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Cooperativas de vivienda en Uruguay #3 El rol del arquitecto/a y el asesoramiento técnico en los sistemas cooperativos de vivienda. Entrevista a Raúl Vallés (continuación)

por Fiorella Russo — Jueves, 21 de marzo de 2013

Retomamos la serie de artículos sobre el cooperativismo de vivienda uruguayo [1], una de las experiencias habitacionales claves en latinoamérica que nos confiere la posibilidad de un enfoque alternativo al dramático panorama que atravesamos en España, tanto desde la emergencia habitacional como profesional de la arquitectura (y otras profesiones) que nos exige reinventarnos conforme a la realidad que nos toca y al futuro que queremos.

En este sentido, en esta nueva entrega continuamos con la interesante entrevista [2] que mantuvimos en Granada con Raúl Vallés [3]. Por su extensión y valioso contenido, para su publicación la hemos dividido en tres partes según los ejes temáticos: la primera dedicada al reciclaje urbano fue publicada en la Revista de La Ciudad Viva #6 (junio 2012) bajo el título ‘Reciclaje de Viviendas: autogestión + autoconstrucción. Las cooperativas de vivienda por ayuda mutua en la Ciudad Vieja de Montevideo’, la segunda que es el artículo en cuestión  ‘El rol del arquitecto/a y el asesoramiento técnico en los sistemas cooperativos de vivienda’ en donde nos explica el papel que los técnicos/as ejercemos desde la arquitectura y otras disciplinas para el asesoramiento y la ejecución participativa de los proyectos; y la tercera y última que próximamente publicaremos ‘Entrevista al arquitecto Raúl Vallés se refiere a su vínculo particular con las cooperativas de vivienda y cómo lo introduce en su trayectoria profesional y docente (la formación académica es otro de los temas que piden una urgente revisión).

Raúl Vallés en las cooperativas de vivienda 'Complejo Bulevar' en Montevideo. Fuente: Fiorella Russo

Raúl Vallés en las cooperativas de vivienda 'Complejo Bulevar' en Montevideo. Fuente: Fiorella Russo

Conversamos con Raúl acerca del desempeño técnico a través de la figura de los IAT (institutos de asistencia técnica), implementados con la aprobación de la Ley Nacional de Vivienda en 1968 (esta ley obliga a todas las cooperativas de vivienda a tener un contrato con un IAT y fija el arancel del mismo en un 7% (máximo) del valor de la obra). Os recordamos que los IAT son organizaciones no gubernamentales sin fines de lucro constituidas por equipos interdisciplinares de profesionales encargados de asesorar a los grupos cooperativos en cada una de las etapas requeridas por la propia cooperativa de vivienda. Desde entonces se abrió un nuevo perfil de trabajo profesional en equipo, que aspira a una relación de horizontalidad entre los IAT y las cooperativas “en las tareas de capacitación participan diferentes integrantes del equipo técnico: trabajadores sociales, comunicadores, abogados, escribanos, arquitectos, contadores, etc. Cada uno con sus propios perfiles, transfieren y recrean el conocimiento mediante técnicas participativas en talleres, cursillos, jornadas educativas y en el asesoramiento permanente a los órganos de decisión cooperativa. Además de abordar toda la temática referida a los principios cooperativos, la organización y el funcionamiento de los órganos cooperativos, se trabaja la enseñanza básica de técnicas de diseño de programas y definición de roles, técnicas de comunicación, planificación y programación; dinámica de grupos, etc.” [4]

Comenzamos y continuamos…

Respecto a los IAT que son interdisciplinares ¿existen grupos de profesionales de cada disciplina o es un único técnico por cada área?

En el IAT ‘Hacer-Desur’ al que pertenezco hay un grupo de arquitectos y de trabajadores sociales, sin embargo hay un técnico de cada una de las otras disciplinas que están presentes en todos los programas, pero digamos que la mayor parte de los integrantes del grupo está formado por técnicos del área social y de la arquitectura.

Cuando una cooperativa se forma y solicitan asesoramiento al instituto ¿cómo abordan el encargo los técnicos? ¿cómo se elige al profesional que lo va a realizar? o es un trabajo que en principio se emprende desde el grupo disciplinar –por ejemplo de arquitectos-…

Hasta el momento se demuestra interés por participar de los trabajos en función de las actividades que cada uno tiene en ese momento, como una especie de conjunción, no hay una pauta establecida. Lo que sí ha ido cambiando en el tiempo es quizás la forma de trabajo. En algún momento se trabajaba más en colectivo dentro de cada  disciplina y discutiendo un poco más, a veces se pasa por momentos en los que el tiempo apremia y se van desarrollando más rápido los proyectos, pero sí se trabaja siempre en equipo interdisciplinario, tanto en el contacto con los grupos como en el trabajo de coordinación en el instituto. Es decir, un esquema sería: el equipo de trabajo de la cooperativa ‘tal’ se reúne un día y ahí se plantean todos los temas y luego las cuestiones específicas se desarrollan en cada ámbito. Los temas de cada cooperativa se trabajan en equipo y luego cada área coordina de distinta manera. En algunos proyectos se trabaja más en conjunto y en otros hay un compañero que se encarga de ir desarrollando las propuestas y de estar en contacto directo con los grupos y con los compañeros de las demás áreas de trabajo, pero eso depende de cada caso. Nuestro IAT ‘Hacer-Desur’ es un instituto chico dentro de lo que sería en este momento el mercado de trabajo en Uruguay y en relación a otros grupos. En nuestra realidad actual hay dos o tres grupos que tienen mucho volumen de trabajo y creemos que es un aspecto interesante a reflexionar.

Raúl Vallés y vecina de COVICIVI (Reciclaje de vivienda IAT 'Hacer-Desur' en la Ciudad Vieja de Montevideo). Fuente: Fiorella Russo

Raúl Vallés y vecina de COVICIVI (Reciclaje de vivienda IAT 'Hacer-Desur' en la Ciudad Vieja de Montevideo). Fuente: Fiorella Russo

Como arquitectas nos interesa conocer cómo es el trabajo de los distintos actores o profesionales; se entiende que todo el mundo juega un rol de igual importancia pero en esa mediación entre el trabajo de unos y otros nos gustaría saber ¿qué rol juega el/la arquitecto/a?

Aquí hay dos cosas diferentes. Una cosa es la forma de trabajo de ‘Hacer-Desur’ o cómo intenta desarrollarlo, y otra es cómo vienen haciéndolo los institutos que tienen más volumen de trabajo en Uruguay.  En el caso del nuestro se intenta trabajar respetando los espacios de aporte profesional de cada uno, en una clave de horizontalidad, pero esta no es la modalidad más habitual. Creo que es una modalidad que debería reflexionarse más, impulsarse y respaldarse. El Ministerio de Vivienda en teoría se preocupa porque se haga de esa manera y haya un trabajo interdisciplinario y un aporte fuerte en todas las áreas. También es cierto que hay un grupo importante de propuestas que se manejan más desde una mirada tradicional de un trabajo de oficina, en la cual la mayor parte de las veces el arquitecto es el centro del equipo. Está también la idea que desde allí se gestan y se producen los trabajos del instituto y muchas veces -por ejemplo- los otros técnicos concurren a aportar su trabajo a programas que vienen ya formateados desde estos grupos cabeza. A partir de unas entrevistas a cooperativistas, grupos IAT, etc. realizadas por estudiantes para una investigación en relación a los cursos de grado que impartimos, hemos determinado que hay una disparidad grande de modalidades de trabajo y esta más clásica es muy fuerte, aunque también está esta otra que es horizontal. Yo creo que la forma de aportar trabajo a un grupo o colectivo es de forma horizontal, uno tiende naturalmente a pensar que el trabajo que uno puede llegar a aportar es central, más importante… es que la academia ya nos forma así y nos pone unos anteojos, unos lentes. Eso es lo que hay que desarticular, desestructurar y deconstruir para volver a armar a la hora de trabajar en equipo interdisciplinario y a la hora de trabajar con un colectivo. Es un trabajo muy interesante pero también es muy estresante.

¿Qué es lo primero que hace un arquitecto al momento de asesorar a una cooperativa? ¿Cómo se empieza a trabajar?

Aquí otra vez tenemos que separar un poco, no conozco mucho lo que hacen otros institutos aunque me lo puedo imaginar por los datos que tengo. Las cooperativas eligen al instituto haciendo una especie de llamado, de invitación, a que los IAT presenten sus propuestas y experiencias de trabajo. Es una especie de concurso pero en donde las cooperativas definen previamente que van a invitar a determinados equipos porque conocen el trabajo que hace esa gente, y que no les interesa convocar a todos los que aparecen en una lista. Cada equipo les ofrece su modalidad, su experiencia, su visión y los grupos se eligen. En el momento que la cooperativa se decide, ahí se formaliza la relación con un contrato que liga el trabajo con derechos y obligaciones de las dos partes.

A nosotros nos gusta trabajar con los grupos algunas cuestiones de formación y de capacitación previa. Las primeras cosas que hacemos es trabajar sobre el imaginario colectivo y sobre el imaginario de la vivienda. Trabajamos sobre lo que cada uno trae y se imagina y elaboramos unos talleres para introducir algunas cuestiones básicas sobre el habitar y la relación de la vivienda, sobre lo que sucede en su interior, etc. Trabajamos con los grupos sobre ese imaginario, poniendo de acuerdo cosas y allanando también lenguajes, poniendo sobre la mesa distintas miradas: la del habitante y la del técnico. Después se trabaja sobre la vivienda y el habitar en colectivo, que introduce ya una complejidad mayor al tema. Esto puede hacerse sin que la cooperativa sepa todavía en dónde va a instalar su proyecto o cuál va a ser su terreno. Estamos hablando de conceptos que se pueden trabajar más en abstracto, más con su significado. Estas son las primeras cosas que solemos hacer con los grupos, o por lo menos que intentamos hacer. En algunos lo hemos logrado con más éxito que en otros, pero en todo caso el objetivo que tienen esos proyectos desde el punto de vista del trabajo, en este caso no solamente del arquitecto sino también del resto de los compañeros, es llegar a tener una especie de lenguaje básico común sobre qué queremos decir cuando estamos hablando de determinada cosa, cuáles opciones existen para tomar decisiones, una de las claves de la autogestión es justamente tener la capacidad para poder tomar decisiones y para esto es preciso conocer las mejores opciones posibles.

El asesor abre un abanico de opciones, presenta una serie de variantes sobre un mismo problema, por oposición si los técnicos siempre construyen la misma solución todo este proceso sobre la vivienda y el habitar en colectivo prácticamente no tiene espacio para ser desarrollado. Cuando las soluciones ya vienen dadas se juegan otras cuestiones. Muchas veces los grupos visualizan en alcanzar una solución cualquiera sea ella, lo más rápido posible, priman muchas veces las cuestiones más tangibles y palpables más que la reflexión, y esto es entendible también. A nosotros nos gusta el camino de ir construyendo con los grupos la solución, por eso siempre planteamos soluciones diferentes en cada caso porque los grupos son todos distintos, porque el sitio en el cual se van a implantar son diferentes y porque las circunstancias y el contexto marcan en forma diferenciada cada grupo. Esto no quiere decir que no manejemos algunas soluciones estandarizadas -soluciones que sabemos que funcionan-, pero es diferente a plantear desde un principio una solución cerrada.

Reflexiones sobre el habitar y el diseño de la vivienda en talleres de capacitación. Fuente: Raúl Vallés

Reflexiones sobre el habitar y el diseño de la vivienda en talleres de capacitación*. Fuente: Raúl Vallés

*texto de la imagen: ‘Quiero una vivienda con tres dormitorios, buena iluminación y ventilación adecuada, donde las paredes me protejan de y sobre todo de los ruidos (en lo posible). El baño y la cocina con disposición armoniosa con luz y ventilación (que transmitan alegría). En cuanto a las dimensiones, medianas. En cuanto a los materiales no conozco, sólo los tradicionales que es imprescindible que la casa sea seca.’

Si bien este tipo de procedimiento puede resultar en principio más dilatado en el tiempo ¿es posible demostrar que al finalizar todo el proceso el proyecto se revela como más eficaz? Porque si habéis conseguido poneros de acuerdo y generar un lenguaje común, finalmente debería resultar un proyecto objetivamente más efectivo ¿no?

Sí, por supuesto. La eficacia está en varias cosas. El colectivo comprende, en primer lugar, cuáles fueron las razones por las que se tomaron las opciones y eso lo que genera es una apropiación importante por parte del colectivo y del proyecto que se está planteando. Son responsables de la toma de decisiones y empiezan a conocer de qué manera se puede materializar y llevar a cabo eso que se discutió, se reflexionó y se aprobó en determinado momento en una asamblea. Por lo tanto esa apropiación del proceso es muy importante para que luego el colectivo tenga la capacidad y la fortaleza para llevar adelante y materializar esa obra. No olviden que estos colectivos pasan de ser un grupo en donde algunos se conocen, otros no, o la mayoría se ve por primera vez; comienzan un proceso de capacitación y formación y, en determinado momento, administran y llevan adelante una obra civil de construcción que de repente son dos o tres millones de dólares, con total autonomía y autogestión, tomando absolutamente todas las decisiones. El fortalecimiento de capacidades para  un colectivo de una cooperativa es clave para el éxito, entender qué se está haciendo y por qué. Será todo mucho más fácil porque las responsabilidades que después individualmente cada uno asume dentro del grupo, están en mejores condiciones de defender esa propuesta, de programarla y de gestionarla.

¿Cuál sería el siguiente paso, para el proyecto de la vivienda?

Depende de las dinámicas y metodologías de cada grupo y de cada IAT. A mi me ha tocado desarrollar un proyecto en forma tan rápida que no daba tiempo a nada pero que si no se hacía de esa manera se perdía por ejemplo determinada financiación y me ha tocado trabajar con grupos en los que hemos podido hacer todo este proceso que les contaba, con más calma. El paso siguiente es, una vez que la cooperativa accede a un sitio, esto normalmente en el caso uruguayo se da a través de las ‘carteras de tierras’ del Ministerio o de las Intendencias (Ayuntamientos). Es muy difícil que un grupo de cooperativistas sobre todo de ayuda mutua, de sectores de ingresos medios bajos o bajos pueda llegar a adquirir un terreno, especialmente en Montevideo o área metropolitana que es la tierra más cara. Normalmente el acceso al suelo se hace a través de una acción facilitadora del propio Estado en donde les vende una localización, una tierra o un inmueble que luego se pagará con el préstamo que se obtiene del Ministerio de Vivienda. Cuando la cooperativa accede a ese suelo, o en el caso que sea una cooperativa de reciclaje a esa finca, ahí se sigue trabajando en colectivo, ya con este bagaje previo que decíamos, en el cual se pudieron hablar de un montón de conceptos. Por ejemplo cuando nosotros hablamos de tipologías qué estamos diciendo, perfectamente es posible compartir eso con un colectivo que no tiene la formación académica pero que puede comprender de qué se está hablando: orientación, relación entre unos y otros, distribución, organización funcional de una vivienda, iluminación, ventilación, un montón de cosas que si uno lo lleva a un lenguaje técnico lo puede hacer hermético, pero que si uno lo arroja en un lenguaje llano perfectamente se puede compartir. Todas esas cosas vuelven a la hora de trabajar sobre una propuesta concreta y te interpelan, por supuesto que te interpelan como técnico, porque si tu brindas herramientas y fortalecés capacidades tenés que estar dispuesto a que ese ‘boomerang’ vuelva, y vuelva cargadito. En ese caso se pueden ofrecer opciones que pueden salir de ideas que surgen de la propia reunión de trabajo entre asesores y las cooperativas, otras pueden ser ideas preliminares que estuvo reflexionando el equipo técnico y que se ponen a consideración del colectivo… en fin. Esto no lleva tanto tiempo si se hace de forma sistemática y con cierto ritmo se puede avanzar quizás un poquito más lento, pero de forma mucho más segura, hasta que se logra una idea que es aprobada por el colectivo.

Fiorella Russo + Eva Chacón


[2] Entrevista realizada en Granada a Raúl Vallés con motivo de su visita a la ETS de Arquitectura el 25 de octubre de 2011, y completada por videoconferencia el 22 de marzo de 2012, por Fiorella Russo y Eva Chacón.

[3] Raúl Vallés es arquitecto y profesor en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República en Montevideo, Uruguay. Director de la Unidad Permanente de Vivienda y Coordinador de la Comisión de Vivienda Social, así como de la Revista Vivienda Popular, y Coordinador de los Seminarios ‘Viviendo al Margen’ y ‘El Espacio Público en Contextos de Precariedad’, de la misma Facultad. Ha sido asesor para la elaboración del Plan Quinquenal de Vivienda del Ministerio de Vivienda (2005/06 y 2010/14) y Coordinador del Programa ‘Observatorio Habitacional Nacional’ (2006/08), iniciativa conjunta de la Universidad, el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, y la Dirección Nacional de Vivienda. Es miembro fundador del ‘Instituto Hacer-Desur’ (constituido en 1991), especializado en el asesoramiento técnico en la producción social de vivienda. Consultor del PNUD 2007/08, como miembro coordinador del equipo interdisciplinario para la creación de la ‘Cartera de Inmuebles para Vivienda de Interés Social’ del Ministerio de Vivienda Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente. Asesor de FECOVI (Federación de Cooperativas de Ahorro Previo).

[4] Una historia con quince mil protagonistas. Las Cooperativas de vivienda por ayuda mutua uruguayas / Espacios Públicos y Edificaciones, Intendencia Municipal de Montevideo; Junta de Andalucía, Consejería de Obras Públicas y Transporte, Dirección General de Arquitectura y Vivienda; Agencia Española de Cooperación; Montevideo-Uruguay, 2008. Cristina Fhinn, pág. 78.

* Este artículo ha sido escrito con carácter divulgativo y sin ningún tipo de ánimo de lucro. Así que si te apetece compartirlo en cualquier otro medio, estaremos encantados de que lo hagas siempre y cuando cites el lugar donde lo has encontrado.

* Fiorella Russo es arquitecta e investigadora en el Departamento de Urbanismo y Ordenación del Territorio de la Universidad de Granada y en el Grupo de Investigación ADICI “Aula Digital de la Ciudad” (HUM-810) de la ETS Arquitectura de la Universidad de Sevilla. Es miembro activa del colectivo ADOBE ‘Arquitectura y Compromiso Social’.

* Eva Chacón es arquitecta, docente e investigadora en el Laboratorio de Materiales del Departamento de Construcciones Arquitectónicas, Universidad de Granada, y miembro del Grupo de Investigación “Vivienda eficiente y reciclaje urbano” (RNM-909), dirigido por Elisa Valero.

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3 comentarios a “Cooperativas de vivienda en Uruguay #3 El rol del arquitecto/a y el asesoramiento técnico en los sistemas cooperativos de vivienda. Entrevista a Raúl Vallés (continuación)”

  1. COOPERATIVAS DE VIVIENDA EN URUGUAY #3 EL ROL DEL ARQUITECTO/A Y EL ASESORAMIENTO TÉCNICO EN LOS SISTEMAS COOPERATIVOS DE VIVIENDA. dice:

    [...] Acceder al post, aquí. [...]

  2. Cooperativas de vivienda en Uruguay #3 El rol del arquitecto/a y el asesoramiento técnico en los sistemas cooperativos de vivienda. Entrevista a Raúl Vallés (continuación) « La Ciudad Viva | Arquitecutura en la red | Scoo dice:

    [...]   [...]

  3. marcela ursu dice:

    Por favor intento ubicar al Arq. Raul Valles, el diseño mi casa hace 15 años y he perdido contacto con el ya que vivo en el exterior, debo contactarlo nuevamente por el mismo proyecto.
    Gracias

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