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Divisorias arquitectónicas. Revisitar la Plaza de la Encarnación en Sevilla, España, dos años después

por Out_arquias — Miércoles, 3 de julio de 2013

divisor, ra. (Del lat. divīsor, -ōris).

divisar. (Del lat. divīsus, part. pas. de dividĕre, dividir, distinguir).

Buscar razones profundas para poder comprender los procesos del presente suele ser una convincente intencionalidad y justifica empezar por la etimología, que de otra manera pudiera provocar una reacción adversa por recalcitrante, al ampararse en el escudo supuesto de lo inamovible. Coincidente con la filología del habla en Nietzsche, que usa la palabra excitando su empleo al activarlo justamente en el habla, y no para la escucha, Deleuze desarrolla con brillantez tres trayectorias derivadas del étimo activo, como reivindicación ante su olvido: una sintomatología, una tipología y una genealogía. En el primer caso, se interpretan los fenómenos más allá de ellos, en sus vectores originantes, que son cualificados en el momento que son tratados como tipos, activos o reactivos, o lo son por sus orígenes, al tratar el tercer caso. Al sacar los conceptos de sus marcos convencionales de significación, sin alterar su estructura, pero atendiendo a su línea evolutiva, todo modo de hacer en la cultura se torna antipasivo. La filosofía, que Deleuze califica del futuro al atender a esta trinidad en Nietzsche, abandona su corte utópica y se vuelve activa.

Vista hacia el Norte de la Plaza.

Vista hacia el Norte de la Plaza.

Cualquier arquitecto con algunos años en ejercicio, puede reconocer una operativa ya clásica en esta forma trinitaria, e incluso sentir un desasosiego al volver a leerla. Como los tiempos actuales no son un remedo de los pasados, pero tampoco se reconocen en nada que pueda fijarlos, a pesar de invocar formas y contextos –desarticulados- de las memorias del ayer, trataré de deslindar condiciones que particularmente concedan una lectura, de entre las posibles, para la elucidar un precipuo proyecto arquitectónico. Se trata de la intervención que se inauguró en Sevilla hace algo más de dos años para una de sus plazas más emblemáticas e importantes como tejido conjuntivo de una ciudad que exuda genes de inusitada fijeza, tipos de reconocida presencia, y caracteres –patológicos- cuya anamnesis (interrogar sin explorar) padecen tanto exploradores como interrogados, a la luz de los años de debate político y social acaecidos durante la ejecución del proyecto. El texto de Deleuze (Nietzsche y la filosofía, 1986) es introducido aquí, para recordar salpicadamente, en el avance de mi escrito, una de sus frases iniciales: “Diríase que el sabio ha tomado como modelo el triunfo de las fuerzas reactivas y quiere encadenar a ello el pensamiento”.

El intento que aquí me propongo es el de divisar las líneas proyectuales que han recorrido este proyecto nacido de un concurso internacional de ideas celebrado en 2004 y al que, he de decirlo ya, opté con un equipo de investigación de profesores y estudiantes de la escuela de arquitectura de Sevilla. El concurso se organizó en dos fases, seleccionándose en la primera a 10 propuestas, y encomendando a sus responsables un anteproyecto con defensas públicas ciudadanas mediante seis paneles, contenido mediático y maqueta, sobre el que decidir la ganadora. Como participante en ambas fases, se me encargó este artículo para una revista argentina y que ahora reelaboramos para La Ciudad Viva. La mirada interna ha de someterse al juicio de la externa, la que debe interpretar qué es esta arquitectura y lo que supone para esta ciudad.

Imagen de concurso. 2004

Imagen de concurso. 2004

Comenzaré relatando una breve historia, mero anecdotario, para obtener síntomas, percibir condiciones, vectores, tendencias, cosas con poca imprenta pero con impronta. En un tribunal de proyectos fin de carrera, en el que actué como miembro evaluador, un estudiante optaba a conseguir su título mediante el proyecto de un Palacio Arzobispal. Un edificio administrativo, que se elaboró con unas grafías duras, marcadamente geométricas, abstractas, que presentaba graves inconvenientes en implantación urbana, tipológicos –en tanto que no hacía sino desarrollar un modelo oficinista convencional-, y compositivos, con inadecuación al entorno, asunción de morfologías ideológicas y de retóricas pasadas, etc. Como aportación pregnante, ese modelo obsoleto y carente de articulación de ningún tipo, presentaba una peculiaridad aún más anómala. Los aposentos del arzobispo, generosos en dimensiones, austeros, duros y fríos en acabados (toda una envolvente de hormigones vistos), mostraban la cama partida en dos, unidas al modo de un motel, con dibujado de la cuadrícula de las mantas y embozo abierto de sábana triangular, invitando en ambos lados a introducirse en ella(s). No puedo decir que este defectuoso en general proyecto tuviera la preclaridad de un desvelamiento de lo que acontece en nuestros días, pero al paso del tiempo, pensar sobre esas camas juntas, nunca utilizables del todo, pero fundibles en una provocación inadmisible para unos, y en motivo de denuncia, por otros, me ha resultado esclarecedor. Marcar una divisoria de opuestos no integrables ofrece perspectivas desde las que divisar más allá. Es justamente en el límite donde es posible determinar qué variables intervienen, aunque es importante dejar sentado que no me sitúo en un borde formal, que reconocería la enorme marquesina de madera laminada exhibiendo una escala y morfología desavenida con la trama circundante, sino conceptual. Para ese tipo de reflexión por la forma, puede acudirse a la mayoría de revistas arquitectónicas de todo el mundo que en este momento publican este proyecto.

Y recuerdo la definición que Ernesto N. Rogers daba al formalismo cuando decía que “es cualquier uso de formas no asimiladas: las antiguas, las  contemporáneas, las cultas o las espontáneas” (Casabella, 202). Porque si bien la arquitectura no puede asumirse y generarse tampoco hoy por mor de la forma, no deja de encontrarse forma o, a pesar de que la arquitectura hoy no deba ser fin, sino medio -en la cultura- y, aunque ella no se conciba para significar, pero sea significada, el empleo del término divisoria nos coloca en una obligada actitud no pasiva de confrontación en cada una de esas polaridades. Al modo de una línea perpendicular, en el desarrollo de una partitura musical, cubriendo las cinco líneas, la divisoria indica el final de un compás y el comienzo de otro.

Vista desde la plaza elevada hacia el Norte

Vista desde la plaza elevada hacia el Norte

Si la división en tres de Deleuze tiene en mí el carácter de preclaridad, para luego asociarle el de convencionalidad es precisamente porque redunda en las escisiones que me interesa marcar. El filósofo francés no habla de variables para la acción, sino de fuerzas. Como tales, las acciones que serían propiamente arquitectónicas serían perturbables por tensiones resultantes de esas fuerzas provenientes de muy distinta naturaleza, incluso fuera de las nociones intrínsecas a la arquitectura y allende, exógenas a la propia cultura en una preliminar identificación. La cesura como autonomización de problemas surgidos de polos irreconciliables y no reintegrables en su totalidad es una constante en la evolución de la historia de la arquitectura del siglo XX.

Podríamos citar, entre muchos otros ejemplos representativos, la diatriba a finales de los 50 entre Reyner Banham y el propio Nathan Rogers, quien tildó al crítico británico de “guardián de los frigoríficos”, como respuesta a la dura crítica que hizo en el artículo “Neoliberty. La Retirada  Italiana del Movimiento Moderno”. Conciliar identidades, genealogías –el Neoliberty italiano- con el compromiso con el Movimiento Moderno, implicaba hablar del proyecto doméstico, de la cultura material, de la utopía, y de la semiótica como motores de la acción arquitectónica que desvelara ese momento temporal. El propio Banham habla en su artículo de la cesura en 1907 que imponía una restricción clara a los ojos vueltos al pasado, como logro inequívoco de la centuria pasada, y da sustrato a la hipótesis que quisiera yo defender en estas líneas como algo de lo más relevante para hablar de este proyecto andaluz-berlinés-mundial.

Alzados y secciones del proyecto realizado para la mayor estructura de madera del mundo

Alzados y secciones del proyecto realizado para la mayor estructura de madera del mundo

En los años 90 pasados, la “teoría de campo” impulsó lo que nuestro libro de Deleuze describía como argumento filosófico en Nietzsche. Las fuerzas que componen un campo organizan la forma, pero más que eso, lo que hay entre esas fuerzas. Ese impulso surgió en paralelo a las potencialidades del computador, de manera que lo que se puso en juego fue, de nuevo, una cesura, una divisoria entre la construcción y la forma de producción, el “form-making” en palabras del arquitecto norteamericano Stan Allen. Para él, y en consonancia con el crítico K. Frampton, lo que se presenta es una separación entre la panoplia representada y una ontología de la construcción. Para ambos, esta oposición se presenta marcando una divisoria que no es conceptual, es puramente material. Aunque la potencia de los textos de estos autores, o del mexicano Manuel de Landa, dé unas posibilidades muy abarcativas de este nuevo materialismo, me caben dudas sobre la univisión que como intento de desvelamiento de nuestro presente proveen estas intencionalidades proyectuales. Es decir, son acciones muy elocuentes y verdaderamente poderosas visual y espacialmente, como muestran las imágenes que acompañan a este texto, pero no cubren el espectro completo. No como Deleuze, que con su reparto operacional revela la acción de la ciencia, y de esta arquitectura, que sustituye las relaciones reales de fuerza por una correspondencia abstracta, holística, como una “medida”: estándar, reproducible, estilizable. No deja de ser curioso cómo los medios sevillanos se hicieron eco de la inadmisible copia de su plaza, por la proyectada por los noruegos SnØetta para el King Abdallah Centre for Dialogue cerca de Meca. O cómo el teórico Patrick Schumacher, socio de Zaha Hadid, anunciaba en la 11 Bienal de Venecia de 2008 a través de su manifiesto parametricista, un nuevo estilo, que se oponía frontalmente a lo Moderno: “El parametricismo está listo para convertirse en una corriente dominante. La guerra de estilos ha comenzado”.

Vista desde el paseo-mirador hacia el Oeste.

Vista desde el paseo-mirador hacia el Oeste.

Con este estilo también verbal de batalla, no me parece menos radical que Banham, o tan vehemente como Le Corbusier, donde hoy queriendo ser un arquitecto de combate contra el pasado y en pro del presente, se yerguen los mismos estandartes de antaño. Porque, como he escrito en respuesta al artículo WaffleUrbanism, publicado en Domus, faltaría en el diagnóstico que lo virtual es actual y presente en la misma proporción, y equivalente a la que hemos atribuido a lo real, sujeto y objeto, hombre y máquina, vivo e inerte, donde no son ya polos opuestos. Por demás, si buscamos una rebelión, hecha por el arquitecto insurgente, hoy, a pesar del Harvey que se basa en Ernst Bloch, no busca utopías, cuando utopía ya no es lo que ha significado durante siglos para la Modernidad, un proceso de secularización de expectativas para que los dioses se establecieran en la tierra por medios racionales (léase técnicos) y –ya nunca más- trascendentes. El arquitecto es insurrecto cuando ya no confía su acción a la utopía que acrecienta el humanismo, cuya máxima es: el hombre es un hombre para el hombre (homo homini homo). Y ello es difícilmente alcanzable desde este fragmento del diagnóstico por anamnesis de la arquitectura actual que es este tipo morfológico para la Plaza de la Encarnación.

El equipo con el competí propuso precisamente indagar en el campo de fuerzas, en sus interconexiones, que desjerarquizaba las variables, deconstruía las categorías heredadas hegelianas e introducía el concepto de “soporte de intermediación”. Con ello, conjurábamos eso que apuntaba Deleuze y que incluso van Berkel, quien maneja bien argumentalmente la parametrización, denuncia, el que no hay teoría sino a posteriori, algo que encadena lo reactivo, no el conjunto de fuerzas de distinta entidad, al pensamiento. Es un empeño colectivo que se deposita en movimientos de síntesis con carácter regresivo y progresivo, y no de análisis, como en lo moderno. Al decir de Giorgio Agamben, consistiría en una comunidad donde todo el mundo puede entrar. Retira de este hacer lo homogéneo por lo común y por encima, admite lo singular. Y si alguien la formula, la pregunta por la forma se encuentra en el procedimiento, en el propio soporte que intermedia entre las cosas del mundo. El cambio de compás, por la divisoria que nos permite focalizar en la escisión, desde la que divisar mejor, tendría un correlato si la materia fuera lo integrador, y no la condición integrada, como por ejemplo han apostado Jason Payne en respuesta a este tipo de dudas planteadas por Sandfor Kwinter (From Control to design, Parametric/Algorithmic Architecture, 2008).

Vista desde el paseo-mirador hacia el Sur

Vista desde el paseo-mirador hacia el Sur

Posiblemente, lo más importante en este momento sea la reflexión en estos términos, y no tanto en acento en el resultado, y eso sí lo ha permitido sacar este proyecto a la luz. Para aquellos que sigan el dictum de Eugeni D’ors, “los experimentos se hacen en casa, y con gaseosa”, habría que recordarles que estamos envueltos y somos participantes activos en un inmenso experimento global, como dice Latour, y de ello no tenemos conciencia, dentro de un marco de incertidumbre que no admite más que epígonos de figuración fantasmática, autoextinguidos por la presión de la sociedad del espectáculo y su banalización.

Tal vez la inocencia/maldad de las camas de mi estudiante aporten metafóricamente los cortacircuitos necesarios como para culminar de una vez -manejando todos los vectores implicados-, lo que empezamos, como Dios manda.

 

Posdata. Cronología sintética para un proyecto singular.

Está situada en la encrucijada de las líneas que casi exactamente unen los puntos cardinales sobre la trama de la almendra histórica de la ciudad de Sevilla. La estructura urbana ha condicionado históricamente una división norte (más popular) con el sur (más monumental, turística, terciarizada). El tejido urbano queda concentrado en el interior de una red de calles capilares con múltiples esponjamientos por su sistema de plazas y plazuelas. En 1810 se decide derribar el convento agustino que le da el nombre que aún tiene este espacio.

Corredores transversales y sistema de espacios públicos a ellos conectados, del centro histórico de Sevilla. En el centro, la Plaza de la Encarnación.

Corredores transversales y sistema de espacios públicos a ellos conectados, del centro histórico de Sevilla. En el centro, la Plaza de la Encarnación.

Se construye en su lugar un mercado para 430 puestos de mercado. En la década de los 50 del Siglo XX, se demuele un tercio de su superficie para dar paso al ensanche viario este-oeste, que finalmente queda sin concluir en ambos extremos, como se puede ver en la ortofoto. En 1973, el mercado, ruinoso y con sólo una treintena de vendedores, es finalmente demolido, ubicando uno provisional en un solar aledaño. El arquitecto Guillermo Vázquez realiza un proyecto basado en el mercado original, que no prospera y los gobiernos entrantes  acaban con las intenciones de los salientes.

Derribo del mercado de la Encarnación. 1973.

Derribo del mercado de la Encarnación. 1973.

Después de varios intentos de reactivar este espacio, se redactó proyecto por parte del arquitecto José Antonio Carbajal y se comenzó a construir, pero la inferencia del proyecto en los restos arqueológicos del subsuelo, paralizó su culminación, además de otras causas políticas.

Proyecto de mercado. J.A. Carbajal.

Proyecto de mercado. J.A. Carbajal.

En 2004 se inicia un procedimiento concursal  internacional con  intervención de jurado, compuesto por: Carmen Imbernón Arquitecta. Secretaria General de Europan España, designada por la Consejería de Obras Públicas y Transportes; por la Consejera de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía,  Román Fernández-Baca, Arquitecto y Director del Instituto Andaluz Del Patrimonio Histórico, los designados por la gerencia de urbanismo son: del estudio HERZOG&DeMeuron, Christine Binswanger, del estudio Toyo Ito Associated-Spain, el arquitecto español José María Torres Nadal, por el Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla la oficina Foreign Office Architects en la persona de Nerea Calvillo, las asociaciones vecinales eligieron a Víctor Pérez Escolano, Arquitecto y Catedrático de la Arquitectura de la ETSA de Sevilla. Por su parte, por la Cámara de Comercio, Manuel Álvarez Pérez Presidente de la Asociación de Arquitectos Empresarios de Sevilla, actuando como secretario, sin voto, el arquitecto Pedro García del Barrio.

Estado del solar en 2004. 17200 m2 de estudio. Muros pantalla perimetrales, realizados para el  abandonado proyecto de Carbajal.

Estado del solar en 2004. 17200 m2 de estudio. Muros pantalla perimetrales, realizados para el abandonado proyecto de Carbajal.

La primera fase del concurso selecciona 10 planteamientos muy diferentes entre sí, que finalmente, ya en la segunda fase, 6 meses después, concluye con la designación de los arquitectos dirigidos por Jürgen Mayer H.,  con estudio en Berlín y firma la obra final con Andre Santer y Marta Ramírez Iglesias.

Estado del solar durante más de 30 años

Estado del solar durante más de 30 años

Se decide que la resolución dada a los yacimientos arqueológicos, a la implantación y funcionalidad del mercado y al hito urbano de la marquesina evocadora de los altísimos ficus de una plaza adyacente, es la más adecuada a los intereses de todas las partes representadas.

Zona de museo “Antiquarium”. Pueden verse la presencia de los arranques de las torres que sostienen la marquesina, entre las estructuras arqueológicas.

Zona de museo “Antiquarium”. Pueden verse la presencia de los arranques de las torres que sostienen la marquesina, entre las estructuras arqueológicas.

Mayer, que en 2003 había recibido mención especial al arquitecto emergente en los premios Mies van der Rohe, ha sido distinguido con el primer premio de los Holcim Awards Europe 2005 por este proyecto para la ciudad de Sevilla, y una maqueta 1:200 del proyecto se conserva en los fondos de arquitectura del siglo XXI del MoMa de Nueva York. Su autor auguró tras conocer el fallo del concurso que Sevilla acababa de entrar en los mapas de la arquitectura contemporánea.

Entre los comentarios emitidos por el Jurado del premio Holcim, puede encontrarse la frase: “El proyecto presenta una catálisis económica creíble para el mercado local, que es simultáneamente sensible al contexto”. El coste del proyecto, que se defendió en las exposiciones públicas a la ciudadanía y puede confirmarse en las hemerotecas de los periódicos locales, se estimó entre 15 y 25 millones de euros. Esas mismas fuentes especulan con que el coste final ha rondado los 140 millones de euros. La empresa constructora, que además gestionará la amortización de los servicios ofrecidos por este lugar público, prevé invertir la curva de pérdidas a partir de cuarenta años de explotación. Los más de 4.800 m2 de la zona arqueológica musealizada por el arquitecto Felipe Palomino y por el arqueólogo Fernando Amores, cuentan con restos altoimperiales romanos del Siglo II dc. La época Almohade, siglo XII, dejó restos murarios, y evidencias de abandono entre la altorromana y esta musulmana. Destacan  los mosaicos de la llamada Casa Romana, la Casa de la Ninfa y la Casa de Baco, y gran un mural de tres metros en el Patio del Océano.

Cuenta además con la Casa de la Columna, que contiene el mosaico de la medusa, la Casa de las Basas, la Casa del Sigma, la Casa de la Noria y el Hospitium de los Delfines. También merece mención una casa islámica almohade de la época andalusí (siglos XII-XIII).

 

Estado de la obra en noviembre 2010

Estado de la obra en noviembre 2010

 

La ingeniería Ove Arup ha participado desde la fase de concurso en este proyecto. En los 7 años de trabajos de construcción, los problemas a resolver por imprevisiones de pesos globales y las capacidades portantes de los elementos construidos bajo supuestos que luego fueron desestimados, han provocado duros debates políticos y ciudadanos, agravados por demoras y sobrecostes. Los durísimos ataques que ha recibido durante este tiempo el equipo alemán desde la empresa constructora, la prensa, las redes sociales, los mismos políticos que un día lo aplaudieron, un sector de la ciudadanía, su misma consultoría estructural, etc., han sido una cantinela constante que ha marcado la reacción de asunción social de este espacio. La controversia por la aplicación de sellantes químicos para las altísimas temperaturas estivales a soportar por las uniones entre las maderas laminadas encoladas traídas de Alemania, que han tenido que ser desarrollados ex profeso para este proyecto fue el último capítulo de críticas antes de la inauguración oficial en abril de 2011. Después de esa apertura, la Gerencia Municipal de Urbanismo ha iniciado los trámites para plantear una reclamación administrativa al arquitecto alemán por los daños y perjuicios ocasionados a la Administración por la desviación presupuestaria que sufrió la construcción debido a “errores de cálculo del proyecto”.

Carlos Tapia. Arquitecto e investigador del grupo OUT_Arquías.

Profesor de la Escuela de Arquitectura de Sevilla. Departamento de Historia, Teoría y Composición Arquitectónicas.

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2 comentarios a “Divisorias arquitectónicas. Revisitar la Plaza de la Encarnación en Sevilla, España, dos años después”

  1. Al dice:

    Con todos mis respetos, este tipo de textos en los que hace falta leer tres veces una frase para entenderla da buena muestra del estado de la arquitectura. Textos recargados de cultismos sin sentido que no aportan nada y que complejizan las frases hasta hacerlas inentendibles.

    Así después la gente se queja tanto de los arquitectos y tenemos esa fama de snobs con toda la razón.

  2. Dan dice:

    Metropol Parasol, el edifico más asqueroso y odiado de Sevilla, pretexto además de unos sobrecostos y corrupción política propios de la era del pelotazo arquitectónico en la España de hace unos años.

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