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El arquitect* como cuidador urbano

por Mauro Gil-Fournier — Miércoles, 18 de enero de 2012

Liz Christy en el año 1974 en el community garden de  Nueva York

Cuidarse es sinónimo de conocerse. Por lo tanto cuidar de los demás, significa aproximarse, conocerlos, entenderlos. También el cuidado de uno mismo implica necesariamente relaciones complejas con lo otros[1] . Cuidar de uno mismo, siempre remite al otro. En el mundo griego, Sócrates cuida de los ciudadanos, para incitar a que se cuiden ellos mismos y de esta forma, entre ellos. El cuidado y el conocimiento de si mismo representan, en el mundo grecorromano, las bases mismas de la ética del individuo de la polis; ligando de esta forma las cuestiones del cuidado a la polis, por lo tanto a la política.

Aprendiendo del  feminismo

La ética del cuidado aporta necesidades diferentes como son las emocionales y afectivas. Desde el punto de vista de Carol Gilligan una ética  feminista[2] , incorpora  nuevos modos de plantear y resolver conflictos e introduce cuestiones como la complejidad, la equidad, la transparencia, el respeto a la diferencia, la confianza mutua o el espíritu de colaboración[3].

Esto no hace sino ampliar los límites actuales no para un ética feminista sino para una ética mejor y más amplia[4]. Debemos entender entonces que el cuidado no es una tendencia de signo biológico en las mujeres. Este peligro queda superado tras  reconocer el carácter de construcción social que posee y su capacidad de  aprendizaje de esta tendencia [5]. De hecho, son muchos los hombres que utilizan el pensamiento del cuidado en sus decisiones y prácticas como los afro-americanos del norte que emigran de vuelta al sur de EEUU o algunos hombres de las  culturas nativas americanas. Por lo tanto, no existirá en esta argumentación una diferenciación entre las capacidades cuidadoras de  arquitectos y arquitectas.

Así es como podemos entender al arquitect*-cuidador, como una figura capaz de aceptar la transversalidad, la diversidad, el diálogo, la flexibilidad o el espíritu de colaboración como valores para la transformación de lo urbano y lo colectivo. Se trata de un agente dentro de un sistema donde unos cuidan de otros entorno a redes de afecto, y donde el equilibrio en las decisiones no viene dado solo por un poder técnico, sino por una capacidad de gestionar los conflictos existentes dentro del sistema de redes afectivas. Un rol que no es tan solo mediador, sino también cuidador de situaciones no cortoplacistas y donde puede ser  facilitador en sociedades con un alto grado de complejidad real, lo que nos hace mejores ciudadanos.

Según las investigaciones feministas, cuidar más que un acto es una actitud; y también es una cuestión de tiempo. Los temas del cuidado requieren de más tiempo y el capitalismo acelerado dicta la unión tiempo-dinero. La crítica feminista enmarca dos tiempos, el productivo, ligado a los hombres y al dinero, y el reproductivo, ligado a las mujeres y al cuidado. Pero hoy  podemos  anular esta dualidad sin sentido, para intercambiarla y permitir una transferencia del tiempo productivo al reproductivo y viceversa. También para provocar esta inversión en el trabajo de los arquitect*s: ¿cuánto destina el arquitect* al tiempo productivo y cuánto al tiempo reproductivo, es decir, al tiempo del cuidado para que su trabajo sea incorporado por la ciudad?

Pero esta diferenciación de tiempos es  ficticia. Ya Aldo Van Eyck en los años 40 hablaba sobre el tratamiento histórico dual de los conceptos gemelos, por pertenecer a un lado o a otro, por ser una cosa o la otra, aplacando la interconexión de significados intermedios y solo atendiendo a lo tuyo o lo mío. El cuidado, entiende un ser en relación. No un individuo dependiente, sino interdependiente en favor de un individuo mediador y no intermediador. El feminismo también nos ayuda a entender que estas  falsas dualidades históricas, como producción-reproducción, público-privado, mercado-familia, no permiten alcanzar proyectos que se elaboren desde una ética del cuidado que no diferencie más veces al arquitecto del ciudadano, y sin embargo pueda entender al arquitect*-ciudadano como un solo agente de manera simultánea.

Algunas prácticas del cuidado

Una ética del cuidado es una ética de práctica reflexiva, que pone en valor los procesos de pensamiento enmarcados en las teorías de emancipación, para tener un reflejo en la práctica cotidiana. Las prácticas del cuidado de uno mismo, han dado paso a prácticas del cuidado de la comunidad a través de lo  urbano. En 1973, Liz Christy, una artista y ciudadana de Nueva York, detectó el estado de abandono de una antigua granja del último gobernador holandés de New Amsterdam, y decidió cuidar el solar y trabajó por conseguir el uso del solar como un primer jardín comunitario. Por el alquiler del solar pagaba 1 dólar al día al ayuntamiento de la ciudad. Liz y los jardineros crearon las primeras green guerrillas y comenzaron a plantar y a crear un espacio de descanso para la comunidad. Pienso en el significado de las pequeñas acciones en guerilla y su acción cuidadora global. Entre las calles de Bowery y Houston en Manhattan se encuentra todavía hoy este solar cuidado durante más de 30 años por los ciudadanos del centro de Nueva York.

El jardín en la actualidad entre Bowery y Houston en Manhattan, NY.

Casi todas las personas que nacieron en Amsterdam durante las décadas de 1950 a 1970 están conectadas por un hecho inusual. Todas ellas han crecido y han sido cuidadas (urbanamente cuidadas) por uno de lo 700 playgrounds que diseñó Aldo Van Eyck para la ciudad. Pero Van Eyck, no solo diseñó, sino que detectó, localizó, organizó, observó y decidió con la comunidad la necesidad de ese lugar, deportivo, infantil, estancial, de un espacio público, privado, entre medianeras, en rotondas, en plazas, para los niños o para los mayores.

Tras la posguerra, y en un momento de utopías idealistas modernas, desde el Departamento de Desarrollo de Obras Públicas se intentó dotar a todos los vecindarios de la ciudad de, por lo menos, un lugar de juego y dispersión. A partir de 1947, Van Eyck junto a Jakoba Mulder, cabeza del departamento, pensaron en qué podían producir y qué consecuencias tendrían en la ciudad los proyectos diseñados. Pero lo cierto es que desde ese lugar se práctico el diseño de dispositivos lúdicos que favorecieran relaciones de equidad, de no centralidad, de empatía y que ayudaran no solo a jugar, sino a estimular, es decir, a cuidar con estímulos y conocimiento a los niños. Con este sistema operativo también se cuidaban los lugares degradados de la ciudad, pues se canjeaban solares en desuso por actividades permanentes. Van Eyck continuó diseñando estos espacios durante 31 años, hasta el año 1978. Algunos de ellos aún hoy siguen funcionando con el mismo propósito que hace 68 años. También es una cuestión de tiempo y, como dijo Van Eyck, place and occasion means more.

Aldo Van Eyck Parque de juego de Dijkstraat. Amsterdam. 1954

Los diálogos no sucedidos  entre Aldo Van Eyck y Lina Bo Bardi, [6] en torno a los conceptos gemelos que cuestionan las falsas dualidades, se han mostrado en ambos, arquitectos gemelos, y en sus proyectos, como motores prácticos en el desarrollo de una ética del cuidado en su trabajo.

Lina Bo Bardi, arquitecta emigrada que  valora el tropicalismo brasileño y trata de integrarlo en el discurso de la modernidad, cuida las raíces tradicionales de un país para integrarlas en la complejidad de lo urbano. Podríamos señalar los proyectos para la Casa de Olodum y la Casa de Benin en Bahía. Pero es la Oficina-teatro de Sao Paulo el que nos ayuda a entender el cuidado y empatía con que la arquitecta desarrolla el proyecto.

La compañía  de teatro, fundada en 1958, ocupa el edificio desde 1961. En 1966 sufre un incendio y la compañía se ve sumida en dificultades debido a persecuciones ideológicas, dificultades económicas y carencias materiales. Es en ese momento donde Lina entra en contacto con el grupo de teatro y empieza a colaborar realizando las escenografías de varias obras. Tras 5 años, una de las escenografías da un salto y se transforma en proyecto. Na selva das Cidades, define la forma de cuidar lo existente y la reconfiguración de un lugar obsoleto: una calle con un teatro. La arquitecta-cuidadora, tras cinco años, comienza un proceso de trabajo con el grupo que le llevará hasta 1980. Tiempo de reproducción arquitectónica para un pequeño proyecto sin presupuesto. Pasado y presente, lo nuevo y lo viejo, arquitectura y ciudad, actores y público se mezclan en una promiscuidad total[7] . Directores, técnicos, público, arquitectura y escena forman un sistema de agentes donde el arquitecto actúa como un cuidador de todos los demás agentes y viceversa, creando un tejido afectivo de múltiples relaciones.

Proyecto Teatro-Oficina en Sao Paulo de LBB 1980-1991. Fot. Nelson Kon

La oficina se concibe como un terreiro, un espacio exterior de tierra plano y ancho, que se encuentra en las casas de interior donde los niños juegan, las mujeres trituran el mijo y se realizan las actividades del cuidado. Esta característica fundamental del proyecto muestra la estrecha relación de la memoria de los lugares, la actividad y el cuidado. En 1991, tras treinta años tejiendo redes afectivas finaliza el proyecto de Lina.

Las actividades del cuidado son actividades silenciosas, no estridentes, basadas en un proceso y no en una acción puntual. El cuidado no es un acto, es una actitud. De esta forma la intervención de Lacaton & Vassal en la Place León Aucoc de Burdeos, hace de las cuestiones del cuidado, un proyecto que  trata de rescatar la belleza de lo evidente: reponer la grava del suelo, planificar una limpieza periódica, podar los tilos y modificar algunos recorridos [8]. Todos los verbos son acciones en continuo cambio: reponer, planificar, podar y modificar. Pero es quizás en el proyecto Tour Bois le Pêtre junto con Druot , donde los arquitectos cuidadores de lo urbano localizan un espacio de acción y basan sus cuidados en acciones tácticas que les permitirán interconectar con los diferentes agentes: la diversidad de habitantes, el edificio del suburbio parisino, la falta de aprecio de los ciudadanos al entorno. Este sistema se vuelve recíproco y transforma la labor de los arquitectos en una mediación permanente, puerta a puerta, vecino por vecino, gestionando los conflictos de toda la comunidad y negociando con los agentes arquitecto-vecino, arquitecto-edificio, arquitecto-proyecto, arquitecto-vecino 2…

Los sistemas de los que formamos parte, como arquitect*s-agentes, hacen que no siempre podamos llevar a cabo nuestras  metas, y es necesario que demos rodeos que modifican tanto las metas como a nosotros mismos. Estos rodeos producen una modificación de las metas transformándonos también en una nueva entidad [9]. Es en este proceso, donde las labores del cuidado, nos ayudan a generar el proyecto común cooperando e intercambiando.

Interior de las viviendas remodeladas de la Tour Bois le Pêtre,  2011

Educación en la interconexión

Una educación en el cuidado es una educación en la interconexión y esto es clave para promover sistemas participativos. Estas prácticas involucran la práctica ciudadana y el trabajo por la comunidad. Como ejemplo, la organización de las mujeres afro-americanas para el  cuidado de sus hijos les permite aparecer como activistas políticos en la toma de decisiones de los representantes de sus vecindarios.

Un buen ejemplo es el que nos muestran los ciudadanos de Tirana, Albania. “La ciudad era como una estación de tren donde todo el mundo intentaba salir”. Edi Rama, arquitecto y alcalde, encontró una ciudad de anarquía y disfunciones globales, sin presupuesto para rehabilitarla. En su lugar, optó por cuidarla y por revitalizar el afecto de los ciudadanos hacía ella. Los edificios que estaban decrépitos los pintó de fuertes colores. Uso el color como herramienta de cohesión social con un aspecto curativo. Pese a las críticas, Rama insistió: “no es una experiencia artística[10] , es un acto político”, (podíamos añadir, un acto curativo). A partir de este momento, los ciudadanos comenzaron a cuidar sus lugares, sus plazas, sus casas, hicieron caso de lo urbano y atendieron sus propias necesidades. Cuidaron de sí mismos y  financiaron las pinturas de forma conjunta. Aprendieron de las  micropolíticas feministas para aplicarlas a la recuperación urbana. De esta manera, la práctica del cuidado reforzó los lazos de interconexión entre las comunidades abiertas y mejoró la seguridad urbana de la ciudad.

La ética del cuidado como agente motivador

La ética del cuidado puede ser un agente motivador hacia la participación y el empoderamiento urbano. La inserción del cuidado solo en la esfera privada ha traído nefastas consecuencias para la esfera pública: la falta de implicación con lo que se hace, la empatía y el compromiso. Así que no esta de más proponer el cuidado como un valor para la profesión y para la ciudadanía superando la dicotomía de la justicia para la esfera pública y el cuidado para la esfera privada. La ética ciudadana se alimenta de las raíces afectivas familiares e interpersonales y no podemos continuar con la obsoleta falta de reciprocidad entre lo público y lo privado, justicia o cuidado, entre arquitect* o ciudadano.

Microcuidados urbanos en la puerta del Sol. Madrid. 15M.

 

Mauro Gil-Fournier E. | Vivero de Iniciativas Ciudadanas @desdevic

1. Foucault, Michel. Tecnologías del yo (1982). Paidós, Barcelona, 1991. También entrevista de la revista Concordia nº 6 (1984) a Michel Foucault, “La ética del cuidado de uno mismo como práctica de libertad”, 20 de enero de 1984
2. Con muchos peligros también al enmmarcarlo aquí.
3. Antón, Ricardo, “Un paraíso inexplorado en torno al procomún”, ponencia Jornadas Fundación Kreanta, noviembre 2011.
4. Habermas introduce la intersubjetividad incorporando la teoría moral feminista a la teoría crítica.
5. No quiero generalizar pues hay diferentes teorías feministas no especificadas en el texto. Para saber más, Comins, Irene. La etica del cuidado como educación para la paz, tesis doctoral Universidad Jaime I, Castellón, 2003.
6. Se conocieron en el año 1980 y se vieron casi al final de la muerte de Lina.
7. Lina Bo Bardi. Built Work GG. 2002.
8. De la memoria del proyecto.
9. Bruno Latour. La esperanza de pandora. Gedisa, Barcelona, 2001.
1o. De difererente forma existe también el proyecto Favella painting.

 

 

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16 comentarios a “El arquitect* como cuidador urbano”

  1. Christna dice:

    Interesantísimo enfoque, que vale la pena seguir. Muchas mujeres ya lo intuímos, y hombres también. El proyecto IMVG La ciudad pintada en Vitoria-Gasteiz integra este concepto: http://www.muralismopublico.com
    Un saludo!

  2. atemporal siempre » Arquitectas, cuidadoras de ciudades dice:

    [...] Leer artículo completo [...]

  3. Mauro Gil-Fournier: “Cuidado de la comunidad a través de lo urbano” « uniteva.bisagra dice:

    [...] En momentos de desorientación cuesta explicar qué está pasando y en los intentos de buscar solución se habla de reinventarse o cambio de rumbo. No creo mucho en cambios bruscos ni en soluciones exprés, pero sí en seguir avanzando y evolucionando en cualquiera que sea el proceso en el que estemos desorientados poniendo el foco en aquello que hable de proceso, tiempo, cuidado, personas e interconexión. Por eso recomiendo el artículo de Mauro Gil-Fournier en La Ciudad Viva “El arquitect* como cuidador urbano”. [...]

  4. fidel dice:

    Mauro y amigos de LCV, de nuevo provocado por vuestras reflexiones.
    En momentos de desorientación cuesta explicar qué está pasando y en los intentos de buscar solución se habla de reinventarse o cambio de rumbo. No creo mucho en cambios bruscos ni en soluciones exprés. Creo en poner el foco en aquello que hable de proceso, tiempo, cuidado, personas e interconexión. Creo en la ciudad.
    Desde hace años me veo como arquitecto bisagra y en el escrito de Mauro he encontrado una magnífica revisión y ampliación de esa definición, por supuesto mejorada.
    Por si interesa enlazo a un post comentando más sobre las palabras de Mauro: http://bit.ly/wXPvrM ,
    salud

  5. david estal dice:

    Mauro, muy buena recopilación de las experiencias de los 60-70s que hoy son referentes para trabajar la ciudad intermedia, desde el cuidado, el uso y la amabilidad.
    Ello demuestra, que no solo el objeto está en crisis, sino también el propio planeamiento urbanístico, un instrumento que no resuelve la necesidad inmediata de la vida urbana.
    Si en los ochenta ya se puso en crisis la arquitectura funcional, valorando lo vernáculo, en esta década nos ha tocado revisar de nuevo la arquitectura para cualificar la ciudad.
    salut, .d

  6. Mauro Gil-Fournier dice:

    Gracias a todos por vuestros comentarios aqui y en la red, atemporal, elsatch, david, fidel, cristina, y muchísimos más, pero aún para los arquitectos no hemos respondido a la cuestión. ¿Tiene sentido hablar en arquitectura hablar de tiempo productivo(dinero) y tiempo reproductivo (cuidado)?

  7. zuloark dice:

    El arquitecto como cuidador, pero con cuidado. ¿Cómo conseguir acompañar sin dirigir? Completamente de acuerdo en que uno de los nuevos papeles del arquitecto puede parecerse más a los médicos de cabecera. Dejaremos de inaugurar casas, y empezaremos a plantearnos acompañar los proyectos durante toda la vida para seguir resolviendo problemas, planificando ampliaciones o pensando en la mejor desmantelación posible. Cuidando como dices. Nos surge un temor, debemos hacer esto, estamos seguros, pero no caigamos en el papel de esos padres que miman en exceso a sus hijos hasta hacerles perder la independencia y la frescura. Debemos seguir dejando que los clientes o los utilizadores de la arquitectura puedan manejarla, transformarla, no pedir permiso y hacer que se nos escape. Ahí está la clave, como conjugar las dos vertientes, ese es nuestro RETO. (Cuidar pero con cuidado.)

  8. ciutat i espai public | Pearltrees dice:

    [...] El arquitect* como cuidador urbano « La Ciudad Viva Tras la posguerra, y en un momento de utopías idealistas modernas, desde el Departamento de Desarrollo de Obras Públicas se intentó dotar a todos los vecindarios de la ciudad de, por lo menos, un lugar de juego y dispersión. A partir de 1947, Van Eyck junto a Jakoba Mulder, cabeza del departamento, pensaron en qué podían producir y qué consecuencias tendrían en la ciudad los proyectos diseñados. Pero lo cierto es que desde ese lugar se práctico el diseño de dispositivos lúdicos que favorecieran relaciones de equidad, de no centralidad, de empatía y que ayudaran no solo a jugar, sino a estimular, es decir, a cuidar con estímulos y conocimiento a los niños. [...]

  9. Nos ocupamos del mar… | temptatives dice:

    [...] unos días, @laciudadviva publicó un interesante post de Mauro Gil-Fournier el arquitect* como cuidador urbano en el que reclamaba el cuidado como una de las funciones principales de su práctica profesional. [...]

  10. CLUM dice:

    Más que arquitecto como cuidador urbano, más bien se trata del arquitecto como educador urbano. Se trata de dar herramientas a la gente para que ésta sea capaz de aprovechar y cuidar la ciudad, no dar las soluciones. Eso si sería paternalismo.

  11. Salas dice:

    Gran propuesta la de comenzar a incorporar la “*” o “x” hacia un plural que abarca ya a ambos géneros, con las aportaciones de ambos.

    Un saludo

  12. mauro gil-fournier dice:

    Zuloark, Clum, Pienso que el arquitecto como agente que forma parte de un sistema complejo puede ser un instrumento para la ciudadanía y dar un servicio cuando se necesite. Esto no significa ni que el mismo arquitecto tenga que estar vínculado siempre al mismo lugar, ni que no se pueda operar sin el arquitecto en determinadas situaciones. Tampoco significa que el arquitecto se apropie de lugares, pero si puede acompañar procesos en determinadas ocasiones y con el cuidado que caracteriza los procesos complejos. Gracias por los comentarios a todos.

  13. Marina Blázquez dice:

    Me quedo con estas dos ideas porque más que en “el hecho concreto de hacer” entiendo que la clave está en “el cómo hacer”.

    La actitud como modificador de procesos y resultados. Sin poder aguantar la tentación de poner esta imagen:
    http://www.weimaginewedo.com/post/18942010399/to-change-destroy-ego-alecshao-ben

    To change _____ destroy ego.

    “…

    Se trata de un agente dentro de un sistema donde unos cuidan de otros entorno a redes de afecto, y donde el equilibrio en las decisiones no viene dado solo por un poder técnico, sino por una capacidad de gestionar los conflictos existentes dentro del sistema de redes afectivas. Un rol que no es tan solo mediador, sino también cuidador de situaciones no cortoplacistas…

    Las actividades del cuidado son actividades silenciosas, no estridentes, basadas en un proceso y no en una acción puntual. El cuidado no es un acto, es una actitud.”

  14. christina dice:

    De acuerdo con Marina en absolutamente todo, es el cómo, no el qué, y qué decir de la foto, también absolutamente de acuerdo!

  15. Lecturas y conclusiones | Nuevo Parque Monte Igueldo dice:

    [...] Mike Petty / Wonderland – Catherine Hyland / Video introductorio del eje Z – Nicolas Reitze / El arquitect* como cuidador urbano – Miquel Gil-Fournier / Manifiesto contra el Paisaje – Lluís Sabadell Artiga / Architektur für Kinder / El parque de [...]

  16. The Architect as Urban Care Provider « Urban Relational LABORATORY dice:

    [...] He can be followed on Twitter @mgilfour or @desdevic. He has written this post first in Spanish for La Ciudad Viva and now in English, for the Polis [...]

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