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Palets Fever; nuevos iconos urbanos. Juana Sánchez

por Abierto_ Ciudad Viva — Lunes, 28 de octubre de 2013

Fotomontaje sobre imagen propia tomada en el patio de Medialab Prado la semana de su inauguración

Hace unos días retrepada en el sofá esperaba con expectación el programa de la 2, Torres y Reyes que prometía un “talk show, de la vida después de internet” acerca de nuevas tendencias, nuevas tecnologías y nuevas generaciones…lo nuevo, lo más… Todo según lo esperado, gratamente previsible, incluso la decoración del plató, con el protagonismo del mobiliario reciclado entre el que por supuesto, estaban dos sillones que dejaban ver la procedencia del material de su estructura…¡allí estaban los palets! Justo la semana en que mi madre me llamó con una duda; no sabía si finalmente colocar los que ella había comprado precipitadamente inspirada por aquellos otros que, a modo de jardineras, decoraban la fachada de una tienda “muy moderna”, ojeada en su último viaje de fin de semana a la costa murciana; ella que hace muchos años tenía un almacén de alimentación cuyos palets desechados estaban predestinados a la hoguera de San Antón, ahora los compraba como objeto de decoración.

Imágenes capturadas en la red; instantánea de Torres y Reyes e imagen de la recepción de una feria de muestras de moda infantil celebrada en Barcelona en 2012

 

Al pasar delante del escaparate “del Bershka” volví a pensar en todo aquello, cuando la foto de uno de sus modelos me recordó a la que mi amiga “la grunge” tenía sobre su cama de Kurt Cobain, hace ya sus años y unos pasos más abajo los mismos cuadros de su camisa “under-grunge” aparecían en el estampado de un carrito de bebé empujado por una mamá cuyos “jeans” estaban rasgados con el mismo preciso corte que otros miles llegados desde oriente…¿Y yo, tampoco me escapo?…nunca pensé que pudiera tener trazas de parecerme a nada y un manual que corre por la red del perfecto hipster me puso en la duda, aunque usar converse a mi edad sea más bien una rememoración de la infancia. De este frenesí por lo alternativo ya nos advertía en 1994 Robert Alman en Prêt-à-Porter, en concreto en la breve secuencia en la que retrataba la desesperación de una reportera gráfica que debía cubrir un desfile de alta costura, preparándose en su habitación histérica por encontrar, prueba tras prueba, el atuendo que deliberadamente pareciera más casual, más desaliñada.
Esta complacencia por la estetización de lo “alternativo” su “vulgarización”, desvela una dualidad contradictoria, ya que merece ser denostada, hasta sentir cierto desprecio, por acabar con la frescura con el espíritu de rebeldía que la propició, pero a su vez una revisión más a largo plazo, más conciliadora , muestra el interés social por lo que antes de ser moda, era icono de rebeldía, de plantarse frente a lo impuesto, lo establecido y llevarnos a plantear que en algún momento esa sociedad en abstracto, reconozca, al representarse en esas práctica los valores reivindicados. Reconciliarnos con la pérdida del sentimiento de lo exclusivo en favor de lo normal, no como sinónimo de lo gregario, sino de lo que se refiere a un nuevo interés general. Solo así podremos observar, sin escandalizarnos como en un anuncio de Camper una chica estupendamente vestida calzada en sus tacones y por supuesto filmada mientras se sienta sobre unos palets, nos dice lo mucho que disfruta al cultivar en su huerto urbano florecillas que hagan las delicias de la ciudad, embelleciendo lo que antes era un vertedero, enmascarando la realidad de uno de tantos (afortunadamente) huertos urbanos que han precipitado sus orígenes, basados en el resurgimiento como espacios de ocio, activadores sociales y una manera productiva de oxigenar la ciudad, pasando a ser la despensa y modo de buscarse la vida de muchas familias a estas alturas de la crisis.
La euforia por la preocupación medioambiental con la que despedíamos el siglo XX se ha acrecentado por la crisis implementando el valor del reciclaje con atributos de lo económico, el “low- cost” y el “hand made”, están despertando la creencia de que el cambio que proclama esta crisis pasa por una nueva filosofía en la que estos podrían ser preceptos de su doctrina.
Respaldada por esta tendencia, fui capaz de encontrar algo de lógica a que en un ejercicio corto de la optativa de paisaje, durante el “taller de un día” para el curso 2012-13 en la escuela de Arquitectura de Málaga, el 95% de los alumnos decidiera reciclar el pequeño patio de la biblioteca a base de todo tipo de “plug in”[1]confeccionados con palets; o que también volviera a ser un recurso de los estudiantes de Alicante en la plaza Seneca [2] reivindicándola como espacio público para los vecinos.

Imagen superior; fotomontaje para el "taller de un día" en la asignatura optativa de paisaje de la Escuela de Arquitectura de Málaga, inferior dibujo de los alumnos de la Escuela de Arquitectura de Alicante para la iniciativa "Ábrete Séneca"

Frente a la posibilidad de imaginar nuevos diseños reciclando la madera como material, preferían estrategias de reciclaje que hicieran evidente al final del proceso, el objeto de partida, no tanto como el material en sí; hacer reconocible que el resultado parte de una obsolescencia, supuestamente, de un proceso industrial, subrayar el hecho en sí del reciclaje vinculado al bajo coste, en una época en la que el exceso de consumo de recursos en el pasado hace renegar de los excesos de otras épocas. Considero que la respuesta de los alumnos ante cualquier situación, es un excelente indicador, un barómetro de las tendencias de actualidad ya que siempre han representado el interés por lo novedoso, por la utopía o la rebeldía como mecanismos que nos permiten evolucionar. Por lo tanto, su interés puede ser interpretado casi de manera empírica para plantear como hipótesis, que más allá de lo ingenioso o del bricolaje se trasluce la existencia de nuevas simbologías, otros iconos, que identifiquen los espacios contemporáneos con una nueva filosofía de vida y por tanto también de gestionar la ciudad.
Como afirmaba Rauschenberg, toda cultura material es fascinante, es el tesoro de nuestra sociedad postindustrial; cómo la vertiginosa acumulación de materiales puede resultar de gran interés artístico si es adecuadamente transformada y si se contempla con la mente dispuesta, generosa y abierta a todas las posibilidades quedando patente en sus “Combines” (término acuñado en función de su combinación de pintura y escultura) de los años cincuenta que marcaron una transición crítica en la historia de la expresión visual. Al crear collages y ensamblajes artísticamente ambiciosos partiendo de meros desechos de las calles de Nueva York logró tanto reafirmar los contenidos expresivos de la modernidad como introducir el nuevo estilo postmoderno de la apropiación pop. Con Warhol este concepto quedó reforzado al trascender la propia materialidad de lo reciclado a lo intangible al emplear la fama, los ídolos contemporáneos como materia plasmada en la manipulación y repetición de su imagen, o incluso los objetos de consumo. El valor de desplazar lo sublime hacia lo cotidiano como lo identidad de una época haciendo de los objetos ordinarios un símbolo es todo un clásico ahora que se revalida con esta nueva tendencia de sublimar el desecho [3], lo obsoleto
El objeto fabricado con los palets, puede ser uno de estos iconos, entendido como herramienta accesible, fácil para activar el espacio, sobre todo de aquellos olvidados de la ciudad, o los barbechos de la especulación, reivindicados hace tiempo por artistas como Lara Almarcegui [4], que son reclamados por los ciudadanos, no tanto por la falta de espacio público (que a veces también) sino como manifestación de la deriva contemporánea expresada en el “indignaos “que lanzó Stéphane Hessel. OKupándolos los ciudadanos manifiestan la necesidad de nuevas dinámicas de hacer ciudad, de abajo hacia arriba, revisando su papel de administrados y dejando claro que el reciclaje urbano se está afianzando como alternativa de desarrollo para la ciudad, ante el colapso de los de crecimiento modelos expansivos; pero que es necesaria una actualización de los modos de proyectar y gestionar lo urbano para garantizar y dar respuesta a las verdaderas demandas de sus habitantes. La cuestión sería cuales son, como se gestionan y con qué prioridad.
Recuerdo ahora aquella imagen de los niños jugando a la Rayuela que nos mostró Alison Smithson (nunca serán demasiadas las referencias) en ella es fácil imaginarse a un grupo de niños del barrio que en la merienda deciden jugar al tejo y le pasan a una de ellos la tiza para que dibuje en el suelo las casillas sobre las que saltar…las mismas que al día siguiente serán borradas cuando vuelvan a ponerse de acuerdo, esta vez para jugar al pilla-pilla. Una rayuela que pintada en acríquilico (o cualquier otro acabado no efímero) en uno de los “esto no es un solar” en Zaragoza, acaba con las estrategias de ida y vuelta de aquel grupo de amigos, pero subraya el deseo de una ciudad que no puede permitirse, a estas alturas desperdiciar nada. Como si la evocación de los lugares inacabados de la ciudad, los que metimos en el saco de los Terrain Vague de Sola Morales, se hubiera precipitado en la necesidad por aprovecharlos y definirlos al máximo “full time use”, eso sí bajo la pátina de lo efímero, o más bien bajo esta nueva simbología que huye de los modelos institucionalmente aceptados de urbanización. Entre ambas situaciones, la diferencia fundamental está en quien toma la decisión de activar el espacio, la de los niños frente a un equipo de arquitectos, hace que la apropiación del lugar sea distinta. También la evocación de unas pistas deportivas pintadas sobre el suelo como intervención de MVRD [5] en la plaza de MACBA le dio la vuelta a un espacio representativo de lo institucional, de la ciudad global y cosmopolita y quizá de no tomar ellos la decisión y precisamente por ese carácter global, difícilmente alguien se habría puesto de acuerdo de la misma manera que lo hacían en los pueblos para decidir si la plaza era mercado o verbena.

A la izquierda imagen de la intervención de MVRDV en la Plaza del MACBA, derecha solar nº5 "Esto no es un solar" en Zaragoza

El espacio público lo gestiona el pacto social que difícil de coordinar en la ciudad cosmopolita fue relegando estas decisiones a la administración como representante de los intereses de los ciudadanos y cuyos modelos adoptados derivaron en incoherencias como las que nos hizo ver J. Jacobs , en situaciones como lo inapropiado que puede llegar a ser un parque por no sostenerse debido a la falta de densidad de población y que solamente lo justifican esos porcentajes de reserva verde en los que derivaron los problemas higienistas de la ciudad tras la revolución industrial.
Si nos aproximamos a la ciudad del futuro que mostraba Blade Runner [6] en la complejidad de la “megaciudad”, el espacio público había perdido su condición social para convertirse en el lugar exclusivo de la movilidad (en USA no distan mucho de esto), sin llegar a ese extremo, algo de esto ya sucedía cuando también Jacobs reclamaba, en el siglo pasado, la acera como lugar de socialización. Cómo se produce esa socialización es lo que ahora pone en duda la gestión tradicional del espacio público; A. Jaque se ha propuesto contar que la sociedad (ahora y antes) está compuesta de individualidades mucho más diversas y ricas que el modelo familiar aquel que el consumo se empeñó en divulgar para facilitar los procesos de gestión de la ciudad de acuerdo a un estándar. Sus “ikea desobedients” [6] podrían ser los “nómadas” que describió I. Ábalos en Áreas de Impunidad [7] huyendo también del modelo postfordista trumanizado[8]. Representantes de individualidades que paradójicamente se han puesto en evidencia y en valor a través de lo global, a través de la red, internet, en nuevos grupos que reivindican lo individual en una nueva revisión de lo colectivo. La utopía de si serían posibles nuevos pactos sociales ya es un hecho y al igual que los niños de la foto acordaron jugar a la Rayuela cientos de personas quedaron desde la red para tomar Sol el 15 M [9]. La red puede renovar aquellos pactos sociales, la tribu es ahora la aldea global, pero ¿puede el espacio físico soportar esta pluralidad?
Junto a la evolución de la red, sin la que ya no podemos vivir, estamos asistiendo a la puesta en valor de la autogestión, la rehabilitación de ideologías que tienen que ver con las ciudades en transición [10], con la resiliencia y en definitiva con la autogestión que necesita saber del mundo y mostrarse a él, pero que operativamente demanda una sociedad organizada desde lo local.

A la izquierda imagen capturada de la red del "Campo de la Cebada" en Madrid, a la derecha cartel del taller de Construcción organizado para la Semana de la Arquitectura 2013 en Madrid

El campo de la Cebada en Madrid representa en la actualidad, aunque en otros lugares de Europa ya es casi tradición, la estimulación de un espacio que había sido programado para ser uno de esos no lugares de la ciudad global, en un lugar potenciado desde la creatividad que pretende abrirse a todo el mundo; pero, operativamente yo desde mi casa en el Sur veo a través de su web las invitaciones a montar una cúpula, que alguien ha tenido que finalmente construir aunque la decisión haya sido de muchos, pero lo cierto es que quienes lo están disfrutando (afortunadamente otra vez) son los vecinos del barrio o esa nueva “clase creativa” [11]que con tan buena voluntad lucha por mantenerlos activos.
Entonces vuelvo a cuestionar si ¿Estamos dejando de lado los logros conseguidos en el proceso de democratización? Pensando por ejemplo en lo que quizá aquellas mujeres que salieron a la calle a pedir el sufragio se indignarían al ver que lo denostamos por ineficaz.
¿La gestión del espacio físico dista de la virtual como lugar de acción?
¿Existe un grupo social límite con respecto a su tamaño y posibilidad de llegar a acuerdos, que si se traspasa puede llegarse a la anarquía y la inacción? ¿Tiene cabida, medible en m3, la aldea global en una plaza? ¿La incesante búsqueda de los espacios útiles para todo, para todos ha quedado atomizada en una nueva zonificación?
¡Bienvenidos los nuevos símbolos que nos hagan pensar en todo ello!
 
Referencias:
[1] plug in; En referencia al termino como una aplicación que se relaciona con otra para aportarle una función nueva y generalmente muy específica
[2]Ábrete Seneca; Iniciativa de los estudiantes de arquitectura de Aliante para reactivar la plaza Séneca https://www.facebook.com/abreteseneca1
[3]el desecho; en referencia al concepto sobre el que reflexiona Kevin Lynch “Echara perder” un análisis de deterioro, GG
[5]Intervención de MVRDV; Fabricaciones 10 Febrero al 20 de Abril de 1998, MACBA, Barcelona
[6]Blade Runner, de Ridley Scott 1982
[7]Áreas de Impunidad, Iñaki Ábalos, GG
[8]En relación a los movimientos sociales producidos en 2011 que se iniciaron con la primavera árabe.
[9]Trumanizado; adjetivación surgida a partir de la reflexión provocada por el Show de Truman, dirigida por Peter Weir en 1998
[10]Ciudades en transición,  Permaculture One (1978),Bill Mollison y David Holgrem
[11]“clase creativa”; referencia de interés;
Bibliografía
Ciudad Hojaldre_ Carlos García Vázquez, GG 2006
Eco-Ordinary_Andrés Jaque, Universidad Europea de Madrid, curso 2009/2010
Indignaos_ Stéphane Hessel, Destino 2010
Territorios_I. Sola Morales, GG 2002
Muertey Vida de la Grandes Ciudades_ Jane Jacobs, Capitan Swimg
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