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Las revistas de arquitectura y la ciudad contemporánea (I)

por Alejandro Valdivieso — Miércoles, 11 de septiembre de 2013

Portada del número 21 de la revista ARQUITECTURAS BIS. Marzo de 1978

1960-1980: la construcción de la ciudad contemporánea a través de las revistas especializadas

El arquitecto e historiador Anthony Vidler viene a afirmar en su reciente libro Histories of the immediate present. Inventing architectural modernism (2008)[1] la separación entre el ejercicio de la crítica en relación con la historia y el proyecto arquitectónico a lo largo de la segunda mitad del siglo pasado: el posmodernismo de los debates intelectuales convergía con aquel que se detectaba en la práctica arquitectónica; la teoría surgió casi como una disciplina aparte y, junto con la historia más responsable, se fue separando cada vez más del proyecto. Durante los años 70, la convergencia entre los acalorados debates posmodernos procedentes del entorno académico y aquel directamente relacionado con la práctica arquitectónica hizo que, de una parte, la teoría siguiera su propio camino como una disciplina independiente alejada cada vez más del proyecto y que, de otra, las nuevas posiciones críticas recuperaran la historia como material de proyecto.

La revista Arquitecturas Bis: información gráfica de actualidad, editada en Barcelona entre los años 1974 y 1985[2], supo detectar de manera singular esa separación entre el ejercicio de la crítica y el proyecto arquitectónico actuando como un nuevo vehículo de transmisión y debate para la cultura arquitectónica; mediante una cuidada selección de textos por un lado —muchos de ellos traducidos ad hoc procedentes de otras publicaciones internacionales[3] y escritos por autores variados, así como por otro a través de la publicación de obras y proyectos —donde destaca su labor como recuperadora de arquitecturas obviadas por la historia oficial—[4]. La abierta actitud de la revista hacía los heterogéneos discursos del momento y la firme consideración —que de su aparentemente inexistente línea editorial puede traducirse— del ejercicio de la arquitectura como acontecimiento cultural —un hecho de cultura consciente y deliberado—, hace de ella un importante elemento transformador que participa activamente de aquel tiempo, un importante vehículo transmisor de una nueva crítica, un foco de difusión y discusión de la cultura arquitectónica más allá de España.

Coincidiendo con el auge y asentamiento de la sociedad de la información (finales de los años 60 y década de los 70), las revistas de arquitectura jugarán un importante papel como catalizadores del pensamiento arquitectónico. Centrado en ese momento el debate  en el fin de las teorías funcionalistas (la función y la primacía del programa y los objetos sociales sobre el desarrollo del proyecto arquitectónico, la función en el proyecto como representación del contexto…), y en la recuperación y reconsideración de la materia histórica como elemento de proyecto, el objeto de estudio se centra en la ciudad y en su reconstrucción debido sobre todo a las consecuencias sufridas por éstas tras la 2ª Guerra Mundial (el binomio ciudad histórica versus ciudad nueva, el estudio de la ciudad consolidada frente a los nuevos barrios y desarrollos urbanos,  los nuevos modelos de alojamiento, el rápido crecimiento de los núcleos urbanos, etcétera).

Una serie de denominadores comunes caracterizará una valiosa colección de publicaciones durante la segunda mitad del siglo pasado: la aparición de las nuevas tecnologías y nuevas técnicas de edición e impresión; los nuevos formatos justificados en base a los nuevos modelos económicos; la irrupción de la publicidad y su efecto contracultural; las transformaciones sociales y tecnológicas —más allá del paradigma tecnológico— (y que suponen convertir las revistas en elementos catalizadores de dichas transformaciones en relación a la arquitectura); la crisis en la formación del arquitecto situando la obsoletos procedimientos pedagógicos confrontadas a las nuevas metodologías en las escuelas; el activismo político posterior a la 2ª Guerra Mundial, que tiene en muchos casos la universidad y las escuelas de arquitectura como escenarios; los nuevos idearios de liberación (personal, individual, doméstica, colectiva, social…); la irrupción de la imagen al mismo nivel que el texto, la revolución sexual y su nuevo protagonismo en la vida pública y el renacimiento de la teorías e historias de la arquitectura más allá del avant-garde.[5]

En este sentido, el espacio de edición de las propias revistas se convierte en el espacio de acción donde poder discutir y proyectar la ciudad presente. La revista Arquitecturas Bis es uno de los más destacados ejemplos no solo en España —si acaso el de mayor repercusión— en el que una revista se convierte en foro de discusión y trabajo, en la narración coherente y colectiva —dando cabida a nuevos condicionantes sociales, políticos, económicos, culturales, etcétera— de toda una transformación urbana, como ocurre con la regeneración urbana de Barcelona, colmatada con la celebración de los Juegos Olímpicos en el verano de 1992[6]. Precisamente también en Barcelona, y no por casualidad, se publicarán también otras revistas enfocadas al estudio y la transformación de la ciudad (por ejemplo CAU —Construcción Arquitectura Urbanismo—[7], 2C Construcción de la Ciudad[8] o Carrer de la Ciutat[9]).

Sin lugar a dudas, a la historia de la arquitectura, y quizá ahora más que nunca puesto que decididamente flaquea su presencia, le corresponde repasar e investigar el papel que han desempeñado las revistas especializadas no solo en el desarrollo, difusión y cuestionamiento de la modernidad arquitectónica, sino también específicamente en relación a la construcción y desarrollo de la ciudad contemporánea. En este sentido, las revistas trasladan su papel de meros elementos descriptores de una realidad que se torna cada día más confusa, a convertirse en espacios donde dicha realidad se discute con el fin de poder ser transformada —la transformación democrática de la ciudad—. Son además el vehículo a través del cual se generará una nueva consideración de la ciudad como espacio colectivo de acción. Si además podemos afirmar, desde la perspectiva que nos otorga el paso del tiempo —casi medio siglo desde la edición por ejemplo de Arquitecturas Bis en Barcelona—, que la arquitectura hoy en día acaba de construirse en los medios —arquitectura como información—, este planteamiento de estudio se torna más y más necesario. Por ejemplo y en relación a España y sus ciudades, cabría preguntarse la manera en la que esto afecto a la construcción de una nueva cultura arquitectónica en nuestro país a través de dichos medios y el cómo esto se ha visto reflejado en la construcción de nuestras ciudades en los últimos años.

Arquite21turas Bis (marzo de 1978): La ciudad, Mario Ridolfi en Terni y los recuerdos (modernos) de la Sarraz

El número 21 de la revista Arquitecturas Bis: información gráfica de actualidad[10] [11], se publica en Barcelona en marzo de 1978. Este número precede inmediatamente a una de las ediciones más referenciadas y citadas de la revista, uno de sus primeros monográficos after modern[12]. La portada —habría que dedicar un apartado exclusivo no solo al diseño gráfico de la revista sino a sus portadas[13]— incluye junto con el nombre (con la característica incrustación de los números ordinales de cada número en el las letras del logotipo) que modifica su posición número a número, una gran foto del Castillo de La Sarraz en Francia y en letra helvética el título del texto que abrirá el número: Recuerdos de La Sarraz por Alberto Sartoris, arqto.

Contraportada e índice del número 21 de la revista ARQUITECTURAS BIS. Marzo de 1978.

Se trata de un número relativamente corto en cuanto a cantidad y diversidad de contenidos, si bien se tratan varios temas con profundidad que hacen de él finalmente una edición bastante extensa. El primero de ellos, aquel que se destaca de manera exclusiva en la portada como hemos citado anteriormente, viene a “celebrar” el cincuentenario del primer congreso del C.I.A.M. celebrado en el Castillo de La Sarraz en 1928, con la publicación de dos artículos de gran valor: de una parte la reproducción de una crónica escrita en 1973 por Alberto Sartoris, donde el arquitecto italiano esboza sus recuerdos y vivencias de aquel primer encuentro del fue testigo. De otra parte, se publica traducido un extenso artículo del arquitecto suizo Jacques Gubler que no es sino un capítulo completo perteneciente al libro Nationalisme et internationalisme dans l´architecture modérne de la Suisse, que tal y como reza la introducción que hace el Consejo de Redacción de la revista constituye el estudio mejor informado sobre la arquitectura suiza, tradicionalmente poco referenciada, pero que se presenta ahora como uno de los conjuntos más empeñados en los inicios del Movimiento Moderno.

El otro gran bloque de la revista viene a compensar la crónica histórico-crítica de Sartoris y el ensayo historiográfico de Gubler con la deliberada publicación de una destacada obra de Mario Ridolfi acompañada de un texto del arquitecto Francesco Prosperetti. Esta forma de presentar los números (con excepciones de valor, como el ya citado número 22, dónde únicamente se publican textos), mediante una estudiada lista de contenidos donde texto y proyecto convergen en un todo, resulta común en la gran parte de los números de la revista. La literatura arquitectónica a partir de los años 60 ofrece numerosos ejemplos de esta nueva consideración del concepto de tiempo en arquitectura, que se opone al más tradicional de un desarrollo lineal. Se dejan de lado los estudios históricos y los monográficos[14]: la gran mayoría de los contenidos publicados en Arquitecturas Bis desde su primer número editado en mayo de 1974, así como la forma de transmitirlos, ejemplifican de manera rotunda la crisis disciplinar del momento, detectando la manifiesta separación entre la crítica y el proyecto sirviendo para ello de vehículo para un nueva crítica operativa que ponía en relación el discurso teórico con las nuevas (y renovadas) estrategias proyectuales y la manera en que estas pasan a formar parte de nuevas reflexiones críticas haciendo converger en un todo la labor del arquitecto, sintomáticamente convertido en los que se llamó el arquitecto crítico[15].

No resulta casual que por un lado la revista comience publicando una crónica del primer encuentro del CIAM —del 25 al 29 de junio de 1928—, que tomó el nombre de Congreso Preparatorio Internacional de Arquitectura Moderna y que dio como resultado la elaboración del llamado Manifiesto de la Arquitectura Moderna firmado por 24 delegados arquitectos entre los que se encontraban por ejemplo Le Corbusier, Berlage, Meyer, García Mercadal y De Zavala (en representación de España) y el propio Sartoris.

30 años más tarde, a finales de los años 50, todavía con las graves consecuencias de la 2ª Guerra Mundial bien marcadas en las ciudades italianas, Mario Ridolfi redactará, sobre la base de un Plan Parcial previamente elaborado dos años antes por otros arquitectos, el Plan General de Ordenación Urbana de Terni. El objeto principal del trabajo se centrará en dar a la ciudad una imagen que sepa recomponer su estructura, gravemente comprometida, no solo por la guerra, sino por anteriores intervenciones llevadas a cabo en los años 40[16]… Se tratará de un proyecto minucioso donde Ridolfi se ocupará tanto de la redacción del Plan como del proyecto de construcción de varios edificios de vivienda, una intervención urbana que destacó sobremanera principalmente debido a su condición autónoma respecto de las quimeras modernas de los años 60 y de la escritura de su historia oficial.

 

Página 21 del número 21 de la revista ARQUITECTURAS BIS. Marzo de 1978.

 

Página 22 del número 21 de la revista ARQUITECTURAS BIS. Marzo de 1978.

Sin embargo, ¿qué relación puede entonces guardar la primera reunión del C.I.A.M. —bien narrada en este número por un testigo de primera mano cómo Alberto Sartoris aunque conservando aún cierto cariz dogmático— con una intervención relativamente parcial de un arquitecto aparentemente obviado por la historia oficial…?  ¿Qué relación guardan las palabras de los miembros de aquel primer C.I.A.M y sus declaraciones de intenciones, promesas presentes y futuras, con una controvertida pero tangible realización urbana? El ejercicio de publicar ciertos proyectos y obras así como de volver a editar ciertos textos poniéndolos al mismo nivel de importancia, será una constante en la producción editorial de Arquitecturas Bis, que no hace sino reafirmar la importancia de su labor como parte fundamental no ya solo de la construcción de una nueva cultura arquitectónica en España sino como miembro activo en los debates disciplinares de aquel tiempo. En este número en cuestión, el ejercicio consiste en remontarse a la fundación del C.I.A.M. para poder entender así los orígenes del Congreso y las sucesivas reuniones que darán lugar a importantes manifiestos, como es el caso de la Carta de Atenas, redactada en el IV Congreso a bordo del barco Patris III en la ruta Marsella-Atenas-Marsella en 1933, donde se recogen los más importantes postulados del urbanismo del Movimiento Moderno. Se tratará por lo tanto de poner en cuestión los valores que han acompañado la construcción de gran parte de las ciudades hasta el momento mediante un ejercicio propositivo de revisión y análisis crítico de nuevas realizaciones. La obra de Ridolfi en Terni cuestiona los principios funcionalistas de la ciudad moderna propios de la primera era de la máquina y postulados desde aquel primer Congreso, así como las reinterpretaciones y lenguajes racionalistas surgidos desde entonces, asumiendo como primer enunciado de trabajo, el urbanismo en las ciudades como un ejercicio científico, social y técnico…

Hoy los urbanistas son científicos, sociólogos, técnicos, … Y es justo que sea así: pero ocurre que es más fácil convertirse en sociólogo que en artista, con estas palabras de Mario Ridolfi (pronunciadas anteriormente en una entrevista publicada en la revista Controspazio en 1974), comienza el artículo que el arquitecto italiano Francesco Prosperetti escribe a propósito de las intervenciones que Mario Ridolfi había llevado a finales de los años 50 alrededor del eje del Corso del Popolo en Terni. La constante búsqueda que denota el trabajo de Ridolfi destaca sobremanera por el contraste con la cultura arquitectónica contemporánea, tan desenvuelta y pretenciosa ideológicamente como falsamente especializada[17].

 

Casa Briganti de Mario Ridolfi en Terni vista dese el Corso Vecchio. Página 20 del número 21 de la revista ARQUITECTURAS BIS. Marzo de 1978.

El trabajo de Ridolfi, tanto a una escala urbana —una superposición de una ciudad sobre la ciudad—, mediante una reconstrucción morfológica a lo largo del Corso del Popolo —el eje que estructura la ciudad histórica de Terni— como a una escala tipológica —será el encargado también de proyectar y construir varios nuevos edificios de viviendas y usos terciarios—, se centra en recuperar por un lado la imagen de la ciudad recomponiendo su estructura y en contribuir a la creación de nuevas viviendas y equipamientos en la ciudad —escasos en aquel tiempo—. Las obras de Ridolfi durante este periodo de posguerra, advirtiendo la necesaria superación de esa primera arquitectura racional italiana que el mismo había promulgado —en parte también por la ambigua relación del racionalismo italiano con los otrora regímenes políticos fascistas—, han de enmarcarse en la búsqueda de nuevos lenguajes y nuevos contenidos de una nueva arquitectura al servicio, esta vez, de un nuevo estado democrático. La adopción de cifras lingüísticas propias de una tradición popular tenía también el significado preciso de búsqueda de verdad, de denuncia inequívoca de una situación de escasez de recursos. En esta situación, recurrir a cifras lingüísticas `modernas´ (residuo del lenguaje racionalista) hubiera parecido incluso ofensivo, por mixtificador de una realidad que de moderna no tenía nada, empezando por los modos de producción y consumo[18].

 

Superposición de los planes para la zona del Corso del Popolo: en negro la alineaciones previstas por el plan anterior de 1936 y en doble línea el plan de Ridolfi. A puntos las demoliciones previstas sobre el tejido preexistente. Página 23 del número 21 de la revista ARQUITECTURAS BIS. Marzo de 1978.

Los proyectos de Terni, a todos sus niveles, quedan enmarcados en el neo-realismo italiano, caracterizado por el abandono del tradicional corte historicista de la cultura italiana por un lado, y en asumir una marcada situación de subdesarrollo tecnológico por otro, lo que influyó de manera deliberada en los nuevos lenguajes de su arquitectura, distanciada de los nuevos caminos del Estilo Internacional. El trabajo de Ridolfi en Terni obedece a estos condicionantes y a las propias maneras del autor, pudiendo entender su arquitectura como una  práctica artesanal más en relación a una política de construcción pública de la ciudad[19]. Anular la morfología como categoría de lectura y de juicio, actuar con elementos físicamente diferenciados dentro de un tejido anteriormente compacto, ligar todas las intervenciones en una sólida estructura visual: tales son los instrumentos específicos usados por Ridolfi para asegurar la recuperación de significado a la imagen urbana, conseguida por medio de la búsqueda de una `forma´ del espacio fuertemente simbólica y alusiva[20].

Casa alta de las Casas Franconi en Terni de Mario Ridolfi. Página 25 del número 21 de la revista ARQUITECTURAS BIS. Marzo de 1978.

La actitud global que Ridolfi ha sabido expresar respecto a la ciudad y a los elementos de su construcción[21] queda fuertemente reflejada en el proyecto de Terni, donde se destacan tres condicionantes que definen la intervención: en primer lugar, la renuncia a la construcción de un frente de fachada alineado en el eje de Corso del Popolo omitiendo las preexistencias y sus condiciones morfológicas —el estudio detallado de los volúmenes del Corso y el control de los elementos de la ciudad en base a su Normativa así lo atestigua, así como la renuncia a la construcción de una perspectiva simbólica moderna en favor de una dimensión objetiva de escorzos y alineaciones varias—; en segundo lugar, la dependencia que el plan tiene de las distintas tipologías empleadas —en el plan, así como en los edificios proyectados, se configura pues un standard urbanístico preciso, dependiente de las tipologías usadas, que no se agota, por eso mismo, en un dictado estrictamente cuantitativo, sino que define la calidad del espacio urbano a partir de los tipos y de las relaciones que los ligan[22]—; en tercer lugar, al igual que el trabajo a nivel morfológico se debe al uso preciso de una serie de elementos determinados, ocurre lo mismo con la arquitectura de los edificios construidos —por ejemplo las Casas Franconi— que ejemplifican las posibilidades formales de las prescripciones del plan[23] (las galerías, los elementos porticados y los pasajes en planta baja, la calle interior, etcétera). Por último, el empleo de unos sistemas constructivos relativamente contemporáneos (estructuras de entramado) marcan la composición de los edificios pero en continuidad con las técnicas de construcción preexistentes —la relación entre materiales y tecnologías—: el trámite con la historia de la ciudad se resuelve como continuidad con las técnicas de construcción; a la mímesis de la tradición se contrapone el uso de elementos de la composición[24].

Pasaje interior. Casas Franconi en Terni de Mario Ridolfi. Página 25 del número 21 de la revista ARQUITECTURAS BIS. Marzo de 1978.


[1] Vidler, A. (2008). Histories of the immediate present. Inventing architectural modernism. Cambridge (MASS.): The MIT Press.

Edición en castellano (2011): Historias del presente Inmediato. La invención del Movimiento Moderno arquitectónico. Barcelona: Gustavo Gili. Traducción de Moisés Puente.

[2] NOTA 1: Arquitecturas Bis edita un total de 52 números entre mayo de 1974 y diciembre de 1985. La revista dispuso de una eficaz estructura interna que participó activamente en la producción de sus números, generando alrededor de 500 artículos —aproximadamente el 30% de su contenidos (desde notas de actualidad, textos críticos, comentarios de texto, etcétera) —. Bajo la dirección y edición de Rosa Regás, el Consejo de Redacción de la revista estaba formado mayoritariamente por arquitectos —Oriol Bohigas, Federico Correa, Manuel de Solà-Morales, Rafael Moneo, Lluís Domènech, Helio Piñón, y Luis Peña Ganchegui (este último a partir del número doble 17-18 editado en julio y septiembre de 1977) — además del filósofo Tomás Llorens y el diseñador gráfico Enric Satué. A partir de 1977 se incorpora como Secretario de Redacción el arquitecto Fernando Villavecchia.

[3] NOTA 2: Sirva de ejemplo el número 22 de la revista —acaso el más conocido—, editado en mayo de 1978, donde se traducen y publican de manera deliberada varios de los editoriales de la revista neoyorquina OppositionsNeo-Functionalism de Mario Gandelsonas del número 5 (verano de 1976) o Post-Functionalism de Peter Eisenman del número 6 (septiembre de 1976) —. La revista Oppositions es editada en Nueva York entre 1973 y 1984 por The Institute for Architecture and Urban Studies. Véase Hays, K.M (1998). Oppositions Reader: Selected Readings from A Journal for Ideas and Criticism in Architecture 1973-1984. Nueva York: Princeton Architectural Press.

[4] NOTA 3: Véanse los índices completos publicados en el número 52 de la revista.

[5] NOTA 4: A tal efecto y como marco general para estudiar las revistas editadas entre los años 60 y 80 desde el punto de vista de los media y su labor propagandística véase: Colomina, B; Buckley, C. and Grau, U. (Eds.) (2010). Clip/Stamp/Fold; the radical architecture of little magazines, 196X to 197X. M+M Books, Media and Modernity Program, Princeton University. Barcelona: Actar.

El libro recoge la investigación llevada a cabo por el programa de doctorado Media & Modernity de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Princeton (E. Unidos).

[6] NOTA 5: La tesis doctoral Arquitecturas Bis (1974-195): From Publication to Public Action escrita por el arquitecto Joaquim Moreno en la Universidad de Princeton sostiene la idea de la directa relación entre el papel jugado por la revista Arquitecturas Bis en la renovación urbana de la Barcelona de los años 80 y primeros 90. Véase: Moreno, J. (2011). Arquitecturas Bis (1974-195): From Publication to Public Action. New Jersey: The School of Architecture. Princeton University.

[7] NOTA 6: la revista CAU —Construcción Arquitetcura Urbanismo— publica 82 números entre 1970 y 1982. Editada por el Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Cataluña y Baleares. Véase http://dialnet.unirioja.es/servlet/revista?codigo=8891

[8] NOTA 7: la revista 2C Construcción de la Ciudad publica 22 números entre 1972 y 1985. Editada y dirigida por Salvador Tarragó y Carlos Martí Arís  Véase: http://upcommons.upc.edu/revistes/handle/2099/4803

[9] NOTA 8: la revista Carrer de la Ciutat publica 12 números entre 1977 y 1980. Editada y dirigida por Beatriz Colomina. Véase:  http://upcommons.upc.edu/revistes/handle/2099/199

[10] Regás, R. (Ed.) y AA.VV. Arquite21turas Bis: información gráfica de actualidad. Arquitecturas Bis número 21, marzo de 1978. Barcelona: La Gaya Ciencia.

[11] NOTA 9: pueden consultarse los números completos en la reedición digital: Regás, Rosa (ed.) y AA.VV. Arquitecturas Bis: información gráfica de actualidad. (2004). 1 disco (CD_ROM). Barcelona: Faximil.

[12] Regás, R. (Ed.) y AA.VV. Arquite22turas Bis: información gráfica de actualidad. Arquitecturas Bis número 22, mayo de 1978. Barcelona: La Gaya Ciencia.

[13] NOTA 10: véase: Satue, E. (1985). Un formato: el diseño de Arquitecturas Bis. Arquitecturas Bis, número 52 (diciembre de 1985). Páginas 2-3. Barcelona: Ediciones Bausán.

[14] Muñoz, M. T. (1982). La desintegración estilística de la arquitectura contemporánea. Madrid: ETSAM, Universidad Politécnica de Madrid. Capítulo 1 (Parte III): La lucha contra la arquitectura moderna y el arquitecto crítico.

[15] Ibíd.

[16] Prosperetti, F. (1978). La apertura del Corso del Popolo en Terni: un “sventramento” de Mario Ridolfi. Arquitecturas Bis, número 21 (marzo de 1978). Página 22. Barcelona: La Gaya Ciencia.

[17] Nicolini, R. (1974). Ridolfi difeso contro i suoi ammiratori en “Contraspazio”. Noviembre de 1974. Página 3.

[18] D´Ali, G. Esame di tipologie nell´edilizia sovvenzionata italiana del dopoguerra en Problema didattici de un curso di progettazione. Facultad de Arquitectura de Milán. Profesor I. Albini. Página 190.  —Citado en Prosperetti, F. (1978) La apertura del Corso del Popolo en Terni: un “sventramento” de Mario Ridolfi. Arquitecturas Bis, número 21 (marzo de 1978). Página 21. Barcelona: La Gaya Ciencia—.

[19] NOTA 11: véase TAFURI, M. (1975). L´abaque compliqué du retard tecnologique chez Ridolfi. L´Architecture d´aujourd´hui. Número septiembre-octubre 1975. Página 19.

[20] Prosperetti, F. (1978) La apertura del Corso del Popolo en Terni: un “sventramento” de Mario Ridolfi. Arquitecturas Bis, número 21 (marzo de 1978). Página 22. Barcelona: La Gaya Ciencia.

[21] Ibíd.

[22] Ibíd. Página 24.

[23] Ibíd.

[24] Ibíd. Página 22.

Alejandro Valdivieso. Madrid, septiembre de 2013

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3 comentarios a “Las revistas de arquitectura y la ciudad contemporánea (I)”

  1. S. DE MOLINA dice:

    Hola Alejandro,

    Aunque es habitual comenzar cualquiera de estos comentarios con un enhorabuena, creo que en el caso de tu escrito es más que merecido.
    Me ha interesado mucho no sólo la referencia y el análisis sobre Arquitecturas-Bis, sino especialmente el entendimiento de la revista de arquitectura como un hecho de cultura.
    La pregunta latente sobre lo que son hoy en día las publicaciones a raiz de reflexionar lo que fueron todas aquellas, creo que es pertiente.
    Enhorabuena de verdad y un saludo

  2. Alejandro Valdivieso dice:

    Hola Santiago,
    En primer lugar, agradecerte mucho el comentario, me hace mucha ilusión que venga precisamente de ti.
    Ocurre con muchas de las publicaciones que menciono en el texto y con otras muchas, pero en el caso de Arquitecturas Bis, uno no deja de sorprenderse página a página.
    En la búsqueda constante que supone el rastrear a través de estas revistas uno se da cuenta cada dia más no solo de su importancia, sino de la importancia de las herramientas de las que se servian, como el texto…
    Creo que es preciso reivindicar hoy, donde todo ocurre tan deprisa, el papel del texto como construcción… del texto a la acción… Y en este sentido pensar de qué manera estos medios han participado de alguna manera en la construcción de nuestras ciudades.
    Seguimos…
    Un abrazo

  3. Cristobal - deposgrado dice:

    Gracias por la informacion. Publicaremos un articulo sobre esta pagina.

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