El anhelo por acercar arquitectura y sociedad por medio de los procesos de participación, como siempre sucede en cualquier acto de cultura, disfruta de antecedentes difíciles de obviar.
En este mismo espacio hemos tratado ya de figuras de relevancia en torno a estos procesos: Lucien Kroll, Ralph Erskine o incluso el renacer de la participación, libre de su desgarbados modos, en el proyecto de Toyo Ito para la Mediateca de Sendai. Sin embargo, hacer una enumeración de los pioneros de la participación no permite obviar tampoco figuras como Walter Segal, Eilfried Huth, Peter Sulzer o Giancarlo De Carlo. Todos ellos personajes heterogéneos, tanto en relación a los logros obtenidos, como a su particular enfoque de la arquitectura, pero en buena medida todos ellos imprescindibles para comprender las diferentes derivaciones de la participación actual.
Sin embargo, entre todos el de más amplitud y más entroncado en el debate de la arquitectura en su sentido más puramente disciplinar, tal vez sea Giancarlo De Carlo.
Giancarlo De Carlo pertenece desde su fundación a la médula del Team X, en un tiempo en que la crisis del movimiento moderno buscaba alternativas congruentes a los ya por entonces estancados congresos del CIAM de mediados de los 50.
Tras los acontecimientos de mayo de 1968 en los que muchos trataron de aniquilar cualquier contacto con el pasado como remedio a la real desconexión entre arquitectura y la sociedad, su postura fue manifiestamente contraria a esa actitud. Tanto es así que podría decirse que sus obras más significativas están relacionadas con la remodelación de la ciudad italiana de Urbino. Lo cual habla a las claras de alguien preocupado por la historia y lo concreto del lugar como fuente irrenunciable para el futuro de la arquitectura. Y sin embargo todo ello desde un enfoque contrario a los círculos académicos e intelectuales más asentados en el panorama oficial de la cultura italiana de por entonces y en concreto al historicismo formalista de Ernesto Rogers.
De la desconexión vivida entre arquitectura y sociedad, de Carlo habló en un significativo artículo titulado “Architecture’s public”, donde ofrecía una visión sorprendentemente actual de la naturaleza política de la arquitectura. Si se preguntaba en sus líneas, ¿cuál era en realidad el público de la arquitectura?, la respuesta resultaba insatisfactoria, tanto para los habitantes como para el crédito moral de los arquitectos, ya que flotaba sobre éstos últimos una evidente sombra de sospecha debida a la extrema maquinaria publicitaria que habían empleado para enaltecer sus figuras. Sin embargo, toda la problemática entre las relaciones de poder, arquitectura y usuario podrían ser reconducidas por medio de la simple reordenación de los papeles en los procesos de la arquitectura:
“Toda barrera entre constructores y usuarios debe ser demolina, del mismo modo que debe ser abolida la distinción entre la construcción y el uso como dos partes irreconciliables del mismo proceso de proyecto. Del mismo modo, la agresividad intrínseca de la arquitectura y la pasividad forzada del habitante deben quedar disueltas en una condición de creativa equivalencia en la toma de decisiones, donde cada uno – con un impacto diferente- es arquitecto y cada evento arquitectónico – independientemente de quien lo conciba o quien lo lleve a cabo- y todo es arquitectura.”(1).
De Carlo ponía en cuestión muchos de los supuestos en que opera la arquitectura aun hoy. Tanto en cuanto a las decisiones estéticas como en relación al gusto, que desde su punto de vista no podía confiarse en exclusiva a la pretensión de validez universal que se le atribuye el arquitecto bajo el auspicio de su exclusivo conocimiento.
Pero si la figura de Giancarlo De Carlo, continua sin perder interés se debe también a esa curiosa e insólita combinación de teoría y practica, y su conexión con el debate del team X. En sintonía con Aldo Van Eyck, por ejemplo, su postura respecto al tema del contexto le permitió realizar intervenciones en una ciudad como Urbino, donde produjo cambios sustanciales en la organización ciudadana, redescubrió capas del pasado que hasta entonces habían sido ignoradas y lanzó una propuesta donde el diseño de la vivienda requería de la participación plena de sus ciudadanos.
Solo por medio de la consulta a los habitantes se podría superar la alienante cuestión de tratar a la población más como objetos de trabajo que como organismos sociales y personales complejos y dignos de ser incorporados al proceso edificatorio.
De Carlo puso en práctica los procesos de participación en torno a la vivienda en el conjunto para los obreros de una empresa siderúrgica en el Villaggio Matteotti en Terni entre 1968 y 1974. Aunque formalmente la obra se muestra de una modernidad tal vez algo convencional, seguramente su mayor éxito se ha mostrado con el tiempo al ofrecer un proceso abierto en que las viviendas se han adaptado con notable flexibilidad al futuro.
De Carlo fue allí una figura intermediaria entre los obreros y los representantes de la empresa. Puso en práctica las fases enunciadas en su “Architecture’s public”: definición del tema o descubrimiento de las necesidades; formulación de una hipótesis o propuesta de diseño, y análisis de los usos o evaluación de resultados.
No se trataba de que los usuarios dibujasen la solución de manera individual sino de que, en un abanico de posibilidades, pudiesen elegir la que mejor se adaptara a sus exigencias. No se trataba de proyectar “para” los habitantes sino “con” ellos, y llegar a un resultado en que la arquitectura adquiriese una legitimidad fruto de dicha participación por encima de la obtenida de un demiúrgico y solitario arquitecto.
Tras informar a los obreros sobre el proceso y sus derechos, y de descubrir sus necesidades a través de reuniones y entrevistas, De Carlo presentó varias propuestas. Los obreros, al estudiarlas dieron su parecer y escogieron las que más se acercaban a la imagen de su vivienda y comunidad soñada. De Carlo las adaptó hasta lograr un trabajoso y lento proyecto y finalmente una solución consensuada por todas las partes.
Se llegó a un acuerdo con cinco tipos de edificios y un total de quince tipologías distintas de las que solo se llevó a cabo una primera fase. (Lo que contrasta con los conjuntos de viviendas que no fueron diseñados por la misma empresa gracias a los procesos de participación y que son en exclusiva de un solo tipo).
Otro intento de poner en práctica los procesos de participación por parte de De Carlo tuvo lugar en el conjunto residencial de Mazzorbo en la laguna de Venecia, en 1986. Aunque allí se produjo una mutación notable en el modo de la participación, hacia una entendimiento de la comunidad como trasfondo tipológico. Y donde el resultado queda entre lo pintoresco y un lenguaje amable con los planteamientos rosianos.
Sin embargo lo cierto es que en la arquitectura de Guiancarlo De Carlo, a pesar de su desigualdad de resultados y su desequilibrio, parecen haber calado aquellas dinámicas de participación más allá de los temas relacionados con la construcción de conjuntos residenciales.
Y la docencia fuera de los circuitos académicos convencionales es una de las más significativas. El “laboratorio internacional de arquitectura y diseño urbano” de Urbino ( ILAUD), llevado adelante por iniciativa suya desde el año 1974 hasta el 2004, da fe de una vocación y puesta en común de una manera de entender la arquitectura, tan ecléctica, al menos, como aquella revista “Spazio e societá” que comenzó en 1978.
Un laboratorio, el ILAUD, en que participó de manera continua Peter Smithson, y que supuso a efectos prácticos la derivación más personal y por ello más auténtica del team X y también una puesta en escena de sus problemas y compromisos políticos e históricos.
Siete años después de su muerte, las palabras de Giancarlo de Carlo no han perdido resonancia: la arquitectura sigue siendo “demasiado importante como para dejarla en manos de los arquitectos”.
Santiago de Molina
arquitecto y docente hace convivir la divulgación y enseñanza de la arquitectura, el trabajo en su oficina y el blog Múltiples estrategias de arquitectura
NOTAS:
(1) DE CARLO, Giancarlo, “Architecture’s public”, en ZUCCHI, Benedict, Giancarlo De Carlo, Oxford, Butterworth, 1992.
Etiquetas: investigacion, participación, participación ciudadana, vivienda









(9 votos, media: 4,00 sobre 5)
1 de junio, 2012 a las 11:10
Enhorabuena por la iniciativa de hablar de alguien como Giancarlo de Carlo. Es una figura olvidada y que tiene una obra buena de verdad.
No sabía que había además sido profesor con Smithson. Todo un descubrimiento para alguien anarquista declarado.
Enhorabuena y saludos
1 de junio, 2012 a las 13:25
[...] background-position: 50% 0px ; background-color:#222222; background-repeat : no-repeat; } http://www.laciudadviva.org – Today, 2:37 [...]
2 de junio, 2012 a las 11:08
[...] “¿Para quién es la arquitectura?”. Giancarlo De Carlo y la participación. espai públic [...]
5 de junio, 2012 a las 19:08
Ciudad de Turin
Italia
05 Junio 2012
Estimados amigos:
La arquitectura o el arte de ‘convivir’ en armonia y sapiencia entre el espacio, la naturaleza y el hombre, han delimitado formas y materilaes para haber logradi siempre que sean la sociedad y su arquitectura, una de las formas màs representativas de la sociedad preterita y actual.
Si, Giancarlo de Carlo dijo que : La arquitectura sigue siendo “demasiado importante como para dejarla en manos de los arquitectos”.
Creo estar en lo cierto al decir que si la sociedad y la politica dejan de usar la arquitectura para decrecer… jamas lograremos aquel anhelado compromiso de equilibrio entre la naturaleza y el buenj vivir.
SALINAS LUIS
ARQUITECTO
CAP 2823
PERU
11 de junio, 2012 a las 9:41
[...] bien ha comentado Santiago de Molina en su último post “El anhelo por acercar arquitectura y sociedad por medio de los procesos de participación, como [...]
20 de junio, 2012 a las 15:46
[...] today’s image comes from santiago de molina’s article “¿para quién es la arquitectura?” on the website la ciudad viva. Like this:LikeBe the first to like [...]
27 de junio, 2012 a las 14:11
Oportuno y sugerente artículo, Santiago. Quizás, pensando en quienes tomen contacto con GDdC a través de tu texto, sea necesario sugerirles un rastreo de contexto temporal y político que permita encajar mejor algunos “porqués y cuandos” de su pensamiento y… realizaciones.
Tuve la fortuna de convivir como estudiante con GCdC y con PS en uno de los ILAUD en Siena, a finales de los ochenta y recuerdo que -precisamente- la carga político-social de su discurso, sus principios personales, quedó oculta bajo la presión de discusiones menos próximas y mucho mas abstractas orientadas a los procesos, al “cómo hacer”. Supongo que su experiencia y generosidad nos perjudicó, dejando para mejor momento compartir una visión necesaria. Quiero reivindicar con ello, y aprovecho enviando un reproche a los entonces profesores asistentes del ILAUD, lo necesario de explicitar siempre los principios, propios y ajenos, antes que los procesos o los resultados. Desconociendo los principios lo que sigue termina por aparentar casualidad, suerte, hurto o lo que es peor: genio. Como Coderch, GCdC también se distanciaba de lo que nunca se necesita: genios. Congeniaban, está claro.
28 de junio, 2012 a las 16:01
Estimado Luis,
Gracias por tu visión inesperada de un De Carlo “decreciente” y sostenible. Seguraemnte no sería incoherente con el propio personaje.
Saludos!!
28 de junio, 2012 a las 16:10
Félix,
Me alegra que te haya interesado. Desde luego la visión de De Carlo solo puede entenderse dentro de un contexto muy específico. Y no solo cultural y local sino también y principalmente temporal y político, como bien señalas.
Por otro lado veo que tus relaciones con la experiencia de la ILAUD son vividas en primera persona. Hay que buscar ocasión para que hablemos de esto.
Es bien sabido que el desarrollo de aquellos talleres cambió mucho con el paso de los años. Y que los numerosos profesores que por allí pasaron no tuvieron la misma influencia que la que tuvo Giarncarlo y Peter Smithson. El trascurso de más de 25 años da para mucho.
Saludos.
15 de abril, 2013 a las 0:53
sobre este articulo interesante de GIANCARLO DE CARLO arquitecto italiano nacido en genova ay un párrafo que habla todo en general del articulo : no se trata de que los usuarios dibujasen la solución de manera individual sino de que , en una abanico de posibilidades pudiesen elegir la que mejor se adaptara a sus exigencias . no se trata de proyectar “para” los habitantes sino “con” ellos , y llegar a un resultado en que la arquitectura adquiriese una legitimidad fruto de dicha participación por encima de la obtenida de un demiurgico y solitario arquitecto .
lo que trata de decir GIANCARLO DE CARLO es que solo por medio de la consulta a los habitantes se podría superar la alienante cuestión de tratar a la población mas como objeto de trabajo que como objetos sociales y personales complejos y dignos de ser incorporados al proceso edificatorio .
18 de abril, 2013 a las 4:29
Nuestro grupo llego a la conclusión de que:
Giancarlo de Carlo dijo: La arquitectura sigue siendo “demasiado importante como para dejarla en manos de los arquitectos”.
Porque si la sociedad y la política dejan de usar la arquitectura para su propio bien jamás lograremos el buen vivir. También hizo que la arquitectura y la sociedad se adecuen a la sociedad y no al revés y también que cumplan todas las exigencias.Para finalizar la conclusión podemos decir que la arquitectura es para los arquitectos pero no cualquiera lo puede usar porque tiene que adecuar su arquitectura a las necesidades y exigencias de la sociedad.
INTEGRANTES :
-Andrade Espino, Luis Eduardo (coordinador)
-Arteaga Tello, Erick
-Cruz Contreras, Allmendra
-Cuentas Obando, Paulo
-García Mendoza, Fatima
-Lujan Centeno, Jhunior
-Zuloaga Chávez, Carlos
18 de abril, 2013 a las 13:37
Con mi grupo hemos llegado a la conclusión:
Que Giancarlo de Carlo, nos habla como en este tiempo la arquitectura ha ido creciendo y que se complementa mucho con la sociedad, para que la cuidad crezca, y para que el arquitecto pueda realizar muchos mas edificios con una buena estructura.
El Filosofo decía que la arquitectura era mucho para los arquitectos, pero lanzo una propuesta donde el diseño de cualquier vivienda requería la participación de los ciudadanos.
INTEGRANTES:
- Càceda Sànchez, sharon
- Cruz Esquibel, Gisela
- Mattos Aguilar, Alex
- Polo Torres,Josè
- Valderrama Arias, Analy
21 de abril, 2013 a las 0:48
En el debate de nuestro grupo se concretó que en la lectura dada a conocer por Santiago de Molina:
Nos hace saber de que la arquitectura no solo es el arquitecto diseñando estructuras para su reconocimiento y bien social; sino también va dirigido a toda la sociedad en general para así darnos cuenta de las necesidades que manifiesta la población de la ciudad. Esto es lo que Giancarlo De Carlo nos quiso dar a entender al poner en práctica las fases enunciadas en su artículo “Architecture´s Public”.
INTEGRANTES:
-Mendez Infantes pool
-Ponce Agurto Jose
-Malca Velasquez jossy
-Montenegro Valderrama Oriana
-Niño Panez Fabiola
-Valderrama Vilchez Karina
21 de abril, 2013 a las 3:59
En el debate de nuestro grupo se concretó que en la lectura dada a conocer por Santiago de Molina:
Nos hace saber de que la arquitectura no solo es el arquitecto diseñando estructuras para su reconocimiento y bien social; sino también va dirigido a toda la sociedad en general para así darnos cuenta de las necesidades que manifiesta la población de la ciudad. Esto es lo que Giancarlo De Carlo nos quiso dar a entender al poner en práctica las fases enunciadas en “Architecture´s Public” la cual nos explica en este pequeño artículo.