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Tecnología es la respuesta, pero ¿Cuál es la pregunta?

por Nuria Alvarez Lombardero(UK) — Domingo, 3 de marzo de 2013

Siguiendo las reuniones anuales en diversos países del mundo del programa de investigación internacional Urban Age sobre el futuro de las ciudades organizó el pasado Noviembre una serie de conferencias en la ciudad de Londres bajo el título de Electric City (http://ec2012.lsecities.net/). En esta ocasión los discursos presentados sobre las dinámicas sociales y espaciales de la ciudad se centraron principalmente en las responsabilidades y retos planteados por la era digital y ecológica redefiniendo la vida cotidiana de sus habitantes. En concreto, los distintos conferenciantes elaboraron una revisión de aquellas “tecnologías e infraestructuras movidas por la energía eléctrica que están transformando el futuro de las ciudades a nivel social y del medio ambiente.” Desde el inicio de este siglo hemos observado la creciente presencia de las tecnologías en nuestras vidas. La gran cantidad de productos que usamos diariamente de forma directa o indirecta que necesitan energía electricidad – como smart-phones, portátiles, tabletas, sistemas de información geográfica, etc. – han cambiado las dinámicas en la ciudad, pero ahora la cuestión es qué hacer con ellas. ¿Cómo ha de gestionar la ciudad esta nueva revolución industrial?

Imagen de la ciudad de Londres perteneciente al apresentacion de Electric City  Urban Age conference. Londres es una de las ciudades que cuenta con mayor densidad  de conexiones y usuarios de la red

Relacionado con esta cuestión se presentaron coincidentemente en varias conferencias los casos de las ciudades inteligentes, o smart cities, que han sido construidas en los últimos años, como la ciudad de Masdar en los Emiratos Árabes Unidos diseñada por Norman Foster and Associates (2006-08, http://www.fosterandpartners.com/projects/masdar-development/) o Songdo en Corea del Sur diseñada por Kohn Pedersen Fox (2004-2015 http://www.kpf.com/project.asp?T=6&ID=9). Ambas ciudades suponen la puesta en práctica de las nuevas tecnologías dentro del plan maestro de ciudades completamente nuevas en lugares donde las condiciones geográficas o climáticas convierten sus construcciones en un reto, ya sea en pleno desierto o en un terreno ganado al rio Amarillo.

 

Por un lado, Masdar es una ciudad para la economía del conocimiento – con un instituto de investigación energética International Renewable Energy Agency (IRENA) y el campus universitario del Masdar Institute of Science and Technology- cuyo Plan diseñado por Foster and Partners se concibió en términos Fordistas, de manera que cada actividad tiene un lugar asignado y un momento del día siendo conectadas por un sistema de transporte de transito en masa o personalizado (PRT) sin necesidad de usar un vehículo contaminante. La tecnología de Masdar regula de forma centralizada todos los movimientos a diario, optimizando el uso y gasto energético de toda la ciudad. Toda la tecnología controla flujos hacia dentro y fuera en esta “amurallada ciudad” en pleno desierto a través de un centro de mando (CCC) que a su vez recibe continuamente información sobre las elecciones de los usuarios ofreciendo soluciones para su comodidad.

Ciudad inteligente Masdar diseñada por Norman Foster and Associates (2006-08)

Por otro lado, el distrito financiero Songdo (Songdo International Business District – SIBD) alberga una diversidad de programas asociados a los edificios de oficinas que forman la base de la ciudad, como viviendas, centros comerciales, supermercados, escuelas y centros culturales. Todos estos programas están controlados por un cerebro principal que regula todas las necesidades de la vida diaria de los habitantes. La información se obtiene a través de un sistema de sensores, diseñados por cisco Systems, que encienden o apagan, comienzan o paran los sistema que hacen posible la vida en el complejo, como el sistema de alcantarillado, de agua, electricidad, etc.

Ciudad Inteligente Songdo diseñada por Kohn Pedersen Fox (2004-2015)

Ante la presentación de ambos proyectos dos de los más importantes académicos en urbanismo del momento, los sociólogos Saskia Sassen y Richard Sennet,  alzaron sus críticas planteando esas preguntas que la tecnología ha planteado en términos de urbanismo tras la construcción de estas smart cities. La primera cuestión que Sassen planteó es si no sería mas útil diseñar un sistema que ponen toda la tecnología verdaderamente al servicio de los ciudadanos, y no que los ciudadanos sean usuarios accidentales de ella como ocurre en ambas ciudades. Parece que en el diseño de ambas ciudades se ha tratado al ciudadano como un sujeto sin capacidad de decisión o habilidad para superar obstáculos, resolviendo a través de un sistema “computerizado” cualquier posible eventualidad y en cierto grado controlar la actitud del ciudadano. Esta reflexión es continuada por Sennet al expresar su preocupación por una ciudad en la que no existe posibilidad de error y donde la población se convierte en un sujeto pasivo que simplemente elige sobre un menú. En palabras del sociólogo: “el riesgo es que las nuevas tecnologías puedan reprimir los procesos inductivos o deductivos que la gente utiliza para darle sentido a las complejas condiciones en las que ellos viven.”

 

Relacionado con esta cuestión de Richard Sennet surgió una segunda pregunta importante en la presentación de Sassen destaca es si una ciudad basada en sensores se pueda convertir en un lugar de censura controlado para fines determinados. En muchos casos la tecnología detrás de los servicios ofrecidos en estas ciudades es invisible, se esconden detrás de muros o suelos lo que hace imposible un intercambio con el usuario. La tecnología se convierte en un sistema impositivo que determina en vez de dialogar. La gente comienza a dejar de pensar por sí mismos en estas ciudades convirtiéndose en individuos sin voluntad al servicio de la tecnología.

 

Como respuesta a esta necesidad de que la tecnología este al servicio del ciudadano dentro de las ciudades surgieron diversas propuestas, entre las que destaca el trabajo elaborado en el centro de investigación Media Lab de MIT dodne se investiga sobre infraestructuras inteligentes que sean flexibles para responder a las necesidades que los usuarios necesitan. En concreto el grupo de investigación que lidera el arquitecto Carlos Ratti, MIT Senseable City (http://senseable.mit.edu/),  busca como transformar a los ciudadanos en sensores que generen información que más tarde a través de la web se compartan de individuo a individuo generando información útil para la vida diaria. Esta aproximación bottom-up que va del individuo a la red proveería de rápida y barata forma de sensor que mediría y guardaría datos sobre las actividades de la gente, sus movimientos, condiciones del medio ambiente o de salud. Según Ratti, estas formas de sensor se construirían a traes de objetos de uso diario como teléfonos, vehículos y ropa. Dentro del trabajo elaborado dentro del taller de investigación encontramos proyectos como “Seseable Rio” que realizo en 2012 (http://senseable.mit.edu/rio/), que trataba de utilizar la información generada por los ciudadanos de la ciudad de Rio de Janeiro para generar información útil para la organización de su caótica red de autobuses o informar a los ciudadanos sobre la seguridad en las favelas, entre otras cosas, o el proyecto United Cities of America (http://senseable.mit.edu/unitedcities/), en el que a partir de datos agregados anónimamente a través de la red de telefonía móvil AT&T se crean mapas que expresan los patrones de los desplazamientos en ocho grandes áreas urbanas de Estados Unidos.

Imagen del proyecto United Cities of America del grupo de investigacion  MIT Sensible City.

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=uBtoeIdk6XA

Video sobre el proyecto “Senseable Rio

Quizá la respuesta del grupo de investigación liderado por Ratti en el MIT, debido a su novedad y escala pequeña de intervención, pueda parecer aun no posible de poner en práctica en las ciudades si los comparamos con los otros proyectos citados anteriormente de Masdaq y Songdo. Sin embargo, su proposición plantea ciertas soluciones que responden a esa pregunta que citamos al principio y que hace referencia a las palabras de Cedric Price hace 40 años: “La tecnología es la respuesta. Pero, ¿cuál es la pregunta?” (Tecnology is the answer. But what is the question?”). Esa pregunta que interroga a la tecnología va dirigida a las  posibilidades de diálogo que pueda establecer con los individuos.

 

Publication: Urban Age electric city conference, 2012.

Ricky Burdett y Philipe Rode: “The Electric city”, p.2.

Saskia Sassen: “Urbanizing Technology”, pp.12, 14.

Richard Sennet: “The stupefying smart City”, p.6.

Carlo Ratti y Anthony Townsend : “The social Nexus” p.15

Richard Sennet “No one likes a city that’s too smart” (http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2012/dec/04/smart-city-rio-songdo-masdar)

 

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