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Buscando la verdadera historia de los tres cerditos

por Inteligencias Colectivas — Jueves, 3 de noviembre de 2011

Procesos de legitimación de tecnologías informales locales vs patentes industriales globales.

La Historia no es una ciencia exacta, eso lo sabemos todos. Es más bien un fluido complejo y dinámico que debemos estudiar críticamente y en profundidad. La Historia (con mayúsculas) está construida de muchas historias (con minúsculas), de muchos relatos y testimonios. Normalmente se simplifica para ser enseñada, obviando matices y posturas periféricas, lo que la hace completamente parcial. Hasta hoy, en la historia se prima el dato a la actitud y así nos va. Dicen que la historia la escriben los vencedores y eso evidentemente la transforma, hace que solo conozcamos un punto de vista, una versión de los hechos. Esto no pasa solo con las grandes guerras y los cambios de era, también sucede en las fábulas y relatos aparentemente más insignificantes. El poderoso, históricamente es el que ha poseído la verdad, aunque si miramos un poco profundamente,  parece que esta situación está cambiando, porque ya no es solo el poderoso el que hace circular las cosas, y como dice Bruno Latour “la verdad es lo que circula”.

Hace no mucho tiempo, llegó a nuestras manos un relato aparentemente insignificante, apuntes históricos desatendidos que habían  perdido toda relevancia debido al poder mediático de la “historia oficial”. Pistas que estudiadas con detenimiento,  transformaban completamente el punto de vista de una de las historias más leídas de todos los tiempos, “Los tres cerditos”.

Si hacemos caso a este relato informal, muchas de las cosas que pensábamos ciertas en la fábula universal, realmente nunca ocurrieron. En esta versión apócrifa de los hechos, el lobo no aparece por ningún lado y los tres cerditos por supuesto no eran tres, sino muchos más. Las casas de paja y madera eran fabulosos artefactos construidos con inteligencia y precisión. Arquitecturas adaptadas a lo local, que estudiaban perfectamente las mejores condiciones para conseguir los más óptimos niveles de confort utilizando el mínimo consumo de energía. Construcciones progresivas que permitían ser evolucionadas en función de las transformaciones familiares o de los nuevos descubrimientos tecnológicos. Viviendas de palma y madera que no tenían ningún miedo al entorno natural, sino que lo respetaban y aprovechaban para mejorar sus condiciones de temperatura y ventilación. Tipologías que aprendían del saber popular que se modificaba cada vez que la inteligencia colectiva de los vecinos introducía mejoras contrastadas. Inteligencias que se adaptaban perfectamente a lo local, con actitudes que podían replicarse críticamente en la escala global.

Si seguimos leyendo, en esta nueva versión de los hechos, se narra la llegada de fantásticas tecnologías de reinos lejanos. Exploradores occidentales enseñaron a los habitantes autóctonos productos nunca vistos, duros y herméticos de elaborada fabricación, cementos, ladrillos y chapas metálicas. Al principio, los habitantes de la zona, empezaron a utilizarlos para complementar sus casas tradicionales y sus tecnologías ligeras. Eran perfectos para implementar algunas partes consiguiendo mejores rendimientos, un agregado ideal para seguir evolucionando sus viviendas. Pero los exploradores occidentales cegados con la idea de mejorar su negocio, iniciaron planes de marketing y campañas publicitarias para vender mucho más producto. Rebajaron los precios, optimizaron los procesos para que fuera mucho más rápido construir con estos elementos y monopolizaron la educación constructiva hasta que las viejas técnicas quedaron casi en el olvido. Inventaron la falsa historia que relacionaba las construcciones de paja y madera con los habitantes vagos, y las viviendas de bloque de hormigón y cubierta metálica con los habitantes prósperos mucho más cercanos a la cultura occidental. Menospreciaron los saberes populares y las tipologías vivas tradicionales hasta que parecieron ridículas soluciones para gente sin recursos. Tuvieron éxito, y los habitantes del lugar empezaron a hacerse casas compactas y sólidas, que se protegían de la intemperie y de la naturaleza. Cubos ideales que copiaban tipologías de otras partes del mundo sin apenas revisión crítica ni posibilidad de evolución. Casas hechas para otras condiciones y formas de vida que miraban referentes mal adaptados.

Hay pocas alusiones en el relato al lugar exacto donde todo esto ocurrió, la Troya de “los tres cerditos” no ha sido descubierta aun, pero las descripciones de los paisajes, del clima y los apuntes referenciales sobre accidentes topográficos así como la cercanía al mar y a la montaña, pueden situarla en unos pocos puntos del planeta. Uno de estos lugares podría ser la costa caribeña de Colombia, cerca de la Sierra Nevada. Un pequeño pueblo que se llama Palomino.

*Imágenes tomadas de distintas tipologías edificas en Palomino (Año 2010).

Esta nueva versión del cuento tambalea evidentemente los cimientos tecnológicos que hemos construido poco a poco desde nuestra infancia. Esta versión,  plantea nuevos retos a la hora de enfrentarnos con una moraleja mucho más compleja y ambigua. Nos hace reflexionar detenidamente sobre los procesos de legitimación del conocimiento, sobre posibles enfrentamientos entre el conocimiento local y el conocimiento científico, como si fueran dos bandos compitiendo por alcanzar, a través de caminos distintos, las mayores cuotas de éxito.

Ayer mismo, a eso de las ocho y media de la noche hora española, Doménico presentaba su nuevo espacio de reflexión físico-digital “Think commons”. Entre las conversaciones paralelas a la explicación del proyecto que se producían en el chat, @elsatch introducía convenientemente un concepto que nos ha parecido la herramienta con la que armar la nueva moraleja de esta versión del cuento. Habló del “conocimiento situado” y de como Donna Haraway explicaba determinadas regiones del Amazonas, donde la perspectiva de algunos pueblos indígenas se había legitimado como fuente de conocimiento, en lugar de la voz de algunos expertos occidentales. En textos como “Las promesas de los monstruos”, Haraway defiende que ninguno de los conocimientos puros existe, ya no encontramos el conocimiento científico en oposición al conocimiento local, como si de ideas cerradas y perfectas se trataran, sino que en todos los contextos que se estudien con la complejidad suficiente, podemos comprobar que cualquiera de estos conocimientos ya son híbridos.

El conocimiento situado es la clave de la posible moraleja, se demuestra ridículo el seguir intentando plantear dos frentes de discusión  tecnológica impermeables, eso si, se ha de enfatizar el esfuerzo por simetrizar la legitimación de ambos y favorecer la hibridación en igualdad de condiciones. Lo más común, demostrado en una lectura intensa del relato clásico de los tres cerditos, ha sido primar la tecnología científica, dominada por patentes oficiales  por encima de cualquier otro tipo de tecnología. Este hecho, ha permitido circular un conocimiento de globalización construida que o bien deja de lado lo local, o bien lo encapsula como reliquia impidiendo su desarrollo y evolución.

Los nuevos fenómenos de cultura libre que empiezan a circular, trabajan con procesos de legitimación alternativa, que abren nuevas puertas a la globalización, entendida como conocimiento en redes de jerarquías fluidas, donde se trata con la misma relevancia a los dos frentes, y se comprende la importancia del desarrollo hibridado. En materias tan específicas como la Arquitectura o la construcción de ciudad también es posible la cultura abierta y la circulación libre de soluciones, siempre y cuando realicemos  un esfuerzo extra de traducción. Es necesario entender esta cultura basándonos en prestaciones y en sistemas dinámicos y no en soluciones constructivas cerradas. La adaptación de detalles inteligentes en localizaciones alternativas con condiciones muy distintas, implica la necesidad de entender la lógica de estas soluciones antes de ser aplicadas y un trabajo previo que permita evolucionarlas a los condicionantes de los nuevos emplazamientos.
No sabremos nunca si era Palomino el pueblo del que habla la verdadera historia de los tres cerditos, ni como terminaba esa historia alternativa. Las últimas páginas del relato todavía no han sido encontradas, posiblemente porque la difusión del mismo durante mucho tiempo se ha realizado mediante comunicación oral, lo que explicaría la multiplicidad de versiones. Pero ya que tenemos ocasión, permitidnos ser  un  cuentacuentos más de todos aquellos que inventaron un final diferente para esta historia. En nuestra versión, el cuento terminaría relatando la situación de aquel que todavía no ha aparecido, nosotros acabaríamos la fábula describiendo  la casa que habría construido el cuarto cerdito.

El cuarto  cerdito, libre pensador, no se habría dejado avasallar por ninguno de los conocimientos dominantes, y habría tenido criterio suficiente para legitimar la tecnología realmente necesaria para cada situación. El cuarto cerdito habría utilizado el “conocimiento situado” para construirse la casa mediante tecnologías híbridadas que permitieran escoger los mejores detalles en cada una de las partes de su casa, pero siempre adaptando estos detalles a sus propias condiciones. De lo que también estamos seguros, es que no habría hecho una casa terminada, sino una edificación evolucionable que permitiera crecer y decrecer,  para adaptarse a las condiciones de cada momento. El cuarto cerdito se apropiaría de las tecnologías formales para desarrollar las sabias construcciones tradicionales, aportando nuevas plusvalías. También daría especial importancia a la transparencia y la permeabilidad de su edificación, incrementando su relación con el espacio público y con el medio natural, teniendo en cuenta siempre antes de tomar ninguna decisión, al mayor número de agentes posibles, ya sean humanos, constructivos, materiales o ambientales. El cuarto cerdito no estaría nunca solo, sino que se multiplicaría en comunidad, de esta manera aseguraría un proceso que niega los sistemas cerrados y prima la construcción dinámica basado en la inteligencia colectiva.

*Este primer texto inaugura la línea editorial de “inteligencias colectivas” en “la civdad viva”. Continuaremos un proceso abierto, donde podamos seguir discutiendo cuestiones globales de construcción de ciudad, a partir de desmenuzar situaciones reales que hablen de lo muy local.Sobra decir que cualquier aportación no es solo bien recibida, sino que además os animamos a que hagáis comentarios que puedan introducir nuevas líneas de referencia en los posibles futuros artículos.

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16 comentarios a “Buscando la verdadera historia de los tres cerditos”

  1. skotperez dice:

    Ese arrinconamiento de los saberes locales por parte del conocimiento único es terrible. En Chiapas, y supongo que en muchos otros lugares, las organizaciones que trabajan con las comunidades indígenas tienen muy presente el impacto que cualquier agente externo puede causar en el modo de vida de las comunidades.

    A nivel tecnológico trabajan con lo que llaman tecnologías apropiadas, que vienen a ser aquellas que no les crean dependencias tras ser adoptadas, aquellas que les permiten seguir viviendo sin técnicos expertos, sin más materiales que los que pueden conseguir en su entorno y sin más herramientas que las que pueden fabricarse; en definitiva, aquellas tecnologías que les permiten seguir siendo autónomos. Un buen ejemplo son las bicimáquinas.

    Buen artículo. La nueva línea editorial promete.

  2. Buscando la verdadera historia de los tres cerditos | colectivo zuloark dice:

    [...] Es nuestro primer post como corresponsales de La Ciudad Viva. ¡Os animamos a leerlo en el blog! [...]

  3. Gaëlle dice:

    Fenomenal artículo!me parece que ilustra y explica muy bien cómo podemos/debemos ser más libres como seres humanos en la corresponsabilidad de la construcción de espacios comunes, del diálogo, de traspasar fronteras disciplinares…despojándonos más de la idea estática y acabada (finita) de un espacio.
    bravo.

  4. Inteligencias colectivas corresponsal en La Civdad Viva | zuloark dice:

    [...] proyecto de inteligencias colectivas en “La ciudad viva”, ha comenzado “Buscando la verdadera historia de los tres cerditos”, una reflexión que introduce de forma resumida el trabajo de inteligencias, señalando los [...]

  5. Inteligencias Colectivas 2.0 dice:

    [...] proyecto en “La ciudad viva”, ha comenzado “Buscando la verdadera historia de los tres cerditos”, una reflexión que explica de forma muy resumida los principios activos de inteligencias [...]

  6. Xochitl dice:

    Interesante perspectiva.

  7. likiniano en Meneame dice:

    [...] Buscando la verdadera historia de los tres cerditos [...]

  8. Darquitectuma dice:

    Lo fácil es hacer un proyecto en un lugar ajeno a uno mismo y construirlo con lo que tenemos aprendido de nuestro entorno, pero ese nuevo lugar tiene otras formas de construir que no puede ser ajenas a nuestro proyecto. No se debe tratar de construirlo tampoco como se hace en ese lugar. Es precisamente lo que hace “el cuarto cerdito” lo complicado y lo que realmente da fuerza al proyecto y lo dota de las mejores condiciones. Lo local-global es uno de los temas que los arquitectos contemporáneos debemos tener en mente en cualquier proyecto.

  9. Inteligencias Colectivas dice:

    Ayer, en una mesa redonda sobre el mercado de la Cebada organizado por el Club de debates urbanos, volvimos a pensar en el conocimiento situado.

    Cada vez tenemos más claro que el futuro pasa por las tecnologías híbridas, pero también el pensamiento y el conocimiento híbrido. No podemos seguir influenciados por un pasado que inspirado por el cine, la literatura y la televisión explicaban la historia del mundo en claves estáticas de buenos y malos. No podemos dejar los arquitectos y los pensadores de ciudad que las decisiones sigan siendo estancas, encapsuladas y enfrentadas. Ya no existe el malo en las películas, los malos tienen su parte buena, y los buenos su parte cruel, ya se ha entendido que el funcionamiento social es complejo y dinámico. Hemos perdido nuestros referentes heroicos y nuestros referentes malvados de manera unipersonal, ya no existe el dedo que aprieta el botón para exterminar el mundo.

    Proponemos trabajar en contaminar lo máximo posible las posturas urbanísticas y arquitectónicas, sin tener tan claro nuestros demonios, o mejor, pudiendo aprender del mismísimo diablo. Dejarnos contaminar de lo bueno que tiene el Dr Ming o Lex Luthor, e incorporarlo al perfil de nuestros idearios. Ser más permeables es la única manera de dejar de ser estancos.

    Sin embargo, si que pensamos que hay poner de manifiesto la necesidad de la discriminación positiva para nivelar la legitimidad tecnológica o la capacidad variable que existe todavía en las tomas de decisiones. Volviendo al tema del mercado, que necesario sería utilizar estrategias como las que nos cuenta skotperez en Chiapas, que permitan hacer arquitecturas apropiadas. Que no dependan de las bondades de agentes externos, sino que pueda asumirlas tanto constructiva como socialmente el barrio. Sin por ello, conformarnos con lo que tenemos ni que decaiga por un instante la voluntad de aprender a hacer cosas nuevas.

  10. Una Alicia... dice:

    No es el bolver a retomar los metodos del pasado para en tratar de continuar continuar con su evolucion cortada, tampoco es continuar con las tecnologiuas implantadas de comprovada ineficiencia, es crear una nueva manera de crear, que permita y satisfaga el habitar del hombre, del precente y del futuro proximo.

  11. Sugerencias Virtuales de la semana (7 al 13 de Noviembre) « La Peña Bermeja dice:

    [...] Monedas de chocolate al cerdito hucha. [...]

  12. estersensehac dice:

    Me ha encantado leer en un mismo post a los cerditos con sus casas de paja y otros sistemas constructivos no normalizados y a Donna Haraway, que normalmente no aparece en debates tecnológico-arquitectónicos y que como ella mismo dijo con una sonrisa, intenta enseñar a Latour que no sólo nunca fuimos modernos, sino que nunca fuimos humanos. Es decir no funcionamos de forma pura ni ecológica ni tecnológicamente, así que tenemos que “conversar” con otras especies y con otras tecnologías.

    No soy una experta, pero como ávida lectora de Haraway, quería compartir con vosotras unas reflexiones intentando profundizar en los conocimientos situados y su aplicación a la construcción:

    Me gusta pensar que lo que hace el cuarto cerdito del que habláis es tener una “conversación” con todos los agentes que comentáis: sistemas constructivos importados, sistemas tradicionales, medio natural, herramientas,.. El texto de Haraway Conocimientos Situados (http://www.scribd.com/doc/49289959/Haraway-Conocimientos-situados-Digital) habla de “conversaciones cargadas de poder”, entre otras cosas como la traducción de la que también habláis vosotros. Según entendí, para traducir, por ejemplo, entre un saber constructivo y otro el traductor debe situarse, explicar de dónde viene y a dónde va y con qué intenciones. Porque, como todo el mundo sabe, una traducción nunca es inocente, importa el contexto personal de cada interlocutor, su historia y sus intenciones.

    Si lo aplicamos a esta historia, al llegar las tecnologías de reinos lejanos tendrían que haber explicitado el contexto climático, cultural y productivo del que venían, y explicado sus modelos de comercialización y distribución e incluso las herramientas y recursos que necesitaban, así sería posible que el cuarto cerdito las incorporara mejorando sus propias técnicas.

    Como esto no se ha hecho durante mucho tiempo, y las tecnologías que gracias a ello han adquirido una situación privilegiada junto con las empresas e instituciones que se apoyan en ellas tienden a seguir sin hacerlo, estoy de acuerdo en la discriminación positiva que proponéis. Sin embargo, como está pasando en otras industrias, llegarán los tiempos en que también ellas estén dispuestas a participar en una conversación en la que los poderes y las “situaciones” sean más transparentes y favorezcan la traducción.

    Espero que se entienda algo, en todo caso, os recomiendo mucho el texto de Haraway (si no lo habéis leído ya)

    Gracias por abrir este tema y que sigan los posts tan interesantes!

  13. Brijuni dice:

    Nos ha encantado el texto. Conocimiento situado y algo que un científico por situar podría llamar smart-low-tech local… Enhorabuena y esperamos futuros posts tan interesantes como este.

  14. JT dice:

    ¡Gran artículo! Esta serie comienza con fuerza, enhorabuena.

    Me llevo a casa el concepto de “conocimiento situado”, y las referencias comentadas por aquí, para darles más vueltas.

  15. IQ dice:

    no me ha quedado claro el concepto de “conocimientos situado”, alguien me puede ayudar?

  16. israel pozos dice:

    Para mi “inteligencias colectivas”, me dice sentido comùn, me dice soluciones, para hoy y para siempre, respetando entornos, sin impacto ambiental que altere y que genere casi a continuacion problemas dificiles de resolver…pero hoy todo es negocio y las obras no se hacen con gente, con tecnica, o con procedimientos adoc,HOY TODOSE HACE CON DINERO, hoy todo es empresarial en aras de la “seguridad” de la “economia”, y de las ganancias de los empresarios, y de los que les otorgan los contratos y entretramado todo con burocracia corrupta e inepta , irresponsable, que funciona con el lubricante del dinero facil. La ciudadania debe tener derecho y cultura de participar para que despues de esperar años por tener un puente, un hospital, un museo, o una zona universitaria : la respuesta sea ecologica, y verdadera aportacion a la comunidad. Salu2

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