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Investigación urbana en la era del urbanismo cuantitativo

por Manu Fernandez — Domingo, 12 de mayo de 2013

En un post anterior (La ciencia de las ciudades desde lo cotidiano) revisaba algunos signos de lo que algunos denominan una nueva ciencia de las ciudades basada en el urbanismo cuantitativo y la pretensión de que la vida en la ciudad es, básicamente, un gran problema matemático reducible a fórmulas. Posiblemente no sea para tanto y como reflejaba el post anterior, hay toda una ciencia más allá, y más establecida, aunque sea menos cuantitativa y menos espectacular. La creación del Center for Urban Science and Progress en Nueva York es la última iniciativa que ha conseguido relevancia como programa de investigación basado en la explotación del big data, y se suma a otras plataformas y centros de investigación surgidos en los últimos años que ofrece una nueva agenda de investigación sobre la realidad urbana.

How Data is Making Rio de Janeiro a Smarter City

Via The Next Web


De hecho, una de las vertientes más interesantes de la ola smart city es la relacionada con el impulso de entornos de cooperación tecnológica para el desarrollo de nuevas soluciones urbanas. Se ha creado toda una dinámica de I+D+i, acompañada también de mucho marketing y esfuerzo comercial, que centra en la ciudad la generación de servicios y productos que aprovechan vectores tecnológicos relacionados con la industria digital para aplicarlo a la ciudad. Este esfuerzo, además, se está impulsando no sólo desde las empresas privadas y los centros tecnológicos, sino también desde algunas autoridades locales que, casi siempre en cooperación con los agentes anteriores, han optado por promover nuevos programas de investigación de diferente signo relacionada con el futuro de las ciudades y las tecnologías urbanas, bien acogiendo centros o grupos de investigación en sus universidades, bien impulsando ellas mismas, normalmente siguiendo el interés de centros tecnológicos y grandes corporaciones, nuevos centros de investigación para la innovación urbana.

Por destacar sólo algunas de estas iniciativas, tenemos por un lado el caso del Imperial College y la University College en Londres, que están impulsando en Shoreditch un centro de smart cities en alianza con Intel para impulsar el Collaborative Research Institute for Sustainable Connected Cities y con CISCO para crear el Future Cities Centre. En la misma ciudad, The Crystal, una iniciativa de Siemens que abrió sus puertas hace unos pocos meses con un moderno edificio eficiente como bandera de enganche, quiere constituirse en un centro que unirá trabajos de investigación con una vertiente expositiva sobre nuevas tecnologías urbanas y se suma a otras alianzas como la de Living PlanIT (la compañía que empezó con el PlanIT Valley en Portugal y que ahora está impulsando también un proyecto en Londres) con empresas como Philips, McLaren Electronics y Hitachi Consulting en la península de Greenwich, esta vez a medio camino entre la investigación y el propio desarrollo urbanístico de un área en concreto.

The Crystal

En Singapur, un sospechoso habitual en estos temas, son varias las iniciativas relacionadas con el tema, recogiendo así la tradición de una ciudad muy volcada a los avances tecnológicos. Por un lado, la alianza de la Singapore Management University y Tata Consultancy Services, que han creado el iCity Lab, una iniciativa en este caso en el protagonismo lo tienen los modelos de gestión urbana pero contando también con la tecnología como un factor central. Este centro coincide en Singapur con uno de los diversos centros de investigación que IBM esta impulsando en diferentes partes del mundo, en este caso, el Smarter Cities Research Collaboratory. Por último, otra de las últimas iniciativas en esta ciudad está el Centre for Liveable Cities, impulsado por el propio gobierno desde 2008 para promover la investigación, la formación y la promoción del liderazgo tecnológico de Singapur en esta materia. Por último, el Swiss Federal Institute of Technology ETH Zurich se ha implantado en Singapur mediante un acuerdo de colaboración con la National Research Foundation para crear el Future Cities Laboratory, centrado en el análisis de la sostenibilidad del futuro de las ciudades.

Por destacar otra ciudad, Nueva York cuenta también con algunos proyectos notables en el marco de su carrera por desbancar a la costa Oeste como “punto caliente” del desarrollo tecnológico en Estados Unidos. Por un lado, el ya mencionado Center for Urban Science and Progress (CUSP) y, por otro, el New York City Urban Technology Innovation Center (NYC UTIC), organismo creado en colaboración con la Universidad de Columbia, el Instituto Politécnico de New York y la Universidad de New York, dirigido a la investigación y la comercialización de soluciones de edificación sostenible.

SMU-TCS iCity Lab

En España también se han empezado a dar este tipo de acuerdos de colaboración de empresas privadas con entidades municipales para impulsar el desarrollo de tecnologías de innovación urbana.Por mencionar sólo algunas, Barcelona ha buscado diferentes acuerdos con empresas como GDF Suez, CISCO o Telefónica, buscando en este caso la implantación de proyectos en la ciudad. Por su parte, Santander, una de las ciudades españolas que más proyección está alcanzando y más desarrollos está impulsando, también ha establecido acuerdos con Telefónica y con Ferrovial para desarrollar iniciativas de estudio e investigación sobre ciudades inteligentes y sus servicios conexos. Posiblemente sea el caso de Zaragoza el más paradigmático de esta apuesta, con un recorrido ya muy avanzado y amplio en torno al gobierno abierto y en el que Etopia Centro de Arte y Tecnología se va a constituir en una referencia en los próximos años con un programa que va más allá de la mayoría de los señalados para acoger propuestas que navegan entre la experimentación, el emprendimiento, la exhibición y la hibridación. Málaga, por hacer una última mención, acoge el Centro Demostrador de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (CDTIC) para Smart Cities y Movilidad.

Por último, es destacable el caso del Reino Unido (y también otros países), donde el futuro de las ciudades se ha convertido en un ámbito estratégico de sus planes nacionales de innovación tecnológica para los próximos años de manera que, por ejemplo, el Technology Strategy Board del Reino Unido, el motor de su estrategia de innovación, incluye el ámbito de las Future Cities como una de sus catapultas (consideración que da prioridad y pone en primera línea de interés a un tema o un centro para ayudar a pasar de la conceptualización a la comercialización), a raíz del cual se ha abierto un proceso, el Future Cities demonstrator, para movilizar importantes inversiones en algunas ciudades. Es significativo que hayan decidido optar por la ciudad como elemento tractor de diferentes sectores industriales y tecnológicos y forme parte de sus ejes críticos para el futuro de la ciencia y la tecnología en el país.

Otras ciudades, para terminar, están sumando diferentes iniciativas en conjunto para constituir un cluster local de capacidades tecnológicas relevante. Además de los grandes hubs tecnológicos (Singapur, Boston, San Francisco,..), que por su propia capacidad ya cuentan con capacidades para posicionarse en este ámbito, otras ciudades como Helsinki (con Forum Virium, plataforma de innovación de la ciudad), Dublin (con el Smarter Cities Technology Centre que IBM ha abierto en colaboración con la ciudad), Estocolmo (apoyándose en Kista Science City, uno de los parques tecnológicos más exitosos del mundo) o Amsterdam (a través de la iniciativa Amsterdam Innovation Motor) llevan un tiempo de adelanto en la utilización de aproximaciones de laboratorio y experimentación en beta de diferentes aplicaciones digitales a la gestión urbana como fórmula de mejora del funcionamiento de la ciudad y de impulso de los agentes de sus respectivos ecosistemas de innovación urbana.

Presentados estos casos (sin agotar otras iniciativas en diferentes ciudades), la mayoría de estas iniciativas cuentan con el impulso o la financiación de grandes corporaciones, una señal más del riesgo de que la agenda de las políticas urbanas y la inversión en servicios públicos tenga sesgos evidentes. Pero convendría darles un voto de confianza porque también pueden hacer contribuciones importantes en desarrollos tecnológicos que requieren esfuerzos importantes. Más clave es, desde la perspectiva de la política pública local, que los gestores tengan claro que ahí no se acaba el mundo de las tecnologías urbanas y que la perspectiva de investigación que adopten estos centros debería “urbanizarse” (vuelvo a usar este giro de Saskia Sassen en el sentido de “urbanizar la tecnología”) para que se acerque lo más posible a las necesidades reales de la ciudadanía, con enfoques abiertos y sin caer en el fetichismo del dato. Será la única forma de que el tejido innovador local pueda beneficiarse y la oleada de smart cities sirva para traccionar el desarrollo de capacidades globales para el mercado global de los servicios urbanos. Precisamente por ello el mapa es incompleto si no incluimos la experiencia mucho más asentada ya de modelos de investigación-experimentación-acción ya establecidos y contrastados basados en los living labs, open innovation, etc., de los que ya hemos hablado en otros posts, conceptos que estos centros que hemos comentado harían bien en considerar en sus planes de investigación y desde luego, evitar modelos de experimentación tecnológica en los que hasta las personas llegan a desaparecer.

Algunas iniciativas de las iniciativas mencionadas tienen un carácter más académico (las menos). Una contribución fundamental para dar contexto e inteligencia a las ciudades inteligentes. El despliegue tecnológico en la ciudad necesita de mucha más sociología, mucha más ciencia política (póngase aquí cualquier otro campo de conocimiento) para que las tecnologías tengan sentido en un entorno urbano y parece que las prisas por lanzar este tipo de centros, muchos de ellos directamente implicados en la implantación de proyectos y soluciones, están haciendo olvidar la necesaria multidisciplinariedad de cualquier investigación que quiera tener incidencia en la vida urbana. Poner en relación diferentes disciplinas para comprender el servicio que pueden dar las tecnologías a las necesidades y al funcionamiento real de las ciudades, y sacar los laboratorios a la calle para probar en beta las tecnologías y así adelantar la fase de interacción con los usuarios y la prueba en entorno real son dos retos de la investigación en smart cities.

 

Manu Fernández (@manufernandez) es analista urbano y autor del blog Ciudades a Escala Humana.

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Un comentario a “Investigación urbana en la era del urbanismo cuantitativo”

  1. ivonne Ramirez dice:

    de donde eres Manu? actualmente hago mi tesis y me gustaría contactarte, ya que he utilizado mucho la información que publicaste en este articulo.

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