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Las mecedoras siempre fueron open source. Parte I

por Inteligencias Colectivas — Jueves, 2 de febrero de 2012

Urdimbre y trama para trasladar el código abierto a los modelos físicos.

Esto era una vez que yo sabía un cuento pero se me quedó dentro y no me acuerdo, voy a ver si me sale otra vez. Hola muy buenos días. (Plano americano) El señor que sale en la fotografía se llama Rogelio. Rogelio es un varón de unos cincuenta años de edad. Cincuenta años de edad para un hombre cuya raza desconocemos, seguramente “cafeconleche”, pero no tenemos ni idea de que tipo de café ni que tipo de leche, tampoco importa. Rogelio vive con su mujer y sus once hijos en un pueblecito del Caribe colombiano, Palomino. Rogelio es ciego y medio sordo, o sordo y medio ciego como se quiera ver. Rogelio siempre lleva una gorra y camisas amplias con motivos. Rogelio es un constructor informal profesional, un experto en apaños, un auténtico adonis de las inteligencias colectivas. La primera cosa que vimos de Rogelio, cuando todavía no sabíamos ni quien era Rogelio, fue una mecedora. La encontramos en el interior de una casa cualquiera del pueblo, después vimos más mecedoras en porches, salones y patios. Un tiempo después ya nos enteramos que era Rogelio el que las hacía.

La gran mayoría de las mecedoras de Rogelio están fabricadas con estructura de hierro y tejido de zuncho. El zuncho que Rogelio utiliza es de colores y lo consigue viajando en autobús hasta un pueblo cercano. El zuncho que utiliza Rogelio para tejer sus mecedoras es un material plástico ideado para embalajes, es el material con el que se suelen atar las cajas de cartón para evitar que se abran. Un material que se puede encontrar muy fácilmente al por menor y de muchos colores en países latinoamericanos, es a su vez altamente resistente. Estas tres cualidades, alta resistencia, variedad cromática y precio son las cualidades que hacen que Rogelio lo utilice para tejer sus mecedoras. Las mecedoras de Rogelio están tejidas con técnicas muy parecidas a las técnicas artesanales locales, pero intercambiando el zuncho por materiales naturales como mimbres y palmas. Esta situación que encontramos con Rogelio en Palomino, la hemos visto repetida innumerables veces en otros lugares de Latinoamérica. Sillas y otros objetos fabricados mediante técnicas tradicionales, que han adaptado sus materiales a las condiciones de contorno que viven. Sustituyen las urdimbres naturales con las que se solían fabricar en la selva o en el campo, por tejidos generalmente plásticos que se consiguen fácilmente en los barrios informales de las ciudades. Se evoluciona la tipología a las nuevas condiciones de contorno, y además se perfecciona el modelo introduciendo nuevas variables como el color, la textura o la variedad de objetos fabricados.


Silla fabricada por Rogelio. Una parte tejida con mimbre y la otra con hilo de PET extraído de una botella de Seven UP.

Esta evolución ha recorrido muchos más pasos todavía, un ejemplo es la famosa silla Acapulco que explícitamente aprende de los tejidos históricos Mayas y de los modelos informales que se producen en muchas zonas costeras de México. En un determinado momento, una diseñadora avispada, recoge la silla y la actualiza, refuerza las uniones de la estructura, incrementa la variedad cromática y material de los tejidos y depura el diseño, eso sí, conservando su esencia en todo momento. El producto final sale a la venta y se convierte en todo un éxito, en un objeto de diseño de alto estanding. Estaréis de acuerdo con nosotros en que esto merece una reflexión profunda que no debería quedarse como un simple paso más o como un hecho baladí. Pero estaréis igualmente de acuerdo en que por otro lado este hecho demuestra, que la investigación en tecnología y diseño informal puede desarrollar modelos que son tremendamente exitosos. En un sentido parecido, el diseño de las mecedoras de Rogelio también ha sufrido una evolución. Junto con Mecedorama, Inteligencias Colectivas ha organizado un taller en el que partiendo de la misma base material, se han desarrollado tipologías de mecedoras diferentes. Este taller continúa como inteligencia colectiva un camino hacia el diseño evolutivo, hacia una arquitectura con capacidad de aprender.

Estas historias de las mecedoras, son la historia de un objeto que evoluciona, un Pokemon que se adapta a distintos contextos y que incorpora bondades de cada uno de ellos. La historia de estas mecedoras narra la hibridación de un determinado conocimiento popular, un “conocimiento situado” que no está para nada encapsulado. Un conocimiento dinámico que aprende de la esencia misma del objeto, de su código fuente, pero que le permite transformarse y vestirse en cada paso siguiente. ¿No es esta historia un hecho evidente que demuestra que este tipo de sillas siempre se ha fabricado con una estrategia de código abierto? ¿No han sido siempre las mecedoras OPEN SOURCE?

Nos parece importante que hoy Inteligencias Colectivas hable del Open Source, porque está de moda, porque siempre ha existido, porque creemos en el mestizaje entre la sabiduría popular y el conocimiento científico.

Desde la asimilación popular de Internet como medio y como concepto, el término Open Source ha sido bastamente adoptado. Según Wikipedia “En producción y desarrollo, open source es una filosofía o una metodología pragmática que promueve la libre redistribución y acceso al diseño de un producto y a las nuevas implementaciones en el mismo.” En informática pues, ha ido siempre vinculada al desarrollo de software libre o relativamente libre, pero podemos ir más allá. Del inglés, en su infinita practicidad como idioma, podemos traducir literalmente “open source” como “fuente abierta”, lo que invita a reflexionar en términos más amplios acerca de una fuente o un manantial de conocimientos que se transmiten y se modifican libremente como en una evolución Darwiniana de la sabiduría popular. Entonces ¿acaso las mecedoras no han sido siempre open source?

De la mano de Domenico Di Siena nos llega el Air Tree Comons, un proyecto relizado por Ecosistema Urbano para la Expo Universal de Shanghai con vocación de ser “…el primer proyecto desarrollado para una Expo Universal que tras su clausura desarrolla su ciclo de vida como legado para toda la sociedad.” Con este objetivo han colgado los planos bajo licencia Creative Commons para que “…cualquier persona, entidad o empresa pueda copiarlo, construirlo, venderlo y modificarlo en total libertad.” Y pasar así a formar parte del Procomún.

Iniciativas como esta nos parecen loables y necesarias, pero aún seguimos queriendo ir más allá. Más allá de la literalidad de ofrecer los planos de ejecución a la Red, creemos que es posible destilar el “código” de cada proyecto para que sea precisamente un lenguaje, una programación, unas reglas esenciales que podamos evolucionar, con las que podamos jugar. Y esto es precisamente lo que ha hecho Ecosistema al trasladar su árbol de Vallecas a Shanghai, han modificado el propio código a unas nuevas condiciones de contorno. El proyecto pues da un salto cualitativo y se convierte, al menos en términos de adaptación, en un “Objeto Crítico”, porque no es una réplica sino una evolución. Ha pasado a su siguiente nivel, igual que lo haría un Pokemon.

Pero amigos todo esto puede ir más allá todavía. Es necesario confrontar las diferentes realidades que se crean a partir de las luchas entre los conocimientos encapsulados, las políticas de hechos consumados o el mundo de las patentes y la lógica distribuida, la cultura libre o la programación abierta a través del Think Commons. Lo mejor es que posiblemente, no pueda existir un mundo sin el otro. Perfectamente explicado por @skotperez.

De alguna forma y como nos enseña la historia, las soluciones más exitosas pasan por su capacidad de transmitirse de forma rápida y efectiva, por su alta posibilidad de cambio y mejora popular, por lo abierto que tengan sus códigos. Porque no siempre lo mejor es lo más bueno. En los 80 el sistema VHS le ganó la partida al Beta desarrollado por Sony sencillamente porque cualquier casa de productos electrónicos podía fabricar VHS y Sony se reservó para sí mismo todas las patentes y todos los derechos de fabricar Beta, siendo este sistema mucho mejor en tecnología y calidad. Tracking! Y más recientemente resultó que Autocad (no hablaremos de sus evidentes fallos) estaba y está instalado en la amplia mayoría de los ordenadores de arquitectos españoles por su facilidad de pirateo.

Y es que a veces queremos ser lo que no somos… y colorín colorado, este cuento se ha acabado, si quieres que lo repita dime que sí y grita.

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24 comentarios a “Las mecedoras siempre fueron open source. Parte I”

  1. Inteligencias Colectivas 2.0 dice:

    [...] Las mecedoras siempre fueron open source. Parte I. Urdimbre y trama para trasladar el código abiert… [...]

  2. Una historia de mecedoras en La ciudad viva | zuloark dice:

    [...] Las mecedoras siempre fueron open source. Parte I. Urdimbre y trama para trasladar el código abiert… Tweet [...]

  3. Las mecedoras siempre fueron open source. Parte I | @zuloark dice:

    [...] después ya nos enteramos que era Rogelio el que las hacía. Continúa en el sitio original: http://www.laciudadviva.org/blogs/?p=13262 « 02 Feb 2012 Temas: Código Abierto • digital • innovacion • mecedora • [...]

  4. Domenico dice:

    Vaya explosión de energia. Comienza el camino. Siento vibrar la tierra y veo los muros caerse delante de mis ojos. Amigos No. No es la crisis. Somos la nueva generación. Somos nosotros. Somos lo que hemos dejado de lado il mito de la especialización y de la autoría para centrarnos en la reputación y el procomún.
    Así que adelante el próximo.

    we change everything.
    we are the actors.
    we are the network.

    PD – muchas gracias por la citas sobre Air Tree Commons y Think Commons.

  5. JT dice:

    Me encanta lo cercano del objeto directo de este post (la mecedora open source), y lo ambicioso de su punto de mira (el open source aplicado a diseño y arquitectura). Lo que más me gusta de IICC es que todo esto lo habláis después de hacer, sin pretensiones pero con ganas de más. Personalmente tengo mucho que aprender de ahí.

    Entonces ¿acaso las mecedoras no han sido siempre open source?

    Efectivamente. Y lo mismo podríamos decir de la arquitectura popular/tradicional. Y lo mismo podríamos decir del software… en sus inicios, antes de que a alguien se le ocurriera (¡y qué ocurrencia!) cerrarlo.

    Pero como vosotros, creo que hay que ir más allá. Podemos evidenciar ese carácter, ponerlo en valor y hacerlo operativo. El carácter abierto de muchas de estas cosas no está registrado ni explicitado. Claro que… ¿hace falta siquiera explicitarlo?

    De entrada confío mucho en el carácter abierto per se de las cosas. Ahí tenemos la arquitectura: si la forma en que nosotros hemos aprendido detalles constructivos y hemos desmenuzado a los maestros para sacar algo reutilizable no es abierta, entonces no sé qué es.

    Sin embargo, algo me dice que va siendo hora de dejar eso claro, de salir de ambigüedades (copiar vs. imitar vs. reinterpretar vs. homenajear vs mancillar vs. …), y de construir una plataforma resistente, un punto de encuentro operativo con el sistema de “lo cerrado”. La experiencia nos dice que no hacían falta licencias de software libre… hasta que se comenzaron a crear leyes y licencias restrictivas, y casi instantáneamente la GPL saltó para defender y difundir “lo abierto”.

    Otro matiz más, en el que también creo que estaremos de acuerdo: una cosa son mecedoras, pero trasladarlo a la arquitectura implicará desafíos específicos, como comentábamos el otro día en #thinkcommons. Desafíos de todo tipo y calado, que hacen el asunto más interesante si cabe.

    Y por último, totalmente de acuerdo con lo de destilar el “código” de cada proyecto para que sea precisamente un lenguaje, una programación, unas reglas esenciales que podamos evolucionar, con las que podamos jugar.

    Es más, habrá que construir no sólo las reglas y los lenguajes comunes, sino las herramientas, las metodologías y sobre todo una ética del trabajo que nos permita nuevas/actualizadas y mejores formas de hacer y de vivir.

    ¡Mucho que hacer, vamos a ello!

  6. skotperez dice:

    Como bien dice JT en el comentario anterior, si la arquitectura no está construida colaborativamente que venga Le Corbusier y lo vea. Si hay algún arquitecto que no haya construido sobre lo anteriormente construido que tire la primera piedra. Esto es algo que está más que asumido en el mundo arquitecturil, aunque quizás soterrado en una especie de mercado negro del conocimiento que hay que blanquear y evidenciar.

    El mayor problema de la arquitectura desde mi punto de vista es la autoría. En este punto la cosa está un poco más complicada. Hay mucho de artista creativo genial en el arquitecto. Si no se entiende lo que quiero decir, ved el Testimonio de Tim Burton: http://www.youtube.com/watch?v=LaTXvpChXwM :)

  7. Inteligencias Colectivas dice:

    Gran debate y grandes comentarios!!
    La Arquitectura, por un lado siempre ha sido así, abierta, lo que implica que evoluciona que aprende. Completamente de acuerdo; pero como dice JT es necesario EXPLICITARLO, con todo lo que conlleva: herramientas, sellos, dinámicas, tipologías,etc. (echad un vistazo a los post de su web, http://sociarq.net/es/2011/07/licencias-abiertas-%C2%BFpara-que/ )

    La primera parte del cambio que anuncia Dome es explicitar cómo se hacen las cosas desde hace mucho. Los famosos colectivos de hace 10 años, “solo” explicitaron el trabajo que ya se realizaba desde siempre en equipo, en entornos arquitectónicos. La segunda parte del cambio se inicia después de llamar a las cosas por su nombre y radica en construir herramientas y dinámicas a partir de esa base “saneada”.

    Y cuanta razón tiene Skot… los códigos arquitectónicos cerrados no parten de no compartir planimetrías o fotografías, no explicar las recetas o construir bases de datos de constructores, aunque también. Los códigos cerrados arquitectónicos son códigos de ego y autoría. Y aunque parece en ocasiones que nos hemos liberado, se destapan los problemas incluso en las nuevas generaciones. “Ese proyecto copia a ese, ha usado mi tipografía, tiene la misma estructura, es la misma fachada” famosos comentarios que se han oído y se siguen oyendo porque aun las estructuras profesionales no están bien construidas. Si tenemos un contacto guapo, un tipo que sabe hacer suelos baratos increíbles por ejemplo, seguimos guardándolo para que no nos roben el conocimiento. POR FAVOR! Ya está comprobado que el conocimiento no se roba, y cuanto mejor le vaya a alguien de la red, mejor le irá a la red, pero no, seguimos compitiendo, porque tenemos miedo. Porque nuestra estructura profesional, nuestra red, aun no está bien construida, y de eso trata cambiarlo todo. De eso pensamos que habla Dome.

    Para terminar nos apetece hacer una relación que siempre nos ha parecido inquietante. En un mundo de EGOS tan grandes como el cine, los premios de la academia de los Oscar, los más parecidos a las bienales de arquitectura, premian a la mejor dirección, a la mejor fotografía, mejores efectos o mejor película (que por cierto se lo lleva el productor). En las bienales de arquitectura se premia el edificio o la obra (el premio se lo lleva el arquitecto y no quien lo produce). ¿No sería un poco más justo, aunque todavía completamente en el sistema, que los premios fuesen más amplios: mejor arquitecto, mejor obra, pero también, mejor construcción, mejor fotografía o efectos especiales, mejor plan de participación, mayor contento de los vecinos o mejor arquitectura sostenible? El EGO de los arquitectos todavía nos delata hasta en los detalles más insignificantes. Confiamos en el cambio, estamos con vosotros y somos muchos. Copiamos literalmente.

    we change everything.
    we are the actors.
    we are the network.

  8. JT dice:

    ¡Sí que está esto interesante!

    Coincido con el problema del “ego”. La arquitectura, como disciplina técnica y creativa, incluye aspectos tanto de las ingenierías como de las artes, y al asimilarla a estas últimas, el “ego” aparece fuertemente ligado a la idea de “autoría”, cerrando y limitando la sana presencia de esta última.

    Completamente de acuerdo con la reflexión que hace… quienquiera que haya comentado como Inteligencias Colectivas ;)
    Es fundamental que comencemos a distribuir la autoría entre todos los participantes del proyecto. Al fin y al cabo en eso consiste la ATRIBUCIÓN de la que habla la licencia CC. Y los arquitectos y los promotores llevamos demasiado tiempo adueñándonos del trabajo de otros. ¡Que salgan el maestro carpintero, el jefe de obra, el alicatador, el calculista, y les aplaudimos también! Es más, ¡que salgan los usuarios que participaron en el proceso y también son coautores! Yo me quedaré viendo los créditos hasta ver aparecer al gruista, a la secretaria, al chico de los recados y al abuelo-bughunter parapetado tras la valla.

    Esto se hace cada vez más evidente en un contexto en el que la RESPONSABILIDAD (otro gran obstáculo/desafío de la arquitectura abierta en comparación con el software libre) comienza a pedir a gritos ser tan compartida como el trabajo y, como hablábamos, como el mérito. Lo colaborativo debería hacerse valer también en ese frente, hasta ahora muy cerrado porque al final, el que firmaba era UN responsable, y por lo tanto UN autor, UN mérito fácilmente convertible en UN ego.

    Ya que ha salido el tema, me gustaría matizar una cosa de vuestros comentarios: habláis de “ego” y “autoría” por igual, y creo que no son para nada equiparables, aunque aquel se construya sobre ésta. Autoría es decir “esto lo he hecho yo”, el ego es decir “esto es mío”, añadir “que nadie me lo toque” y no saber decir “esto lo ha hecho él”.

    La autoría es natural, es legítima, es humana a nivel individual y previo a lo colectivo. Es la relación del creador con su obra, la paternidad cultural sobre lo que hacemos. Podemos renunciar a ella si queremos, pero no lo veo necesario, creo que ni siquiera deseable. Otra cosa es que luego al “hijo” queramos controlarlo hasta que muera, después incluso de muertos nosotros, en lugar de dejarle vivir su vida.

    Además, la autoría es la forma más potente de IDENTIFICACIÓN, y la identificación es la madre del cariño, del cuidado, como la empatía y la comprensión lo son del amor. Ofrécele a una familia desprotegida una vivienda, y la aprovecharán, pero es posible que no la valoren, ni la entiendan, ni la cuiden (¿alguien dijo VPOs?). Permíteles participar de su construcción, que se sientan co-autores, y verás con qué cariño la usan, la mantienen y mejoran.

    Y por último, creo que la autoría es una base necesaria para construir un modelo socioeconómico abierto viable:

    Sin autoría, no hay REPUTACIÓN. Dice skot que el problema de la arquitectura es la autoría, pero también hay autoría en las comunidades de software libre. Un usuario adquiere reputación en un proyecto porque está siempre rondando, se come los bugs como palomitas y contribuye con líneas y líneas de código limpio y ordenado. Y ese usuario recibe reconocimiento de la comunidad… gracias a la autoría que tiene sobre lo que aporta. Y además aparece en los créditos.

    Sin autoría, no hay RESPONSABILIDAD. Y eso, en proyectos de arquitectura, es eliminatorio. Al menos que comencemos a poner, como los informáticos, que “el equipo no se hace responsable de los daños causados por cualquier fallo estructural, de envolvente o de instalaciones de este edificio” ;)

    Por eso creo que, al menos de momento, tenemos que aceptar la autoría, verla como algo bueno, reconocerla y construir sobre ella un modelo que dé valor a las aportaciones de cada individuo y distribuya el mérito en toda la comunidad.

    ¿El ego? Ese sí, nos lo tendremos que trabajar ;)

  9. skotperez dice:

    Totalmente de acuerdo con la matización en favor de la precisión de JT: la autoría es necesaria e incluso sana en los términos de los que se están hablando en el hilo. A mí me gusta más reconocimiento que autoría, por las connotaciones que tiene esta última. Pero lo importante es el concepto, sí, y en eso estamos de acuerdo.

    Me quedo con la síntesis de Inteligencias Colectivas sobre el poder de las redes (recurriendo a la expresión de David de Ugarte): “…está comprobado que el conocimiento no se roba, y cuanto mejor le vaya a alguien de la red, mejor le irá a la red”.

    ¡A construir red todo el mundo!
    ¡Menos edificios y más redes! :)

  10. elsatch dice:

    Entrando en la línea más zen de la cuestión, ahora que sale el ego, paso a comentar el último comentario de JT.

    Creo que el ego no es decir, “esto es mio” sino “esto soy yo”. Esta obra soy yo, mi proyecto soy yo, si triunfa triunfará porque yo lo valgo y sino, seré un fracasado (o los que me evalúan son unos fracasados).

    Es atribuir a un individuo toda una serie de condiciones que en muchos casos se encuentran fuera de su control. Es aislarle de su entorno, de su momento en el mundo y pensar que es un titán. Es obviar toda una serie de condicionantes históricos, sociales y económicos que le han permitido materializar algo.

    Creo que una buena parte de estas ideas provienen del American Dream, de ensalzar la voluntad individual como garante único del éxito y del propio éxito como valor último de la vida del individuo. ¿En que momento comienzan a firmarse las obras? ¿Quien fue el autor de las pirámides? ¿Y de las catedrales?

  11. JT dice:

    Muy buena matización, César, totalmente de acuerdo: “esto soy yo”.

    Y sí, vivimos una cierta cultura de la genialidad individual, a veces un poco colectiva incluso (oh, las startups de garaje que triunfan en dos días por la visionaria inspiración de un par de freaks), esa que atribuye el éxito de Apple al genio iluminado de Steve Jobs, ensalza su discurso vital como base de su capacidad innovadora, etc.

    En esa línea siempre me acuerdo de la charla de Elizabeth gilbert sobre “sacar” el genio de uno mismo. Un camino, psicológico y aventurado si quieres, hacia la relajación del ego: http://www.youtube.com/watch?v=86x-u-tz0MA

  12. REPUBLIKAPOKEMON dice:

    El problema es el mismo desde que “Miguel Ángel” Buonarroti firmara su piedad. Ahí se inventó esta espiral delirante, que nos llevó al concepto actual de arte y artista.
    Y ya que coincido con todo lo que se está poniendo en este debate acerca del Ego, la autoría, las redes, etc.. aportaré que envidio a los ingenieros en el sentido de que se preocupan menos por su ego y más por su bolsillo. Teniendo una formación tecnica parecida mira como están unos y como están otros, pero ahora y siempre.
    La arquitectura tal y como se conoció ha pasado a la historia por nuestra culpa y nuestra competencia a la baja con tal de construir y salir en las revistas como nos han enseñado, alimentado la rueda del ego-artista-arquitecto-infalible.. pero esto resulta que es guay, ya que precisamente es lo que nos ha “obligado” a los arquitectos (entre otros profesionales por supuesto) a movernos y estar a la cabeza de los movimientos de liberación y colaboración en red. Somos el cambio por obligación pero también porque nos gusta!

  13. Inteligencias Colectivas dice:

    Al Cesar lo que es del Cesar, eso lo tenemos todos claro. Ahora bien, es que el Cesar puede ser de muchas maneras, de hecho el Cesar puede ser mucha gente, puede ser una red.

    Nos interesa que las cosas se muevan, que cambien, y tenemos comprobado que las patentes y las autorías estrictas solidifican y congelan los procesos.

    Nos interesa que las cosas se desarrollen y evolucionen y tenemos comprobado que a través de redes y estructuras de trabajo líquidas las cosas se desarrollan más rápido.

    En Arquitectura debemos explicitar estos comportamientos porque llevamos muchos años trabajando desde otros puntos de vista. Encima, hoy tenemos a favor incluso el mercado. Las patentes han dejado de ser rentables.

    Open architecture!! Que vivan las mecedoras!!

  14. Nuria dice:

    La historia de como Rogelio fabrica las mecedoras me parece muy interesante. Me gustaria poder saber mas sobre ello. Donde puedo encontrar mas informacion?

  15. Inteligencias Colectivas dice:

    Hola Nuria, nos congratula tu interés, Rogelio es un tipo muy elegante. Puedes encontrar ahora y en un futuro próximo, más información en la propia web de inteligencias colectivas (http://www.inteligenciascolectivas.org/). También puedes escribir preguntando algo más concreto a través de twitter o del mail. Por último, vamos a estar todos los viernes hasta finales de Abril, en la Offfficina que estamos montando en El Ranchito de Matadero Madrid. Si quieres vente y te contamos todo lo que sabemos de este hombre y sus apaños (incluidas mecedoras).

  16. Subvenciones, mecedoras y trabajo « Infraleves dice:

    [...] continua, que es lo que sucede con la industria del cine español. Entonces, a continuación leo esta historia sobre mecedoras y demuestra que lo local, lo artesano, la vuelta atrás, con muchos menos medios económicos, [...]

  17. Marina Blázquez dice:

    Leyendo los comentarios en relación a los egos, me ha venido este video a la cabeza.

    Siempre que lo veo/escucho lo re-disfruto…

    http://www.ted.com/talks/elizabeth_gilbert_on_genius.html

  18. Innovación | Pearltrees dice:

    [...] Las mecedoras siempre fueron open source. Parte I « La Ciudad Viva Silla fabricada por Rogelio. Una parte tejida con mimbre y la otra con hilo de PET extraído de una botella de Seven UP. La gran mayoría de las mecedoras de Rogelio están fabricadas con estructura de hierro y tejido de zuncho. El zuncho que Rogelio utiliza es de colores y lo consigue viajando en autobús hasta un pueblo cercano. [...]

  19. Paramétrico Mutante» Blog Archive » No habrá ideas sino en las cosas dice:

    [...] Las mecedoras siempre fueron Open Source en “La ciudad [...]

  20. #innochat: Inteligencia colectiva « vorpalina y yo dice:

    [...] se ha comentado el ejemplo de Rogelio que han denominado “mecedora opensource“. Rogelio vive en el Caribe colombiano y no [...]

  21. Algo está cambiando. Arquia Próxima 2012. « La Ciudad Viva dice:

    [...] La Ciudad Viva comparte esta idea y da la enhorabuena a los equipos seleccionados, especialmente a Inteligencias colectivas. [...]

  22. Subvenciones, mecedoras y trabajo | artisan dice:

    [...] continua, que es lo que sucede con la industria del cine español. Entonces, a continuación leo esta historia sobre mecedoras y demuestra que lo local, lo artesano, la vuelta atrás, con muchos menos medios económicos, [...]

  23. reformas dice:

    Pienso que es un gran artículo . Felicidades y saludos.

  24. viviendas dice:

    un gran articulo. Gracias y saludos.

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