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EL LENGUAJE DE LOS ARQUITECTOS

por Stepienybarno — Lunes, 29 de abril de 2013

 

Los arquitectos hemos jugando un papel determinante en la construcción de nuestras ciudades, pero la comunicación de lo que hemos hecho, no ha sido la más adecuada. El esfuerzo por llegar a la sociedad que disfruta o sufre nuestra arquitectura ha sido escaso.

¿Por qué cuando hablan ciertos  arquitectos no se les entiende prácticamente nada de lo que quieren decir? ¿Y qué pasa cuando una persona ajena a la arquitectura oye hablar a los arquitectos “de sus cosas”?.

De este tipo de cuestiones va el artículo de hoy. Esperamos ser capaces de que alguien nos entienda!

 

Para quien no sea de nuestro gremio, le recordamos que los arquitectos no nacemos tan pedantes como luego se nos ve. El problema es que, durante la carrera, por culpa de una absurda costumbre de hablar de la manera más compleja posible, nos volvemos un pelín insoportables.

El filósofo Daniel Innerarity en un congreso celebrado, hace tiempo, en Vitoria afirmaba que “los filósofos cogen la realidad que todo el mundo entiende y la complican de tal forma que cuando la vuelven a contar nadie sabe de lo que están hablando”. Pues con algunos arquitectos, quizás ocurra algo muy parecido. A muchos, les encanta hablar de metalenguajes y de hibridaciones de la complejidad post estructuralista.

En fin, que ya desde la carrera nos gusta darle al palique y hablar para que no se nos entienda; pensando que así lo que decimos es más interesante. De esta manera, se  intenta respaldar la idea que se lleva entre manos, con el consiguiente peligro de que el proyecto quede convertido en  una historia más o menos ingeniosa y compleja, sin nada más sustancioso donde poder hincarle el diente.

 

Sin embargo, comenta Emili Donato, “la arquitectura ni es, ni se comporta como un lenguaje; no explica, no narra historias, ni ofrece argumentos y si lo hace hará el ridículo. La arquitectura trata temas y presencias que expresan ideas o valores de un modo muy general y siempre  directo, sin mediaciones literarias o discursivas”.  Este concepto va de la mano del  planteamiento platónico, que ya nos avisaba que el lenguaje existe y se manifiesta en una sola dirección y puede jugar con su temporalidad, mientras que el espacio funciona en todas las direcciones y su tiempo es siempre hacía delante. Por lo que, la correlación entre ambos es más complicada de lo que en un principio pudiera  parecer.  A pesar de ello, los arquitectos nos empañamos en narrar lo que la arquitectura debería estar contando por ella misma. Y lo peor de todo no es que hablemos de lo que nos ronda por la cabeza mientras se plantea el proyecto, lo peor es que, en muchos casos, no sabemos concretar estas ideas a palabras que sean entendibles. También es cierto que, es imposible “traducir” lo que hemos imaginado (evidentemente,  sin palabras), pues, por muy bien que lo hagamos, en el mismo instante que lo queramos atrapar y verbalizar ya estaremos perdiendo por lo menos una parte de su esencia.

 

También es interesante saber como nos ven desde fuera; en ese sentido, Emilio Luque comenta, “la formación de los arquitectos les lleva a querer seducir, convencer, o epatar con otros arquitectos. Hablan y escriben rematadamente mal, entre otras cosas porque saben que frente a un A0 siempre pueden señalar un detalle constructivo, un alzado, una de esas encantadoras cartografías que sustituyen a menudo una investigación genuina, y recibir el asentimiento de oro arquitecto que murmura “ya veo, ya veo”. Pues no, los ciudadanos no vemos. Necesitamos otros lenguajes para ser convencidos, para articular de forma más compleja e interesante los problemas en los que interviene, casi siempre con terrible buena voluntad, el arquitecto.”

Cuando el arquitecto se enfrenta a un público no docto en la disciplina ¿en que idioma les habla? Creemos que por desgracia se tiene cierta tendencia a hablar “en arquitecto”, como bien se insiste desde Arquitextonica. Sin embargo, los arquitectos tenemos que volver a aprender a hablar “en humano”, para que aquellos que “no ven”, puedan, por lo menos, entendernos.

 

Pero ¿qué entiende un particular que tiene la inocente pretensión de hacerse una casita con su porche y su piscina, cuando el arquitecto, presa de sus insititos, le deleita con un lenguaje que le es totalmente ajeno? Qué pensará del arquitecto cuando éste se arranque  con frases de corte endogámico tipo: “el edificio quedará fuera de escala” o el típico “así los dos volúmenes pueden entablar un diálogo entre sí” o la no menos habitual “ésta es la forma de que la arquitectura quede enraizada y  se agarre al suelo”?

Mucho nos tememos, que estos comentarios no harán otra cosa que hacer pensar al cliente que se encuentra ante “el artista de turno”, que manejará los ahorros de toda su vida (pasada y futura), de manera demasiado alegre e irresponsable.

 

Aun así, no hay que quitar la razón a Einstein cuando afirmaba que las cosas se pueden explicar de la manera más sencilla posible, pero no más. Por ello, tiene todavía más merito cuando el arquitecto que ha dado respuesta a una situación muy compleja con su arquitectura, es capaz de explicar ésta de manera sencilla. Carlos Puente nos recuerda que “es bien sabido, que resulta más fácil usar un lenguaje complicado para explicar las cosas sencillas, que explicar con palabras sencillas lo que es complicado. Por el prestigio que la oscuridad, como residuo del poder ejercido por la cultura, ostenta frente a la claridad, es incluso difícil  encontrar la sencillez explicada de manera sencilla!”

Ya lo decía San Agustín, “en la sencillez está la virtud”; y en el lenguaje no podía ser diferente, pero con la particularidad que muchas veces nos creemos con cierto dominio de las palabras, y en general, como decía Luque,  los arquitectos no estamos especialmente dotados para ello (aunque a más de uno esta idea le parezca ridícula).  Citando a  Heidegger, “El hombre se comporta como si fuera el forjador y el dueño del lenguaje, cuando es éste, y lo ha sido siempre, el que es señor del hombre. Cuando esta relación de señorío se invierte, el hombre cae en extrañas maquinaciones”.

 

Por otro lado, en muchas ocasiones, será la proyección mediática del proyecto lo que haga aparecer un lenguaje arquitectónico, muchas veces plagado de espectaculares metáforas. Por poner uno de los múltiples ejemplos de metáforas a posteriori, podemos rescatar del recuerdo el proyecto del Museo de Cantabria de Tuñón y Mansilla y la asimilación de sus lucernarios a las lejanas montañas cantabras que se ven en el horizonte.  Es curioso, que independientemente de que el proyecto esté mejor o peor, lo que puede hacer que realmente salga adelante  es que sea entendible y comunicable por el político de turno. Porque esta es otra, estas metáforas no se piensan para que la sociedad entienda mejor cómo es el proyecto.  Aparecen por una cuestión de supervivencia del mismo; para que alguien que no quiere emplear mucho tiempo en entender nada, tenga un buen titular para la prensa.

 

Lo que está claro, es que nuestros edificios públicos muchas veces están plagados de excesivas historias, justificaciones y metáforas. Pero ¿acaso le importan a quien los habitará toda esta palabrería del arquitecto? La respuesta es no. Así que, el edificio proyectado deberá dialogar por sí mismo con el usuario para ser capaz de provocar un mundo realmente habitable en él.

Y no nos queremos extender más sobre el tema, porque seguro que vosotros tenéis mucho que contarnos sobre palabra y palabrería en la arquitectura.

 

 

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* Este artículo ha sido escrito con carácter divulgativo y sin ningún tipo de ánimo de lucro. Así que, si te apetece compartirlo en cualquier otro medio, estaremos encantados de que lo hagas siempre y cuando cites el lugar donde lo has encontrado.

* Stepienybarno está formado por Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó y desde mayo del 2009 estamos en la red con  la presente publicación digital (Blog) de arquitectura.

Nuestra actividad se sustenta en tres pilares básicos: la investigación, la publicación y la redacción de proyectos de arquitectura.

A su vez, somos socios cofundadores de SINERGIA SOSTENIBLE y redactores de LA CIUDAD VIVA.

 

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31 comentarios a “EL LENGUAJE DE LOS ARQUITECTOS”

  1. Ester dice:

    Y si al menos los arquitectos contáramos lo que hacemos y por que lo hacemos como profesionales. Luego sí, dejemos a los edificios expresarse por ellos mismos, o mejor que cada uno los traduzca e interprete según su contexto.
    Pero no renunciaría a contar nuestras historias que, por otro lado, seguramente no serán sobre formalismos, sino sobre materiales, formas de hacer, servicios…

    Saludos!!

  2. Miguel dice:

    Gracias por la cita. Tratáis un tema que nos preocupa desde hace mucho, enlazado con la disyuntiva de si Arquitectura o arquitectura, y que debería servir para bajarnos de las nubes y mirar a nuestro alrededor.
    Anécdotas tenemos miles cada uno, y todas nos reafirman en que debemos hablar para las personas.

    Hace años, cuando tratábamos de hacer crítica de arquitectura en el Diario de Sevilla (ojo “diario”), uno de los editores nos reñía diciendo que escribíamos para marujas.

    Solo pudimos contestarle ¿Y?.

  3. el globus vermell dice:

    Como colectivo de arquitectos que nos dedicamos a la divulgación de la arquitectura entre todo tipo de públicos y mediante actividades de de lo más variado (talleres, visitas guiadas, itinerarios, etc) no podemos estar más de acuerdo con vuestro artículo!
    Tenemos que desaprender lo mal aprendido en la escuela (respecto al lenguaje que usamos y, seguramente, respecto a muchos otros aspectos) para volvernos a acercar, de manera más sincera y honesta, a la sociedad para la cual trabajamos.

  4. Manuel Saga dice:

    Jmmm… Desde luego, es un post que da que pensar. Sin querer extenderme mucho, y dado la hora que es, una idea que me viene a la cabeza:

    Pensar que decir algo de palabra cuando la propia arquitectura por si misma ya debería decirlo, es algo directamente disociado de una realidad en la que tantos arquitectos recién titulados apenas vemos en el horizonte la posibilidad de poder construir nuestros propios proyectos, o colaborar en los proyectos de otros cobrando un sueldo digno. Aunque apenas hayamos levantado un ladrillo en mi vida, y os guste o no os guste, nosotros también tenemos mucho que decir mientras nuestra arquitectura no pueda hacerlo.

    Dicho esto, la cita del autor Emilio Luque (cuya obra no conozco, quizás me este perdiendo algo) creo que patina en “una de esas encantadoras cartografías que sustituyen a menudo una investigación genuina”. Restar a la arquitectura su capacidad investigadora o divulgadora (Vitruvio quiere levantarse de su tumba para decir algo) y de paso restar a la expresión gráfica su categoría de lenguaje… es como restar la leche al batido al batido puleva de chocolate: no tiene sentido.

    Pienso en Debord.

    Pienso en Constant.

    Pienso en Yona Friedman y en Archigram.

    Yo no le pido a los biólogos que me hagan entender todo lo que ocurre en una operación en un lenguaje realmente entendible… nos explican una parte, y poco más, el resto queda al gremio médico.

    ¿Cómo podemos explicar algo de esta complejidad sin llevarlo a lenguaje de parbulario? ¡Qué culpa tengo yo de que a todo el mundo le interese tanto la arquitectura!

  5. Maria Lopez De Asiain dice:

    Muy interesante la reflexión, la comparto en su totalidad y creo que es uno de los grandes males que separa a los arquitectos y su arquitectura de las personas…

  6. Manuel Saga dice:

    *biólogos por médicos… perdón por la errata. Mientras lo escribía pensaba que casi todo el mundo sabe lo que es un encefalograma y muy pocos lo que es un pórtico. Que en secundaria (soy víctima de la LOGSE) nos explican la taxonomía de las especies y el funcionamiento del cuerpo humano, pero no el de nuestras casas.

    En resumen, pienso que el problema no es sólo nuestro… yo estoy dispuesto a arremangarme la camisa, pero no a bajarme los pantalones ;)

  7. RODRIGO ALMONACID dice:

    Arne Jacosben, arquitecto danés, pronunció estas palabras al respecto de este tema del lenguaje y la filosofía en relación a la Arquitectura (

  8. Jaime (@eiza) dice:

    Un tema interesante y complicado! Hace años hice una viñeta en el blog de ecosistema urbano (eu-comics) sobre este tema del lenguaje arquitectónico : http://ecosistemaurbano.org/castellano/eu-vinetas/

  9. RODRIGO ALMONACID dice:

    Arne Jacobsen, arquitecto danés y escueto como poco en declaraciones públicas, pronunció estas palabras al respecto de este tema del lenguaje y la filosofía en relación a la Arquitectura (ETS.Hannover, Alemania, 1963):

    “Muchos piensan que para ser un buen arquitecto hay que tener también una filosofía propia. (…) Creo que es algo peligroso, un obstáculo para una comprensión natural y arquitectónica, un distanciamiento de la realidad, un edificio intelectual que envejece demasiado rápido y que podría hacernos perder el contacto con el mundo en que vivimos. La filosofía arquitectónica se puede convertir, con demasiada facilidad, en algo a los que uno se apega para segurar su propia visión, una almohadilla sobre la que se puede dormir estupendamente.”

    Nada más que añadir. Pura sensatez, hoy casi olvidada…

    ( @ro_almonacid , autor de la tesis: “Arne Jacobsen: el paisaje codificado”. ETSA.Valladolid 2013 )

  10. Miguel dice:

    Manuel. Sin ánimo de dogmatizar ni dar lecciones, que no tengo edad ni experiencia, te veo en una confusión en la que andaba yo hace poco.
    Confundimos los arquitectos la investigación científica con el ensayo. En literatura estudiábamos que son distintos. En arquitectura también, lo que pasa es que la repetición, la prueba y error, la toma de datos secuencial, todas esas tareas monótonas de la investigación nos dan tanto pavor que las sustituimos por un proyecto detrás de otro.
    Poca serie de concursos puede soportar el calificativo de investigación, y desde luego, uno solo, rotundamente no.

    Y por lo de los pantalones y el parvulario. No se trata de bajar el nivel intelectual del discurso, se trata de clarificarlo.
    Generalmente complicado y simple van juntos y son negativos.

    Complejo y sencillo también y, yo al menos, los considero la pareja perfecta.

  11. Juan Carlos dice:

    Un gran post que trata un tema que llevamos mucho tiempo pensando. Aun somos estudiantes y hemos tenido ya muchos profesores de estos que hablan mucho y no dicen nada.

    Un saludo desde plantaoseccion.

  12. Manuel Saga dice:

    Estoy de acuerdo contigo Miguel, complejo y sencillo. Pero reconocerás que lo complejo, por muy sencillo que se explique, sigue siendo complejo. Por esto me gusta la cita de Einstein que los propios StepienyBarno han referido “lo más sencillo posible, pero no más”. Si cruzamos ese más, pasamos al terreno de lo “simple”, como muy bien dices. Por eso es un logro hacernos entender en ciertas cuestiones… pero no a costa de restar contenido, sino de hacerlo accesible.

    En cuanto a la confusión ensayo/investigación, creo que muchos jóvenes podemos dar esa impresión ya que, como comentas y estoy completamente de acuerdo, poca serie de concursos puede considerarse investigación. Por esto cité a Debord y a Constant, ahora mismo pienso también en Venturi. Sus proyectos y sus textos surgen de un mismo pensamiento, pero no son lo mismo.

    Personalmente no soy muy concursero, ni muy apegado a los proyectos que producimos: Me gusta pensar que los lugares nos cuentan la arquitectura que necesitan, la genialidad está en ellos mismos y no en nosotros. Hay quien los escucha de forma intuitiva o privada en su libreta, y en todo proceso de análisis de este tipo existe una intuición de proyecto, pero si conseguimos plasmar y transmitir este proceso previo a la propuesta, entonces estamos generando conocimiento. Consciencia.

    En referencia a la cita de Emilio Donato, en mi opinión la arquitectura, no sólo como hecho construido sino también como disciplina, si que se comporta como un lenguaje, siempre lo ha hecho. Obviar esto es perderse una parte importante de la fiesta… el problema es cuando se trata de un lenguaje apto sólo para unos pocos.

    En resumen, que creo que el reto del lenguaje y la transmisión no está ligada sólo al “proyecto” y al “cliente”, sino a la disciplina en un sentido más amplio. No es un reto del “producto”, sino de todo un área del conocimiento.

    Perdón por el “Wall of text”, es que hoy es fiesta =)

  13. diana dice:

    Uno de los arquitectos de los de antes con un lenguaje muy muy clarito. Nacho Vicens para ideoarquitectura.TV. Lo publicaron ayer. muy interesante lo que dice respecto al tema del que hablamos aquí.

    y si tengo que dar mi opinión está bien tener una buena formación y filosofar. Es normal que, a veces, perdamos el norte pero hay que intentar aclarar nuestras propias ideas, limpiar y llegaremos mucho más a nuestros clientes.

  14. Jose Manuel Juan dice:

    Enhorabuena por el artículo, es muy bueno.

    Creo que es muy necesario que los arquitectos reflexionemos con cómo nos ve la sociedad hoy en dia y cómo podemos relacionarnos con nuestros clientes y con los usuarios finales de nuestra arquitectura.

    Estamos en una época de cambio y debemos aprender de todos los errores pasados para que, no solo nosotros como gremio, sino la sociedad pueda mejorar. Porque no nos olvidemos que somos los encargados de crear los espacios donde cada una de las personas de la sociedad realizan sus vidas.

  15. Suso dice:

    Muy buen post
    Creo que este tema concreto del lenguaje de los arquitectos no es más que una materialización de la paulatina desconexión del gremio con la realidad. Escribimos para que lo lean otros arquitectos, proyectamos para salir en revistas que verán otros arquitectos, pero eso sí, somos los primeros en presumir de la función social de la arquitectura.
    Sólo quiero decir que todos sabemos a que conduce la endogamia. Y sino sólo hay que recordar a la dinastía de los Austrias, que a fuerza de casarse entre ellos acabaron pariendo hijos tontos…

  16. Mario Ortega dice:

    ¿Cómo explicar lo que sólo uno ve?¿Cómo convencer de lo que realmente no es? Difícil misión, más allá del lenguaje. Sin embargo, ¿qué explicación requiere un poema que te conmueve, una pieza musical que te estremece y la arquitectura que cobija y acoge? Ninguna. Otra cosa es que debamos, como el buen chef, documentar el conocimiento adquirido en la elaboración de una receta.
    Un saludo.

  17. arquiPARADOS dice:

    A este respecto, escribimos hace un par de semanas un artículo en tono humorístico llamado el Homo Arquitectonicus, catalogado como especie al margen del Homo Sapiens, en parte por las rarezas en el lenguaje aprendidas durante la carrera. Este es: http://arquiparados.wordpress.com/2013/04/17/el-homo-arquitectonicus-especie-en-peligro-de-extincion/

  18. EL LENGUAJE DE LOS ARQUITECTOS « La Ciuda... dice:

    [...] Los arquitectos hemos jugando un papel determinante en la construcción de nuestras ciudades, pero la comunicación de lo que hemos hecho, no ha sido la más adecuada. El esfuerzo por llegar a la sociedad que disfruta o sufre nuestra arquitectura ha sido escaso.¿Por qué cuando hablan ciertos arquitectos no se les entiende prácticamente nada de lo que quieren decir? ¿Y qué pasa cuando una persona ajena a la arquitectura oye hablar a los arquitectos “de sus cosas”?.De este tipo de cuestiones va el artículo de hoy. Esperamos ser capaces de que alguien nos entienda!  [...]

  19. Miguel Villegas dice:

    Muy interesante tu reflexión Manuel. Muy en la línea de lo que llevamos tiempo trabajando en el estudio. Hace no demasiado conseguí encontrar una palabra que mejoraba las implicaciones de “consciencia” (demasiado ligada a lo moral), y que es “apercepción”, que está mucho más cercana al “awareness” sajón.

    Y sobre la intuición, es otra de las cosas que nos distancia de la investigación formal ortodoxa. Los diseñadores industriales, por ejemplo, la sustituyen por la sistematización de procesos de diseño. ¿Conocemos alguna escuela en la que se enseñen “procesos” en proyectos?

    Y perdón por el excurso.

  20. ChusdB dice:

    ;-) Bravo,me habéis dejado sin palabras!

  21. ecotopología epigonal dice:

    como no abundan los defensores de la complejidad en el lenguaje de los arquitectos creo que será justo hacer, sólo un poco, de abogado del diablo:

    el problema lo veo personalmente en los impostores, los que “ensucian sus aguas para hacerlas parecer profundas”, como dice Nietzsche sobre los poetas.

    si consiguiéramos diseñar un “detector de impostores”, someter la cuestión a un calor infernal… el panorama se despejaría tanto, secaríamos tantas charcas turbias y poco profundas, que sólo restaría el agua de los pozos realmente hondos, sean éstos de aguas turbias o no.

    entonces se produciría una selección de forma natural, y podríamos brindar por la complejidad del lenguaje en arquitectura, porque sería una herramienta para esgrimir en situaciones en las cuales no queda otro remedio. que las hay. y algunos arquitectos (los que tengan más pasión por ello y mejor sepan hacerlo) han de ocuparse también de ellas.

    a mi entender, finalmente, no serían demasiados. lo cual ya le iría bien al mundo. y habríamos solucionado el problema, que no es la opacidad en el lenguaje, en sí misma, sino la falta de criterio al utilizarla. el no saber cuándo toca y cuándo no, en qué lugares y en cuáles no, con qué clientes y con cuáles no.

    esa falta de criterio es quizá el “detector de impostores” más fiable del que disponemos.

  22. Diego dice:

    Los arquitectos hablan mal porque leen poco. Cada vez que abro una revista de arquitectura y leo «las intenciones» del arquitecto con el proyecto que le publican empiezo a temblar. Cuando añade en la descripción delicadezas como «lámina de agua» por estanque, «quinta fachada» por techo, «piel» por fachada, «espacio tensionado» por un tabique diagonal, o «nexo de unión» por nexo; me voy a una esquina, me encojo y lloro.

  23. Manuel Saga dice:

    Miguel, que bueno! En alguna ocasión he pensado en eso mismo, cuando dudaba si escribir “conciencia” o “consciencia”. La RAE dice que son lo mismo, pero a mi me suenan distinto, la segunda más al “awareness” que refieres.

    Al final se trata de eso… ser conscientes de que contar un proyecto,un proceso, o una idea sencilla no es describir, sino comunicar. Algo que se puede y se debe aprender, no? Aunque nos cueste un esfuerzo…

    Igual que a comer con la boca cerrada y pedir las cosas por favor. Pido perdón entonces por ser a veces tan maleducado.

  24. David Regalado dice:

    Creo que el problema es uno que ya se ha indicado en algún comentario anterior. Y este problema es la endogamia y el aislamiemto del mundo real y todo lo que éste incluye (personas reales, piedras, bichos, frío, calor, etc). Ésto, lo experimento cada vez que hay que discutir cualquier parte de un proyecto que se está construyendo y que requiere adaptación para su materialización. Casi siempre me da la impresión de que yo (el arquitecto) y el constructor o los obreros hablamos en idiomas distintos. Y ya no solo a la hora de querer expresar conceptos o ideas que ni en cien años entenderían sino con el mismo bocabulario constructivo (planchada=forjado, etc).
    Para terminar y no alargarme más (otro de nuestros vicios) creo, que una de las causas es el paulatino alejamiento de la obra y el enclaustramiento en los estudios donde solo nos comunicamos entre arquitectos (endogamia).
    Siempre me ha gustado la cita de Loos que decía que los arquitectos “son obreros que saben latín”. Hoy, seguimos sabiendo hablar latín, pero ya no somos obreros.
    PD: Siempre me ha gustado la idea de trabajar durante un tiempo como un obrero más y entender la esencia de la arquitectura, que creo que se encuentra allí. Espero cumplir ese propósito algún día.
    Saludos

  25. Stepienybarno dice:

    Muchas gracias a tod@s por vuestros comentarios. Qué debate más interesante y animado se ha dado!
    Creemos que es importante, como dice El globus vermell , rescatar valores como “sinceridad y honestidad” a la hora de relacionarnos con la sociedad. Desde un pedestal no se llega muy lejos.

    Por todo ello es tan importante la palabra que trae a primer plano Manuel Saga: “comunicar”; y, efectivamente, a comunicar se aprende. No es fácil, pero se puede intentar. A los arquitectos y la arquitectura nos vendría muy bien si además de ser muy buenos en nuestra disciplina también lo fuéramos comunicándo.

    Por otro lado, no parece clave la pregunta que lanza Miguel de Arquitextonica “¿Conocemos alguna escuela en la que se enseñen “procesos” en proyectos?”. Qué contentos estaríamos de ver que en nuestras facultadades van cambiando las cosas.

    Ah!! y, sin duda, si hubiéramos sabido de la cita de Jacobsen, que nos deja Rodrigo, nos hubiéramos ahorrado todo el artículo! Eso se avisa antes! Jejeje

  26. Manuel Saga dice:

    Gracias a vosotros por el post, y a los compañeros por esta conversación tan interesante!

  27. Lajnarf dice:

    Es difícil disentir sin ofender, pero lo intentaré.
    A pesar de las protestas de clarificar y precisar con sencillez el lenguaje al uso en el gremio, se sigue trasluciendo un “tufillo” clasista-elitista. Con ideas, a mi entender, tan erradas como que, un pensamiento “tan sofisticado” no se puede expresar con vocabulario “normal”. Incluso algún desafortunado comentarista, ha utilizado el “nivel de parvulario”. Como si el conjunto de la Sociedad estuviese a ése nivel intelectual…. El mismo se retrata.
    Una vez le oí al insigne premio Nóbel, Severo Ochoa, explicar los fundamentos del trabajo por el que le habían premiado. Y yo, que era un ignorante en biología y ciencias paralelas, lo entendí meridianamente y sin la menor dificultad. Al punto que me parecía que yo mismo podía haber hecho dicha investigación. Y con ello consiguió despertar una simpatía e interés por dichas disciplinas, con lo a día de hoy puedo hablar y entender con cierta soltura, con profesionales del tema.
    La cuestión es, que los hombres de verdadera valía, no necesitan demostrar nada. Lo contrario que los mediocres, que creen en su ignorancia que esas “muletas” les ayudarán a parecerlo. Que triste, pues además de no parecer más que un pedante insufrible, desaniman a personas que podían haber disfrutado de las maravillas de nuestro gremio.

  28. Lajnarf dice:

    A vueltas con el idioma inteligente, y por ello sencillo y claro, que no pobre, en contraposición con el argot pedante al uso.
    La cuestión se asemeja, en mi opinión, a la gran diferencia entre el Renacimiento y el Barroco.
    En la que la claridad de ideas (se esté de acuerdo con ellas o no) de los primeros, se tradujo en obras claras rotundas y sobrias. Mientras que la pérdida de valores y rumbo de los segundos, se tradujo en el amontonamiento de elementos innecesarios, en un intento presuntuoso y frustrante, de conseguir lo que la oscuridad de ideas les negaba.

  29. Manuel Saga dice:

    El desafortunado comentarista y pedante insufrible contesta:

    Está esta cita de Einstein “Las cosas deben decirse tan sencillas como sea posible, pero no más”. Hablar de arquitectura con términos inexactos o generalistas por tratar de llegar al mayor público posible, creo que es una equivocación. A eso me refería con explicar la arquitectura con “lenguaje de parvulario”. Por cierto que no creo que exista lo que llamas “vocabulario normal”.

    Por otro lado, aunque la capacidad de divulgador de Severo Ochoa pudiera ser grande, no creo que le dieran el Nóbel por ello. Del mismo modo, no creo que pueda hacerse investigación coherente y rigurosa en arquitectura sin utilizar el lenguaje y las herramientas adecuadas. Ojo, no defiendo que haya que “hablar en difícil”.

    Pensaba que el miedo a lo complejo ya había pasado.

    Será que a mi si que me gusta mucho el Barroco.

  30. Lajnarf dice:

    Sigo, hay tanto que decir.
    Paralelamente, y al hilo de la cuestión de expresión, creo que una de las causas principales de ése pretendido elitismo gremial (con las muchas honrosas excepciones)que en el fondo subyace, viene de la “desgracia” de haber tenido históricamente nombre diferenciado, con relación a otras Ingenierias públicas. Que no lo tuvieron, hasta que se comenzó a sistematizar, diferenciar, y nominar, los distintos ámbitos competenciales, de cada una de ellas. Salvo, claro está, la nuestra, que ya estaba definida con anterioridad.
    De tal guisa, que se ha hecho de nosotros unos profesionales, más artistas, que técnicos y científicos. Y así muchos de nuestros titulados (culpa de muchas de las Escuelas de Arq.) imbuidos de ése espíritu preponderante de “creativos”, exhiben una ignorancia tecnológica de concurso. Peor aún, se ufanan de ella.
    Todo ello por la sensación (errónea)de diferenciación del “resto del mundo”.
    Por contra. ¿Es que la obra pública no tiene el mismo impacto en la sociedad, en el territorio, incluso estéticamente, que una obra arquitéctonica? ¿acaso no lo és también? ¿no necesita de los mismos estudios previos, urbanísticos, medio ambientales sociales etc. etc.?.
    Así pues, ¿en que nos diferenciamos?. La gran mayoría de los hitos edificatorios son obras de la ingeniería civil.
    Y para acabar no se olvide que el Arquitecto clásico (de alguna manera había que llamarlo)era un sabio pluridisciplinar de primer orden en todos los campos, y no solo en los técnicos.
    A día de hoy es posible, porcentualmente, que tengamos que “descubrirnos” ante nuestros colegas Ingenieros que compendian por igual los saberes tanto técnicos como plásticos y demás.
    Cosa que, como ya he dicho, hemos descuidado en nuestro gremio.

  31. El Migue dice:

    Lo extraño seria lo contrario . Los distintos gremios han de tener una jerga, en toda la extensión de la palabra , Han de procurar que la conversación mas trivial no la entiendan nada mas que ellos .A parte de que viste hay que distinguirse de los demás , pero esto ocurre lo mismo en una reunión de fontaneros ,electricistas y para que vamos a nombrar a mis colegas ; los médicos . Hemos llegado a tal punto de especialización , que los internistas no entienden a los traumas y estos no entienden a los intensivistas y asi casi hasta el infinito. Pero desde luego quienes se llevan la palma son los políticos ; son capaces de estar hablando de un tema y al cabo de dos horas terminar diciendo !!!!!! Viva HONDURAS !!!!!!!.
    Con lo fácil que era entender cuando el maestro decía: Lo que es, es. O aquello de ….Lo que no puede ser , no puede ser .

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