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Cooperativas de vivienda en Uruguay #2 Entrevista a Benjamín Nahoum, segunda parte.

por Fiorella Russo — Viernes, 24 de febrero de 2012

En esta segunda entrega de la serie de artículos sobre el cooperativismo de vivienda uruguayo, nos vamos al encuentro de Benjamín Nahoum, Ingeniero Civil, docente e investigador uruguayo, al que tuvimos la suerte de entrevistar en su última visita a Granada el pasado octubre [1].

La Ciudad Viva. Benjamín Naohum y Raúl Vallés. ETSA Granada, octubre de 2011. Fuente: Fiore + Eva

Ante la imposibilidad de resumir su extenso currículo en unas pocas líneas, apuntamos sólo algunas pinceladas:
- Investigaciones sobre vivienda, como parte del equipo de “Evaluación de programas y Tecnologías para la vivienda de interés social” del Instituto de la Construcción de la Facultad de Arquitectura, Universidad de la República uruguaya y también como investigador independiente;
- Redactor Responsable e integrante del Comité Editor de la revista “Vivienda Popular”;
- Ex Coordinador del Sector Vivienda del Centro Cooperativista Uruguayo;
- Asesor en políticas y planes urbanos en el desarrollo de vivienda desde la Intendencia Municipal de Montevideo (la alcaldía de la capital uruguaya);
- Coordinador del equipo interdisciplinario para la creación de la ‘Cartera de Inmuebles para Vivienda de Interés Social’ del Ministerio de Vivienda Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente de Uruguay;
- Responsable Técnico del Departamento de Apoyo Técnico de la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (FUCVAM);
- Asesor de Proyectos de Ley de Vivienda Popular en Paraguay, Bolivia, Honduras, Guatemala, Nicaragua y El Salvador, en el marco del ‘Programa Regional de Vivienda y Hábitat FUCVAMCentro Cooperativa Sueco’.

Agradecemos enormemente a Benjamín Nahoum su total disponibilidad y esfuerzo en la difusión de las buenas prácticas en la producción y gestión social del hábitat, en cuyo desarrollo ha participado desde los comienzos de su actividad profesional. También agradecemos a La Ciudad Viva por la cálida acogida a la serie y la propuesta de publicar esta entrevista conjuntamente en el blog de nuestros amigos Stepienybarno.

La Ciudad Viva. 40 Aniversario de FUCVAM. Fuente: www.fucvam.org.uy

En esta segunda parte de la entrevista, nos centramos en la puesta en práctica de las cooperativas de vivienda, comentando cuestiones como su creación, el proceso de capacitación de los participantes, en qué consiste la ayuda mutua, y las técnicas constructivas y materiales más empleados, terminando con una reflexión sobre las dificultades y oportunidades de implantación de un modelo similar en España. En el blog de Stepienybarno, encontraréis la primera parte, en la que Benjamín nos habla de su vinculación original y actual al cooperativismo de vivienda, y de aspectos esenciales para la comprensión de esta manera de construir hábitat social, como son el “Modelo FUCVAM” y las “Carteras” o Bancos de Tierras.

Continuamos…

 

- ¿Cómo es el proceso desde que se crea la cooperativa? ¿Cuáles son los distintos pasos que se dan? Y también,¿de qué modo se capacita a la gente para que pueda participar en el proceso, tanto de gestión como de construcción, en el caso de la ayuda mutua? Porque imaginamos que necesitarán aprender muchas cosas…

En realidad, la capacitación es un proceso permanente, que se va correspondiendo con las diferentes etapas de la cooperativa. Cuando la gente se junta por primera vez, ya hay un proceso de capacitación que consiste en explicarles qué son las cooperativas. Es decir, normalmente la gente tiene una idea, pero el primer paso es explicarles a fondo de qué se trata, porque se van a embarcar en una verdadera aventura, con un final muy importante, pero que les va a exigir también un esfuerzo importante y una forma de actuar muy particular que, desde algunos aspectos, es hasta contrapuesta al modelo social imperante, y tienen que tener claro eso.
Entonces, la capacitación empieza por ahí: explicar qué es el cooperativismo, en qué consiste, qué derechos implica, qué obligaciones implica. Los pasos siguientes son; la constitución de la cooperativa; la aprobación de los estatutos, porque, aunque se trabaja sobre estatutos-tipo, la cooperativa los debe discutir a fondo, ya que van a ser, de alguna manera, las reglas de vida posteriormente del grupo; hay otro paso que es la inscripción en el Ministerio de Vivienda, después empieza todo el tema de obtener el suelo o el inmueble en el que van a construir; previamente, tendrían que haber contratado un equipo técnico para asesorarlos, que los puede empezar a asesorar ya con la formación del grupo, pero también con el acceso al terreno; una vez que se tiene el terreno está todo el tema del anteproyecto…
Y todo eso son etapas en las que hace falta capacitación, porque, por ejemplo, aprobar un anteproyecto implica desde tener una idea muy clara de cuáles son las necesidades, que a veces el mismo interesado no la tiene (tiene ideas generales pero transformar eso en un programa que un arquitecto pueda traducir a su vez en anteproyecto es todo un trabajo que requiere una interacción muy fuerte entre los técnicos y los cooperativistas, y en la cual los cooperativistas aprenden muchas cosas, y los técnicos también. Y bueno, la etapa final de la capacitación tiene que ver con el manejo de la empresa cooperativa durante la obra y luego con el uso de las viviendas y el barrio.
En la obra la cooperativa va a manejar recursos muy importantes y lo tiene que hacer de manera eficiente, porque no tiene margen, tiene que hacer la obra con ese dinero sí o sí. No es como una empresa, que si falló el presupuesto, puede conseguir un crédito adicional, o puede poner fondos propios a partir de reducir su ganancia, o por diferentes mecanismos. La cooperativa cuenta sólo con los recursos del préstamo, y esos recursos tienen que ser los suficientes para hacer lo que la gente se propuso hacer. Entonces, todo eso implica una capacitación en gestión, como dicen ustedes, y también, como se trata de construir, en construcción.

La Ciudad Viva. Jornadas Solidarias Coronilla y Pena y Barrio Zitarrosa, mayo 2007. Fuente: Benjamín Nahoum

- Entonces, desde el comienzo del proceso ya se tiene que haber estructurado el funcionamiento de la cooperativa, constituido la asamblea y sus portavoces, esa pirámide invertida que nos contabas en la conferencia.

Sí, desde el comienzo. La asamblea está constituida desde el momento en que hay familias asociadas, y uno de los primeros pasos, es designar un consejo directivo, provisorio primero, después ya definitivo con las particularidades que el estatuto requiere, una comisión de desarrollo cooperativo, una comisión fiscal o de vigilancia… los organismos ejecutivos que van a transformar las decisiones de la Asamblea en medidas, disposiciones, hechos reales.

- ¿Qué diferencias hay en la gestión de las cooperativas en caso de que se adjudique un terreno para una construcción de nueva planta o un edificio para ser reciclado?

En realidad no hay diferencia ninguna, y eso es un problema, porque debería haberla. Es decir, el problema que existe cuando se adjudica un edificio es que, normalmente, se trata de edificios que no estaban siendo usados. Por consiguiente, ese edificio requiere operaciones de mantenimiento, consolidación y restitución, si no se hacen las cuales puede haber un problema de deterioro muy importante. Y el asunto es que la cooperativa recibe el inmueble, pero no tiene el dinero para hacer esas obras o trabajos hasta que obtiene el préstamo. Entonces, una cosa que necesitaríamos es que, de alguna forma, se obtenga una especie de adelanto del préstamo, que permita que la cooperativa, inmediatamente de recibir el inmueble, pueda dedicarse a esas obras de consolidación y restitución, para que el edificio no se venga abajo. Este es un problema pendiente.

- ¿Se está gestionando este cambio?

Es un planteo que está en la lista de los que se han hecho al Ministerio de Vivienda, y todavía no han tenido respuesta.

- Entonces, de alguna manera, el origen de la ‘Cartera’ es paralelo al origen de las cooperativas.

Sí, prácticamente apenas empezó a funcionar el sistema, se vio que el problema existía, porque el acceso al suelo es el primer paso, y si no se da, no se puede continuar; eso se solucionó, como les decía, en los primeros años, con la cartera de tierras del Estado; después vino la dictadura, y con ella el neoliberalismo más crudo, y volvimos a fojas cero, porque la idea era que eso debía solucionarlo el mercado; ahora, con los cambios que ha habido en el gobierno nacional, que ahora está en manos de la izquierda, y también a nivel del municipio de Montevideo, de vuelta, tenemos la Cartera de Tierras como una herramienta.

La Ciudad VIva. Cooperativa de viviendas en Montevideo. Fuente: Benjamín Nahoum

- ¿Qué materiales y técnicas constructivas se utilizan con más frecuencia, y cuáles son las razones que llevan a escoger esas técnicas y materiales y no otros?

Las técnicas, quien las define, es la propia cooperativa, a partir de propuestas que hace el equipo técnico, el IAT. Acá hay una cosa bien importante: los roles que desempeña cada uno de esos dos socios que son, en definitiva, cooperativa y equipo técnico y que no deben mezclarse ni confundirse. La cooperativa decide, es la que aprueba todas las decisiones que se toman para hacer el anteproyecto y proyecto, y para llevar adelante la obra, pero el equipo técnico, como es el que tiene la experiencia y tiene el conocimiento, es el que le asesora en todo momento.
Precisamente, una de las cosas que la cooperativa tiene que decidir es qué tecnologías se van a usar, qué materiales se van a usar… Y ahí hay diferentes alternativas, los conjuntos de las cooperativas uruguayas se han construido con diferentes sistemas.
De cualquier manera, la mayor parte de lo construido, en una proporción muy alta, es construcción tradicional: mampostería, losas de hormigón, cubierta de tejas… Y esto es así por varias razones. La primera: que, si la gente tiene algún conocimiento, es de construcción tradicional. Entonces, es más fácil aprender partiendo de construcción tradicional que aprendiendo una tecnología totalmente desconocida. En segundo lugar, la gente tiene más confianza en la construcción tradicional, porque es la que conoce más a fondo; por eso, salvo que haya un sistema alternativo o con materiales nuevos, que presente ventajas realmente muy grandes, por una cuestión de confianza, de seguridad, la gente prefiere la construcción tradicional.
Por otro lado, en los estudios que hemos hecho de aplicación de sistemas alternativos, realmente no se ha mostrado que tengan ventajas muy grandes en cuanto a tiempos y a precios. En ocasiones puede haber alguna ventaja pero no hay una diferencia realmente considerable, como que se pueda reducir el tiempo de obra a la mitad o el costo a la mitad. Las mejoras que se consiguen, cuando se consiguen, en general no son demasiado significativas.
Y la tercera razón para que se prefiera la construcción tradicional es el mantenimiento, y esto es muy importante porque el mantenimiento lo tiene que hacer la cooperativa. El día que el mantenimiento de los sistemas alternativos sea algo para lo cual haya materiales disponibles en el mercado, y que la cooperativa tenga también el conocimiento para poder hacerlo, va a simplificar mucho y seguramente se difundirán más otros sistemas. Pero eso hoy no sucede Por ejemplo, se han hecho en Uruguay muchos ensayos con sistemas de panelería liviana, como forma de reducir los tiempos en levantamiento de muros, que es una de las cosas que lleva más tiempo. El problema es que, en muchos de los sistemas de panelería que se usan, el proveedor no está instalado de forma permanente como proveedor, y a veces pasa que un panel se deteriora y hay que reponerlo, pero no se consigue, y entonces hay que terminar haciendo la reparación de manera tradicional, en un sistema que está pensado sobre otra base, y eso es una dificultad.

La Ciudad VIva. Cooperativa de viviendas en Montevideo. Fuente: Benjamín Nahoum

- Pero en general, se trata de técnicas de junta húmeda, ¿verdad? y no de junta seca.

En general son a junta húmeda, sí. Hay variantes, como te digo, pero en la gran mayoría de los casos diría que es construcción tradicional y eso implica junta húmeda.

- Sí, porque allí, no hay tanta tradición a lo mejor de madera, por ejemplo.

Bueno, tradición de madera hay, pero la madera es un material que tampoco es tan económico, porque tiene un requerimiento de mantenimiento importante para que dure lo que tiene que durar. En general, en el Uruguay, la madera se usa más bien, para vivienda de tipo balneario [es decir, segunda residencia, en la playa], no tanto para vivienda permanente. No solamente hablando del sistema cooperativo, sino en general.

- Más allá del ahorro de costo o de la posibilidad misma de acceso a vivienda, que es la razón de peso y esencial, ¿en que aspecto es beneficioso el hecho de que los habitantes participen en todo este proceso? Lo preguntamos un poco desde el punto de vista también de España, en la cuál esto resulta raro, ya que no tenemos tanta experiencia de autoconstrucción.

Por eso nos interesa doblemente qué beneficioso es, desde el punto de vista de los habitantes y también desde el punto de vista de las instituciones que gestionan la ciudad, porque para ellos también será provechoso que un proceso así se genere con una organización tan buena y una organización propia, ¿es así?

Sí, yo les diría que esta pregunta de los beneficios que implica la participación tiene muchas respuestas. Yo les señalaría tres cosas que me parecen fundamentales. La primera, una vivienda en cuyo proyecto y producción interviene el propio destinatario, siempre va a ser más adecuada que una vivienda proyectada por un técnico, en un escritorio, sin saber para quién va a ser destinada, y construida por una empresa cuyo propósito obviamente es que su ecuación económica sea la mejor posible. Es decir, cuando interviene el destinatario, directamente el interesado, aparecen otro tipo de valores en materia de mejoramiento del proyecto, de mayor adecuación, de mejores posibilidades de satisfacer las necesidades del destinatario, de economías, y en definitiva, de usos más eficientes de los recursos. Eso por un lado.
Por otro, en el caso particular del modelo FUCVAM, con el hecho de que la gente trabaje en la construcción de su vivienda, se genera un sentido de pertenencia, una identificación con la vivienda que es francamente incomparable con otros sistemas. Es decir, la gente siente que realmente la vivienda es una parte de su ser, porque estamos hablando de que, entre la formación de la cooperativa, el proceso de obra, y después todos los años que vas a vivir en la cooperativa (por que eso es parte del proceso y del modelo también: la convivencia) tu vida queda fuertemente ligada al sistema cooperativo, al modelo cooperativo, a vivir en una cooperativa, y entonces la implicación es muy, muy fuerte.
Y el tercer elemento que señalaría, y repito que se pueden mencionar muchos más, pero estos me parecen los más significativos, es justamente lo que tiene que ver con lo que decían, respecto de las consecuencias que tiene para la ciudad una cooperativa, porque el hecho de que haya gente organizada, implica también que hay un uso organizado de la ciudad, que se crea la posibilidad de enfrentar otros problemas del hábitat, o de la vida, de la calidad de vida, en forma también organizada. Entonces aparece ahí un motor, un generador de cosas muy fuerte, que obviamente no se tiene cuando el acceso es individual, y entonces después los problemas se siguen enfrentando individualmente.
Yo creo que en las cooperativas se usa mucho la palabra ‘nosotros’, y no tanto la palabra ´yo´. Me parece que ése es uno de los aspectos fuertes. el sentirse como colectivo, capaz de hacer cosas, uniendo esfuerzos.

La Ciudad Viva. Cartel del Día del Niño Cooperativista. Fuente: www.fucvam.org.uy

-Sí, porque la experiencia que tenemos aquí de las comunidades de vecinos -en el caso de los edificios que son mayormente en propiedad individual, sea vivienda social como vivienda colectiva libre-, en sus reuniones comúnmente se suele generar un tipo de relación muy poco propositiva, la gente se reúne básicamente para quejarse de los problemas a un administrador externo, y no tanto para proponer mejoras o actividades que impliquen a la comunidad -como carácter general, por supuesto que hay casos y casos-. Sin embargo, imaginamos que en el caso de las cooperativas el espíritu será muy diferente, porque su responsabilidad es más directa… En este sentido, y desde el punto de vista español, nos interesaría mucho saber ¿qué elementos deberían cambiar? Desde el Estado ¿qué tipo de leyes se debería promover, para que se pudiera favorecer el desarrollo de cooperativas de vivienda? Porque hoy en día resulta muy complicado. En vuestras visitas a España ¿habéis tenido ocasión de reflexionar sobre esto?

Sí, sí, claro. Es lo primero que uno piensa. Yo creo que lo fundamental, en primer lugar, está en que exista dentro del catálogo de posibilidades, dentro del imaginario de la gente, otro modelo que no sea el de la propiedad individual.
Ese es el primer paso. Es decir, mucha gente ni se imagina que puede haber otras posibilidades, porque en el actual modelo de sociedad no están incluidas. O sea, la idea es que o se es propietario individual o no se es nada. Mucha gente no conoce que hay otras alternativas, que las hay en la misma España, experiencias bien interesantes, pero que son poco difundidas.
La primera cosa yo creo que sería esa. Parafraseando una expresión muy feliz que se usa a partir de los Foros Sociales Mundiales, que la gente sepa que ‘otro modelo es posible’, que no solamente las cosas tienen que terminar en que soy propietario de lo mío, y que todo lo otro me es ajeno, sino que puede haber otro modelo de relación. Eso como primer paso.
Como segundo paso, si el primer paso fuera dado, y hubiera gente -que yo estoy seguro que la habría-, que tuviera interés en una cosa de este tipo, bueno, haría falta un marco jurídico. Los marcos jurídicos que tenemos en casi todo el mundo, son los marcos jurídicos de la propiedad privada y aún más, de la propiedad privada individual. Cuando queremos plantear otro modelo, necesitamos crear un marco jurídico diferente, que dé las garantías, que cree los derechos y las obligaciones correspondientes.
Y la otra cosa, que se requiere tanto para este modelo, como para cualquier solución de vivienda popular, es que haya financiamiento, y ese financiamiento me parece que está bastante claro de que no se puede buscar en el mercado. Tiene que involucrarse el Estado para que los sectores populares puedan tener canales de financiamiento adecuados a sus posibilidades. Porque eso es lo único que la gente no tiene: el dinero para construir. Y no tenerlo la obliga a caer en los financiamientos del mercado o a emprender larguísimos procesos de auto-producción, con mil dificultades.
Pero creo que, si se abren estas posibilidades, aquí, como en otras partes, este modelo encontraría una gran receptividad.

 

Y hasta aquí la segunda parte de la entrevista. En caso de que no la hayas leído, te invitamos a leer la primera parte en el blog de Stepien y Barno.

Fiorella Russo + Eva Chacón

Notas:

[1] Visita a Granada realizada junto al Arquitecto Raúl Vallés, con objeto de impartir las conferencias: ‘La producción Social del Hábitat: un desafío para la arquitectura y la interdisciplina. La experiencia uruguaya del cooperativismo de viviendas’ (25 de octubre, Colegio Oficial de Arquitectos de Granada) y ‘La ciudad que hace la gente: autoproducción individual y colectiva, vivienda cooperativismo y ciudadanía’ (26 de octubre de 2011, ETS Arquitectura – Departamento de Urbanismo y Ordenación del Territorio, Universidad de Granada).

* Este artículo ha sido escrito con carácter divulgativo y sin ningún tipo de ánimo de lucro. Así que si te apetece compartirlo en cualquier otro medio, estaremos encantados de que lo hagas siempre y cuando cites el lugar donde lo has encontrado.

* Fiorella Russo es arquitecta e investigadora en el Departamento de Urbanismo y Ordenación del Territorio de la Universidad de Granada y en el Grupo de Investigación ADICI “Aula Digital de la Ciudad” (HUM-810) de la ETS Arquitectura de la Universidad de Sevilla. Es miembro activa del colectivo ADOBE ‘Arquitectura y Compromiso Social’.

* Eva Chacón es arquitecta, docente e investigadora en el Departamento de Construcciones Arquitectónicas de la Universidad de Granada y coordinadora del Proyecto I+D+i Reciclajes Urbanos, dirigido por Elisa Valero.

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2 comentarios a “Cooperativas de vivienda en Uruguay #2 Entrevista a Benjamín Nahoum, segunda parte.”

  1. ‘LA CIUDAD VIVA’ ENTREVISTA BENJAMÍN | 1º CICLO PRÁTICAS DE MORAR dice:

    [...] al que tuvimos la suerte de entrevistar en su última visita a Granada el pasado octubre. Revista La ciudad viva. Foto: La diária [...]

  2. andrea dice:

    quería saber como puedo acceder a una vivienda ya terminada o casi a terminar de fucvam en la zona de la cruz(carrasco norte) o zum felde. si podría comunicarse al 094365928. desde ya muchas gracias

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