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Arquitectura ejemplar

por Santiago de Molina — Lunes, 14 de noviembre de 2011

 

Cada pocos minutos, las publicaciones digitales de arquitectura más afamadas, lanzan al mundo las imágenes más lustrosas de lo ejecutado en cualquier rincón del orbe. El aluvión de referencias y obras es inagotable. Con un goteo perverso, rítmico e incesante.

Con dolorosa ironía un amigo ha detectado, que, como docente, la duración de la memoria de los estudiantes respecto a la arquitectura se limita al pasado inmediato de tres semanas de lo que producen esas publicaciones. Lo que queda fuera de ese rango es aniquilado y pasa a la zona informe de la memoria colectiva. Y eso con suerte.

La realidad es que resulta imposible estar al tanto de todas esas obras. En buena medida porque en ellas se encuentra mezclado lo excepcionalmente sublime con la unánime y recalcitrante vulgaridad. Hoy se impone como necesario el arte de la síntesis y la toma de conciencia de que el valor de la arquitectura como hecho cultural se encuentra en la capacidad como disciplina para seleccionar lo valioso entre ese maremagno.

El problema del trillaje es perentorio no solo para la crítica profesional sino para cualquier arquitecto preocupado por sobrevivir a su disciplina. Los científicos lo tienen más fácil. En medicina, un descubrimiento probado sirve para el avance global de la profesión y para que otros trabajen a su vez sobre lo ya experimentado. Pero en arquitectura, como en otras artes, esa tarea resulta impensable. Hoy para un profesor universitario resulta absurdo conocer y haber estudiado todas las obras que llegan a sus manos. Seguramente basta practicar lo que en otro ámbito, Umberto Eco, ha denominado la “decimación”. Basta con conocer una de cada diez obras para darnos cuenta enseguida de si es interesante estudiarla a fondo, pero incluso, “si la obra es interesante no es necesario estudiarla, porque seguramente será citada, criticada y comentada en otras obras y publicaciones”.(1)

En este escenario, el miedo del crítico profesional por dejar pasar entre esa marea una obra maestra se vuelve paranoide, aunque sea bien sabido que las obras maestras desconocidas lo son, entre otras cosas, porque no han tenido bastantes interpretaciones, lecturas o críticos pendientes de ellas. Los olvidos tendenciosos, los silencios que la crítica ejerció como censura sobre algunas obras del pasado, resultan impensables en un mundo hiper-informado. Las antiguas damnatio memoriae, condenas al olvido promulgadas por el antiguo senado romano para despachar al ostracismo a personas, y que se llevaban a la práctica por la demolición de sus estatuas y la eliminación de sus nombres en los registros del imperio, son imposibles de ejecutar en el mundo de internet.

La mayor parte de los arquitectos, a pesar de relacionarse al instante con cientos de “seguidores” en twitter, de disfrutar de la “amistad” de otras tantas personas en facebook, no dejan de tener en cuenta sólo el criterio de unos cuantos entre todos ellos en lo referente a la importancia de las obras que vomitan las publicaciones. Esas dos docenas de criterios que para cada uno resultan fiables construyen el criterio y el filtro elegido de un modo relativamente libre. Lo cual no deja de ser novedoso.

Es a esos “micro-selectores” a quienes se les ha encargado la tarea de la nueva crítica. Y no puede obviarse que esa tarea ya no es ejercida necesariamente mediante sesudos artículos en revistas especializadas, o un probado sistema teórico, sino por el mero hecho de la selección de lo publicado. Puede comprenderse que hay quien ante este nuevo escenario anuncie a voz en grito, aunque sea con un grito sordo e inaudible, la muerte definitiva de la crítica.

En un panorama en que la sobresaturación de obras resulta extenuante, no podemos olvidar el nuevo papel asignado a los arquitectos. Porque aun entre la avalancha de obras, cada una de ellas, tenga o no trascendencia entre los círculos de filtrado de la información, contiene la capacidad de ser ejemplar para las demás. “Vivimos, nos movemos y existimos entre ejemplos: de facto, nos guste o no, nos parezca bien o mal, somos ejemplos para los demás y los demás son también un ejemplo constante para nosotros. Estamos irremediablemente envueltos en una red de influencias mutuas, arrojados a un horizonte de ejemplos personales, los cuales están allí siempre antes como un destino prescrito para el hombre con una prioridad no solo temporal sino moral.”(2)

Cada una de esas obras aparentemente insignificantes, lanzadas al mundo por las revistas y publicaciones, pueden ser ejemplo para otras tantas obras, y la responsabilidad tanto de la publicación como de los propios arquitectos que las han elaborado no puede ser ocultada por más tiempo. En un mundo global, la responsabilidad de la arquitectura se multiplica puesto que el trabajo que lanza al mundo puede ser, gracias a la facilidad de la difusión, ejemplarizante para otros en rincones alejados miles de kilómetros.

Esta capacidad ejemplarizante de cada edificación extiende la responsabilidad y el área de influencia a todo el mundo y hace que, de improviso, todos habitemos en una hiper-ciudad de influencias y ejemplos recíprocos en la que el “starsystem” tiene un compromiso añadido.

Hoy el panorama se presenta desencuadernado y falto de costuras. Y las obras que llegan a nuestra vista se muestran como el trabajo de los viejos casseurs, aquellos vendedores de ilustraciones que arrancaban de los libros los grabados, porque obtenían más por su valor individual como decoración, que manteniendo la integridad del volumen.

La reconstrucción de ese volumen que hable de nuestro tiempo tal vez sea tarea de la historia. O tal vez de cada arquitecto, con su trabajo concreto y ejemplarizante.

 

Santiago de Molina

arquitecto y docente madrileño hace convivir la divulgación y enseñanza de la arquitectura, el trabajo en su oficina y el blog Múltiples estrategias de arquitectura

Notas:

(1) ECO, Umberto y CARRIÈRE, Jean-Claude, Nadie acabará con los libros, Barcelona, 2010, pp.66, (Título Original, N´espérez pas vous débarrasser des livres, Grasset & Fasquelle, 2009)

(2) GOMA LAZÓN, Javier, Ejemplaridad Pública, Ed. Taurus, Madrid, 2009, pp. 216

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15 comentarios a “Arquitectura ejemplar”

  1. Arquitectura ejemplar « La Ciudad Viva | AteBur | Scoop.it dice:

    [...] Arquitectura ejemplar « La Ciudad Viva Source: http://www.laciudadviva.org [...]

  2. Nacho dice:

    Genial artículo que viene a colación de las inquietudes que últimamente nos acechan :)
    Ante la sobresaturación y fugacidad del contenido, pensamos que deben existir mecanismos no sólo para su crítica, sino que permitan su filtrado, organización y accesibilidad.
    De esta forma, seguramente con matices, el contenido permanece fijado en el tiempo para su consulta.
    Estos aspectos, no sólo la volatilidad de la información, sino la fijación del contenido son temas que nos preocupan en la arquitectura hoy día.
    Saludos!
    Nacho

  3. Peter Hodgson dice:

    Un enuciado de problema que va mucho más allá de la arquitectura. La crítica de cualquier actividad humana que resulte en obras únicas se encuentra más o menos en la misma posición salvo que la producción de éstas sea relativamente escasa.
    Tampoco es cuestión de ponerse nostálgico. No dudo que, visto desde nuestro presente, en el pasado las labores críticas eran más sencillas. Sin embargo el resultado ha sido ensalzar unas obras frente a otras de tal forma que, a título de ejemplo, cuando pensamos en un Da Vinci pintor sólo vemos una obra ignorando todo el resto de su producción.
    A lo mejor no es tan malo que en la actualidad las estrellas sean más fugaces. Tampoco parece tan malo que se multiplique la conciencia de responsabilidad de los arquitectos en cuanto a la ciudad. ¡Ojalá cada obra sea un ejemplo de buen hacer!

  4. Miguel dice:

    Excelente artículo Santiago. Y Nacho apunta un tema añadido que no deja de ser interesante.
    Como comentábamos hace poco en persona, el cambio necesario es importante, y lo peor es que es un cambio de forma de operar mental.

    Frente al exceso de ruido el filtrado basado en las relaciones personales. No entiendo bien si lo planteas como potencia o problema, pero confío en las personas que hay detrás de los canales de información que manejo. No son entidades ni webs, son personas cuyo criterio he validado con el paso del tiempo.

    Frente a la fugacidad el trabajo taxonómico Es algo que todavía no ha calado del todo en la cultura latinoamericana. Necesitamos indexar, etiquetar, clasificar correctamente para que todo lo que se produce en la web se convierta en un gigantesco archivo de contenido para la humanidad. Esto todavía no se está haciendo. Si además le conseguimos incorporar el componente de validación humana, el incremento de potencial será impresionante.

    Frente a la levedad lo relacional Saber mucho de algo puede ser equipotente a saber poco de muchas cosas. Alessandro Baricco hace un análisis estupendo en “Los Bárbaros” sobre la construcción de sentido desde la superficie de las cosas como capacidad de la nueva sociedad que –ojo– el opone a la civilización. Sin emabrgo, el problema fundamental es conseguir que se produzca la chispa que detone las conexiones necesarias para conseguir que la relación de muchas ideas leves den una idea pesada.

  5. Javier Ricardo Simón Niño dice:

    Gracias, Santiago, por tu interesante escrito, cuya lectura ejercita nuestras neuronas y su contenido nos reconcilia con aspectos de nuestra profesión que creíamos olvidados. Y es que poner negro sobre blanco que ” aun entre la avalancha de obras, cada una de ellas, tenga o no trascendencia entre los círculos de filtrado de la información, contiene la capacidad de ser ejemplar para las demás” nos llena de vigor para realizar de la mejor manera que sabemos nuestro escaso trabajo cotidiano, que en estos momentos se centra en pequeñas cosas. La arquitectura de las pequeñas cosas, esas pequeñas intervenciones que tratan de ser sinceras y que, pese a todo, rezuman sensibilidad con las personas, con el medio que las rodea y con la sociedad a que sirve, proporciona tal cantidad de información que es de imposible filtrado y conocimiento para los medios establecidos de los que, hasta ahora, permanecía alejada, muchas veces de modo voluntario, por una mezcla de modestia y vergüenza. Y sinembargo, esta arquitectura de las pequeñas cosas, sin vocación de obra maestra, coincide con su hermana desbocada del “starsystem” en que ambas son prototipos de actuación: aquélla destinada a resolver necesidades y a proporcionar procesos abiertos de investigación; ésta a perpetuar el show bussines de la era del capitalismo triunfante. Pero como prototipos, son susceptibles de estudio y mejora, y por tanto de proporcionar pistas y claves de actuación para otros ámbitos sociales, otras necesidades y otras ubicaciones.
    Los arquitectos siempre hemos estado condenados a realizar prototipos, pero ahora, en la era de la globalización, los podemos poner a disposición de todos los medios: de los tradicionales y de los vinculados a las nuevas tecnologías; de los libres más o menos alternativos y de los de pago. Pero que en todo caso, son prototipos que ahora pueden ayudar a alguien en cualquier parte del mundo, en cualquier situación por distinta a la original. ¿Que no son obras maestras?¡Bueno! ¿Que importa? Ese no es el objetivo de nuestro trabajo, sino resolver los problemas que se nos plantean dotando a nuestras obras de un plus humanista y cultural relacionado con la época y la sociedad en que vivimos. Y en cualquire caso, es el tiempo quien debe decirlo por boca de otros suficientemente alejados de nosotros. Por tanto, que no le importe al crítico dejar pasar una obra maestra en el tráfago de información que recibe: lo importante es detectar las tendencias subyacentes en tanto trabajo, en tanta pequeña cosa.

  6. S. DE MOLINA dice:

    Parece que lo que proponéis da pie a un debate sugerente…

    Javier Ricardo lanza sobre el tapete una afirmación que aunque entendiéndola en su contexto y su sentido, no deja de resultar chocante: “Los arquitectos siempre hemos estado condenados a realizar prototipos”. Y uno se pregunta, ¿tienen los arquitectos derecho a presentar prototipos a un cliente que no espera que nadie experimente con él?. ¿Quién debe pagar sus experimentos?. Y sin embargo la idea de prototipo de mejora común es una idea interesante, que borra la autoría del arquitecto a favor de un trabajo común…

    Miguel, sobre lo que dices… el filtrado lo realizan personas, indudablemente, pero también equipos… Y las apuestas por lo relacional y lo taxonómonico ayudan a que la red sea más accesible… Desde luego es un debate paralelo. ¿Hay que producir información bien clasificada? o ¿esa tarea ya ni siquiera pertenece al crítico porque ha quedado en manos de los motores de búsqueda?…

    Peter va mucho más allá y plantea la pura actividad de la crítica. De hecho, en un mundo de lo políticamente correcto, ¿qué es exactamente la crítica si nadie dice ya de algo que no guarda coherencia consigo mismo y que por tanto no tiene valor?…

    Y por último, Nacho toca un punto clave en la red y la actividad y es el de la volatilidad de lo que se publica…Que paradoja, que en la red una obra dura dos semanas, y sin embargo una vez publicada no hay quien la haga desaparecer por completo…

    Gracias!

  7. Miguel dice:

    Santiago, los navegadores no hacen actividad taxonómica. Creo que pasará mucho tiempo hasta que puedan igualar el trabajo de un buen etiquetado y una buena serie de categorías. Si me permitís en LCV creo que se quedan cortas. En este artículo por ejemplo no mencionar la red, la sociedad de la información y otros temas le quita información que es relevante.

    Y sobre la fugacidad, creo que no es tal. El contenido en la red es cada vez más profundo temporalmente. En nuestra web sin ir más lejos, hay unos cuantos años de archivos indexados, categorizados,… historia de nuestro trabajo al alcance de cualquiera.

  8. Nacho dice:

    Obviamente el contenido no es volátil…pero se mueve a una velocidad vertiginosa!, pasa a veces que si no permaneces atento a las redes sociales hay contenido que te ha podido interesar pero has ‘dejado pasar’.

    ¿De qué forma accedes al contenido que no has visto y que quizás te hubiese interesado conocer? ¿Quizás una herramienta que te filtre o deseche contenidos vacíos o duplicados según tus preferencias?

  9. Justo Ruiz Granados dice:

    Espléndido artículo, Santiago.
    Es este un debate que planteas que pienso que debería llevarse a la Universidad. La multitud de flashes fotográficos perduran demasiado poco en nuestra retina, y mucho menos en la de los alumnos de arquitectura. Deseosos muchos de ellos en encontrar rápidamente la respuesta a la pregunta que se les plantea no dudan lo más mínimo en buscar refugio en el genial crisol que ofrece internet. Aunque no dude lo más mínimo de la importancia y la revolución que supone para la comunicación este medio si tengo mis dudas respecto a la labor de análisis que ofrece. La representación de un proyecto de arquitectura o una obra terminada queda resumida en una imagen, un render… ¡un flash!… y ¿cómo se llega a eso?, ¿qué orientación tiene?, ¿dónde está?, ¿cómo fue la génesis de gestación del proyecto?, ¿la luz en Estocolmo es la misma que la de Barcelona? entonces ¿por qué se parecen tanto dos obras tan lejanas?, ¿cuál fue el leitmotiv del proyecto?, ¿y su intención?… son muchas las cuestiones en las que ciertas publicaciones digitales (y también impresas) no pasan ni de puntillas sobre ellas. Cuando la imagen de fuegos artificiales omite el análisis sincero de un proyecto éste peca de ambigüedad, quizás sea ésta misma la finalidad del asunto. Qué se le va a hacer, uno no puede sino buscar el refugio en los expléndidos textos de Alejandro de la Sota, Jorn Utzon, Louis Kahn o Asplund. No hay mejor crítica que sus propios escritos, en donde desmenuzan sus proyectos de forma admirable. Hoy, al alumno esto no le interesa. ¡La futilidad de un render de Zaha es suficiente y basta!. En cuanto a la crítica: ¿qué diría Walter Benjamin de todo esto?… daría igual ¿pero a qué alumno le interesa hoy en día Benjamin?. Uno de los últimos encargos a Rothko fueron unos frisos que decorarían el lujoso restaurante del edificio Chrysler. Aceptó el encargo, pero de mala gana, y se propuso hacerlos de tal modo que provocara las naúseas y la angustia de los ricachones comensales. Esta obra quedó inacabada por la trágica muerte del artista pero la crítica, acomodada en las manos de los marchantes no pudo ser más sublime. Durante unos años hubo tortas para degustar una expléndida comida entre los tan “exquisitos lienzos de Rothko”. Al menos en este aspecto la crítica digital está abierta a múltiples interpretaciones y la democratización de la misma es evidente. Aunque a veces sea para mal, y a veces para bien.

    Un saludo Santiago, y mi más sincera enhorabuena. Has abierto la caja de Pandora que muchos no nos atrevíamos a abrir, pero era necesario. No puedo estar más de acuerdo.

  10. Miguel dice:

    Nacho esas herramientas ya existen. Se llaman cajas de búsqueda. Los agregadores de noticias tienen una capacidad enorme de filtrado. Y si no la mejor aportación la siguen haciendo las personas. En twitter, es usual descubrir algo y reenviárselo a algunos de tus contactos, de los que conoces sus intereses, para que lo disfruten. Esos reenvíos tienen una capacidad significante enorme.

    La entrada de Justo me parece crucial para evidenciar un necesario cambio de enfoque. La Red no ofrece capacidad de análisis. Ninguna. Lo que si es necesario es construir el análisis desde la Red. Apoyándonos en la vastedad de su información.

    Me parece un error equipotente cambiar la levedad de la Red por un solo texto de Kahn.

    Hoy en día estudiar a Kahn debe implicar relacionar su obra con sus textos y con las condiciones en las que su familia emigró desde Estonia y cómo esto le pudo influir.

    Pensamiento relacional.

  11. S. DE MOLINA dice:

    Nacho y Miguel, no se si pensáis si ahora mismo el contenido de internet, por muy jerarquizado que se encuentre, tiene el mismo valor que pueda tener la información que genera un periódico tradicional.

    Ahí, en el tipo de medio y su permanencia se encuentra un debate en relacion a la arquitectura muy provechoso. Me da la sensación que internet se entiende ahora mismo con un sentido de volatilidad semejante a lo que se publica en un periódico de información diaria. Aunque las noticias caduquen, existen las hemerotecas que guardan algo de memoria de esas noticias. Y sin embargo las noticias caducan….

    Esa duplicidad creo que ahora mismo esta dando también en internent en relacion a la Arquitectura.

    Por otro lado, Justo, pone el dedo en la llaga en el centro de la problemática. El valor de la red en relación a la lentitud y contemplación como un valor para descubrir en profundidad los matices de la Arquitectura debe ser reinvindicado. Y no como una visión nostágica de un pasado irrecuperable respecto a la arquitectura sino casi como un valor que reivindica un valor de profundidad y rigor para su trabajo.

    Gracias a todos por el interesante debate abierto

  12. Stepienybarno dice:

    Buen tema, Santiago, el que pones encima del tablero. El artículo ya hila fino en las vicisitudes de un panorama arquitectónico digital cada vez más complejo y, como bien comentas, sobresaturado. Estaría genial poder aspirar a ese “cambio de forma de operar mental” del que habla Miguel.
    Hoy más que nunca, separar el grano de la paja es complicado, pero no imposible. Pensar que la red alojará grandes críticos de a arquitectura no es muy probable, aunque, en contadas ocasiones, se pueden encontrar elaborados y certeros análisis críticos como en el blog de Jaume Prat http://www.jaumepratarquitecto.com/

    A su vez, entendemos que el futuro pasa por que las publicaciones digitales que tienen mayor y verdadera reputación digital sean cada vez más certeras en su selección de proyectos y que se mejore la forma de mostrarlos “indexar, etiquetar, clasificar correctamente”. En este sentido los “motores de búsqueda por si solos” no pueden hacer gran cosa.
    Queda mucha tarea por hacer “a la hora de reivindicar un valor de profundidad y rigor para su trabajo” en la arquitectura. Las publicaciones digitales que hoy existen mejorarán y surgirán otras nuevas con gente muy preparada que entenderán las verdaderas posibilidades que nos da hoy la red a la hora de difundir y, sobre todo, comunicar la arquitectura.
    Ese “filtrado, organización y accesibilidad”, que comenta Nacho, es clave para que el rastro digital de las publicaciones digitales sea el idóneo. En este sentido, hay que facilitar la labor a los estudiantes y que no quede todo obsoleto “a las tres semanas”. Este es un tema, en nuestra opinión, especialmente abandonado: la hibridación del mundo de las aulas de arquitectura con la red.

    Como siempre, gracias, Santiago, por generar el debate con este estupendo post.

  13. S. DE MOLINA dice:

    Me gusta mucho, ya sabéis, el tema de la hibridación de aulas y red. Creo que más que nunca estamos asistiendo a un cambio de paradigma en la enseñanza de la arquitectura que precisamente no viene de la mano de los medios de dibujo sino de los de aprendizaje y sus lugares.

    Hoy el aprendizaje de la arquitectura creo que se da en una especie de nueva “aula expandida”. Si bien el aula como lugar de encuentro sigue siendo insustituible, el aprendizaje no se detiene en ella. Se podría objetar que, a fin de cuentas, esto siempre ha sido así. Pero la realidad es que los jóvenes arquitectos en formación son increiblemente diferentes en cuanto a su forma de relacionarse y obtener información respecto a las generaciones anteriores.

    El trabajo presencial, o la puesta en común de sus trabajos, se completa ya con entradas virtuales, sean o no dirigidas o acompañadas por los docentes, lo quieran estos o no, que sirven para expandir el campo de intereses. Facebook, los blogs o los foros sirven para el intercambio de ideas o de información o la recomendación de fuentes u obras ya de una manera insustituible…

    Esa “ocupación” de la docencia en ámbitos de contacto de mayor calado y presencia que el del mero aula habitual, creo, con cierto convencimiento, que es un espacio que los docentes debieramos explorar con más energía. No hacerlo es perder oportunidades de encuentro y regeneración de nuestra actividad.

    El tema, es un tema de docencia y de pedagogía de primera magnitud y sobre el que convendría hablar más… no os parece?

    Gracias de verdad por vuestra aportación siempre generosa.

  14. Santiago de Molina dice:

    Y la página de Jaume es muy recomendable, claro que sí!

  15. Arquitectura-ejemplo_Sobredosis en la sociedad de la información « dice:

    [...] Autor: Santiago Molina Vía: La Ciudad Viva [...]

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