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La idealización del espacio público latinoamericano: ¿espacios de miedo o espacios de esperanza?

por Out_arquias — Viernes, 21 de junio de 2013
Imagen 01.02: ¿Hacia donde vamos? Recife- Brasil ©Nátalia De' Carli

Imagen 01.02: ¿Hacia donde vamos? Recife- Brasil ©Nátalia De' Carli

La inquietud que me hizo aproximarme a la temática del espacio público y del miedo derivó de la experiencia y de la observación de cambios estructurales en el espacio público de mi ciudad. Recife, en el nordeste de Brasil, se está convirtiendo cada vez más en una ciudad previsible y hostil, con espacios cada vez más controlados, segregados y privatizados, enfocados a la búsqueda incansable hacia una seguridad que poco a poco va condicionando la vivencia y experiencia en lo público. Asociados a la constante sensación de miedo y percepción de inseguridad -causados por la violencia y criminalidad, o por la creciente construcción de enclaves fortificados, arquitecturas-fortalezas y aparatos de vigilancia y control- estos espacios públicos se están quedando vacíos, perdiendo el uso que deberían tener. La ciudad va entonces cambiando a la medida que el espacio público va desapareciendo. La feudalización del espacio público, la venta y homogenización de un modelo de ciudad excluyente, donde las políticas urbanas son fácilmente negociadas a las corporaciones privadas, acaba por configurar los rumbos del desarrollo urbano de mi ciudad, ante la impotencia de sus ciudadanos. Cuando los valores se invierten y la ley urbana pasa a dar prioridad al capital empresarial antes que a los ciudadanos es hora de reflexionar sobre la ciudad que se desea producir, ya que las consecuencias de estas elecciones agravan aun más lo que queda de espacio público. Me resulta curioso encontrar similitudes entre los cambios de paradigma sobre la forma de planificar y gestionar la ciudad, que sugiere no sólo un urbanismo cada vez más defensivo y fragmentado, sino políticas de seguridad pública cada vez más represivas cuyas consecuencias podríamos encontrar en casi todas las ciudades de América Latina.

En los espacios públicos de las ciudades latinoamericanas los discursos sobre el miedo se han integrado en la vida cotidiana. Vivir la ciudad en la actualidad es vivir el miedo, la incertidumbre y el riesgo. Cada vez más el miedo y el espacio público se combinan en un proceso de transformación social que genera nuevas formas de segregación espacial y discriminación social. Asociadas a la seguridad pública y al bien estar humano las nuevas tecnologías de control configuran el escenario urbano y agudizan aún más los temores.

Imagen 03.04: Gated community en altura y la estética de la seguridad, Recife -  Brasil.  ©Nátalia De' Carli

Imagen 03.04: Gated community en altura y la estética de la seguridad, Recife - Brasil. ©Nátalia De' Carli

El deterioro del espacio público viene generando severas transformaciones en las condiciones de heterogeneidad urbana, afectando a la convivencia y mezcla entre ciudadanos, por lo que se anuncia el fin de la esfera pública, la pérdida total de su significado, la muerte del espacio público[1]. No falta quien diga que el espacio público tal y como lo imaginamos ya no existe o nunca llegó a existir[2]. Pero siempre habrá quien lo considere como esencial para la democracia reivindicandolo  y quien lo relacione a las condiciones de civilidad y vida pública. Sin embargo, lo deseamos, lo invocamos, lo añoramos como algo que nunca llegamos a tener, pero aún así nos fue arrebatado.

Imagen 05,06: Ciudad de muros y espacios de control, Recife - Brasil. ©Nátalia De' Carli

Imagen 05,06: Ciudad de muros y espacios de control, Recife - Brasil. ©Nátalia De' Carli

La segregación socio-espacial, evidente en casi todas las grandes ciudades latinoamericanas, establece vínculos territoriales entre  ‘iguales’ a la vez que promueve límites excluyentes hacia aquellas zonas marcadas por el vacío de poder y de un determinado estado de bienestar. De esta manera, el espacio público no presenta la intención de validar las prácticas sociales ni de crear la percepción de un proyecto colectivo, sino todo lo contrario. Promueve prácticas donde la indiferencia y el individualismo exacerbado son las bases de la noción de lo público, generando un espacio de disputa social y donde se da prioridad al interés particular sobre el general o colectivo. Es lo que Crawford y Flores vendrían a denominar ‘ciudad negada’[3]. Ante la justificación de que los espacios públicos de las ciudades latinoamericanas están marcados por la carencia y el deterioro, y que las clases dirigentes se refugiaron en sus fragmentadas villas protegidas, lo público ha pasado a ser aquello que no pertenece a nadie. Por esto nos preguntamos: ¿son los espacios públicos realmente peligrosos y por eso tenemos miedo, o es porque tenemos miedo por lo que los espacios públicos se vuelven peligrosos? Miedo o Espacio Público ¿Cuál es la causa y cuál el efecto?

Promover la seguridad siempre exigirá un sacrificio de la libertad en tanto que la libertad sólo podrá ampliarse a expensas de la seguridad.  Bauman nos habla que la vida en comunidad exige una obediencia y una lealtad  incondicional a cambio de los servicios que esta puede o promete ofrecer:

“¿Quieres seguridad? Dame tu libertad, al menos buena parte de ella. ¿Quieres confianza? No confíes en nadie fuera de nuestra comunidad. ¿Quieres entendimiento mutuo? No hables a extraños ni utilices idiomas extranjeros. ¿Quieres esta acogedora sensación hogareña? Pon alarmas en tu puerta y cámaras de circuito cerrado de televisión en tu calle. ¿Quieres seguridad? No dejes entrar a extraños y abstente de actuar de forma extraña y de tener extraños pensamientos. ¿Quieres calidez? No te acerques a la ventana y no abras nunca una. La desventaja es que si sigues este consejo y mantienes selladas las ventanas, el aire de dentro pronto se viciará y terminara haciéndose opresivo (…) El precio se paga con la moneda de la libertad, denominada de formas diversas como “autonomía”, “derecho de autoafirmación” o derecho de ser uno mismo” [4].

El espacio público solo tendrá sentido cuando contemple la diferencia, el conflicto y el debate para reformular nuevas formas de convivencia y nuevas acciones e interacciones en el escenario urbano.  No obstante, mantener viva esa tensión es cada vez más difícil y observamos cómo esa idea de ciudad como espacio de celebración de las diferencias e interacción está cada vez más amenazada. Ahora la ciudad  muestra como negativo ese espacio de conflicto, de desorden e inseguridad, donde la diferencia se transforma en un elemento de peligro y riesgo que requiere ser excluido, apartado o segregado. En este sentido, la imagen de la ciudad se consolida como expresión de un espíritu de desprotección frente a lo desconocido, a lo diferente, a lo extraño, proponiendo modelos de homogeneización y consenso en una frenética y consoladora simulación de lo público.

Para Harvey  “la forma que toma el espacio en la arquitectura y, por consiguiente en la ciudad, es un símbolo de nuestra cultura, un símbolo del orden social existente, un símbolo de nuestras aspiraciones, nuestras necesidades y nuestros temores[5]. Es por ello que pensar en el espacio público en las ciudades latinoamericanas en el contexto actual es también comprender la dinámica del orden social en que vivimos y de como nuestra cultura agorafobica contemporánea va encontrando maneras de producir espacios cada vez más protegidos, segregados y excluyentes.

Si miramos hacia los innumerables contrastes socio-espaciales que podemos encontrar entre las favelas en Brasil, los barrios pirata en Colombia, las barriadas en Perú, las colonias en México, las “villas miseria” y en general a los barrios desfavorecidos de toda América Latina[6], y por otro lado los grandes centros comerciales privados y condominios cerrados – “gated communities”- y rascacielos empresariales aislados, hipervigilados y protegidos,  encontramos dos realidades muy difíciles de compaginar.

Imagen 07: La valorización del suelo, Canta Galo, Rio de Janeiro - Brasil.  ©Leonardo Martins

Imagen 07: La valorización del suelo, Canta Galo, Rio de Janeiro - Brasil. ©Leonardo Martins

El universo ajeno y desarticulado  de las comunidades marginadas va siendo poco a poco aplastado por el crecimiento especulativo – el mal llamado ‘progreso’ – de una América Latina en la mejor posición geopolítica de su historia. Cuando el valor de la tierra interesa, los derechos urbanos – que nunca han llegado a determinadas zonas desposeídas- se ven una vez más violados a la vez que sus sujetos desplazados hacia nuevos territorios ‘informales’[7]. Este proceso de transformación se ve dominado por nuevas modalidades de expansión metropolitana como la  suburbanización y la policentralización, la fragmentación de su estructura, así como por la polarización social, la segregación residencial y la desaparición del espacio público, todo ello dictado por las reglas del capital. Esto conlleva que el espacio público latinoamericano sea desposeído de actividades y funciones, de vida social, de lazos de vecindad. No sólo ha sido deshabitado, sino que las personas han cambiado su forma de interacción, interrelación y de vivencia, han transformado sus hábitos y rutinas, sus recorridos e incluso, en el ámbito más subjetivo, han generado un nuevo imaginario asociado al miedo tan profundamente relevante que en ciudades como Caracas, Ciudad Juárez, Cali,  Maceió o San Pedro Sula pueden llegar a dominar los imaginarios urbanos  y la vida cotidiana, encarnando la tensión social y los antagonismos urbanos derivados de la relación enclave protegido-espacio público inseguro.

Estamos cada vez más convencidos de que la ciudad que queremos no puede estar desasociada del tipo de persona que deseamos ser. La lucha por el derecho a la ciudad sólo empezará cuando el poder colectivo (o los poderes colectivos) logren realmente remodelar los procesos de reformas urbanas en la producción de un espacio público donde se puedan reforzar los lazos sociales entre ciudadanos con la finalidad de hacernos mejores personas y vivir en mejores ciudades. El movimiento social urbano debe ser ampliado, difundido, apropiado, ocupando espacios donde la sociedad se represente, reivindique, reconquiste y proteja sus derechos por una ciudad más democrática.

Existe un (cada vez más común) nivel de descontento con los rumbos del desarrollo urbano en nuestras ciudades (silenciada – privatizada – violada- separada – excluyente) donde eclosiones suficientemente potentes alrededor del mundo vienen ocupando un espacio antes desabitado, haciendo que nos cuestionemos el modelo de ciudad que estamos produciendo, el modelo económico que la viene regulando y la forma de revindicarlas.

Imagen 08: La ciudad es nuestra. Ocupe Recife - Brasil.  ©Ju Brainer

Imagen 08: La ciudad es nuestra. Ocupe Recife - Brasil. ©Ju Brainer

Desde el universo virtual la explosión de movimientos sociales urbanos, ya sea en Grecia o en Turquía, en España o en Inglaterra, es parte de una misma agitación que está sacudiendo el orden establecido en todo el mundo con movilizaciones y protestas contra las injusticias sociales y el sistema que viene produciendo ciudades cada vez más hostiles. Contra todo tipo de opresión, censura de los medios, desinformación y violencia del Estado, la expansión de estas luchas y la resistencia en las plazas alrededor del mundo están reinventando la forma en que reivindicamos el derecho a la ciudad a la vez que abre espacios para la aparición de diferentes movimientos urbanos. En América Latina, la situación no es tan diversa. Ya se puede percibir el despertar de una sociedad exhausta de tantas injusticias cuyo caso más reciente puede ser observado en la eclosión de las protestas que, aunque arrancaran tras un aumento de las tarifas del transporte colectivo en la ciudad de Sao Paulo, realmente van mas allá reclamando el derecho a la ciudad y el derecho a participar en los procesos de decisión y desarrollo urbano del lugar que habitan,  extendiéndose por varias capitales del país. [8]

La realidad es que frente a los espacios de miedo -sea por la violencia urbana o urbanística, del Estado y policial- estos movimientos son la esperanza más alentadora para nuestras ciudades en la lucha por la transformación estructural del sistema urbano o de un cambio sustancial en la relación de fuerzas poder-exclusión. Contra la privatización, segregación, especulación y exclusión social tenemos la capacidad de exigir y construir un espacio público común, visible y accesible a todos donde la inseguridad y el miedo puedan ser vencidos desde la ampliación de los lazos de resistencia de las comunidades y del fortalecimiento de las redes de sociabilidad para poder, por fin, convertir los espacios de miedo en espacios de esperanza.

 

Natália De’ Carli es Arquitecta por la Universidad Federal de Pernambuco, Brasil y miembro del grupo Out_arquias. Master en Ciudad y Arquitectura Sostenibles por la Universidad de Sevilla y actualmente viene realizando su tesis doctoral titulada La construcción del espacio público frente el miedo: Seguridad, Identidad y Control en las ciudades latinoamericanas bajo la dirección del Dr. Mariano Pérez Humanes.  nataliadecarli@gmail.com

[1] SORKIN, Michael (2004): Variaciones sobre un parque temático. La nueva ciudad americana y El fin del espacio público.[1992] Barcelona, Gustavo Gili; NOBEL, Walter A.; (1999): El espacio público ha muerto. Vivir el espacio público. En: AA. VB. La arquitectura del espacio público. Formas del pasado formas del presente. Sevilla, Consejería de OPT. Junta de Andalucía; JACOBS, Jane (2000) Morte e Vida nas Grandes Cidades. Sao Paulo: Martins Fontes; DEUTSCHE, Rosalyn (2001): Agorafobia En: AAVV ‘Modos de hacer. Arte crítico, esfera pública y acción directa’ Ediciones de la Universidad de Salamanca.

[2] DAVIS, Mike (1998): Ecology of Fear: Los Angeles and the Imagination of disaster. New York: Vintage Books; CALDEIRA, Teresa (2007): Ciudad de muros [2000].  Barcelona: Gedisa; RABOTNIKOF, Nora (2005) En busca de un lugar común: el espacio público en la teoría política contemporánea. Mexico: UNAM.

[3] CRAWFORD, Livingston; FLORES, Pamela (2006) América Latina: La ciudad negada. En: Investigación y desarrollo vol. 14, n° 1 2006, pp. 226-239.

[4] BAUMAN, Zigmunt (2006): Comunidad: En busca de seguridad en un mundo hostil. Madrid: Siglo XXI,pp.8.

[5] HARVEY, David. (2007). Urbanismo y desigualdad social [1977]. Madrid: Siglo XXI, pp.25.

[6] Callampas en Chile, tugurios en Costa Rica, ranchos en Venezuela y Guatemala, todas estas diferentes delimitaciones pasan por un proceso mediante el cual la construcción del pánico moral acaba configurando una imagen estigmatizada y desviada,  segregando espacios en las ciudades latinoamericanas.  Para profundizar sobre el tema del pánico moral y la estigmatización en los barrios marginados de América Latina véase: DE CARLI, Natália; PÉREZ HUMANES, Mariano, (2013) Hidden in Plain Sight: Moral Panics and the Favelas of Rio de Janeiro . En: KRINSKY, Charles (ed) The Ashgate Research Companion to Moral Panics. pp. 305- 318. Burlington: Ashgate Publishing Company.

[7] Para ver ejemplos de violaciones de los derechos urbanos y desplazamientos en tiempos de mega-eventos en Brasil recomendamos el documental “A caminho da Copa” de dirección y guión de Carolina Caffé y Florence Rodrigues. Véase Teaser del documental disponible en: http://vimeo.com/44195105. Además de las innumerables publicaciones de Rakel Rolnik en su blog (http://raquelrolnik.wordpress.com), más específicamente ‘Copa, Olimpíadas e violações de direitos no Brasil’ (05/04/11 )  ’Olimpíadas Truculentas’ (21/12/10) ‘Olimpíada y copa trazem prejuízo social’ (05/03/10). En Rio de Janeiro desde del Fórum Social Urbano, un conjunto de organizaciones y líderes populares vienen discutiendo estrategias para enfrentarse  al modelo excluyente de política urbana motivados por los mega-eventos deportivos, véase: Comitê Popular Copa e Olimpíada Rio http://comitepopulario.wordpress.com

[8] Para profundizar la reflexión de lo que viene ocurriendo en Brasil donde las protestas por el aumento de la tarifa del transporte colectivo iniciadas el 06.06.2013 en Sao Paulo produjeron un embate y una represión violenta del cuerpo policial extendiéndose a otras capitales del país, véase: Roda Viva | Movimento Passe Livre | 17/06/2013 disponible en: http://www.youtube.com/watch?v=UXxQ6ntyM-U; Reporter tells how the Police brutality marked the latest protest disponible en http://www.youtube.com/watch?v=W6QVLE8PQJ8 o Nuestros 20 céntimos son el parque de Estambul en http://internacional.elpais.com/internacional/2013/06/17/actualidad/1371496082_979062.html

 

 

 

 

 

 

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4 comentarios a “La idealización del espacio público latinoamericano: ¿espacios de miedo o espacios de esperanza?”

  1. João Amaral dice:

    Texto lindo e inspirador.
    Para aqueles alheios à realidade opressora, trás o despertar dos sentidos adormecidos, trás as perspectivas daquilo que não ter, viver e ser.
    Para aqueles que estão na luta contra essa esmagadora opressão, o texto renova nosso ânimo, nos dá força e coragem para continuarmos nosso árduo trabalho de cidadania, de civilidade, de humanidade.
    Para mim, todos espaços públicos são de esperança! Não nos deixemos cativar pelo medo! Vamos à luta!
    Parabéns.

  2. João Amaral dice:

    Texto lindo e inspirador.
    Para aqueles alheios à realidade opressora, trás o despertar dos sentidos adormecidos, trás as perspectivas daquilo que não queremos ter, viver e ser.
    Para aqueles que estão na luta contra essa esmagadora opressão, o texto renova o ânimo, nos dá força e coragem para continuarmos o árduo trabalho de cidadania, de civilidade, de humanidade.
    Para mim, todos espaços públicos são de esperança! Não nos deixemos cativar pelo medo! Vamos à luta!
    Parabéns.

  3. Natalia De' Carli dice:

    Joao,
    compartilho contigo o sonho de um outro mundo possível. Para mim, os movimentos de luta pela reforma urbana, pela conquista do espaço público, contra a exclusao e privatizaçao, injustiça e segregaçao socio-espacial sao bons caminhos para nos fazer melhores pessoas, vivendo em melhores cidades.
    Sao pessoas como você que me fazem acreditar que existem espaços de esperança.
    Nao nos deixemos cativar pelo medo! Vamos a luta!

  4. Lisa dice:

    Un artículo brillante.
    Enhorabuena por su trabajo

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