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¿A la derecha o a la izquierda de Rem?

por suju — Martes, 12 de marzo de 2013

Viviendas para ancianos, Mateus arquitectos. Portugal

“Queremos dar una nueva mirada a los elementos básicos de la arquitectura – usados por cualquier arquitecto, en cualquier lugar y en cualquier momento – para ver si podemos descubrir algo nuevo acerca de la arquitectura”.

Rem Koolhaas, hablando sobre lo que será la Bienal de Venecia 2014

Hace muy poco tiempo atrás Rem Koolhaas aceptaba ser el comisario de la próxima bienal de Venecia. Su propuesta, transcripta aquí arriba, es la de intentar descubrir “algo nuevo” en arquitectura. Seguramente dará en el clavo, y los medios y visitantes festejarán la Bienal una vez más… pero no sería esto justamente una derrota para la arquitectura, y quizás otra para las ciudades? El comienzo de un nuevo fracaso?

 

Rem Koolhaas

Estamos convencidos de que un evento de arquitectura que refleje el momento actual y que sea verdaderamente revolucionario sería el que dejase descontento a la mayor parte del público y no solo a un par de críticos que digan que fue solo mas de lo mismo, como ocurre cada dos años. A nuestro parecer la bienal, como buen catalizador del momento por el que pasa hoy la profesión que debería ser,tendría que dejarnos completamente pasmados, aterrorizados, ridiculizados, desalmados, desnutridos de arquitectura. Solo así, realmente podríamos decir que hemos visto algo verdaderamente renovador.

Arquitectura como oficinas

Hace unas décadas atrás, con Rem a la cabeza, comenzaba la gran vorágine de los arquitectos con la pretensión de convertirnos todos en grandes empresas. Nos lo exigía el momento, nos lo inculcaba la universidad. Así leímos libros de marketing y aprendimos de comunicación, nos hicimos tarjetas personales bien diseñadas, y folletos de presentación, y salimos al mundo a vender nuestro arquitectónico producto. Fue tal la mimetización que toda la nueva arquitectura, sea el edificio de la indole que sea , tendió a parecerse mas y mas a los de oficinas.

 

Vivienda Social en Tarragona. Aguilera Guerrero, 2009

Si en los ´50 aparecían críticas al movimiento moderno de que todos sus edificios parecían hospitales, hoy podríamos decir que todos parecen edificios de oficinas.Ver el interior de una vivienda y el de un espacio de trabajo ya casi no hace diferencia, y hasta podríamos confundir en muchos casos el uno con el otro.

 

Residencia White O. Toyo Ito. 2009

La novedad convertida en tradición

Toda izquierda tiende a convertirse en derecha. Al menos si partimos de lo que en origen quedó así definido cuando el rey de Francia convocó en en 1798 los Estados Generales. A la derecha, como de costumbre se sentaba el clero y la nobleza, digamos que eran los que querían mantener el status quo, mientras que a la izquierda se sentaban “los comunes”, o el pueblo y los mas radicales que planteaban cambios al sistema. Esta disposición se mantuvo luego durante las asambleas de la revolución y es por eso que utilizamos esta calificación para definir las posturas políticas.

Cuando nuestra generación comenzaba a estudiar arquitectura empezaban a soplar vientos de cambio, podríamos decir que se trataba de una especie de “izquierda”.  Hacía algunos años que un joven Koolhaas había publicado su Delirius New York (1978) y de a poco iba surgiendo una generación de jóvenes arquitectos que planteaban búsquedas muy diversas y personales pero que partían de una base común: la necesidad de una revisión total de la arquitectura (moderna) despojandola de toda ideología moral y/o política. Hans Ibelings retrató a esta generación, que comenzaba a construir a mediados de los ’80 entonces en Holanda, con su libro ¨Modernismo sin Dogma¨ (1995)

 

Portada del libro "Modernismo sin dogma", Hans Ibeling, 1995

Pero lo que parecía ¨izquierda¨ renovadora resultaba en realidad ser una derecha naciente, la de los arquitectos empresarios que se sumaban a las ideas neoliberales que comenzaban a instalarse en el mundo y que nos han legado un mundo sumido en una enorme crisis que va mas alla de lo meramente económico.

Recuerdo muy bien una imagen aparecida en alguna revista de aquella época que creo lo sintetiza de la mejor forma (tengo que describirla porque no la puedo encontrar): sobre el techo verde del edificio RVU de los MVRDV (1994) varios jóvenes, bien vestidos participan de un pic-nic. Es de día y todo lleva a pensar que es durante una pausa de trabajo. Comenzaba la “fiesta” y los arquitectos dejaban de lado la vivienda (y con ella la ciudad) como tema central de la arquitectura para focalizarse en la empresa ylo s negocios haciendo del edificio de oficinas y la vida en su entorno su religión.

 

Edificio RVU de MVRDV. 199

La gran mayoría de los proyectos desde toda esta época llevan esa marca. Son en su gran mayoría arquitecturas un tanto autistas, que como buenos productos de un mercado competitivo quieren sobresalir sobre el resto, destacarse y que apuntan mas al impacto de primera vista que a su vivencia en el tiempo. El impacto sobre las ciudades ha sido también considerable. Como verdaderas publicidades construidas estas arquitecturas fabrican realidades idealizadas que llevan mensajes reduccionistas y que por medio de mecánicas escenográficas tienden siempre a esconder la compleja realidad de lo social y de lo urbano, negándolo o lo que es peor estigmatizándolo, como por ejemplo sucede ya desde hace mas de una década en Holanda con la renovación de los barrios de posguerra, de los que ya hablamos en varias ocasiones en este blog.

 

Nuevo centro (comercial) de la ciudad holandesa Almere, proyectado por OMA y realizado entre 1998 y 2009

Esta arquitectura, nos animamos a llamarla “neoliberal”, ha borrado de sus interiores las medias luces y las penumbras al igual que se hace en la arquitectura de oficinas y centros comerciales. También cualquier otro tipo de sensaciones que no sea lo visual han sido desterradas. Los arquitectos se esfuerzan en llevar la pulcritud, y la inmaculada hiperrealidad de las imagenes renderizadas a la construccion pareciendo olvidar que las cosas deberían ser al revés.

En busca de lo intrascendente

Admitamos que esta arquitectura de oficinas, empresarios y clientes adinerados nos ha dado un buen espectáculo estas últimas décadas. ¿Es este espectáculo el que intentará  Koolhaas seguir alimentando en su busqueda de novedad?. Un espectáculo fabuloso, pero tremendamente costoso y que ya se presiente agotado.

Porque seamos sinceros, la profesión está cada vez peor. De la pérdida de incumbencias dentro del proceso del desarrollo de una obra de arquitectura a las últimas búsquedas hacia lo “digital”, lo “participativo”, lo “sostenible” que han resultado en farsas de mercadotecnia antes que en verdaderas reflexiones sobre el estado de la profesión, todo esto parece tirar hacia abajo en vez de hacia arriba.

La reflexión necesaria y urgente es ¿nos ponemos a la derecha de Rem buscando una vez mas la novedad? o ¿no sería mejor ponernos esta vez a su izquierda para cuestionar la validez de esa novedad? Quizás sea tiempo de comenzar a mirar lo poco novedoso, lo habitual, lo intrascendente. Porque en lo intrascendente y anónimo está la ciudad de cada día, está mi casa y la tuya, está la escuela a la que van tus hijos y la plaza por la que acudes cada fin de semana a jugar con ellos. Allí no hay espectáculo, nadie lo necesita, por allí pasa la ciudad y la vida, y quizás los arquitectos deberíamosar poder lograr que por allí pase alguna vez también la arquitectura sin la necesidad de tener que perturbar esa vida con ninguna novedad.  Quizás Rem debiera también poder considerar que la falta de novedad sea una opción.

 

Foto: Juan Alonso

SUJU Architectuur (Susana Aparicio Lardiés & Juan Alonso)

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