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CAMBIAR LA EDUCACIÓN PARA CAMBIAR LA CIUDAD _ Parte 1.

por Stepienybarno — Miércoles, 6 de junio de 2012

 

Con el presente post queremos hacer un breve repaso de lo que entendemos, desde Stepienybarno, que son algunas claves dentro del mundo de la educación y los edificios educaciones, y que, a su vez,  pueden resultar  determinantes a la hora de tener ciudades más sanas y habitables. Para ello, nos distanciaremos lo suficiente, en el tiempo y en el espacio, para intentar tener una visión global del tema en cuestión. Así, la entrada de hoy es la primera parte del  artículo que hemos escrito al respecto y en ella nos centraremos en un periodo que va desde principios de siglo XX hasta los años ochenta. En la segunda parte del mismo, nos meteremos de lleno en nuestra contemporaneidad, analizando nuevas tendencias como puede ser el  edupunk o educación expandida.

Esperamos que nuestra aportación sea de vuestro interés y, como siempre, esperamos vuestros comentarios al respecto.

 

Uno de nuestros pensadores de referencia, Claudio Naranjo, publicó, en año 2004, un recomendable libro bajo el título, “Cambiar la educación para cambiar el mundo” y que nos sirve para dar título al presente post. En él defiende que mucho más importante que la propia arquitectura de las aulas o, incluso, los sistemas pedagógicos actuales, son los maestros y profesores que imparten las clases. Según el psiquiatra chileno, vivimos en una sociedad enferma, en la que las personas nos hemos “descentrado” y alejado de nuestra verdadera esencia. Mejorar en el conocimiento de uno mismo y evolucionar como personas es requisito imprescindible para que quienes sean  los facilitadores del conocimiento puedan transmitir valores, sabiduría y serenidad a sus jóvenes pupilos.

Así, son las personas y no las cosas ni los métodos las que se han poner en un primer plano para que la  educación evolucione y, en consecuencia, esta maltrecha sociedad tenga mayores opciones de mejorar en un futuro cercano.

 

 

A su vez, acercando el tema a territorios más arquitectónicos, era Louis Kahn quien contaba que la primera escuela no tuvo lugar entre cuatro paredes, sino que, comenzó con un hombre bajo un árbol, un hombre que no sabía que era un maestro, y que se puso a discutir de lo que había comprendido con algunos otros, que no sabían que eran estudiantes. Igualmente, Kahn insiste en que el problema de las escuelas es que han perdido el norte y han olvidado esa esencia con la que surgieron. Por lo tanto, comenta que, es imprescindible volver a retomar el contacto con la naturaleza para humanizar nuestros centros de enseñanza.

 

Así que, si rebobinamos en el tiempo, y nos vamos a principios de siglo pasado, justo después de la Primera Guerra Mundial, en Alemania encontraremos varios ejemplos en los que se comenzaron a plantear el tema de manera muy diferente. En un momento dado, se preguntaron cuál sería la  mejor manera de sanar a los cientos de niños enfermos que poblaban sus  dañadas urbes. La respuesta, para los tiempos que corrían fue totalmente revolucionaria: crear centros en plena naturaleza en los que gracias al contacto con el agua, la vegetación y, especialmente, con el sol estos pequeños mejorasen de sus enfermedades. De esta forma, en paralelo a la salud, aparecieron nuevos métodos de enseñanza con las denominadas “Escuelas al aire libre”; un primer germen de lo que sería uno de los temas centrales en la evolución de las escuelas del siglo XX.

 

Escuelas al aire libre.

 

Curiosamente, no fueron los grandes maestros de la arquitectura moderna los primeros en “traducir” estas ideas de aire naturalista a una arquitectura más académica. En realidad, uno de los primeros proyectos en los que la innovadora tecnología del acero y el vidrio posibilitaba cumplir los sueños de una arquitectura en la que la luz natural pasaba a ser la protagonista absoluta del espacio fue, en 1935, el edificio del “Instituto Escuela” de la pareja de arquitectos madrileños Armiches y Domínguez.

Este proyecto, como podéis ver en las imágenes que publicamos a continuación,  apuesta por una serie de paneles móviles que dan a las aulas una flexibilidad hasta entonces impensable. A su vez, se posibilita la ventilación cruzada e iluminación doble con una sección que garantiza una luz homogénea en toda el aula (adelantándose 15 años a la famosa sección de Arne Jacobsen). Así, ante esta comunión entre cultura y educación y una técnica al servicio de la sociedad, comienza una nueva para la arquitectura del siglo XX.

 

“Instituto Escuela” de Armiches y Domínguez, 1935.

Escuela Munkegård‎ de  Arne Jacobsen, 1951.

 

Esta preocupación por mantener el binomio educación – naturaleza, que comentábamos líneas más arriba, fue, igualmente, uno de los grandes desafíos del estilo internacional. Fueron varios de sus miembros, como Taut o Duiker, los que se atrevieron a dar forma a una arquitectura sensible a estas nuevas necesidades, pero fue, quizás, Richard Neutra uno de los que más afinó con sus propuestas, especialmente con su “Corona School”, allá por el temprano 1935. El arquitecto de origen austriaco, pero afincado en Estados Unidos, fue capaz de inventar  unas aulas en las que, al igual que en el “Instituto Escuela”,  además de proporcionar iluminación y ventilación cruzada, se diluían los límites entre el interior y el exterior.

 

Corona School de  Richard Neutra

 

En esta misma línea, en Francia surgieron varias escuelas como el proyecto de  École de plein-air, Suresnes de los arquitectos  Eugène Beaudouin y Marcel Lods. Cada clase era un pequeño pabellón inmerso en un gran parque con tres de sus lados completamente acristalados y lo que era más importante con la posibilidad de abrirse completamente al paisaje consiguiendo, al igual que Neutra, tener un espacio interior con un carácter marcadamente exterior. A su vez, en esta propuesta se daba una vuelta de tuerca más y se incorporaba una nueva estrella para la configuración del espacio exterior: la piscina.

Llegados a este punto, es importante recordar que en esta época la mayoría de las casas no tenía aseos, por lo que, el agua, en este caso, además de servir como elemento catalizador de las actividades más lúdicas era la pieza clave para la mejora de la salud de estos jóvenes escolares. También, la incorporación de actividades menos rígidas hacía que los estudiantes no estuvieran en la misma postura hora tras hora, con los graves problemas que les ocasionaba (por ejemplo, deformaciones en la columna vertebral). Así, nuevamente, la salud y la educación se daban la mano en este intenso  primer tercio de siglo XX.

 

École de plein-air, Suresnes _ 1932-1935, Eugène Beaudouin et Marcel Lods

 

 

Pero si nos plantamos en la mitad de siglo pasado,  podemos ver como Le Corbusier conseguía levantar su famosa Unité de Marsella, dando forma a muchos de sus ideales e intuiciones más profundas. Se trababa de un gran paso en la formalización de esta nueva arquitectura que hacía de la azotea uno de sus leitmotiv del proyecto. Y ¿para quiénes reservó este preciado espacio? Pues, efectivamente, para los niños y niñas, creando un aula de enseñanza que daba acceso a  un perfecto espacio de juego (y viceversa), con el sol y el cielo como techo, que, aún hoy, continúa activo y en perfecto estado de conservación.

 

Jardín de infancia en la Unité de Marsella de Le Corbusier,1952.

 

Así, continuaron apareciendo nuevas propuestas en las que el mundo infantil comenzaba a ocupar una absoluta y novedosa situación de privilegio. De entre los muchos ejemplos posibles, rescatamos los archiconocidos, pero no por ello suficientemente reconocidos, playgrounds de Aldo van Eyck que hacían renacer la alegría y la vida de entre los socavones del odio y la guerra. A su vez, el arquitecto neerlandés planteaba interesantes cuestiones entorno al espacio colectivo, urbano o comunitario que, aún hoy, son de absoluta vigencia.

 

“Los proyectos deben manifestar, en términos arquitectónicos, el deseo real de superar las polaridades que realmente no existen: individual-colectivo, material-emocional, parte-todo, permanencia-cambio, interior-exterior. No son dualidades, ni polaridades. Este hecho debe ser expresado en cualquier planeamiento” Aldo van Eyck

 

Playgrounds de Aldo van Eyck

Escuela  de Aldo van Eyck

 

Otro de los temas que nos parecen fundamentales es la estrecha relación que debe (o debiera) existir entre los avances de la pedagogía y su correlación con los cambios en los proyectos de edificios educaciones. En este sentido, la escuela que veíamos de Richard Neutra fue una de las pioneras siendo sensible a los métodos de enseñanza de María Montessori. Igualmente, en nuestra vieja Europa, es Herman Hertzberger quien mejor asimila los planteamientos de la educadora y psicóloga italiana, dando forma a una enseñanza mucho más libre.

 

Escuela Montessori, Delf, Herman Hertzberger, 1960

 

Según Montessori, los más pequeños aprenden primero desde el inconsciente para luego pasar lo aprendido  al consciente; para ello han de tener “libertad de elección en un medio ambiente preparado” donde puedan desenvolverse a su antojo, sintiéndose siempre seguros y arropados.

Así, las aulas han de ser espaciosas, luminosas y permitir distintas posibilidades para disponer el mobiliario. Por ello, es bonito ver como Hertzberger juega con distintos espacios dentro de las clases, en los que el propio suelo se remete alojando una serie de cubos que, una vez extraídos, se convierten en el mobiliario del aula. A su vez, en sus esuelas se da especial importancia al espacio comunitario por lo que abandona la tradicional y repetida hasta la saciedad organización “en peine” por un núcleo central que hace de sala polivalente y al que dan todas las aulas de la escuela. De esta forma, en el nuevo corazón de la escuela con  doble e, incluso, triple altura se dan cita niños de diferentes edades que pueden realizar actividades en común de carácter más creativo como teatro o  música. Otro aspecto que destaca en la obra del arquitecto holandés, es el cuidado con que diseña el espacio exterior, disponiendo zonas sin un uso fijo pero que acaban siendo areneros, jardines, zonas de juego o  de reposo.

 

Escuela Apollo,  Herman Hertzberger, 1980.

 

Y no podíamos terminar esta primera parte del artículo, sin traer a primer plano al gran Francesco Tonucci. Este psicopedagogo italiano ha protagonizado una auténtica revolución en la enseñanza italiana y de medio mundo. Igualmente, con su famoso libro “La ciudad de los niños”, Tonucci, nos hizo entender que cuando las ciudades estén pensadas para que niños y otros sectores, en general, más desfavorecidos por nuestro “urbanismo inmobiliario” pasen a un primer plano, solo entonces, nuestras urbes empezarán a dejar de estar enfermas.

A su vez, Tonucci, sigue muchos de los designios de María Montessori u otras escuelas alternativas como puede ser el método Waldorf, nacido de la incasable mente creativa del polifacético Rudolf Steiner. Estas escuelas, surgidas en 1917 y que han llegado hasta nuestro días, abogan, nuevamente, por una enseñanza más personalizada, más libre, con un contacto directo del estudiante con la naturaleza y donde se respeta la evolución natural del niño.

 

 

Lo dicho y ya sabéis que en nuestro próximo artículo para La Ciudad Viva continuaremos este apasionante tema, con la intención de derribar todo tipo de muros físicos y meternos de lleno en las miles de posibilidades que nos puede brindar una educación hibridada entre lo digital y lo analógico.

¡Os esperamos!!

 

Documentación consultada:

-  “cambiar la educación para cambiar el mundo”, Claudio Naranjo

- Louis Kahn, obras y proyectos.

- La arquitectura del aula. Francisco Burgos.

- Arne Jacobsen: Edificios públicos.

- Richard Neutra, 1982 1970.

- Arquitectura Viva _ número 78 /126.

- Le Corbusier, obra completa.

- Aldo Van Eyck, parques de juego en Amsterdam (1947-1971).

- http://www.metodomontessori.es/

- Pedagogía Waldorf

- http://www.lacittadeibambini.org/

 

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* Este artículo ha sido escrito con carácter divulgativo y sin ningún tipo de ánimo de lucro. Así que, si te apetece compartirlo en cualquier otro medio, estaremos encantados de que lo hagas siempre y cuando cites el lugar donde lo has encontrado.

* Stepienybarno está formado por Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó y desde mayo del 2009 estamos en la red con  la presente publicación digital (Blog) de arquitectura.

Nuestra actividad se sustenta en tres pilares básicos: la investigación, la publicación y la redacción de proyectos de arquitectura.

A su vez, somos socios cofundadores de SINERGIA SOSTENIBLE y redactores de LA CIUDAD VIVA.

 

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11 comentarios a “CAMBIAR LA EDUCACIÓN PARA CAMBIAR LA CIUDAD _ Parte 1.”

  1. Margott Vaum dice:

    FANTÁSTICO post. Enhorabuena, deseando que llegue la segunda parte!

    Me parece interesante además apuntar que la preocupación por los espacios de desarrollo infantil de Aldo Van Eyck viene de su propia experiencia educativa diferente.
    Su madre apostó por una educación diferente ya que confiaba en el instinto innato de los niños para aprender de un modo natural por lo que Aldo van Eyck fue a una escuela co-educacional anti-autoritaria donde la enseñanza no perseguía que todos los niños se adaptaran a un modelo colectivo sino que se guiaran por sus propios estímulos para su desarrollo individual y la cooperación mutua.
    La escuela estaba en gran parte al aire libre en un entorno natural donde ya de niño descubrió sus capacidades creativas y exploró sus diferentes formas de expresión.
    Me parece un gran ejemplo para ver cómo este tipo de educación dio sus frutos en él como persona adulta brillante que fue, además de marcar su voluntad por reflexionar y trabajar con estos temas, comprendiendo su importancia en el desarrollo humano y social.

    Un abrazo!

  2. STEPIEN Y BARNO » CAMBIAR LA EDUCACIÓN PARA CAMBIAR LA CIUDAD _ Parte 1. dice:

    [...] Continuar leyendo, aquí. [...]

  3. Alfonso-nonarquitectura dice:

    Maravilloso y educatvo. Es interesante lanzar un rápido, pero efectivo mensaje de correlación y continuidad entre el homo, el espacio creado y compartido , y como puede afectar a elevar unos grados la base de una evolución intelectual y de relación. Comentaros que, por ejemplo, Hans Scharoun tuvo en cuenta la relación emotividad, conocimiento, forma, ….en el fondo la reproducción de lo que es la vida y el efecto de lo que denominaba, creo recordar, la calle del encuentro.
    Os felicito, es bueno seguir aprendiendo … Y vosotros ayudais…
    Unos saludos y abrazos….

  4. María dice:

    Es motivador enseñar y aprender así en contacto con el paisaje y lo natural, a veces se tiene y no se lo ve, los maestros crean el “ambiente”, está en nosotros generar espacios para el autoconocimiento con el devenir del tiempo nos damos cuenta que autoedificarnos depende de ello y nos prepara para el azaroso devenir de la existencia, y nos abre a aceptar los cambios. edificios y gente que establezcan tiempos de reflexión y de admiración por lo descubierto y lo elaborado con interés y pasión sin ello no existe la educación

  5. bea dice:

    enhorabuena loren y agnieszka por sacar un tema tan interesante que, por otro lado, entre arquitectos se considera, como mucho, “de segunda” porque trata precisamente de niños, que a nadie le importan [hasta que se hacen adolescentes y se ponen a hacer botellón a las tres de la mañana bajo tu ventana!!!]
    me gustaría, si me lo permitís, comentaros un par de cosas que creo que son importantes y que habéis omitido en el texto, seguramente por no extenderos demasiado, lógicamente. pero a ver si puedo yo largar el rollo aquí en el comentario!!!
    los primero creo que es de justicia reconocer, dentro del trabajo de los pedagogos, a los pioneros, es decir, a pestalozzi y a fröebel, ya que son ellos los que empiezan a hablar de la necesidad de relacionar al niño con la naturaleza para que se de un desarrollo sano de su personalidad. pestalozzi es más teórico, pero, como sabéis, fröebel es el inventor del jardín de infancia [kindergarten], que precisamente mezcla esas dos cosas: naturaleza y formación. también sabéis, por la autobiografía de wright nos enteramos todos!!!!, que fröebel inventó una línea de juguetes pedagógicos [llamados los "regalos"] en los que iba introduciendo variantes de manera totalmente empírica, siempre estudiando a niños sanos! todo esto es de principios del s. XIX. puede parecer anticuado pero montessori, que estudiaba a niños con problemas cerebrales, nunca habría conseguido llegar a la importante conclusión de que el niño sólo puede aprender a través del juego sin conocer su trabajo [así como el de itard y séguin, que sí que trabajaban también con niños enfermos]
    todos ellos consiguen desbancar las teorías de la educación autoritaria y establecer la educación antiautoritaria que no es precisamente la que impera en nuestro país [todavía!!!] pero sí en alemania, francia y, por supuesto, los admirados nórdicos por ejemplo…
    pero a nivel de diseño de espacios es importantísima la aportación de piaget y vygotsky, porque ya concretan más las necesidades del niño para su desarrollo psicomotor y, de hecho, son estas teorías las que actualmente han influido en la normativa para centros educativos, especialmente guarderías.
    por ello creo que es importante destacar el trabajo de todos ellos, cada uno ha contribuido con su conocimiento al panorama actual que, como decís en vuestro post, no está suficientemente aceptado, ni social ni política ni culturalmente…a pesar de que existen exitosos ejemplos prácticos como el que mencionáis de la ciudad de los niños de tonucci.
    también me gustaría recomendaros, si no lo conocéis, el libro Wild, Friedemann, Construcciones para la infancia. Guarderías, jardines de infancia, centros preescolares, Barcelona, Editorial Gustavo Gili; donde se describe un experimento que se llevó a cabo en la universidad libre de berlín en los años 60 del pasado siglo, donde estudiantes de arquitectura y pedagogía proponen 6 proyectos para crear una guardería antiautoritaria. a mi me pareció interesantísimo, os lo recomiendo!!!!
    de nuevo enhorabuena!!! ojalá haya muchas más ocasiones para continuar estos debates!
    gracias por proponer uno!!!

  6. Stepienybarno dice:

    Muchas gracias a tod@s por vuestros comentarios y aportaciones.
    Como bien apunta Bea, hay ciertos nombres que no hemos citado y que, sin duda alguna, debieran haber tenido cabida en el texto. Quizás, lo que más se pueda echar en falta es no haber hablado de Fröebel, tanto por su aportación en este binomio naturaleza-educación como por haber sido el precursor de muchos de los grandes del siglo XX como fueron Montessori o Tonucci.
    Igualmente interesante es el hecho de que el pedagogo alemán ya nos explicaba que estos edificios no son guarderías sino jardines de infancia, donde no metemos información al niñ@ sino que extraemos lo mejor de él, y, aún hoy, seguimos tropezando con la palabra equivocada.

    Por otro lado, no hay que olvidar la importancia que tuvo el método Fröebel en la formación del más importante arquitecto americano de todos los tiempos: Wright. En esta misma línea va el comentario de Margott Vaum en referencia a los primeros años de vida de Aldo van Eyck. Sin duda alguna, invertir en educación, revisarla y mejorarla, y no andar con absurdos recortes, es la mejor manera que tiene un país de crear ciudadanos conscientes y responsables. Si luego son arquitectos y nos regalan arquitectura como la de los dos anteriormente citados mejor que mejor.

    A su vez, nos parece especialmente interesante resaltar el tema que trae a primer plano María: la pasión. Otro gallo nos cantaría si todos los maestros y profesores, realmente, lo fueran por vocación. Para los más pequeños es fundamental; un maestro que no sonríe y que no es cariñoso no es un maestro, ni siquiera es un mal maestro.

    Respecto a “la calle del encuentro” de Hans Scharoun de la que habla Alfonso, estamos de acuerdo en que es un tema bien interesante y del que no se ha hablado mucho. De hecho, se cayó del artículo en el último segundo; muy interesante la forma en que el arquitecto berlinés, recrea la propia ciudad, con sus barrios y espacios públicos en sus propuestas educacionales. Habrá que seguir revisando estas ideas! ;-)

  7. CAMBIAR LA EDUCACIÓN PARA CAMBIAR LA CIUDAD _ Parte 2/3. « La Ciudad Viva dice:

    [...] el anterior post de Stepienybarno para La Ciudad Viva, intentábamos dar un breve repaso de los hitos más importantes [...]

  8. STEPIEN Y BARNO » CAMBIAR LA EDUCACIÓN PARA CAMBIAR LA CIUDAD _ Parte 2/3. dice:

    [...] el anterior post de Stepienybarno para La Ciudad Viva, intentábamos dar un breve repaso de los hitos más importantes [...]

  9. JAIRO LOZA TANTA dice:

    Es motivador enseñar y aprender así en contacto con el paisaje y lo natural, a veces se tiene y no se lo ve, los maestros crean el “ambiente”, está en nosotros generar espacios para el autoconocimiento con el devenir del tiempo nos damos cuenta que autoedificarnos depende de ello y nos prepara para el azaroso devenir de la existencia, y nos abre a aceptar los cambios. edificios y gente que establezcan tiempos de reflexión y de admiración por lo descubierto y lo elaborado con interés y pasión sin ello no existe la educación

  10. blogURBS | ESPECTACTORES Y FACILITADORES 1/2 dice:

    [...] de la Ciudad Viva, sobre la importancia de la cohesión social y la figura del facilitador (aquí y aquí), ha llegado el momento de traer a primer plano un nuevo término que aparece directamente [...]

  11. Juan José Guirado dice:

    Preciosa idea esta serie.

    Una pequeña corrección de errata: el arquitecto del Instituto Escuela y pionero del movimiento moderno en España se llamaba Carlos ARNICHES, y era hijo del escritor homónimo. Curiosamente la zarzuela une al padre y al hijo, pues fue, con Domínguez y Torroja, autor del hipódromo de la Zarzuela.

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