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Cooperativas de vivienda en Uruguay #4 Entrevista a Raúl Vallés (continuación_ tercera parte)

por Fiorella Russo — Jueves, 23 de mayo de 2013

En el marco de la serie de artículos sobre el cooperativismo de vivienda uruguayo[1] continuamos con la tercera y última parte de la entrevista[2] que mantuvimos en Granada con el arquitecto y profesor Raúl Vallés[3]. A continuación nos describe de qué manera vinculó su labor a las cooperativas y a los institutos de asistencia técnica, detallándonos pinceladas de su trayectoria personal desde el punto de vista profesional y académico. Esperamos que la disfruten tanto como nosotras!

Raúl Vallés y cooperativista. Visita de obra en Ciudad Vieja, Montevideo 2009. Fuente: Fiorella Russo

Raúl Vallés y cooperativista. Visita de obra en Ciudad Vieja, Montevideo 2009. Fuente: Fiorella Russo

Continuamos…

¿Cómo comienza tu vínculo con las cooperativas? ¿Cómo surge el IAT ‘Instituto de Asistencia Técnica’ al que perteneces? Nos interesa conocer cómo es el origen de tu biografía personal en relación a las Cooperativas de Vivienda.

Es una historia interesante porque significó un cambio de actividad como técnico, como profesional. Yo trabajaba en ese momento en la función pública como arquitecto y surge la posibilidad de trabajar con un grupo de colegas de la misma disciplina y también del área social y del área notarial, de conformar un equipo de trabajo que en principio tenía la idea de trabajar con grupos y movimientos sociales urbanos, etc. Ahí surge el IAT ‘HacerDesur’ que fue el nombre que le pusimos en una de esas reuniones de trabajo de ‘tirar ideas’, esto fue en 1990. Comenzamos a trabajar a partir de una propuesta de la Intendencia Municipal de Montevideo, de una experiencia ‘piloto’ con una población de muy bajos ingresos en el área central de la ciudad. La propuesta consistió en que con ese grupo (que no tenía experiencia de trabajo en grupo) se formara una cooperativa.

¿Entonces este grupo de personas ya vivían juntos desde antes como comunidad?

Sí, claro. Algunos vivían en la misma casona, otros vivían en la manzana del propio barrio… la idea era conformar una cooperativa para aprovechar esa finca y construir ahí viviendas para ellos. Esta podría ser la primera experiencia de una cooperativa de reciclaje por ayuda mutua para un sector de muy ‘MUY’ bajos ingresos. Significó un desafío muy grande para todos porque no teníamos experiencia de trabajo en el asesoramiento a grupos cooperativos, de manera que fue un momento muy ‘fermental’ (experimental), de trabajo, de ideas, de investigación y acción al mismo tiempo, y en donde probamos todas las cosas que nos veníamos imaginando cada uno por su lado. Esos fueron los comienzos de mi vinculación con el sistema cooperativo.

A partir de ahí se vuelve bastante importante esta experiencia ‘COVIGOES-I’ (en el barrio Goes de Montevideo), empieza a repercutir y nos permitió tomar contacto con otros grupos que se interesan por esa línea de trabajo, por ejemplo los grupos de Ciudad Vieja que vinieron después. Inmediatamente se conformó ‘COVIGOES-II’, que luego funciona como una cooperativa matriz, pero es de obra nueva –no de reciclaje-, y allí se trabaja con un grupo de vecinos también del mismo barrio, en una obra en un padrón lindero, con una tecnología que había desarrollado el arquitecto Ricardo Muttone –compañero del Instituto y también fundador-, con un bloque auto-trabante de junta seca bien apropiado para la ‘ayuda mutua’, en esa fase experimental tanto en el reciclaje como en la obra nueva prácticamente nos dio la oportunidad de desarrollar en forma muy experimental algunas ideas que teníamos. Por ejemplo en el reciclaje aplicamos lo que en aquel momento se venía manejando más de forma teórica que práctica, que fue la ‘vivienda cáscara’, estamos hablando del año 1990, aprovechamos la consolidación de la finca y por dentro trabajamos con una estructura más liviana que pudiera ser intercambiable, que pudiera mutar, etc. Esto después en los hechos, en la realidad y en la vida de las familias no sucede tan ‘así’, pero por lo menos se trabajaba con ese concepto.

Cooperativa de vivienda COVIGOES1 en Montevideo. Instituto técnico 'Hacerdesur'. Fuente: Raúl Vallés

Cooperativa de vivienda COVIGOES1 en Montevideo. Instituto técnico 'Hacerdesur'. Fuente: Raúl Vallés

¿Y tu vínculo con la docencia en la universidad?

Y bueno, yo en ese momento ya era docente en la Facultad de Arquitectura en los talleres de Proyecto y Anteproyecto del ‘Taller Schelotto’, allí yo soy docente desde el año 1989, que es el año en el que me gradué. Mi contacto con el movimiento cooperativo viene de allí y un tiempo después, en el 2005 es que concurso para la dirección de la UPV ‘Unidad Permanente de Vivienda’, que es en donde estoy trabajando ahora. Entonces también intento impulsar desde la UPV la formación en el grado y en el posgrado de los técnicos que quieren trabajar y se interesan en aportar asesoramiento al sistema cooperativo.

¿En qué año surge la UPV ‘Unidad Permanente de Vivienda’? ¿Es anterior o posterior al surgimiento del IAT ‘Hacerdesur’?

La UPV está en la Facultad de Arquitectura desde el año 1986, es anterior a ‘Hacerdesur’ que es un IAT interdisciplinario de los que están credos, conformados y considerados en la Ley Nacional de Vivienda , esta ley de la que ya les habló Benjamín Nahoum, que en su capítulo 10 genera todo el sistema cooperativo de producción de vivienda, y al generarlo también plantea los requisitos de los IAT como una herramienta para apoyar al sistema cooperativo.

¿Entonces el origen de los IAT es en el mismo momento que el de las cooperativas?

Sí, claro, legalmente sí. Es decir, ya existía alguna experiencia previa y esa misma experiencia previa fue la que le ‘sopló al oído’ a los legisladores para redactar una Ley de Vivienda, pero lo curioso de esto y lo que siempre decimos que nos llama todavía la atención es que, en realidad en el año 1969 que es cuando surge la Ley de Vivienda, ya el legislador plantea que el asesoramiento técnico al sistema cooperativo –entendido como un subsistema de producción social del hábitat-, debería ser realizado por un equipo interdisciplinario e incluso dice cómo debería estar integrado. Hay cuatro áreas –disciplinas diferentes- que deben estar presentes en la conformación de un IAT: que aborden los temas físicos, los temas de proyecto, etc., que aborden los temas sociales, económicos y legales. Esta fue otra de las cosas importantes que planteó la ley, cómo se adelantó a temas y a discusiones que todavía hoy estamos dando a nivel de la academia, como el tema de la complejidad y de la inter-disciplina para abordar los problemas complejos. Esa es ‘la cuerda de colgar la ropa’ desde donde nos colgamos muchos de los técnicos que nos interesamos en trabajar en el sistema cooperativo. Paralelamente la academia nunca se tomó en serio un módulo de formación académica que apuntara directamente al asesoramiento de las cooperativas, esto fue una carencia importante.

Facultad de Arquitectura, Universidad de la República Oriental del Uruguay en Montevideo. Fuente: internet

Facultad de Arquitectura, Universidad de la República Oriental del Uruguay en Montevideo. Fuente: internet

Sí, pero sin embargo la UPV sí que existía, es extraño porque si surgió desde la Academia…

Si, pero hay que considerar que las experiencias del cooperativismo más fuerte son del año 1970, es decir que son anteriores. Cuando surge la UPV realiza algunos cursos de posgrado de cooperativismo de vivienda, etc., pero me refiero a que el asesoramiento técnico desde la formación de grado, prácticamente hasta hace muy poco en donde nosotros desarrollamos algunos cursos opcionales, no está considerado dentro de la formación.

Ese es el tema… representa un doble desafío para la formación orientada a quienes quieran integrar un IAT, porque por un lado está el desafío de trabajar de manera interdisciplinar y por otro el de trabajar además con la gente. ¿Cómo se conjugan estos dos aspectos desde la formación que hoy existe en la universidad?

Como les comentaba, en estos momentos sí existe formación en el grado y en el posgrado. A nivel de grado tenemos opciones para los estudiantes de realizar un curso de cooperativismo de vivienda, no de asesoramiento técnico porque se supone que estamos hablando de la formación en el grado. Es un curso de corte interdisciplinar en el sentido que está ofrecido por una cátedra interdisciplinaria, somos docentes de la Facultad de Arquitectura y de la de Ciencias Sociales que abordan el asesoramiento técnico desde el área del trabajo social en los grupos. A su vez los cursos son ofrecidos a estudiantes de la Facultad de Arquitectura y de Ciencias Sociales simultáneamente, tenemos grupos de sesenta o setenta estudiantes en los que el 50% o 60% son estudiantes de arquitectura y el resto del área social. La idea es que desde la propia formación de grado se pueda reflexionar sobre asesorar a los grupos auto-constructores y auto-gestores, y también a ejercitar el encuentro entre distintos saberes, estos que comentaban recién ustedes, el desafío de poder trabajar con múltiples miradas sobre un mismo problema.

Simultáneamente estamos haciendo cursos de posgrado de especialización, similares a los que hemos realizado allí en España, en Granada conjuntamente con el Máster Gestión Social del Hábitat de Sevilla y luego en las Palmas, en la Universidad de Canarias y que apuntan ahora sí, sobre todo en el caso uruguayo, al asesoramiento técnico en el sistema cooperativo de vivienda. Se trata de brindar conceptos y también instrumental para poder trabajar con los grupos, marco normativo, una reflexión sobre el trabajo interdisciplinario y de asesoramiento técnico. Estamos contentos porque hemos ido encaminando un paso de formación para el sistema cooperativo de vivienda. Estos cursos son iniciativa de la UPV que se asocia con otras cátedras para participar de otras instancias de reflexión y de formación en torno al sistema habitacional en su conjunto, en particular a los casos de precariedad urbana y habitacional, venimos desarrollando ya hace tres años los Seminarios Interáreas y los espacios de Formación Integral en donde también trabajamos con otras disciplinas de la universidad, miradas que concurren todas a un mismo territorio -en este caso de periferias-, por ejemplo en los asentamientos irregulares. La UPV tiene esa capacidad, al ser una unidad académica puede trabajar de forma horizontal con otros ámbitos de la facultad y de la universidad, tanto podemos desarrollar enseñanza como investigación o acciones hacia el medio, extensión universitaria. Lo mío está ahora bastante concentrado en esta actividad pero sigo vinculado con el tipo de trabajo de ‘Hacerdesur’, eso es lo que me permite también mantenerme cerca de la práctica en el sistema cooperativo aunque hace ya un tiempo que estoy más centrado en el trabajo académico.

Seminario/ Taller 2013: ‘Una mirada desde el proyecto: las cooperativas de vivienda en el Uruguay del SXXI’. Fuente: Unidad Permanente de Vivienda

Seminario/ Taller 2013: ‘Una mirada desde el proyecto: las cooperativas de vivienda en el Uruguay del SXXI’. Fuente: Unidad Permanente de Vivienda

¿En qué momento se encuentra el sistema cooperativo de vivienda en Uruguay?

Estamos en un momento de un impulso muy fuerte y un gran crecimiento del sistema como no lo hubo durante muchísimos años y eso parece que es una buena señal. Hay algunos puntos oscuros o críticos, pero es una buena señal. Responde a la promoción y a la convocatoria del Ministerio de Vivienda. El sistema cooperativo que es tradicional en el Uruguay requiere de un determinado contexto favorable y de una promoción. En este último período un porcentaje importante del Fondo Nacional de Vivienda que es el recurso con que se cuenta en las políticas públicas de vivienda, está siendo destinado al sistema cooperativo, alrededor del 40% o más quizás.

¿Responde quizás también a los resultados de la experiencia en todas estas décadas? ¿La realidad es que se han obtenido mejores resultados del sistema cooperativo que de otros sistemas de vivienda social como puede ser la vivienda social en alquiler?

Sin dudas responde a que el sistema en el país está probado que con determinado tipo de contexto y de apoyo ofrece los mejores resultados y la mejor relación calidad – precio, calidad de vida e inversión y esto está directamente relacionado con el modo de producción. Es decir, el sistema cooperativo autogestionario produce no solamente muy buena calidad de hábitat y condiciones de habitabilidad, sino que produce un tejido social potente capaz de proponerse metas mucho más allá de la solución habitacional y esto obviamente es un valor agregado visto desde el actual momento de las políticas públicas. Por estos mismos motivos que les acabo de decir, por estas mismas épocas el movimiento cooperativo no era apoyado, justamente porque está en contra de la visión tradicional del clientelismo político. Importaba más el sistema ‘llave en mano’ que era una especie de limosna, a un usuario atomizado y desconectado entre sí, y entonces se priorizaban otras cosas. El sistema cooperativo apuntaba a otra cosa, los grupos ganan autonomía en las decisiones, para discutir los temas, y fortaleza como colectivos. Esto en algún sentido para algunos puede ser peligroso y para otros puede ser una muy buena cosa. Yo creo que es muy buena cosa (risas).

¿En este caso se trata entonces de un reconocimiento de valor al sistema cooperativo por parte del Estado?

Sí, con algunas observaciones que quizás sean demasiado complicado de explicar ahora, pero podemos llegar a decir que sí. La otra forma de verlo es que en un escenario como este sería muy difícil decirle que ‘no’ al sistema cooperativo, esa podría ser otra mirada.

En realidad la experiencia más fuerte que me tocó vivir a mi con el sistema cooperativo fue con su aplicación en la rehabilitación de las viviendas de las áreas centrales y en las experiencias justamente de relocalización de población, de aprovechamiento de la estructura física de la ciudad, y de tratar de demostrar que el sistema cooperativo era un instrumento válido para todo eso. Así aparecen las experiencias que desde el punto de vista profesional, y por qué no también, experiencias de vida, que fueron las que me marcaron más en mi formación y en la visión que tengo de las potencialidades enormes que tiene el sistema cooperativo.

La formación de la Facultad de Arquitectura se contradice un poco con esto, porque la formación que se nos da como arquitectas/os va bastante por otro lado.

Totalmente. Hay que aclarar que esto que estoy diciendo no deja de ser una isla en el mar de la pura disciplina, con una mirada profesional y profesionista en donde estos temas siempre son un poco periféricos. Entonces desde el momento en que esta es una propuesta opcional, que no está incorporada a la currícula central del grado, son ofertas que depende de que alguien las realice y las sostenga. El año pasado para poder trabajar equilibradamente con estudiantes de arquitectura y de ciencias sociales en una misma aula y poder conformar grupos de trabajo que abordaran un caso concreto y que lo estudiaran a fondo tuvimos que dejar afuera a estudiantes de arquitectura interesados, limitando el ingreso al curso. Trabajamos con estas dos disciplinas porque sí creemos que son centrales en cuanto al volumen de trabajo que representa su aporte en una instancia de asesoramiento técnico, tanto en la parte de arquitectura con su proyecto y dirección de obra como la parte social, son dos áreas que están en contacto directo con el colectivo de forma permanente. El área de asesoramiento económico y legal son más puntuales, más esporádicas, no tiene sentido que se fuerce una presencia permanente de esos temas en la construcción de un proceso colectivo de cooperativas.

Por otra parte este es el encuentro más conflictivo muchas veces, estas cosas no están exentas de problemas y de visiones distintas, tanto de cómo abordar el trabajo con los grupos como la visión que se tiene uno del otro, estas son cosas que también hay que leudar, hay que negociar, se conversan sobre la marcha viendo el aporte que se hace al trabajo en colectivo. Personalmente yo aprendí muchísimo de dinámicas de grupo, de en dónde están sus potencialidades, sobre qué cosas son importantes plantear en determinados momentos y que otras deben posponerse, etc., todas esto nos lo han aportado compañeros que trabajan en el área social.

Desde la investigación universitaria, por ejemplo desde la UPV ¿surgen investigaciones a propósito de estas metodologías?

No específicamente, pero eso es porque tenemos una escala, una ‘escalita de trabajo’ que permite abarcar algunas cosas y otras no, son todos temas muy interesantes de abordar. Si han sido parte de las reflexiones de las tesinas de los trabajos de cierre de cursos, de estos cursos opcionales del grado, porque esa reflexión ha podido hacerse en esos equipos multidisciplinarios de estudiantes. Trabajar sobre estos temas es precisamente uno de los objetivos de los cursos.

¿Hay profesores que tengan que ver con el campo de la sicología o la antropología por ejemplo? Porque no sólo son temas sociales…

Totalmente. En este caso de las cooperativas de vivienda no, pero en otros espacios de formación integral que les mencionaba hace un rato, ahí sí estamos trabajando con la cátedra de Antropología de la Facultad de Ciencias, con la cátedra de Habitación y Subjetividad de la Facultad de Sicología, y también con Educación Física, gente que trabaja con niños en el espacio público a partir de las escuelas, en contextos de precariedad urbana y habitacional, como ‘Villa García’ por ejemplo. Es muy interesante, ahora mismo está en proceso de sistematización el material sobre ese trabajo. En este semestre esperamos culminar con una publicación -del trabajo de unos tres años aproximadamente en este barrio ‘Villa García’- que luego les compartiremos.

¡MUCHAS GRACIAS RAÚL!

Fiorella Russo + Eva Chacón


[1] Puedes consultar nuestra serie de artículos para La Ciudad Viva y StepienyBarno: Cooperativas de vivienda en Uruguay#1 Una respuesta habitacional para los sin tierra urbanos // Cooperativas de vivienda en Uruguay #2 Entrevista a Benjamín Nahoum (segunda parte) // Entrevista a Benjamín Nahoum (primera parte) // ‘Reciclaje de Viviendas: autogestión + autoconstrucción. Las cooperativas de vivienda por ayuda mutua en la Ciudad Vieja de Montevideo’ // El rol del arquitecto/a y el asesoramiento técnico en los sistemas cooperativos de vivienda. Entrevista a Raúl Vallés (continuación)

[2] Entrevista realizada en Granada al arquitecto Raúl Vallés con motivo de su visita a la ETS de Arquitectura el 25 de octubre de 2011, y completada por videoconferencia el 22 de marzo de 2012, por Fiorella Russo y Eva Chacón.

[3] Raúl Vallés es arquitecto y profesor en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República en Montevideo, Uruguay. Director de la Unidad Permanente de Vivienda y Coordinador de la Comisión de Vivienda Social, así como de la Revista Vivienda Popular, y Coordinador de los Seminarios ‘Viviendo al Margen’ y ‘El Espacio Público en Contextos de Precariedad’, de la misma Facultad. Ha sido asesor para la elaboración del Plan Quinquenal de Vivienda del Ministerio de Vivienda (2005/06 y 2010/14) y Coordinador del Programa ‘Observatorio Habitacional Nacional’ (2006/08), iniciativa conjunta de la Universidad, el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, y la Dirección Nacional de Vivienda. Es miembro fundador del ‘Instituto Hacer-Desur’ (constituido en 1991), especializado en el asesoramiento técnico en la producción social de vivienda. Consultor del PNUD 2007/08, como miembro coordinador del equipo interdisciplinario para la creación de la ‘Cartera de Inmuebles para Vivienda de Interés Social’ del Ministerio de Vivienda Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente. Asesor de FECOVI (Federación de Cooperativas de Ahorro Previo).

* Este artículo ha sido escrito con carácter divulgativo y sin ningún tipo de ánimo de lucro. Así que si te apetece compartirlo en cualquier otro medio, estaremos encantados de que lo hagas siempre y cuando cites el lugar donde lo has encontrado.

* Fiorella Russo es arquitecta e investigadora en el Departamento de Urbanismo y Ordenación del Territorio de la Universidad de Granada y en el Grupo de Investigación ADICI “Aula Digital de la Ciudad” (HUM-810) de la ETS Arquitectura de la Universidad de Sevilla. Es miembro activa del colectivo ADOBE ‘Arquitectura y Compromiso Social’.

* Eva Chacón es arquitecta, docente e investigadora en el Laboratorio de Materiales del Departamento de Construcciones Arquitectónicas, Universidad de Granada, y miembro del Grupo de Investigación “Vivienda eficiente y reciclaje urbano” (RNM-909), dirigido por Elisa Valero.

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