende al sentido común. Eso sí, llega a esta simplificación después de haber estado media vida estudiando e investigando sobre todos los frentes de la verdadera sostenibilidad (a lo que hay que sumar que el sentido común del bueno de Murcutt está por encima del resto de los mortales).

Pero qué ocurre si cambiamos de escala y metemos en nuestra visión panorámica de la ciudad entendida  como un organismo vivo en el que se da cabida tanto a su urbis como a su civitas.

Realmente ¿Se puede considerar urbanismo todos esos insufribles tochos que se han hecho pasar por planes generales? La verdad es que a este tipo de urbanismo que se hizo  en los años de bonanza, no sabríamos muy bien cómo llamarlo, pero la mayoría de los casos no era urbanismo o por lo menos no eran buen urbanismo.

Llegado este punto, hay que destacar la gran distancia que había entre lo que en las escuelas de arquitectura se explicaba (que tampoco era para tirar cohetes) y lo que luego se realizaba. De hecho, no tenemos más que poner encima del tablero los nombres de los arquitectos de mayor prestigio de las últimas dos décadas para ver su nulo interés por la escala de la ciudad. Hablar de sus proyectos de vivienda social parece una utopía, salvando honrosas excepciones. Consecuencia de todo ello: muchos buenos proyectos construidos que no han sido encajados dentro de buenos planteamientos urbanísticos. De esta forma, la arquitectura, por muy buena que sea, no termina de hacer ciudad, sino que simplemente dignifica una parte de la misma.

Con todo ello, estos años previos a la crisis fueron una estupenda ocasión perdida para haber hecho ciudades dignas y habitables. Lo bueno, en este caso, de la crisis es que ha servido para parar en seco esta locura y que la ciudad trumanizada quizás no vuelva nunca más. Ahora, aunque sea a la fuerza, aparece la rehabilitación de nuestros cascos históricos y ensanches como única opción viable a tener en cuenta.

 

Así que, ante este urbanismo de barbarie que hemos sufrido, conviene preguntarnos dónde está el buen urbanismo y si éste es equivalente al urbanismo sostenible. Por ello, no parece mala idea seguir incidiendo en el  tema de las escuelas de arquitectura. ¿Qué es lo que se sigue enseñando en ellas?  ¿Se han adaptado a la nueva sociedad? ¿Son conscientes de que con la crisis que tenemos encima no tenemos necesidad de crecer más? ¿Qué papel juegan las nuevas tecnologías y la red? ¿Dónde queda la verdadera participación ciudadana? Demasiadas preguntas que seguramente no tendrán la respuesta que debieran. Por lo tanto, pensamos que esta desconexión que comentábamos al principio del artículo no se ha acortado sino que incluso se ha hecho mayor.

Estamos en un momento clave, en el que la calidad del urbanismo pasa por la integración de otras disciplinas que conviertan los  proyectos y planes urbanísticos en procesos. Sólo, desde una ciudad que favorezca la buena orientación de los edificios, que cuide su patrimonio, pensada para todos y en especial para aquellos que han sido relegados durante tantos años: discapacitados, niños, personas mayores o la propia mujer, tendremos opciones de vivir de una manera más digna.

Que la movilidad sostenible pase a un primer plano, que se den procesos horizontales y que los técnicos se olviden, por un momento, de la técnica dando  paso a su parte más humana, nos parecen asuntos fundamentales a día de hoy. Si lo conseguimos, se dará esa “empatía urbana” de la que hablaban Ethel y César, en esta misma publicación días atrás, y  ya no habrá distinción entre urbanismo, buen urbanismo y urbanismo sostenible porque todo será, como decía  Murcutt, el urbanismo del sentido común y la sensatez.

Autores de la entrevista: Stepienybarno

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* Este artículo ha sido escrito con carácter divulgativo y sin ningún tipo de ánimo de lucro. Así que si te apetece compartirlo en cualquier otro medio, estaremos encantados de que lo hagas siempre y cuando cites el lugar donde lo has encontrado.

* Stepienybarno está formado por Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó y desde mayo del 2009 estamos en la red con  la presente publicación digital (Blog) de arquitectura.

Nuestra actividad se sustenta en tres pilares básicos: la investigación, la publicación y la redacción de proyectos de arquitectura.

A su vez, somos socios cofundadores de SINERGIA SOSTENIBLE y redactores de LA CIUDAD VIVA.

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13 comentarios a “URBANISMO, BUEN URBANISMO O URBANISMO SOSTENIBLE.”

  1. URBANISMO, BUEN URBANISMO O URBANISMO SOSTENIBLE. « La Ciudad Viva | AteBur | Scoop.it dice:

    [...] URBANISMO, BUEN URBANISMO O URBANISMO SOSTENIBLE. « La Ciudad Viva Source: http://www.laciudadviva.org [...]

  2. Fiore dice:

    Estoy muy de acuerdo con la reflexión que hacéis en general, tanto del punto de vista arquitectónico como del urbanismo, y en cierta medida, del riesgo que corre utilizar hoy en día conceptos como ‘sostenibilidad’ sin una aclaración a qué concretamente nos referimos. Lamentablemente el abuso y el exceso en el empleo de algunos términos los vacían de contenido. Éste fenómeno sucede con otros como ‘participación’ (por citar algún ejemplo sencillo), además de las confusiones conceptuales que comentáis, que creo en parte responden a más de lo mismo. Se ha caído en una actitud de ponerle apellidos con valor ‘verde-social’ a las iniciativas, de este modo los planeamientos son participativos, y los proyectos e intervenciones en la ciudad son sostenibles, etc. En este sentido, uno de los asuntos más preocupantes es la ‘permisividad’ o ‘pasividad’ que se le da en algunos sectores, y la falta de crítica, que por eso os felicito, por adentrarse a debatir tales cuestiones.
    Otra inquietud es la formación académica, que le veo dos ‘graves’ deficiencias; por un lado lo que comentáis, de la evidente distancia entre lo que nos enseñan en la escuela y ‘el mundo real’ en el que debemos desempeñarnos como profesionales, ya no sólo en los cursos de grado, también sucede en los cursos de posgrado. Emito este juicio en base a mi experiencia personal y la de colegas amigas/os de diferentes partes del mundo, es decir, que no es sólo una problemática que se da aquí en España. Por tanto, este modelo de educación (siempre refiriéndome a la arquitectura) nos vuelve ciertamente ‘inútiles’ como profesionales, dependerá de cada cual y de las capacidades e interés de superación e inteligencia, de sensibilidad y adaptabilidad al medio que nos toca, en definitiva, de la capacidad creativa de reinventarnos.
    Por otro lado, esa necesidad de la integración de otras disciplinas, que pese a que nos resulta tan evidente comprender en la actualidad, que la complejidad de nuestras ciudades y la realidad en que vivimos es preciso abordarla desde diferentes perspectivas a la vez, en la práctica muy difícilmente se consiga, incluso cuando se dice que tal o cual proyecto o plan, ha sido redactado por un equipo interdisciplinar. Caemos otra vez en la confusión de conceptos y falsos ‘apellidos amigos’, pues multidisciplinar, no es lo mismo que ‘inter’ o ‘trans’ disciplinar. En cualquier caso, y para no extenderme más de la cuenta, creo que tampoco estamos preparados (en lo que a formación académica-profesional se refiere) para asumir estos retos de manera exitosa. Nos queda un interesante camino por explorar y reconducir. Para terminar, sobre decrecimiento quisiera recomendar autores como Serge Latouche, Jorge Riechmann y Carlos Taibo, y compartir la siguiente web: http://www.decrecimiento.info allí hay más referencias interesantes, enlaces a textos y entrevistas, además de buenos post! Saludos desde Granada :)

  3. rasalfez dice:

    Estoy totalmente de acuerdo. Se me parte el alma cada vez que paso por un ensanche o zona de reciente urbanización. Y es que la impresión que me suelo llevar dar es de dejadez y total falta de interés a la hora de urbanizar. Como dices es un problema de formación; yo iría mas allá y señalaría un problema más profundo en la educación que recibimos tanto durante la formación como en nuestro entorno: la falta de conciencia de sociedad. Esto es un salvese quien pueda y el que venga detrás que apenque y mientras no cambie eso…

  4. STEPIEN Y BARNO » URBANISMO, BUEN URBANISMO O URBANISMO SOSTENIBLE. dice:

    [...] Acceder al artículo. [...]

  5. Javier Ricardo Simón Niño dice:

    Muy interesante la discusión sobre los conceptos de urbanismo, buen urbanismo o urbanismo sostenible. Pero creo que la discusión no es completa si no se incluye en la misma la componente temporal. No existen los conceptos absolutos y de la lectura del artículo parecería desprenderse, en una interpretación extrema, la existencia de los mismos. No hemos alcanzado el mejor concepto urbano de la historia (o quizás sí), hemos formulado el mejor concepto que satisface al ser humano de nuestra época Uno, que cree que las ciudades son realidades que siempre existen muy a posteriori de las generaciones e ideas que las conciben, se queda con el concepto de “buen urbanismo” siempre que lo liguemos a la época en que se produce. No se si algunos tipos históricamente paradigmáticos de desarrollo de la ciudad serían hoy sostenibles, pero en su tiempo eran los posibles(o los menos malos) y los que permitieron resolver, a posteriori de su diseño y mejor o peor, los nuevos problemas planteados generando otros. De la misma manera, no todos los desarrollos hoy considerados sostenibles, serán considerados en un futuro buenos desarrollos urbanos, aunque serían en todo caso peores si no bebieran de los principios de la sostenibilidad, que a saber como variarán en tiempos venideros. En todo caso, hemos de ser personas conscientes de la época en que nos ha tocado ejercer esta bendita/maldita profesión, y aplicando el sentido común, que ya dice el tópico es el menos común de los sentidos, plantear nuestras soluciones desde la óptica de las personas, conscientes de ese decalaje temporal del que hemos hablado y, en la medida que podamos, ajenas al lucro económico.
    Y prácticamente lo mismo podríamos decir de la Arquitectura, la buena Arquitectura y la Arquitectura Sostenible. Quizás sería el momento de añadir a la clásica triada “utilitas, firmitas, venustas” el concepto de “sostenibilitas”, palabro inexistente en latín pero que se acomoda perfectamente a los otros tres.
    Como siempre, gracias por vuestro artículo, y por hacernos pensar e incitarnos a utilizar el sentido común.

  6. Hipo dice:

    Aunque a veces parezca obvio, ¿lo bueno y lo malo existe?

  7. Rafel dice:

    ¿Y existe un único sentido común? Pues tiendo a pensar que hay tantos como existencias en la faz de la tierra…

  8. URBANISMO, BUEN URBANISMO O URBANISMO SOSTENIBLE. : Aconstruir dice:

    [...] URBANISMO, BUEN URBANISMO O URBANISMO SOSTENIBLE. « La Ciudad Viva. Categoria: Arquitectura, Construcciones, Tú CiudadEtiqueta: Pamplona > sostenible > Urbanismo [...]

  9. Stepienybarno dice:

    Efectivamente, Fiore, el abuso del término lo vacía de contenido. Con la participación, como bien apuntas, ocurre parecido; antes de empezar a usarlo correctamente ya carece de sentido, pues hay demasiada gente apuntándose el tanto cuando no han hecho nada por fomentar una verdadera y necesaria participación.

    Sobre la formación hacía la “incapacitación profesional” de muchas de nuestras escuelas, completamente de acuerdo. Hay salvedades, como en todo en la vida, pero hay una gran tarea por hacer en este punto. A ello, hay que sumar el tema de la “falta de conciencia de sociedad” que comenta rasalfez.

    Por otro lado, estamos completamente de acuerdo con Javier en que no se puede hablar de estos temas sin ligarlos a la “época en que se producen”. Sin lugar a dudas, entender, con exactitud, la sociedad de nuestro tiempo nos llevará a proponer las soluciones “menos malas”, pues éstas por buenas que sean, a buen seguro que tendrán daños colaterales en un futuro. En realidad se trata de disminuirlos y controlarlos, por ello nada mejor ni más sostenible que apostar por la rehabilitación.

    Muchas gracias a todos por vuestros comentarios. Nos alegra ver que somos unos cuantos los que pensamos en la misma línea.

  10. Austeridad y sostenibilidad para tiempos de crisis « La Ciudad Viva dice:

    [...] una cierta visión extendida que piensa en las acciones de sostenibilidad como un coste permanente. En forma de costes de transacción para montar un negocio (licencias, [...]

  11. nucleandoweb.com dice:

    Es grande post. Un saludo.

  12. piedras dice:

    Mi felicitacioón muy grande artículo. Hasta
    luego.

  13. montes dice:

    Enhorabuena muy bueno el texto. Gracias y saludos.

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