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Por qué estudiar arquitectura hoy.

por Brijuni — Lunes, 1 de abril de 2013
© RN Fotógrafos. http://www.rnfotografos.com

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De vuelta a las aulas, no saber cuándo podrás disfrutar de tus próximas vacaciones es casi tan sofocante como no haberlas disfrutado. La burguesa depresión posvacacional coincide además con la incertidumbre de mantener tu trabajo, encontrarlo si se ha perdido  o, en el caso de los estudiantes, continuar con una rutina igualmente incierta en relación a unos estudios, los de arquitectura, que han dejado de ser garantía de nada y se han convertido en una puerta hacia el abismo, al menos en materia laboral.

Ante este escenario, profesores y alumnos se enfrentan constantemente a las preguntas formuladas en el título de este texto, y si no lo hacen, deberían hacerlo, al menos en términos de motivación, y no sólo de contenidos o materias, que también, dado que el grado de arquitectura recuerda ahora tanto a la licenciatura en derecho de hace veinte años, quizá, cuando todo el mundo asumía que dichos estudios conducían directamente a una pasantía (de carácter gratuito probablemente) en primer lugar y luego a una difícil situación laboral si no se era contratado por un despacho o se realizaban unas oposiciones.

Si las oposiciones en arquitectura siempre fueron una opción casi residual, la contratación por un tercero ahora también lo es, con lo cual las opciones son muy pocas y pasan por la difícil reinvención con sus múltiples y conocidas variantes de éxitos y fracasos en forma de tartas, talleres infantiles, mecedoras, mobiliario urbano, diseño web y un largo etcétera.

En Madrid, la Universidad Politécnica quiere despedir a más de trescientos trabajadores (no profesorado, si bien los asociados tienen ante sí la posibilidad de que sus jornadas de 6+6 se reduzcan a 3+3) de las distintas escuelas y en la ETSAM se han movilizado conjuntamente el colectivo de alumnos y de trabajadores para protestar de forma organizada y continua. En el vestíbulo de entrada cuelgan fotografías de los trabajadores afectados cuyo despido es inminente y su relación con la escuela (biblioteca, informática, mantenimiento,…) Los alumnos, sensibilizados o no con la cuestión, contemplan a diario las caras de los mártires y soportan o se suman a los cánticos, asambleas y paseos con percusión y pitos de los compañeros que se han solidarizado de forma unánime con sus desafortunados colegas.

Mientras tanto, en las aulas, la vida sigue; se suceden, las entregas y las clases y uno se pregunta si es suficiente motivación para los alumnos el enfrentarse a enunciados cada vez más extraños, muchas veces ajenos a la disciplina (al menos a lo que por ella se entendía hasta ahora), donde la originalidad y la extravagancia se encuentran y las distintas unidades de proyectos compiten sin tregua como primera reacción ante una durísima realidad que todos asumen: que apenas nadie formándose ahora mismo en una escuela de arquitectura va a construir en el futuro y quizá por ello, la enseñanza de la arquitectura ya no tiene sentido tal como la conocíamos.

Es por ello que la esperanza de nuevo emerge a través del conocido concepto atribuido a Peter Eisenman y otros arquitectos de su generación que disfrutaron con la etiqueta de paper architects hasta que la economía les permitió construir sus endiabladas e intelectualmente complejas paper architectures, y es ahí donde puede que esta generación se pudiera mirar con algún optimismo en la historia reciente.
Eso suponiendo que el horizonte constructor puede aportar algún optimismo a las jóvenes generaciones, viendo los ejemplos de destrucción paisajística que pueblan nuestras costas e interiores o los engendros construidos por los que Charles Jencks considera destinados a ser nuevas estrellas de nuestra profesión y que han conseguido arruinar a comunidades enteras como Galicia o Valencia.

¿Sería una quimera valorar si no sería mejor en momentos así formar paper architects, arquitectos que no quieran y no estén habilitados por ley para construir? ¿No son más interesantes los escritos de muchos arquitectos que sus obras?

Proyectos es, aún y cada día más, asignatura central y casi lo único que importa. El resto de departamentos se contraen y mendigan recuperar horas suprimidas primero por la imposición de un grado casi minúsculo en relación a la carga lectiva del anterior plan, y después por la aparición de nuevas asignaturas o intereses que marginan áreas antes fundamentales como estructuras, construcción o historia de la arquitectura, comprimidos los programas de esta última en ocasiones hasta algo más que cursos intensivos que abarcan lecciones desde las pirámides a nuestros días, en una ambición desmedida e imposible de alcanzar.

A pesar de todo, la buena noticia es que la arquitectura, o al menos los estudios conducentes a ser arquitecto, ya no está de moda, y eso significa que se vuelve más que nunca, vocacional, y así no será más, ojalá, un lugar donde enriquecerse e insultar a la ciudad y sus ciudadanos, lo cual podría redundar en una noticia mejor aún para el medio físico que llevara implícita la supervivencia, porqué no, del planeta.

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Texto: bRijUNi arquitectos.  Beatriz Villanueva Cajide (Arquitecto, Master en Gestión de Espacios Virtuales y Master en Proyectos Arquitectónicos Avanzados) y Francisco Javier Casas Cobo (Arquitecto y Master en Análisis, Teoría e Historia de la Arquitectura) son profesores de Ética y Deontología de la ETSA Zaragoza Universidad San Jorge.

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35 comentarios a “Por qué estudiar arquitectura hoy.”

  1. geciar dice:

    Como bien comentas la situación es similar a la de los abogados (la única carrera con salidas hace 20 años). Los licenciados en derecho tuvieron que encontrar nuevos espacios en el mercado laboral donde insertarse, de forma que hoy día a nadie extraña verlos sentados como directores de una sucursal bancaria u ocupando puestos como directores financieros de cualquier empresa. A estos efectos, la versatilidad del arquitecto, entendida no solo como un cuerpo de conocimientos sino también de aptitudes y capacidades, es inigualable, y así queda reflejado en los estudios que he llevado a cabo.
    Bien es cierto que existe un pequeño matiz: el momento económico no es el mismo. La crisis interna de la abogacía coincidió con un momento de expansión de la actividad económica en España, lo que facilitó la reinserción laboral de los licenciados en Derecho en nichos determinados. Esta diferencia hace que el problema de encontrar trabajo para un arquitecto en este momento sea doble: por una parte, la novedad que representa la búsqueda de un trabajo ajeno al corpus de la profesión (algo asumido por los estudiantes). En segundo lugar, el mercado laboral en retracción no está en el mejor momento para reconocer al arquitecto fuera de su profesión.
    En todo caso, permanezcamos atentos, porque nos hallamos en un momento de innovaciones disruptivas dentro de la profesión.

  2. Miguel Villegas dice:

    El dilema me parece clave y realista. Un consuelo directo para los que empiezan es pensar que, cuando acaben, las cosas deberían haber vuelto a cambiar.

    Lo que no me parece ni lógico ni oportuno es pensar que la solución para los que ahora están dentro de las escuelas es convertirse en paper architects. Es cierto que los arquitectos deben pensar más y mejor, pero fijaos que en el mismo texto habláis de la relevancia de Eisenmann como teórico y del desastre de Galicia. Para mi consecuencias uno de otro.

    Creo que debemos pensar más, pero pensar desde la arquitectura.

  3. Brijuni dice:

    Miguel, gracias por tu comentario. Es cierto lo que dices. Nosotros no lo planteamos como una solución para nada, sino como una pregunta que podríamos hacernos, en el sentido de diferenciar un arquitecto que construye de uno que sólo hace crítica, escribe, reflexiona, imparte docencia,…. por ahí te suena igual de mal? Seguramente sí, pero como bien concluyes, es cierto que el ejemplo de Eisenman a pesar de todo, no es muy ilusionan. Un gran teórico, un gran arquitecto, unas obras éticamente muy dudosas, cuando menos??
    A qué te refieres con pensar desde la arquitectura?

    Geciar, muchas gracias también por tu madrugador comentario. Ojalá que sea verdad -nosotros también podríamos suscribirlo- lo que dices sobre las capacidades del arquitecto y sus aptitudes. De ser así y si lo logramos poner en práctica como están haciendo ya algunos compañeros, el horizonte aparece mucho más despejado para la profesión, sin duda.

  4. Miguel Villegas dice:

    Malentendí vuestra pregunta cuando usabais el no sería mejor.
    Llevamos años defendiendo un modelo que aguanta estupendamente a los paper architects es uno en el que la habilitación profesional no está en las escuelas si no en un organismo externo de la administración. Entonces, y solo entonces, si que creemos a pies juntillas en ese modelo que habilita a los profesionales después de una titulación que puede hacerse mucho más ligera, pluridisciplinar, teórica, o incluso musaráñica. Si hay arquitectos que no quieren ejercer, que no quieren la piedra de los seguros decenales atada al cuello me parece una opción válida y loable, y las escuelas, como bien decís, deberían tomar nota.

    Y respecto al pensar “desde la arquitectura”, me refiero a no abandonar la profesión para pensar “desde otras disciplinas”. La arquitectura es muy elástica (al contrario que la mayoría de objetos que produce) y da mucho de si, al contrario de lo que muchos siguen postulando, creo que dista mucho de estar agotada.

  5. @OyeMe_estudio dice:

    Nos parece interesante la reflexión y la propuesta de redirigir “parte” de la enseñanza a futuros arquitectos para convertirlos en paper architects. O no sólo eso, podría ampliarse el campo de tiro.
    Estos cambios eran necesarios -y justificados- hace mucho tiempo, no sólo ahora. Pero es cierto que, en medio de la situación que atravesamos, se convierten en cuestión de vida o muerte.
    La docencia se ha centrado completamente en un “horizonte constructor” -como comentas- pero no se quedaba ahí, ponía su objetivo en un horizonte tremendamente ambicioso e irreal. Saltándose muchos pasos previos. Cuando eramos estudiantes, constantemente la docencia se enfocaba a “proyectar” teatros, museos… cuando la mayoría de nosotros nos íbamos a pasar la mayoría de nuestra trayectoria profesional sin hacer nada de eso.
    Se debería reflexionar desde abajo siendo conscientes que somos unos de los colectivos que más tiene/puede/debe aportar a la sociedad.

  6. @GOmezGOrshkova dice:

    Como tantos arquitectos egresados he tenido que pasar por el muy instructivo trance de pasar de diseñar museos a reformar cubiertas de teja. Está claro que gran parte de nuestra preparación está orientada a producir arquitectos de élite, más de medio siglo después de que Coderch dijera aquello de “no necesitamos genios”.

    El amplio espectro formativo por el que un arquitecto pasa tiene su doble filo. Arriesga a dejarse caer en una indefinición existencial y es contraria a los tiempos, que demandan una especialización e individualización crecientes. En esa debilidad esta una ventaja competitiva, la capacidad de escoger un área de interés dentro de ese espectro.

    A mi entender los últimos pasos en el modelo educativo se orientan a una homogeneización con el panorama internacional. No liquidan, porque las inercias son muchas, la excepcionalidad española respecto a la formación del arquitecto. Pero apuntan hacia una especialización de postgrado que, gusto o no, terminará por convertirse en norma. Cada vez veremos menos arquitectos generalistas, y creo que debemos acostumbrarnos a ellos.

    Mi consejo a un estudiante de hoy es que planifique a largo plazo y se prepare para aceptar que la Escuela no es sino un estadio en una etapa formativa que no concluye con la obtención del ansiado título.

  7. Brijuni dice:

    Creo que todos estamos un poco de acuerdo con lo que dice Oyeme Estudio pero en el fondo a muchos nos cuesta soltar lastre (de serlo) y renunciar a lo que es ahora mismo la parte más importante de la formación y con ello admitir que un arquitecto no es sobre todo una persona que proyecta y construye. De hecho, por mucho que se hayan abierto los intereses y la disciplina, sigue habiendo sin duda una inercia enorme a admirar, sobre todo y más que nunca, al arquitecto-proyectista, en un ejercicio de psicoanálisis casi enfermizo de cantidad, poder y éxito, que no se alcanza o no se valora desde otras áreas de la profesión.
    Un arquitecto que proyecta y construye tiene mucho que enseñar en charlas y revistas y eso, junto a las dificultades y la heroicidad que supone muchas veces construir, hace que el halo de genios y súperhombres (o mujeres) se mantenga y extienda mucho más de lo que se contraen las posibilidades reales para los arquitectos de construir.
    En cambio, GOmezGOrshkova, el asunto de la especialización aún no está claro y mucha gente, Miguel Villegas por ejemplo que está en este mismo hilo, apuesta por un arquitecto generalista. Nosotros no creemos que ambas cosas sean incompatibles y de hecho el carácter inclusivo y multidisciplinar y la posibilidad de dirigir equipos se basa en el conocimiento holístico más que en una especialización, pero está claro que un especialista siempre será muy bien valorado en el mercado de trabajo.
    Gracias por vuestras aportaciones, que nos interesan enormemente.

  8. B2V Arquitectura dice:

    Evidentemente los estudios de arquitectura pudieron ser otros, pero son los que tenemos, y en base a ellos habrá que trabajar de manera multidiciplinar.
    No solamente pensamos que tengamos que ejercer una importante labor social, sino que tenemos que formarnos constantemente.
    Es curioso, pero a pesar de tener el título de arquitecto, me siento a años luz de creerlo 100%, porque es precisamente esas ansias por aprender lo que nos hace pensar que nuestros conocimientos disminuyen en proporción a lo que quieres investigar y descubrir, y claro, conozco la media de vida andaluza…¡no hay tanto tiempo! . :)
    También es cierto, y estoy totalmente deacuerdo con un comentario, que la labor de arquitectura es y siempre lo ha sido, multidiciplinar, incluso más que lo puramente arquitectónico.
    La educación es vital, y tenemos la obligación de difundirla, desde edades tempranas, favorecer lo canales colaborativos entre empresas e instituciones públicas, hacer uso de palabras tan de moda como Social Media, Workscape, Entornos Personales de Aprendizajes, Aprendizaje Basado en Proyectos, etc.
    Es una gran oportunidad para comunicarnos, para que todos/as aprendan, hacer la arquitectura más cercana, más local, más humana….y museos también, pero que…arquitectos locales somos la mayoría.
    Un saludo y gracias.

  9. Miguel Villegas dice:

    Como bien decís, mi apuesta es por el arquitecto generalista. Mi apuesta.
    Sin embargo, el modelo que creo viable y sostenible es, no el de la especialización per se si no el de la segmentación de la formación y el escalonamiento de la especialización.

    Un base de 3 años general + 2 años más de formación, especializada o generalista (en historia de los triglifos y metopas clásicos o en arquitectura bioclimatoparamétrica) + PFCdeloquequieras = título de arquitecto. ¿pero que pasa si quieres contruir?… Que tienes que pasar un exámen externo habilitante que te lo hace el ministerio de fomento o similar. Y digo ministerio, porque si hablamos de habilitaciones regionales ya la liamos.

    En ese modelo caben todos los tipos de arquitectos, los paper, los generalistas, los especialistas, los artistas…

  10. david dice:

    Bufff….Bueno ante todo buenas tardes amigos. Os leo de vez en cuando y me parece muy interesante, a veces, lo que decís.

    Pero esta vez, o muy mal lo he entendido, o me parece no desacertado el artículo, sino desacertadísimo!!!

    Y lo triste es que casi no se ni decir por qué. Es que no entiendo nada…

    Necesitaría otro artículo similar para rebatir este y creo que no ha lugar.

    Animaros un poco y un abrazo desde A Coruña!

  11. Brijuni dice:

    David, aunque no hagas un post de respuesta, ayúdanos por favor: ¿qué es lo desacertadísimo?
    En el fondo el texto es una exposición de hechos y plantea alguna pregunta o deja en el aire alguna cuestión más que manifestar una posición. No queremos defendernos de nuestros errores pero sí entender a qué te refieres un poco.
    Muchas gracias por tu comentario y por discrepar que siempre ayuda a pensar.
    Un abrazo!

  12. Clavo dice:

    A mi si me parece en cambio muy acertado pero es que lo sufro dia a dia en mis carnes, los profesoress de proyectos petardos digo. pero en fn

  13. adrv arquitectos | Burgos dice:

    Todavía estoy esperando a que alguien, haya cursado los estudios universitarios que haya cursado, me diga que tras ellos, estaba preparado para la vida laboral posterior. Y este es un problema de toda la formación universitaria, y no sólo de la carrera de Arquitectura.

    Bien es cierto, que la Arquitectura tal y como la conocíamos en este país, aunque mucho de lo construido no merece el apelativo de Arquitectura, ha cambiado radicalmente en los últimos años. Nuestra mentalidad como arquitectos, debe cambiar, porque nada será como antes. Debemos afrontar que si queremos seguir con el modelo antiguo, ya no sirve, a no ser que vayamos a América o a los países árabes, y para los que opten por quedarse, el modelo deberá ser otro.

    Capacidad para afrontar el reto, y formación, creo que tenemos, y más los que no tuvimos la suerte de beber las mieles del éxito de los años de bonanza. El problema es que mientras las necesidades son unas, se nos ha seguido formando y así seguirá siendo, para diseñar mega complejos con programas irreales. La reconversión debe comenzar por las aulas, pero claro, bajar del pedestal a muchos de los profesores de las escuelas, es algo quimérico.

  14. Francisco dice:

    Bajo mi humilde opinión lo de los ‘paperarchitects’ es muy bonito para los que se lo puedan permitir, pero la gente también necesita trabajar para ganarse el pan, y no creo que la gran mayoría pueda hacerlo sólo a base de escritos y reflexiones…

    Como bien dicen, pienso que arquitectura se ha convertido en una carrera vocacional, pudiendo equipararse al concepto que siempre hemos tenido de Bellas Artes. Un lugar en el que adquirir conocmientos que poco tienen que ver con el mundo laboral, y después ya te buscarás la vida como puedas. Es cierto que ninguna carrera te prepara para el mundo profesional de forma directa (y bien me parece que así sea; si no, estaríamos hablando de Formación Profesional, en lugar de estudios superiores), pero no deja de ser preocupante realizar una inversión de futuro como es pasarse 6 años estudiando para después acabar trabajando en McDonald’s (donde tristemente pagan mejor que en cualquier estudio de arquitectura)

    Muy interesante el comentario de geciar comparando la situación con la de los licenciados en derecho hace 20 años.

  15. Brijuni dice:

    Francisco, gracias por tu comentario. En realidad no nos referíamos a los “paper architects” como una salida profesional sino como un lugar para especular en teoría y proyectos, que no fuera necesariamente vinculado a la capacidad para construir, como ahora, pero sí fuera una puerta a la investigación, por ejemplo, en un sentido amplio, o incluso a la dirección y gestión, como los ingenieros, y no sólo a escribir que es lo que tú pareces haber entendido.
    adrv arquitectos, Burgos, gracias igualmente por tus reflexiones compartidas. Sí, nosotros pensamos igual. Nuestros estudios hacen demasiado hincapié en proyectos, proyectos, proyectos, con la excusa de que ello será suficiente para desarrollar otras aptitudes. Un catedático de proyectos decía algo así como que el que es bueno en proyectos, es bueno en todo y sólo tiene que ponerse a estudiar cómo es cualquier documento y lo saca adelante. Hablaba desde la experiencia de su estudio, así que no es una opinión baladí. Puede que sea cierto pero vuelve a hablar de primar la excelencia en proyectos y volver a despreciar la formación en otras áreas, no de manera secundaria como ahora, para cubrir huecos y cumplir con atribuciones legales, sino de una forma intensa que permita desarrollarse profesionalmente luego. Y eso, por ahora, nadie lo acepta.

  16. bRijUNi dice:

    Reproducimos a continuación, con permiso de sus autores y debido al interés de los comentarios, el debate surgido a colación de un texto de Alejandro de la Sota del año 1970 sobre la enseñanza en arquitectura, que StepienyBarno enlazó en su muro en relación a nuestro texto “Por qué estudiar arquitectura hoy”.
    El enlace al texto de Alejandro de la Sota es este:

    http://www.stepienybarno.es/blog/2013/04/02/la-ensenanza-de-la-arquitectura/

    y a continuación, pedacicos arquitectónicos respondió con otro texto, esta vez de Helio Piñón, sobre la enseñanza en arquitectura:

    http://pedacicosarquitectonicos.com/2011/09/16/reflexion-sobre-la-docencia-en-arquitectura-helio-pinon/

    A continuación, el resto del interesante debate, donde los nombres de los autores de los comentarios aparecen entre paréntesis, ya que su participación aquí se produce con autorización de los mismos pero no son ellos los que escriben los comentarios directamente sino que nosotros como administradores hemos copiado y pegado su participación vía facebook.
    Muchas gracias a todos ellos por su generosidad.

  17. (Paco Casas) dice:

    qué interesante, la verdad es que no imaginaba que de la sota pensaba así, no sé por qué…
    (…) y lo de helio piñón tb, el altar en el q hemos puesto a la asignatura d proyectos es sin duda un lastre para la profesión. él lo explica muy bien.

  18. (José Ramón Hernández Correa, Pablo Tranviarojo y Paco Casas) dice:

    José Ramón Hernández Correa
    De la Sota habla ya de desprestigio de la profesión, ¡en 1970!

    Pablo Tranviarojo
    No sé si lo he entendido mal, pero… no debería sustituir “proyecto” por “edificación”?

    Paco Casas
    pero proyectos antes era proyectar para construir, siempre, ahora ya no, ahora es una mezcla entre divagar y colocarse

  19. (Juan Carlos Gargiulo) dice:

    Yo fui docente de la Universidad de Buenos Aires, en los años 80. Y por allí planeaba la idea del Taller Total. O sea una cátedra que reunía alrededor del proyecto las otras asignaturas como asesorías tecnicas, sociales etc… La temática de proyectos eran de necesidades reales, o vinculadas a la sociedad en determinados programas, viviendas de realojo o resolución de temas de ocupación y reforma. En la facultad de la Plata en los 70 existió una experiencia muy completa del Taller Total. Allí se entendía la arquitectura como un servicio a la sociedad….

  20. (María González García y Paco Casas) dice:

    María González García
    Entre divagar y colocarse, Paco? De qué? Del pegamento de las maquetas? El acierto de De la Sota es que no quita nada, sólo suma; yo creo que era un tipo inteligente y por eso, a mí , no me sorprenden sus palabras.

    Paco Casas
    María, no te enfades, es una forma exagerada e injusta de hablar por mi parte, pero dame un pequeño porcentaje de razón…

  21. (pedacicos arquitectónicos) dice:

    La más curioso de todo es que a pesar de hablar siempre de proyectos en las escuelas rara vez se aborda un proyecto completo, es decir, cálculo de estructuras e instalaciones incluido. La idea de Taller Total que aporta Juan Carlos la verdad es que suena muy interesante.
    ¿qué es más importante aprender en la escuela: a proyectar un auditorio o a hacer una licencia de apertura? ¿a calcular una estructura o a solucionar una vivienda para una pareja y tres gatos?
    Todo es importante, pero 5 años no dan para hacerlo todo. En realidad las escuelas se deberían plantear que camino van seguir: reflexiones arquitectónicas e investigación del espacio urbano o bien una vía más ligada al desarrollo profesional diario al que debe enfrentarse un arquitecto. Se habla mucho de especialización desde hace unos años, pero parece que en las escuelas sigue estudiándose lo mismo década tras década…

  22. (María González García) dice:

    Hombre, claro Paco! en el texto de De la Sota por supuesto que nos encontramos. Nosotros, aún siendo maléficos profesores de proyectos, siempre hemos defendido públicamente esta postura, desde que estábamos en la representación de estudiantes en la Escuela hasta en el debate que tuvimos el placer de compartir con Lorenzo StepienyBarno y con Jon Aguirre en el programa de Julia en la Onda. Lo que decimos es que hay que abrir campo, que las Escuelas deben ser capaces de dar cabida a todos los ámbitos posibles del desarrollo profesional (y también especulativo) del arquitecto, pero sumando, no hay por qué desdeñar la figura del arquitecto a la antigua (actual) usanza.

  23. (Paco Casas) dice:

    yo sigo pensando, y perdonad, porque sé que sois profesores muy devotos y responsables, así q el q tb lo sea como vosotros, q no se sienta aludido. decía q sigo pensando q se le ha dado desde hace años mucho espacio y mucho peso a proyectos, y creo q ha sido un error d proporciones gigantescas, y d verdad q lo digo con total sinceridad y sabiendo q hay muchos profesores d proyectos estupendos. pero la carga d la asignatura y la importancia q se le da, en mi muy muy muy humilde opinión, es excesiva, y debería recortarse, cuanto antes, mejor, y estos textos d de la sota y de piñón me alegra muchísimo haberlos conocido porque creo q apoyan esta idea.

  24. (StepienyBarno Arquitectura) dice:

    Seguramente, estáis hablando de lo mismo; lo que pasa es que Paco, se emocionó un poco, y las generalizaciones siempre son injustas.
    Ambas posiciones son bastante cercanas y, sin duda, complementarias a lo que sugieren desde Pedacicos Arquitectónicos
    Es cierto que, aprender a ser arquitecto es una carrera de fondo y, con cinco años, da para lo que da. Aun así, en nuestra opinión, es fundamental que los temas del día a día de la profesión entren en las aulas. Igualmente importante será cómo nuestras facultades se adapten (o no) a la Nueva era digital que cada vez con más claridad estamos viviendo.
    En este sentido, por supuesto la resta no sirve, ni siquiera la suma; la realidad pasa por las sinergias que se puedan dar entre todo ello.

  25. (María González García) dice:

    Hola de nuevo Paco y demás, te agradezco la cautela de tu comentario pero no es necesaria, sé que no quieres ofender. Desde que yo estudié, acabé en 2000, a hoy día, la enseñanza de proyectos se ha reducido un 50 % en las aulas de la ETSAS, de 1200 horas + PFC a 600 horas + PFC, taller de arquitectura en el que coinciden todas las asignaturas aparte, por lo que ese recorte que reclamas hace mucho que viene sucediendo y sin embargo la cosa no ha mejorado porque la gente no deja de construir por no dar proyectos, acaso lo hace peor, sino porque no puede hacerlo. El hecho de que en las Escuelas no se haya sabido incentivar otros perfiles es estúpido pero no es sólo culpa de este área; la investigación es algo que apenas se nombraba hasta el postgrado en cualquiera de los departamentos y si sucedía, la opción no era muy original: la docencia universitaria, otra vía muerta por inaccesible hoy día. De otros posibles perfiles se hablaba poco en cualquier asignatura. Habría que definir el fundamento de nuestra reclamación que creo compartida, y tendríamos que tener cuidado en sustentarlo en las perspectivas laborales porque bajo ese argumento, los arquitectos de papel tampoco tenemos cabida, ni antes ni ahora. A falta de bola de cristal que nos permita asegurar que en este país no volveremos a construir, nuestra razón para reclamar la multitud de perfiles del arquitecto no debe ser de índole laboral, sino por hacer valer todas las aptitudes propias de nuestra formación que torpemente las Escuelas, en la práctica totalidad de sus áreas de conocimientos, han denostado o ignorado. Pese a todo, el arquitecto que construye también tendrá cabida si sabemos potenciar otros perfiles, este país está en estado de shock y a veces nuestras opiniones parecen demasiado absolutas y sometidas al contexto inmediato, en este sentido son interesantes las declaraciones de Jaume Prat a Arranz sobre la extrañeza que produce en países vecinos la defunción precipitada que hemos adjudicado en España al arquitecto que piensa, dibuja y construye. Creo que la defensa de la variedad de trabajos que puede acometer un arquitecto parte de lo múltiple de su formación, y no creo haber leído que De la Sota ni Piñón reclamen que se recorte proyectos sino que aprendamos, todos los enseñantes de arquitectura, a ampliar el futuro de los arquitectos desde las aulas, además, en mi opinión humilde, en estos momentos de zozobra no deberíamos pensar que la universidad es una escuela de oficios sino que en ella la especulación tiene cabida, aunque no produzca réditos inmediatos los dará en el futuro. Otro asunto sería cómo se gestionan las competencias de lo distintos perfiles posibles y si un colectivo tradicionalmente omnívoro estaría dispuesto a parcelar sus competencias, no sé. Abrazos

  26. (StepienyBarno Arquitectura) dice:

    Completamente de acuerdo con que “el arquitecto que construye también tendrá cabida si sabemos potenciar otros perfiles”. De todas formas, también es cierto que, a veces, exigimos mucho a las Escuelas, y nos olvidamos de todo lo que se puede hacer más allá de ellas. En la formación que hemos recibido es tan importante nuestra capacitación a la hora de enfrentarnos a un proyecto, como el saber navegar en la periferia de la arquitectura.
    Aun así, seguiremos reclamando que, sin llegar a ser “la universidad es una escuela de oficios”, sea más permeable a una realidad brutalmente diferente a lo que vino a ser durante muchos años.

  27. Miguel Villegas dice:

    El problema, María, creo que no está en “el colectivo”, si no en la Entidad que “representa” al colectivo. Estoy seguro de que, si recuperáramos el control de esa entidad, la opción que estamos comentando, parcelar para desarrollar la multiplicidad de potencias de la profesión, sería más que bien recibida y viabilizada.

    O lo que es lo mismo, a las asambleas de los COAs para provocar el cambio, que no va a producirse solo.

  28. arquiPARADOS dice:

    Con respecto a este tema publicamos en nuestro blog la “Carta de un estudiante de primero de arquitectura” que los amigos de Stipien y Barno también publicaron, y llegamos a una conclusión similar, la profesión ahora mas que nunca migra hacia lo vocacional, y cuando es la vocación lo que te mueve es mucho más fácil soportar casi cualquier impedimento.

  29. arquitectura_entrelineas dice:

    A ver… esa apelación a la “vocación” es un poco peligrosa, y seguramente uno de los motivos por los que a esta disciplina le cuesta tanto avanzar: está demasiado ensimismada en cierta consideración obsoleta de sí misma. Cada cosa que hacemos en la vida tiene un componente volitivo,todo es vocacional (desde preferir salchichón o coca-cola a los zapatos que elegimos) sin embargo en las ETSAs se acostumbra a apelar a una idea de “la vocación”, mayestática y solemne, francamente fustigante.
    La arquitectura, como competencia autónoma y campo de trabajo con especificidades bien acotadas, está en proceso de desaparición: sus atribuciones se diluirán (por la lógica de los acontecimientos) con y en otras profesiones, puesto que la producción de territorio a día de hoy apenas se asemeja en nada a la propia de hace cien, cincuenta, incluso veinte años. Lo clave para el arquitecto es “no ser tan arquitecto” y aprender a fundirse en emprendimientos que impliquen el concurso de muchos otros profesionales.

  30. Alejandro dice:

    En 5 días voy a presentar la prueba de selección para la carrera de arquitectura, y este debate me a desmotivado sin dudas. Sigo pensando que la arquitectura es una carrera espectacular, de excelencia y genialidad artística; pero que lamentablemente parece estar cayendo en picada, en la actualidad a perdido mucho brillo, y parece que el nuevo modelo educativo la está empujando al abismo, lo que terminara (tristemente) en softwares que cumplirán todas las funciones del arquitecto. Esperaré a consultar (en persona) con arquitectos profesionales de la facultad, saber exactamente hacia donde se dirige la arquitectura actual, y en el peor de los casos optar por un cambio de carrera.

  31. nico dice:

    Si hay alguien que aún esta estudiando la carrera y lee esto, cámbiate, aún estas a tiempo.
    Es el mejor consejo que vas a recibir en la vida…

  32. jmmacanas dice:

    Sinceramente creo que lo único que esta en crisis es el arquitecto tal y como lo reconoce la sociedad: el edificador. En cambio creo que florecen
    arquitectos rehabilitadores,
    Arquitectos reusadores
    arquitectos inventores
    arquitectos que intervienen en la sociedad
    arquitectos que dinamizan la ciudad
    arquitectos que colaboran con arquitectos
    arquitectos que construyen sin edificar
    .
    Solo veo un sector de la profesión en crisis, una crisis un poco más grave que en otros sectores si pero común a todos, el más tradicional…

  33. Alfonso Díaz dice:

    Hola a todos, antes que nada, gracias por el post inicial que ha dado lugar a los comentarios posteriores, porque, a pesar de no compartir con unos y otros mucho de lo dicho, se respira un ambiente de Respeto poco habitual en estos foros.
    Si bien comparto la idea general de que necesitamos una reflexión profunda sobre lo que significa ser arquitecto hoy día, y en consecuencia por qué estudiar la carrera, creo que las soluciones no pasan por convertirnos en “paper architects”, sino en aceptar lo que somos, vislumbrar lo que podemos ser, y sobre todo recuperar la función social que hemos perdido. Eso pasa, a mi modo de ver, por una especialización creciente sin perder de vista que, en el fondo, tenemos unos estudios generalistas especializados en el sector de la construcción. Me parecería un error atomizar la carrera en 4 ó 5 distintas, a la manera como se ha hecho con las ingenierías, porque necesitamos de esa visión global del hecho arquitectónico (y por ende, urbano); pero no olvidemos que toda nuestra formación, por generalista que sea, tiene a la edificación y a la ciudad como ámbitos de conocimiento y acción. Lo cual nos especializa, indirectamente.
    Sin embargo esto no debería impedirnos acometer campos específicos de nuestro saber, y especializarnos en rehabilitación, patologías, realidad virtual, estructuras, vivienda social, o proyectos de vivienda unifamiliar de lujo. Creo que no es incompatible y nos permitiría abordar mejor el mercado laboral y gestionar de forma más eficiente nuestro desarrollo profesional.
    La solución que alguien apuntó más arriba sobre un itinerario de 3 años (general) + 2 años (especialidad) + examen de estado, es sobre el papel la más acertada, y la que se sigue en la mayor parte de los países europeos. Permite que, sea cual fuere tu itinerario formativo, al final debas rendir cuentas ante el Estado (o la sociedad por extensión) si quieres construir.
    Ese modelo me lo quedo. Pero entra en abierto enfrentamiento con el sistema que actualmente tenemos, en el que las Universidades (en general) no están pensando en cómo formar buenos arquitectos, sino en cómo mantener sus megaestructuras de recursos humanos ineficaces e hipertrofiadas; y los Colegios Profesionales, cuyo mayor éxito en los últimos años ha sido sobrevivir a la LSP transformándola en LCSP. Ni a unos ni a otros les importa el estudiante de arquitectura ni el arquitecto en ejercicio, sino su propia supervivencia. Y es una lástima, porque las Escuelas de Arquitectura, absolutamente desconectadas de la realidad profesional, llevan décadas formando proto-estrellitas que pronto se transmutan en insatisfechos decepcionados; y los Colegios profesionales llevan años buscando nuevos argumentos para justificar su existencia. Digo esto porque en España las atribuciones profesionales las da el título universitario y el Colegio gestiona la actividad, mientras que con el sistema alternativo 3+2+examen es el Estado quien otorga la habilitación profesional. Y aquellos pierden poder.
    Ahora bien, sí estoy convencido de una cosa: que el origen de esta profesión maravillosa debe estar en el núcleo de la formación, aunque luego el ejercicio profesional pueda diversificarse ampliamente. Ni todos los créditos del plan de estudios para Proyectos, ni experimentos extraños en los que uno ya no sabe si se enseña Arquitectura o corte y confección.
    Debemos abordar este cambio desde el EQUILIBRIO y la HUMILDAD que tan a menudo nos falta, no sólo a las estrellas y cometas que pueblan las revistas, sino también a los nuevos gurús de las alternativas creativas, tan volátiles como la burbuja que nos sumió en esta crisis.

  34. bRijUNi dice:

    Hola, Alfonso, muchas gracias por tu comentario y su desarrollo. Efectivamente este blog es de los pocos que aún mantienen a raja tabla los comentarios y sí evitan a sus lectores la pesadez, la osadía y la vulgaridad de algunos comentarías, el respeto es fundamental tal como dices. Me imagino que habrás llegado a este hilo ya antiguo aunque no por ello menos actual desde el nuevo y reluciente blog de la Fundación Arquia, así que bienvenido.
    Compartimos mucho de lo que dices así que sólo una puntualización ya que no eres el primero que contesta a lo de los “paper architects” o “cardboard architecture”. No era nuestra intención poner sobre la mesa la posibilidad de un arquitecto teórico. En concreto este párrafo “¿Sería una quimera valorar si no sería mejor en momentos así formar paper architects, arquitectos que no quieran y no estén habilitados por ley para construir? ¿No son más interesantes los escritos de muchos arquitectos que sus obras?” no es más que una reflexión sobre el fallido ejercicio de algunos de estos arquitectos de los 70 cuando llevaron sus teorías a la práctica, pero no un intento de reducir o simplificar la profesión o los estudios ni mucho menos.
    En cuanto al resto de tu comentario, creo que es algo que compartimos muchos, gracias por explicarlo tan bien.

  35. Dani dice:

    Lo que se enseña en las Escuelas de Arquitectura no le interesa a nadie hoy en día y no sirve para casi nada (a las cifras de paro me remito). Dejad de haceros pajas mentales de paper architects y demás.
    Lo que hay que hacer es dejar de engañar al personal (estudiantes), cerrar 2/3 de las Escuelas e intentar solucionar el problema a medida que se jubilen los de la generación del 2000-2010 (en unos 50 años).
    No puede ser que sigáis diciendo chorradas a estas alturas de la película.
    Y a los estudiantes de arquitectura: da igual en el curso que estéis. Dejadlo ya y cambiaros a cosas que realmente sirvan para algo como Historia, Humanidades o Prensa del Corazón.
    No os imagináis la explotación, humillación y ruina que hay fuera.

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