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cuatro sillas en el taller de arquitectura de Palma-Palmilla por Rodrigo Batlles

por JMRomero — Jueves, 21 de mayo de 2009

Jesús Rodríguez Arribas, ‘El Chule’ para el barrio, es un hombre de los que hablan claro, de los que hablan con el corazón. Nacido, crecido y vivido en Palma-Palmilla, ha tenido una vida complicada, ligada con la droga hasta que encontró el camino de Dios. Desde entonces es un hombre distinto, lo más parecido a un profeta en esta tierra.

La sesión era muy informal, como le dije antes de entrevistarlo, no buscaba que fuera una entrevista en sí, sino más bien una charla entre amigos, sin guión, y en la que cada uno dijera todo lo que quisiera cómo lo quisiera. Éramos cuatro personas, cuatro sillas.

‘Chule’ comienza la conversación hablando sobre su pasado, y su conversión al buen camino, y nos muestra su modo de actuar, en el que apreciamos que sin duda es de los que toman la iniciativa: para combatir el absentismo escolar, realiza una ruta por el barrio con su coche, recogiendo a los niños para llevarlos al colegio. Pero sus medios son muy escasos, y de hecho, la gasolina sale de su bolsillo, o del bolsillo de amigos.

Conoce perfectamente Palma-Palmilla, toda la gente, niños, ancianos, traficantes, inmigrantes, vecinos nuevos. Todo. Él es el barrio, y sabe todo lo que ocurre en él. Se trata de alguien que se ha ganado el respeto de la comunidad entera, y que por ello tiene una facilidad para llegar a los vecinos y para que éstos le escuchen que nadie de fuera posee.

‘Chule’ nos muestra sus propuestas para luchar contra el grave problema que es la droga, y cómo es fundamental el poder establecer planes de acción sobre los jóvenes, para evitar que caigan en ellas o para que trafiquen. Y es que se trata de algo realmente importante, ya que, para la gente de la Palmilla, en muchos casos, éste es el único medio de ganarse la vida al que pueden optar.  Para ello, propone la creación de talleres para aquellos escolares que hayan sido expulsados temporalmente de la escuela, a fin de que ocupen su tiempo en actividades productivas, potenciando sus intereses y aficiones, como el deporte o las artes plásticas.

La religión es su guía, y en la más pura doctrina evangelista basan su vida, trabajando con honradez. Paralelamente, ‘Chule’ lleva a cabo un programa muy especial, dirigido a drogadictos en rehabilitación: la Casa de la Buena Vida. Una casa en ruinas, abandonada, que han reconstruido entre varios, y en la que viven juntos un grupo de unas quince personas. Poder salir adelante, apoyándose los unos a los otros, y acogiendo y prestando ayuda a todo aquél que lo necesita. Un acto puro de entrega y humanidad.

De repente, somos seis personas, entre ellas, Antonio Villanueva, ‘Antonio Villa‘ para el barrio, licenciado en Derecho que colabora estrechamente con ‘Chule’. Se trata de un ‘payo’ que vive en otra zona de la ciudad (El Palo) que se encarga de encauzar todas las acciones de esta plataforma por la vía legal. En palabras de Jesús, ‘él es la inteligencia’. Luego se va incorporando al grupo más gente: estudiantes de arquitectura y de trabajo social, Juan Antonio -economista y ornitólogo-, Ani, sus niñas, la de Juan “El Quijote”…

Hablamos de cómo organizaciones que no son propias del barrio, se aprovechan de los vacíos legales para recaudar las subvenciones que se asignan a la zona, que además es una de las áreas de Málaga que más ayudas recibe. Así, se da una auténtica paradoja: el dinero para el barrio no llega, y acaba yendo a parar a otros lugares, de modo que no se solucionan los problemas, se mantiene el nivel decadente de la zona, y se le siguen asignando ayudas económicas. La pescadilla que se muerde la cola.

Otro punto interesante que tratamos es la actitud de ciertos sectores del barrio, personas que se aíslan recluyéndose en sus casas, no relacionándose con el resto, manteniendo y aumentando sus prejuicios para con una parte importante de su propia comunidad, y contribuyendo a que no se alcance un grado de integración mínimo del mismo.

Sin darnos a penas cuenta, nos hemos quedado sin sillas. La gente que se ha incorporado interviene constantemente, aquí el silencio está prohibido. Nuestra ‘charla informal entre amigos’ ha pasado a ser una mesa redonda, viva e hiperactiva. De improviso, Marta lanza una propuesta que refleja perfectamente la esencia de este workshop. Ella es arquitecta, y tiene a su cargo la rehabilitación del Colegio Alalá, dentro del propio barrio, con un presupuesto muy considerable, y lo que propone es que esta obra se convierta en algo más para el barrio: quiere que sean los vecinos los que aporten ideas y sugerencias, que se conviertan ellos en la mano de obra contratada, y que además, ello les sirva para que se les abran las puertas del mercado laboral. La cara de ‘Chule’ se ilumina.

Esta idea es el camino a seguir para el barrio. Supondría la forma natural de impulsar el desarrollo de toda la estructura económica-social de Palma-Palmilla. Trabajo y dinero para el barrio, transformándolo todo desde los cimientos. La arquitectura se convierte en algo más que hormigón, ladrillo y acero. La arquitectura se convierte en una oportunidad única para darle a toda esta gente un futuro.

Despedimos la sesión viendo el premiado documental elaborado por ‘Chule’ y Antonio, ‘La Ruta del Cole’, donde reflejan su labor diaria llevando a los niños al colegio en su propio coche, y donde también se recogen impresiones a viva voz de los vecinos. Porque, al fin y al cabo, todo esto es suyo.

WORKSHOP PALMA-PALMILLA II

Escrito por Rodrigo Batlles, estudiante ETS Arquitectura de Granada

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Un comentario a “cuatro sillas en el taller de arquitectura de Palma-Palmilla por Rodrigo Batlles”

  1. La Ciudad Viva dice:

    “cuatro sillas en el taller de arquitectura de Palma-Palmilla”. Escrito por Rodrigo Batlles, estudiante ETS #Arq Granada http://tr.im/m4Ex

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