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La Ciudad Viva entrevista a DOMÉNICO DI SIENA (I)

por Reyes_Gallegos — Jueves, 2 de enero de 2014

 

Foto by Mark Bentley

P. Hola Doménico. ¿Cuál es tu concepto de ciudadanía? ¿Hay que ampliarlo en la nuestra era digital?

R. Cuando hablamos de ciudadanía es muy difícil encontrar una definición que nos ponga todos de acuerdo. A menudo nos referimos a un conjunto de personas que pertenecen a una sociedad determinada, organizada en virtud de atributos legales y políticos. En esta definición se evidencia la necesidad de participar para que el ciudadano forme parte; sin embargo en las sociedades occidentales hemos asistido a un progresivo alejamiento del ciudadano de ese espacio “político”.

Sin duda parte de responsabilidad la tiene el modelo capitalista/consumista que ha desligado los procesos productivos/económicos de las comunidades locales y sus territorios; por otro lado las infraestructuras de gobernanza de inspiración democrática, han acabado por transformar la idea de ciudadanía un hecho instrumental y “automático”, una especie de herencia o legado.

Por esta razón propongo una definición que pueda reflejar con más fuerza el momento histórico que estamos viviendo y las nuevas formas de organización social y política que están por venir.

Para mi la ciudadanía es una multitud conectada que habita un territorio glocal y en red.

Para ser más claro necesito explicar qué entiendo por multitud conectada, en que sentido utilizo el verbo “habitar” y a que me refiero cuando hablo de territorio glocal y en red.

Para Spinozala multitud representa una pluralidad que persiste como tal en la escena pública, en la acción colectiva, en la atención de los asuntos comunes, sin converger en un uno, sin evaporarse en un movimiento centrípeto. Para mi una multitud conectada es una pluralidad que se reconoce a sí misma y es capaz de auto-legitimarse para actuar según procesos de inteligencia colectiva que transforman y mejoran el territorio que habita.

El territorio no es un recurso sino un ecosistema de elementos y agentes en continua evolución, donde la tecnología juega un papel esencial promoviendo la interacción y amplificando el movimiento de las personas y de la información entre diferentes territorios. Por territorios en red me refiero a las intensas influencias y relaciones que tienen los elementos de diferentes territorios entre ellos, exactamente como ocurre en una estructura en red. Por otro lado cada micro-territorio está hoy conectado con una dimensión más global, sus propias dinámicas como sus mismos habitantes se mueven y se relacionan constantemente con todo lo que les rodea de forma más próxima pero también con territorios mucho más alejados; esto nos lleva a hablar de territorios glocal, donde la escala local (o micro) dialoga continuamente con la escala macro (o global) y viceversa. (En los talleres Tweets & Walks con Asier Gallastegui y Zaramari trabajamos sobre ello)

Por último con “habitar un territorio” no me refiero a la acción de “estar” en él, sino a la capacidad de generar actividades, procesos y relaciones que reiteran, refuerzan o transforman un territorio, más allá del simple uso o presencia.

Para profundizar sobre este tema sugiero leer un pequeño libro del que soy coautor junto  con Igor Calzada (@icalzada) y Adolfo Chautón (@adolfochauton). El libro se titula “Macro. Meso. Micro. Marco Sistémico de Territorio desde la Innovación Social” disponible para libre descarga en la web http://macromesomicro.com

P. ¿Qué es para ti la participación? ¿Cómo tendrían que ejercerla los ciudadanos?

R. Igual que con el concepto de ciudadanía, no puedo pensar en el concepto de participación sin contextualizar y al mismo tiempo mirar al futuro. Tradicionalmente la hemos asociado con aquellos procesos que permiten una implicación directa de los ciudadanos en las tomas de decisiones; una manera de ir más allá de los procesos de representatividad y delega.

Aún siendo consciente de que en muy pocos casos esto se haya conseguido, creo que en el momento histórico que estamos viviendo, necesitamos movernos hacia una dirección mucho más “atrevida”.

Hoy la participación no debería centrarse en la gestión, sino en la experimentación de nuevos escenarios de construcción de lo común. No se trata ya de implicar los ciudadanos en la gestión de lo público, sino de generar el espacio de libertad necesario para que se produzcan nuevos modelos de ciudadanía.

Necesitamos imaginar un nuevo modelo de gobernanza y con ello nuevas infraestructuras públicas y comunes. Justo en este tema estamos trabajando desde la plataforma 15muebles formada por@basurama@zuloark@acorsin@adolfoestalella y yo.

Las infraestructuras de inspiración democrática resultan hoy incapaces de acompañar y aceptar los procesos de las nuevas multitudes conectadas y situadas que se auto-organizan para generar nuevos espacios de colaboración y oportunidad. Es por ello que ejercer la participación hoy en día, supone necesariamente mover constantemente la línea de lo imaginable, sin por ello perder de vista el sentido común.

Como dice mi amiga Maria Laura Del Tento, la realidad antes hay que imaginarla.

Dicho de otra forma creo que la ciudadanía puede entender la participación no solamente como la necesaria implicación en las decisiones que afectan a su propio hábitat, sino como un procesos de pensamiento y acción colectiva, capaz de generar estructuras con valor para todos (procomún) y buenas prácticas amplificables por la administración pública.

En este sentido está claro que no podemos pensar en recetas sino cada territorio necesita descubrir su camino. Nunca como hoy, el lugar sí importa, como bien dice Igor Calzada.

P. ¿Qué instrumentos de participación deberían facilitar/utilizar las administraciones públicas?

R. Antes de todo veo necesario un cambio de actitud. Los administradores (las personas) deberían asumir con toda la honestidad del mundo que la administración pública se encuentra alejada de la ciudadanía y no encuentra en sus propias dinámicas la capacidad de reducir esa distancia. Por raro que pueda parecer, yo veo claro que estamos en una nueva transición. Los procesos de representatividad ya no funcionan como antes y necesitamos experimentar e imaginar todos juntos nuevos modelos.

Muchos ciudadanos ya están empezando a moverse y responsabilizarse por el entorno que habitan. Se trata de una ciudadanía que ya no se limita a elegir sino que construye su realidad. Su forma de actuar se aleja de las lógicas partidistas, y por ello no suele encontrar apoyo ni político ni institucional. Desafortunadamente, este tipo de auto-organización suele ser visto por las administraciones públicas como una facción sin representación oficial en las instituciones, y por ello sin interés o incluso ilegítima.

Desde mi punto de vista el primer paso es observar y entender mejor estos fenómenos para descubrir de qué manera las administraciones locales pueden interactuar mejor con la ciudadanía y desarrollar soluciones de mayor sentido común. Un ejemplo es lo que ocurre en Gernika con el edificio Astra, un centro cultural autogestionado que nace del diálogo entre ciudadanía y ayuntamiento: los ciudadanos gestionan el centro de forma independiente, mientras que el ayuntamiento se hace cargo de los gastos de mantenimiento.

Las mejores formas de interacción entre ciudadanos y entidades públicas solo se pueden descubrir con ensayos reales en base a propuestas que surjan desde la propia ciudadanía. Este tipo de innovación muy difícilmente puede nacer desde la propia administración, así que lo mejor es dejar hacer a los ciudadanos, sin por ello dejarles solos.

Los ciudadanos tienen hoy una enorme capacidad para imaginar y construir de forma colaborativa e inclusiva nuevas infraestructuras urbanas. La ciudadanía ya están moviendo la línea de lo imaginable, ahora los políticos, los administradores locales, y todas las instituciones perteneciente a un ecosistema heredado y en declive, pueden oponerse con todas sus fuerza o al revés dar campo libre a esa experimentación.

En el Campo de Cebada en Madrid, parece que nos encontramos en la segunda opción: el ayuntamiento ha permitido a un grupo de ciudadanos (es decir una multitud conectada) la gestión de un espacio sin uso en el pleno centro de la ciudad. Este espacio está siendo un verdadero laboratorio donde descubrir oportunidades, buenas y malas prácticas para un nuevo modelo de participación. El Campo de Cebada es un espacio público en continua transformación donde un grupo motor genera la estructura necesaria para que el proyecto progrese de forma abierta. Los administradores, sean de la ciudad que sean deberían poder conocer lo que ocurre en este caso tan excepcional para luego poder dialogar con los promotores de proyectos parecidos, y así tener un mínimo de conocimiento para entender hacia donde apuntar y que prácticas han funcionado mejor o peor.

P. ¿Cómo pueden las nuevas tecnologías influir en estos modos de participación?

R. Las nuevas tecnologías ya están teniendo un papel muy importante aumentando la eficacia de la comunicación indispensable para procesos adhocráticos y de inteligencia colectivas. Nos permiten distribuir de forma independiente, rápida, transparente y horizontal grandes cantidades de información.

El mismo concepto de multitud conectada se refiere justamente a la capacidad que tenemos de intercambiar información de forma horizontal, algo que es enormemente más fácil gracias a Internet.

Nos encontramos justo al principio de un importante proceso de digitalización del conocimiento tácito o de lo que es lo mismo, del paisaje cultural que nos rodea. Por ello necesitamos experimentar y acabar de entender el potencial de las herramientas que operan en esa dimensión digital.

Las redes sociales han generado sin duda una explosión de nuestro interés por nuestra propia imagen, pero hablando de nosotros mismos también hemos empezado a prestar menos atención al flujo único de información, el de los medios de comunicación de masa, que nos arropa todos los dias a todos por igual.

Estamos viviendo solo el inicio, la primera etapa, de un proceso que puede ir muy lejos y cambiar muchas cosas. Ahora que casi todos estamos en algunas red social, nos empezamos a dar cuenta de lo que es realmente la identidad digital y de lo importante que es, de allí empezamos a notar los primeros pasos que nos llevan a usarla para desarrollarnos como ciudadanos. Se trata de un proceso relativamente rápido, si pensamos que las redes sociales llevan con nosotros apenas unos 10 años.

Una caso muy emblemático es el de Social Street iniciado en Italia para un vecino de la “ Via  Fondazza” en Bolonia, que empezó a usar facebook para conectar con todos los vecinos de su calle generando un ecosistema de comunicación local que ha permitido todo tipo de intercambios y proyectos colaborativos entre vecinos que no se conocían previamente. Otro ejemplo es el de Cercamia (proyecto del que formo parte) que permite conectar los vecinos en función de sus intereses y además se estructura entorno a una moneda digital complementaria que permite aumentar la capacidad de intercambiar.

Asistimos a una intensificación de la interacción entre la dimensión digital y la dimensión física. Cada vez más usamos la comunicación digital para conectar y hacer algo útil o interesante con la gente que nos rodea.

Volviendo a los proyectos de innovación urbana, o simplemente a las necesidades de los proceso de participación, las nuevas tecnologías nos ofrecen la oportunidad de comunicar en tiempo real lo que ocurre durante cualquier tipo de proceso. Es un elemento fundamental para aportar transparencia y para que cualquier persona que no pueda participar presencialmente pueda hacerlo digitalmente y de forma pública.

Estamos solo al principio de un grande cambio en toda nuestra forma de comunicarnos y relacionarnos con nuestros vecinos y la administración pública igual que nos ha ofrecido infraestructuras físicas debería empezar a ofrecer infraestructuras digitales para la ciudadanía.

Entiendo que los próximos pasos esenciales serán aquellos que pondrán en definitiva conexión el triángulo entre las universidades, las administraciones locales y los ciudadanos. Necesitamos mayor transparencia, mayor comunicación y mayor interacción dentro de este triángulo, y las nuevas tecnologías nos pueden ayudar muchísimo para conseguirlo.

Necesitamos saber qué es lo que están estudiando en las universidad de la misma manera que necesitamos absoluta transparencia y simplicidad de acceso a toda la información relacionada con la administración pública. Los estudios, las investigaciones así como todas los procesos de gobernanza necesita una interacción directa con la ciudadanía. Y como no, también necesitamos que las universidades y los ayuntamientos conozcan más de cerca las actividades de las nuevas multitudes conectadas, que estas puedan ser estudiadas, observadas y criticadas, igual que cualquier decisión política, porque esta es la única manera de acercarnos a esa nueva realidad que estamos imaginando, y que nos merecemos.

Hoy esa parte intangible de la ciudad, cuenta con un nuevo aliado que es la dimensión digital; un nuevo espacio público donde todos pueden almacenar información para que quede de libre acceso. De esta forma la información sobre los habitantes de un barrio, sus calles, su historia, sus comercios no se queda “estancada” y empieza a ser accesible a muchas más gente.

P. ¿Por qué crees que no funciona la participación y comunicación directa de cualquier ciudadano/a con la administración pública?

R. El problema está en entender a la ciudadanía como un conjunto de personas que se relaciona con la administración pública individualmente u organizada por grupos de interés. En este sentido la administración se mueve en función de un marco legal muy poco flexible y el peso representativo que puede tener esa persona o grupo de interés. El resultado es un fallo en la participación, que acaba dependiendo de delicados equilibrios de consenso electoral. Algo que puede tuviera sentido hace unos años, pero totalmente inadecuado en la situación actual.

Para explicarme mejor necesito introducir un concepto que ha sido revelador para mi y sobre el que he empezado a reflexionar gracias a una muy interesante sesión de Think Commons con Mayo Fuster: la multi-pertenencia.

El sistema democrático está organizado entorno a la idea de pertenencia exclusiva con lo cual nos hemos dado unas leyes y unas infraestructuras que entienden los ciudadanos organizados en grandes grupos homogéneos que necesitan dialogar y organizarse para convivir. El resultado es una sociedad que se organiza entorno a grandes paquetes sean ellos profesionales, económicos, sociales o políticos.

Desde hace unos pocos años experimentamos con procesos y tecnologías que nos ayudan a eliminar intermediarios y nos permiten organizarnos según una lógica diferente, donde cada ciudadano pertenece a grupos diferentes con ideas diferentes según que tema.

La multitud conectada, que no se organiza en función de un grupo de interés orgánico, sino en función de su voluntad de transformar de forma directa algo del propio hábitat, se estructura de hecho de forma adhocrática, es decir no se basa en la interacción entre grupos de interés (o políticos) existentes, sino que se estructura sobre la marcha construyendo sus protocolos de forma horizontal y completamente independiente de cualquier otro proceso. En este sentido experimentamos multipertenencia justamente porque cualquier persona se puede encontrar colaborando con personas que, en otros contextos y sobre otros temas opinan de forma completamente diferente.

Puesto que la multitud conectada no se estructura según grupos pre-existentes se aleja del peso e influencia que podrían tener las herencias de otros procesos. Un grupo homogéneo organizado alrededor de una estructura estable acaba siendo mucho más condicionado por su propia historia y sus propios equilibrios internos.

Ahora bien si la administración sigue viendo a esta multitud desde la perspectiva de la representatividad seguiremos teniendo diálogos de sordos. Obviamente todavía no sabemos como organizarnos según esta nueva lógica mucho más distribuida, pero está claro que el sistema democrático representativo ya no es el punto de llegada sino el punto de partida.

Los administradores necesitan relacionarse con la ciudadanía con toda legitimidad otorgada por las infraestructura democráticas pero abiertos a nuevos modelos mucho más cercanos a las lógicas adhocráticas que suele adoptar la multitud conectada.

. . .

Mil gracias Doménico por esta pedazo de entrevista,

en especial por haberla realizado en estas fechas tan comprometidas.

Feliz año 2014 y esperamos volver a leerte pronto por aquí!!

. . .

Domenico Di Siena es Arquitecto, Urbanista e Investigador.

Experimenta y desarrolla sistemas híbridos que conectan el mundo de la arquitectura y el urbanismo con el mundo de la comunicación y de las nuevas tecnologías.

Su ámbito de trabajo es la Ciudad Híbrida o Sentient City, un modelo de ciudad basado en un ecosistema tecnológico/social donde el conocimiento, las acciones colectivas y las interacciones entre personas y espacios se potencian aprovechando las nuevas posibilidades ofrecidas por la hibridación físico-digital.

Es licenciado en Arquitectura por la Universidad “La Sapienza” de Roma en 2006 y en 2009 consigue por el Departamento de Urbanística (ETSAM) de la Universidad Politécnica de Madrid, el titulo de investigador (DEA) con el trabajo: Espacios Sensibles – Hibridación físico-digital para la Revitalización de los Espacios públicos (Domenico Di Siena) (8336).

Desde 2005 escribe en su blog personal urbanohumano.org sobre Sentient City, P2P Urbanism,Social Media, Innovación Social, Network Thinking, Co-Learning y Desarrollo Local.

. . .

Visitar aquí la crónica de las Jornadas “Del Urbanismo a la ciudadanía” dia 11 de Octubre, dedicado a Gobernanza y Educación, con la intervención de Doménico di Siena.

 

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Un comentario a “La Ciudad Viva entrevista a DOMÉNICO DI SIENA (I)”

  1. Igor Calzada dice:

    Camarada Dome,
    Felicidades por la entrevista. Y gracias por la referencia.
    Si bien comparto visión estratégica en la campo de una senda distinta que la democracia debe adoptar; considero que esa transferencia a un modelo de gobernanza tan mentado como el bottom-up, además de requerir mayores dosis de asunción de complejidad social, no creo que únicamente va a ser posible por la pura emergencia civil.
    Creo que Bauman, Beck y Castells, nos dan la pista. Señores y señoras, algo no funciona en un Estado de Bienestar PostCrisis. Sabemos donde están los errores. Pero incluso la red, o como tu lo denominas la “connected crowd” no es un sujeto homogeneo. Creo que debemos indagar aún más. Alumbrar realidades cotidianas. Ps: Estás navidades para mi son, otra vez más foco, de conductas que me hacen pensar, que si bien, no esto no funcion y la solución está en la red, también decir, que la red es un sistema organizativo, pero con poder distribuido, pero también concentrado. Desde planteamientos del progresismo social, a veces no se alcanza a hacer un incorporación de stakeholders realista, frente a visiones más periféricas y alternativas (que por otra parte considero que son fundamentales).
    Pero el sistema, es un circular, y tiene una inercia concreta. Navidades, estilo social, valores, instituciones,…son una inercia. Y en la medida que no se incorporen otro tipo de valores que pueden (algunos creemos, Dome, yo y muchos otros, deben) transformar las relaciones de intercambio, producción, poder y relación; creo que alteramos un poco, pero no se transforma.
    · Como que en la administración debería de implantarse el servicio a la excepción en vez de a la norma.
    · En lo comunitario, hecho en falta lecturas empresariales realistas.

    Como bien dejamos el debate, camarada Dome, el #Meso es la clave. Y todavía, esa caja negra, está muy muy borrosa, y en España, es mejor ni tocarla (para algunos), no vaya a ser que…algunos nos digan q y como tenemos q ser si ya hemos decidido #HazteExtranjero aquí o allá, o donde sea. Extranjero de una cultura, q hace mucho no compartimos por muchas razones, de muy diversa índole.
    UrteBerriOn
    HappyNewYear
    FelizAñoNuevo
    Dr Igor Calzada
    Donostia

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