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Nuevos paradigmas en educación, ciudad y arquitectura

por Santiago de Molina — Martes, 17 de septiembre de 2013

 

La arquitectura ha dado un vuelco en sus objetivos en esta última década y lo ha hecho de un modo irreversible. El panorama del siglo XXI ha cambiado muchas de las cuestiones que creíamos asentadas en el siglo pasado.

La figura del arquitecto, lo que éste ha sido capaz de construir, el modo en que se ha producido su enseñanza y como los ciudadanos han revolucionado lo que para ellos era su derecho a decidir sobre su habitat y su uso, parece un camino sin retorno en las relaciones de la arquitectura y la ciudad.

En esta década podemos ver ya cómo el oficio del arquitecto ha pasado en Occidente a ser, no tanto el de alguien cuyo trabajo está orientado a la consecución de su propia gloria, como a entenderse, con suerte, como un trabajador más, gracias a su condición de técnico y no tanto a la de productor de formas novedosas. Aun a pesar de que el arquitecto mediático sigue acaparando atención por parte de las grandes corporaciones mundiales como estrategia puramente comercial, su éxito fundado en la técnica informática capaz de trasladar formas espectaculares a la realidad construida, se ha popularizado de tal modo que cualquier estudiante medianamente diestro, con el ordenador de su casa puede producir, por sí mismo, idéntica exhuberancia.

El arquitecto como personaje de relevancia pública aparece en el Renacimiento Italiano y se mantuvo prácticamente inalterado hasta en el pasado siglo XX. Del arquitecto hoy, por el contrario, parece reclamarse un cierto anonimato, o cuanto menos la naturalidad de un técnico que asuma la aspiración de responder a su arte con razones de necesidad.

En este sentido la educación de los arquitectos en este nuevo siglo ha dado un vuelco radical aunque no todos los ámbitos donde se imparte su enseñanza se han percatado. Hoy el acceso a la información posibilitada por el imparable desarrollo de lo digital, ha alterado el papel del profesor como fuente de conocimiento. Sin embargo los enfoques pedagógicos de la mayor parte de las escuelas de arquitectura occidentales permanece enrocadas premiando un tipo de genialidad propia del pasado. Ese desfase donde la enseñanza éstá orientada a la producción de una figura del arquitecto absolutamente fuera de la realidad en lugar de  buscar su excelencia técnica y humanista, está periclitada. Sólo las universidades capaces de imbuir en sus estudiantes el compromiso con la ciudad, la técnica y el mejor vivir de sus congéneres, junto con una autonomía intelectual irrenunciable, serán capaces de producir los arquitectos de este nuevo tiempo.

En este entorno de educación, igualmente, no puede pretenderse hablar de futuro sin hacer palpable en sus aulas una situación cultural en que sus estudiantes se alimentan de imágenes a una velocidad que queda lejos de la capacidad de imaginación de las generaciones anteriores. El texto escrito y el acceso a la información que proveían las revistas de arquitectura han quedado desplazadas por páginas, blogs y grupos de opinión en las redes sociales. El cambio radical que implica esto en la enseñanza hace que sólo pueda hablarse ya de una formación de la arquitectura en un entorno mucho mayor que el de la simple universidad. El aula de la enseñanza de la arquitectura está, más que nunca, fuera del aula.

Si en el siglo XIX esa enseñanza del arquitecto fue compartida con la ingeniería hasta su extirpación en forma de escuelas beauxartianas, hoy la disolución de las titulaciones sustituidas por personas que saben hacer arquitectura, independientemente del certificado oficial que cuelgue en la pared de su puesto de trabajo, es un tema de radical actualidad.

Nunca antes en la historia fue posible el acceso al conocimiento de un modo tan universal y gratuito. Los archivos de los mejores arquitectos de la modernidad, el último trabajo de cada rincón del mundo, facsímiles de libros antes sólo accesibles a estudiosos, o las últimas novedades editoriales de los más reputados intelectuales de la arquitectura mundial, están a un clic de ratón. Por contra a esa difusión de la arquitectura y la inmediatez de su acceso, el espacio para su crítica es nulo y la novedad devora, dolorosamente, a lo trascendente. Cualquiera puede ser arquitecto si por eso se entiende sólo un conjunto de conocimientos y no de prácticas. Sin embargo siempre será específico de esta profesión una forma específica de mirar el mundo y un compromiso con una herencia de lo que esa tarea significa.

En este panorama de cambios, algo semejante ha sucedido con las ciudades y el modo en que éstas se gestionan. Los ciudadanos han dejado de ser ya esa mayoría silenciosa que se contentaba con emitir un cheque en blanco cada cuatro años. Millones de ciudadanos reclaman el derecho a decidir cuestiones que antes resultaban impensables. En Europa, ciudadanos se manifiestan y acampan en plazas y espacios públicos para participar en el rumbo de las decisiones de sus políticos. En Oriente, los suyos, ocupan los espacios de convivencia para forzar el elemental derecho a decidir en unas urnas. Esa mayoría de ciudadanos queriendo participar en sus ciudades se produce con una determinación que debiera ser encauzada bajo riesgo de aumentar la creciente fractura entre ciudad y su gobernanza.

En ese contexto donde las cuestiones relativas a la forma y el funcionamiento de la ciudad se han definido desde unos planeamientos emitidos muy lejos de sus futuros usuarios, la revolución digital y el asociacionismo está sirviendo de herramienta cierta para que algunos grupos empiecen a ser tenidos en consideración.

Arquitectos convertidos en mediadores o facilitadores, ciudadanos, colectivos y algunos políticos con cierta sensibilidad a este cambio de paradigma, forman una nueva amalgama dispuesta a alterar el modo en que la ciudad se generaba en el pasado siglo. A pesar de las expectativas que forjan y aun siendo lentos y en ocasiones improductivos, estos nuevos foros de discusión sobre la ciudad, producen un nuevo sentido de la ciudadanía y una cultura de la participación en sus decisiones que más pronto que tarde harán de las ciudades y de sus ciudadanos algo distinto, aun cuanto sea por un sentido de mera pedagogía mutua.

En el terreno de juego del nuevo cambio de siglo, podemos ver la persistencia de viejos paradigmas, que aunque vigentes, caminan superpuestos a los nuevos sin haber sido eliminados. Nada indica que esto no continúe del mismo modo en las próximas décadas ya que  seguramente la auténtica novedad de nuestro tiempo no sea otra que la radical  superposición y la heterogeneidad de la vida de la ciudad.

Con todo no ser conscientes de estos cambios nos aleja de la posibilidad como arquitectos de participar en ellos con un grado de libertad del que sacar provecho, no tanto por mera supervivencia, sino como reenfoque de lo que es el tuétano de nuestro verdadero trabajo: la cultura, la ciudad y las personas que en ellas habitan.

 

Santiago de Molina

arquitecto y docente hace convivir la divulgación y enseñanza de la arquitectura, el trabajo en su oficina y el blog Múltiples estrategias de arquitectura

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18 comentarios a “Nuevos paradigmas en educación, ciudad y arquitectura”

  1. Ana Benedito dice:

    Estimado Santiago:
    Mi mas sincera enhorabuena, me he quedado absolutamente atónita leyendo esta publicación. Me he quedado sin palabras para definir mejor y en tan poco espacio lo que fuimos, lo que somos… y porque no .. el vértigo que nos da a todos mirar al futuro.
    Recibe un cordial saludo.

  2. Toni Moya dice:

    Muy buena reflexión. A ver si las escuelas de Arquitectura se van regenerando poco a poco con mentes jóvenes y frescas para formar a los arquitectos que la sociedad actual necesita.
    Saludos.

  3. Reyes Gallegos dice:

    Deseando escucharte el día 11 en las Jornadas.
    Qué nos dices respecto a la disolución de competencias y sostenibilidad económica en este nuevo paradigma?

  4. Miguel dice:

    Un tema muy interesante, Santiago. Como casi siempre estoy de acuerdo en la mayoría de cosas, pero hay dos que no puedo dejar pasar. La segunda se justifica y desarrolla en el accidente que llama la atención como bien ha resaltado nuestro querido Sr. Casas.

    Mis desacuerdos:
    La idea de que las herramientas de producción hayan otorgado a “cualquier estudiante medianamente diestro” capacidad de exuberancia me parece harto peligrosa. Es nuestra responsabilidad como arquitectos y como docentes distinguir y hacer distinguir entre exuberancia y calidad. El rechazo a los despliegues formales (pun intended) por su procedencia instrumental me parece bastante anacrónico. Bien es cierto que la velocidad de desarrollo de las herramientas nos supera, pero como llevo diciendo ya tiempo sufrí en su momento (late ’90s) la prohibición de profesores de proyectos al uso de CAD. ¿Repetimos la jugada?
    El segundo hila con un texto que descubrí hace años de Dee Hocke y que conservo como mantra.

    Noise becomes data when it has a cognitive pattern.
    Data becomes information when assembled into a coherent whole, which can be related to other information.
    Information becomes knowledge when integrated with other information in a form useful for making decisions and determining actions.
    Knowledge becomes understanding when related to other knowledge in a manner useful in anticipating, judging and acting.
    Understanding becomes wisdom when informed by purpose, ethics, principles, memory and projection.

    Y a él me remito para creer que confundes conocimiento con información. Los estudiantes tienen acceso a una ingente cantidad de información, pero no de conocimiento. Hay teorías contemporáneas que están trabajando sobre la “atención distribuida”; una nueva forma de atender y comprender que nos fuerza/permite saltar de partícula en partícula de información para, como dice Hock, integrarlas en una forma útil para tomar decisiones y determinar acciones.

    Y vuelvo a nuestra responsabilidad como docentes.

    Es necesario que convirtamos la información en conocimiento, y la red es una herramienta crucial. Paco se da cuenta antes que yo y lo remarcaa, ¿un texto como el que despliegas y no existe ni un sólo enlace? El HT común en el HTTP que ya podemos obviar en la mayoría de los navegadores o en el HTML que denomina a muchos archivos de la web procede de hypertext: algo que va más allá del texto. Algo que en si mismo tiene la capacidad intrínseca de convertir el texto (y aquí nos podemos remitir al concepto hermenéutico de texto) en otra cosa que va más allá y que incorpora (y volvemos a la hermenéutica) un enorme componente interpretativo por parte del autor. La información del texto se puede convertir ya en vehículo y motor de su interpretación (y por tanto de su conocimiento profundo) desde su propia producción.

  5. Ethel Baraona Pohl dice:

    Hola Santiago,
    He leido y disfrutado tu post. Coincidentemente o quizás simplemente porque este tema es necesario en la actualidad, he escrito un artículo relacionado para el último número de la revista Arquine. Se llama ‘de La Sociedad Desescolarizada al Maestro ignorante en el mundo 2.0′ y he pensado en compartirlo para expandir la conversación:
    http://issuu.com/ethel.baraona/docs/a65_113-116_dossier

    Un saludo,
    Ethel

  6. Santiago de Molina dice:

    Hola Ana,

    No sabes lo que se agradece que lo hayas encontrado de utilidad. De verdad, muchas gracias.
    Un abrazo
    Santiago

  7. Santiago de Molina dice:

    Hola Toni,

    Muchas gracias por tu comentario. Efectivamente hay una responsabilidad en la forma de la enseñanza de la arquitectura que es necesario afrontar inmediatamente.

    Saludos y gracias de nuevo
    Santiago

  8. Santiago de Molina dice:

    Hola Reyes,

    Muchas gracias por la expectación que estás levantando. Hay que ver a Fariña y los debates y las aportaciones de muchos compañeros a quien uno admira más que a uno mismo.

    Por otro lado el tema de las competencias es central en este momento. Y no tanto por defensa de los arquitectos sino de los usuarios de la ciudad y de su futuro.

    Un abrazo

  9. Santiago de Molina dice:

    Hola Miguel,

    Muchas gracias por tu extensísimo comentario. No voy a lo central que es la diferencia entre conocimiento e información por entender que en realidad es un tema ya maduro.

    Me interesa otro tema especialmente: el uso de los links. Se que también es de tu interés.

    Verás, independientemente de que veo mejor este texto sin el innecesario fárrago de referencias que todos tenemos en mente, creo que el uso indiscriminado de links no sólo contribuye a aumentar la maraña de desinformación sino que se ha constituido, en no pocas ocasiones, en un adorno.

    Si en un primer instante de la red el link era una herramienta imprescindible, su uso como simple “ilustración” no hace sino enturbiar y alimentar un fenómeno de otro orden. Nada inocente. Creo por eso que el uso de los links debe ser empleado con inteligencia. A veces usándolos con precisión y otras obviándolos. Es extraño que haya llegado el momento de recordar que un texto vale más por lo que dice que por a quien linkea. (Mejorando, obviamente, lo presente).

    El uso de links sin matices, como el que pones sobre la mesa desde hace tiempo, aun con la beatífica intención de “hacer red” está siendo devorado por los intereses económicos de los buscadores que se nutren de ellos en aras de un más que rentable posicionamiento…

    Por eso me atrevo a pensar al hilo de lo que dices que : linkear ya no es hacer red y menos ser red.

    Siento no haber sido más breve, pero no he tenido tiempo para decirlo con menos palabras. Espero que tengamos en Sevilla ocasión de seguir discutiendo de este fabuloso tema. Me interesa y te lo agradezco tanto como tu valioso comentario.
    Un abrazo

  10. Santiago de Molina dice:

    Hola Ethel,

    Muchísimas gracias por tus palabras. Se agradecen un montón. No conocía además tu texto y creo que viene pintiparado a la conversación.
    Un texto recomendable, el tuyo. Gracias!

    Un saludo
    Santiago

  11. Miguel dice:

    Gracias a ti por la apertura de diálogos, Me interesan muchísimo más nuestros desacuerdos que los acuerdos.
    Desarrollo un poco más. Seré breve.

    El enlace es una ramificación virtual puede convertirse en una digresión o en una apertura productiva, siempre en función de la actualización que de el haga el lector. Pero si no existe, no hay virtualidad posible. No hay potencia de ser.

    Y sobre el final. Los buscadores son “inteligentes”, la base de su modelo de negocio es la fiabilidad de sus resultados. Aunque el spam existe, creo que no es causa y que no debe ser excusa para desperdiciar la oportunidad de generar conexiones que además de gnoseológicas, muchas veces se convierten en humanas.

    Esperamos verte pronto.
    Abrazos.

  12. Alexandra Velasco dice:

    Buen día/noches a todos:

    Me he sentido muy identificada con este artículo. No soy arquitecta, pero estudio urbanismo en Alemania y un artículo que me llamó la atención en mi clase de planificación urbana I fue la de Angelus Eisinger (http://alexavelasco2.wordpress.com/2012/11/16/se-puede-dar-sentido-a-todo/), en la que menciona una premisa muy importante:

    “Aparte de un puñado de estrellas globales, los arquitectos de hoy en día normalmente tienen que decorar lo que otros ya habían establecido en términos de contenido. Ellos no solo que no poseen los medios, ni tampoco la penetración necesaria en las realidades espaciales, para alcanzar sus objetivos.”

    Sin menospreciar el talento, trabajo y experiencia de muchos arquitectos, en el caso de Ecuador, mi país natal, las nuevas tecnologías (aunque aún limitadamente) más varios activistas con muchos criterios de vanguardia sobre ciudad, espacio público y participación, proponen cosas que a los municipios y sus arquitectos/ingenieros planificadores, les cuesta entender, peor poner en práctica…o muchos de los funcionarios públicos toman estos nuevos criterios como suyos y van de esquina en esquina pregonándolos pero sin entender su importancia en el contexto urbano, entonces la cura es peor que la enfermedad y se obtienen parches de GPUs (grandes proyectos urbanos) exportados principalmente de Barcelona, caducos e inaplicables y que generan unas brechas enormes de desarrollo económico, social y espacial en ciudades latinoamericanas, dispersas, extensas y con alta migración.

    He traducido y resumido gran parte del texto de Angelus Eisinger para su lectura y comentarios http://alexavelasco2.wordpress.com/2012/11/16/se-puede-dar-sentido-a-todo/

    Muchas gracias por tus reflexiones, Santiago, a quién quisiera algún día tener el gusto de conocer.

    saludos cordiales

    Alexa Velasco

  13. Nuevos PARADIGMAS en educación, ciudad y... dice:

    [...] La arquitectura ha dado un vuelco en sus objetivos en esta última década y lo ha hecho de un modo irreversible. El panorama del siglo XXI ha cambiado muchas de las cuestiones que creíamos asentadas en el siglo pasado.La figura del arquitecto, lo que éste ha sido capaz de construir, el modo en que se ha producido su enseñanza y como los ciudadanos han revolucionado lo que para ellos era su derecho a decidir sobre su habitat y su uso, parece un camino sin retorno en las relaciones de la arquitectura y la ciudad.  [...]Santiago de Molina para La Ciudad Viva

  14. Nuevos PARADIGMAS en educación, ciudad y... dice:

    [...] Nunca antes en la historia fue posible el acceso al conocimiento de un modo tan universal y gratuito. Los archivos de los mejores arquitectos de la modernidad, el último trabajo de cada rincón del mundo, facsímiles de libros antes sólo accesibles a estudiosos, o las últimas novedades editoriales de los más reputados intelectuales de la arquitectura mundial, están a un clic de ratón. Por contra a esa difusión de la arquitectura y la inmediatez de su acceso, el espacio para su crítica es nulo y la novedad devora, dolorosamente, a lo trascendente. Cualquiera puede ser arquitecto si por eso se entiende sólo un conjunto de conocimientos y no de prácticas. Sin embargo siempre será específico de esta profesión una forma específica de mirar el mundo y un compromiso con una herencia de lo que esa tarea significa. En este panorama de cambios, algo semejante ha sucedido con las ciudades y el modo en que éstas se gestionan. Los ciudadanos han dejado de ser ya esa mayoría silenciosa que se contentaba con emitir un cheque en blanco cada cuatro años. Millones de ciudadanos reclaman el derecho a decidir cuestiones que antes resultaban impensables. En Europa, ciudadanos se manifiestan y acampan en plazas y espacios públicos para participar en el rumbo de las decisiones de sus políticos. En Oriente, los suyos, ocupan los espacios de convivencia para forzar el elemental derecho a decidir en unas urnas. Esa mayoría de ciudadanos queriendo participar en sus ciudades se produce con una determinación que debiera ser encauzada bajo riesgo de aumentar la creciente fractura entre ciudad y su gobernanza.En ese contexto donde las cuestiones relativas a la forma y el funcionamiento de la ciudad se han definido desde unos planeamientos emitidos muy lejos de sus futuros usuarios, la revolución digital y el asociacionismo está sirviendo de herramienta cierta para que algunos grupos empiecen a ser tenidos en consideración.  [...]

  15. Nuevos PARADIGMAS en educación, ciudad y... dice:

    [...] Nunca antes en la historia fue posible el acceso al conocimiento de un modo tan universal y gratuito. Los archivos de los mejores arquitectos de la modernidad, el último trabajo de cada rincón del mundo, facsímiles de libros antes sólo accesibles a estudiosos, o las últimas novedades editoriales de los más reputados intelectuales de la arquitectura mundial, están a un clic de ratón. Por contra a esa difusión de la arquitectura y la inmediatez de su acceso, el espacio para su crítica es nulo y la novedad devora, dolorosamente, a lo trascendente. Cualquiera puede ser arquitecto si por eso se entiende sólo un conjunto de conocimientos y no de prácticas. Sin embargo siempre será específico de esta profesión una forma específica de mirar el mundo y un compromiso con una herencia de lo que esa tarea significa. En este panorama de cambios, algo semejante ha sucedido con las ciudades y el modo en que éstas se gestionan. Los ciudadanos han dejado de ser ya esa mayoría silenciosa que se contentaba con emitir un cheque en blanco cada cuatro años. Millones de ciudadanos reclaman el derecho a decidir cuestiones que antes resultaban impensables. En Europa, ciudadanos se manifiestan y acampan en plazas y espacios públicos para participar en el rumbo de las decisiones de sus políticos. En Oriente, los suyos, ocupan los espacios de convivencia para forzar el elemental derecho a decidir en unas urnas. Esa mayoría de ciudadanos queriendo participar en sus ciudades se produce con una determinación que debiera ser encauzada bajo riesgo de aumentar la creciente fractura entre ciudad y su gobernanza.En ese contexto donde las cuestiones relativas a la forma y el funcionamiento de la ciudad se han definido desde unos planeamientos emitidos muy lejos de sus futuros usuarios, la revolución digital y el asociacionismo está sirviendo de herramienta cierta para que algunos grupos empiecen a ser tenidos en consideración.  [...]

  16. Stepienybarno dice:

    Felicidades, como siempre, para Santiago por la más que necesaria reflexión.
    Un post muy completito en el que tocas muchos temas, y más que se tocan en los comentarios; así da gusto!
    Por nuestra parte, nos parece importante recalcar lo que comentas de esa producción de arquitectos “orientada a la producción de una figura absolutamente fuera de la realidad”. Sin duda alguna, es lo que más pena nos da.
    En el fondo es, por un lado, un absurdo anhelo por un mundo que ya no existe y, por otro, un reflejo de la torpeza de un paquidermo educativo que no sabe evolucionar.
    Aun así, creemos firmemente que, a pesar de esta formación, ajena a la crisis y a la nueva era digital, los arquitectos somos capaces de hacer mucho más que lo que pensamos. La virtud de leer situaciones complejas y aplicar soluciones sencillas, desde la creatividad más absoluta, es una fortaleza cada vez más necesaria en entorno de la periferia de la arquitectura y, porque no decirlo, del extrarradio.

    Otro tema que tocas, pero muy de pasada, son las posibilidades de la educación expandida. Sin duda, habrá que volver a él, pues en otros entornos esto ya va cogiendo cuerpo y en nuestro reducto arquitectónico no se explota lo más mínimo.

    Ya por último, y por no enrollarnos, decir al hilo del tema que comenta Miguel que, como casi siempre, en el término medio está la virtud. Entendemos lo que cuenta Santiago y es cierto que, por un lado, se hace un uso sucio del tema de los enlaces en post de tontos posicionamientos y, por otro, muchas veces de tantos links que aparecen no se realiza una lectura natural de texto.
    En nuestro caso, y siendo conscientes del ya famoso “ser red” de los amigos de Arquitextonica”, aunque claramente abusamos en más de una ocasión de enlazar a saco, últimamente colocamos pies de página, que es parecido, pero no es lo mismo.

    Lo dicho y enhorabuena por el pedazo de post!
    Agnieszka y Lorenzo _ Stepienybarno

  17. Santiago de Molina dice:

    Hola Alexandra,

    Veo comprensible tu inquietud por la importación de obras ajenas al carácter de tu lugar de origen. Y no tanto por que no sean de de interés formal sino por buscar apoyo en cuestiones ajenas a las necesidades de la ciudad.

    Un saludo muy cordial, será un placer coincidir contigo!

  18. Santiago de Molina dice:

    Hola Agnieszka y Lorenzo,

    Muchas gracias por vuestro ecuánime punto de vista. Me interesan muchas de las cuestiones que habéis tocado en vuestro comentario porque creo que son las que seguramente más importancia tengan en un futuro próximo para el arquitecto. Espero que tengamos ocasión de hablar pronto sobre ellas.

    El optimismo sobre lo mucho que la figura del arquitecto puede aportar a la sociedad en términos de una óptica de la creatividad, es, para mi, una de las claves a medio plazo y que va a romper el previsible enfrentamiento por las competencias profesionales que se avecinan en España.

    A este respecto la posición de las escuelas de Arquitectura y de la enseñanza deben ser especialmente cuidadosas. Se están haciendo en muchas de ellas infinidad de cosas positivas, pero hay mucho camino que recorrer para eliminar rémoras del pasado. Temas como la ética, el compromiso con la ciudad y su historia, y el valor técnico y creativo de la arquitectura, deben reenfocarse para que vuelvan a pasar a un primer plano del que nunca debieron faltar.

    En esa dirección las nuevas tecnologías juegan un papel para mi trascendente, que ya está empezando a calar no sólo en unos pocos docentes sino que ya es una realidad en los mismos estudiantes. Desfases en este punto creo que son tremendamente negativos.En esa dirección hay verdaderamente mucho más que hacer.

    Y respecto a links o notas al pie… Uno vuelve a las notas al pie o a los links según lo pertinente del texto, ¿no?. Sin más que conocer lo adecuado y lo que cada uno significa y lleva aparejado tras de sí.

    Muchas gracias por vuestra mesura.

    Un abrazo fuerte a ambos

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