La arquitectura ha dejado de ser sensacionalista. Ayudada por la doble crisis, inmobiliaria y financiera, ha llegado la arquitectura sensata (término más adecuado que la palabra “sostenible”, maltratada en todos los contextos posibles).
A continuación, algunas observaciones relacionadas con esta nueva situación “arquitectónica” y un listado subjetivo de profesionales que han investigado otras formas de ser arquitecto en el siglo XXI:
1. Los ciudadanos reclaman una mejor gestión de los recursos. Los poderes públicos se ven forzados a renovar la cartera de arquitectos galácticos y apostar por valores más cercanos a las exigencias de los usuarios. Arquitectos menos glamourosos, pero innovadores en la oferta de servicios, se posicionan en el mercado gracias a sus trayectorias iconoclastas y a sus proyectos al margen de la profesión. Son estudios consolidados o emergentes, que han sabido ignorar las presiones de los clásicos y han apostado por desarrollar su labor en campos inexplorados. Hoy han logrado ser referencias en estos campos.
2. Los arquitectos sensatos detectan nuevas necesidades y buscan los clientes adecuados. La relación entre cliente y profesional ha cambiado. Los nuevos arquitectos no aspiran a que les llame el cliente perfecto, llegan directamente a él usando las nuevas tecnologías y utilizando herramientas de marketing innovadoras. Tienen la capacidad de ver oportunidades de proyecto allí donde no suelen estar los arquitectos y consiguen salir de los encargos habituales para atreverse con otro tipo de proyectos.
3. El modelo de arquitecto que se proyecta desde la enseñanza está obsoleto. No todos los jóvenes arquitectos aspiran al éxito como individuo, hay que valorar el trabajo en un colectivo y la participación en una estructura más amplia. Sólo el 3% de la práctica en arquitectura responde a la relación cliente – arquitecto descrita en las Universidades. Existen otras formas de ser arquitecto, muy necesarias, para las cuales hay un mercado atractivo a la medida de las aspiraciones de cada uno.
4. Pequeños logros de grandes esfuerzos: el colectivo Basurama ha conseguido viajar por los cuatro continentes presentando un acercamiento diferente a los residuos que nos rodean. l’Atelier d’Architecture Autogérée tiene por fin el respaldo de las autoridades municipales para desarrollar huertos urbanos comunitarios en Paris. Carlos Teixeira consigue financiar proyectos de recuperación artística de vacíos urbanos a través del Ministerio de Cultura de Brasil. Laboratorio Urbano se organiza desde la ETSAM y ofrece alternativas reales de formación alternativa. Para Santiago Cirugeda el fin justifica los medios, no importa el tiempo y la energía que necesite. Esterni programa un festival alternativo de cine en Milán para financiar sus actividades más subversivas. Zoohaus trabaja en red según la disponibilidad de sus miembros, para ser más flexible a la hora de planificar un trabajo o responder a un encargo. PKMN dirige y produce talleres como práctica directa. Hackitectura persigue la hibridación entre la cultura red y la arquitectura. Modulab apuesta duro por la construcción modular en madera. Andrés Jaque se atreve con todo, incluso con la curia. Estudio Bijari ocupa edificios abandonados para dar más valor a sus palabras. PYF puede hacer que los proyectos sean mejores que los originales. Bruit du Frigo ha estructurado su empresa en torno a talleres participativos para la administración pública. Supersudaca investiga la parte oscura del turismo y sus mundos paralelos. Raumlabor construye espacios cívicos con medios ridículos…
Referencias:
AAA es un taller de arquitectura autogestionada de Paris que ha consolidado su oficina gracias a varias intervenciones de huertos urbanos en el corazón de la ciudad.
Andrés Jaque es una oficina de experimentación política de arquitectura que desarrolla una investigación genérica sobre la ciudad.
Basurama es un colectivo madrileño de arquitectos que centra su practica artística en la intervención urbana diseñada a partir de la cultura del reciclaje.
Bruit du Frigo es un colectivo francés que comercializa productos de visualización creativa mediante participación ciudadana en barrios conflictivos.
Carlos Teixeira es un arquitecto brasileño que complementa su arquitectura más comercial con recuperaciones de vacíos urbanos utilizando fondos culturales del estado.
Esterni es una empresa milanesa, promotora del festival de cine alternativo de Milán, que organiza festivales y acciones urbanas.
Estudio Bijari es un estudio de Sao Paulo interesado por la provocación política a través de intervenciones críticas con el urbanismo.
Hackitectura.net es un estudio sevillano que investiga formas de hibridación entre la cultura red (ciborg) y la arquitectura open source.
Laboratorio Urbano es un colectivo de estudiantes y arquitectos de Madrid que desarrolla estudios, mapas y labores sociales en conflictos urbanos.
Modulab es una empresa familiar que apuesta por el desarrollo de sistemas modulares de construcción en madera de viviendas y edificios públicos.
PKMN es un estudio de arquitectura que desarrolla acciones urbanas como forma instantánea de intervenir en las ciudades.
Raumlabor es un estudio de arquitectos berlineses que innovan en la escasez de medios.
Santiago Cirugeda es arquitecto sevillano, artista e inconformista, que practica el equilibrio inestable entre la legalidad y la ilegalidad urbanística.
Supersudaca es un colectivo de arquitectos localizados en cinco países latinoamericanos que investigan nuevas arquitecturas relacionadas con el territorio “sudaca”.
Zoohaus es una estructura de trabajo que se organiza según los encargos o las propuestas.
PYF son arquitectos que desarrollan proyectos, para arquitectos en apuros, con una estética arquitectónica a la medida del cliente.
La imagen es de Roadsidepictures.
Michael Moradiellos – [ecosistema urbano]
Etiquetas: AAA, Andrés Jaque, Basurama, Bruit du Frigo, Carlos Teixeira, Estudio Bijari, Hackitectura.net, Laboratorio Urbano, Modulab, PKMN, PYF, Raumlabor, Santiago Cirugeda, Supersudaca, Zoohaus











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18 de Agosto, 2009 en 12:34
Blog | [ciudades de código abierto] La arquitectura del espectáculo ha muerto, ¡viva la arquitectura sensata! http://tr.im/wB8d #cv#rsocial
18 de Agosto, 2009 en 12:35
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18 de Agosto, 2009 en 12:35
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18 de Agosto, 2009 en 13:05
Michael, lo que cuentas en este post es algo necesario: el cambio del perfil de arquitecto y su producción o servicio a la sociedad. No sé si es algo buscado o provocado, seguramente las dos cosas como tú dices al principio..
Aún así, hay una pregunta latente que está en boca de todos y que muchos estudios jóvenes y aún más estudiantes se hacen. Es muy rudimentaria y poco elegante pero no por ello menos necesaria. La pregunta es cómo rentabilizar este trabajo que aparentemente no lo es. Conocemos la mayoría de los nombres de los estudios que nombras y su trabajo y no siempre es posible rentabilizar algunos trabajos que los arquitectos hacemos por iniciativa propia, aunque sean útiles para la sociedad posteriormente, muchas veces porque nadie nos lo ha pedido y sólo nosotros somos capaces de detectar esa necesidad.
Proyectos de investigación, sensibilización y participación no siempre son financiados o llegan a ejecutarse. Creo que la clave y las respuestas las dejó caer Santiago Cirugeda en Valencia y me parece que vosotros también podéis contar cómo enfocáis vuestro trabajo en este sentido para que no sea algo que sale de laboratorios privados en cada estudio y luego se publica, por ejemplo, sin ser aplicado, sin ser testada su utilidad o validez, sin poder ser aplicado.
Me refiero a temas de comunicación con las instituciones, subvenciones a la investigación, financiación de proyectos de iniciativa privada con dinero público, etc. una cultura del bien común que en otros países europeos está más instaurada y aquí es patrimonio de unos pocos que tienen ese, digamos, know-how.
Cirugeda preguntaba a la audiencia en Valencia si sabía a quién dirigirse en estas situaciones, con quién hablar en cada momento, qué documentación presentar para establecer un primer contacto quizá, en qué formato, basta una llamada? hay que personarse en un ayuntamiento? por e-mail?
Estas cosas, como tantas otras, no se enseñan en las escuelas, la gestión es algo que sólo cuando te enfrentas a ello empiezas a conocer y ahora, cuando cada vez más el trabajo va a tener cada uno que “inventarlo”, es muy necesaria.
En resumen, cómo encontrar financiación o medios para ejecutar ideas producidas en los laboratorios privados de arquitectura.
Estaremos atentos a ver si nos dais alguna clave en futuros posts!
18 de Agosto, 2009 en 17:44
Michael, efectivamente muy necesario este post. está muy bien mostrar ejemplos de gente que desarrolla su práctica, partiendo de críticas y reflexiones (muchas de ellas vertidas constantemente en este blog). De esta manera, este blog puede ser un contenedor de crítica de modelos urbanisticos, de búsqueda de esa ciudad viva…también a través de recetas concretas. Y como dicen lso Brijunis, muy acertadamente, es importante también mostrar los caminos que andar. Porque es verdad que cuando la práctica profesional se inmaterializa, las maneras de rentabilizar esa práctica se hacen mucho más complejas. ¿Cómo ganar dinero con aquello que no es un producto ni un servicio exigido pero sin embargo muy necesario? Cómo hacerlo además si no hay una gran foto que rentabilice el esfuerzo y muestre al ayuntamiento de marras, la necesidad de este tipo de prácticas reflexivas… y muchas veces participativas.
Muchas de las referencias hechas y otros como los “What if…” por ejemplo, suelen desarrollar trabajos mutidisciplinares y en muchos casos, muy próximos a un arte contemporáneo también inmaterial. En este sentido, es una referencia interesante la web http://www.cuatroperras.es/ donde vienen muchas convocatorias y concursos (para artistas pero muchas hay de intervención en el espacio público donde arquitectas/os también pueden presentarse). Y en el centro de produccón HANGAR (Barcelona) por ejemplo, se han desarrollado múltiples cursos de coaching para artistas para dar este tipo de herramientas de gestión (redactar dossieres, buscar subvenciones…) tan necesarias que los Brijunis reclaman. Y estos son sólo un par de ejemplos, ya que aunque el mundo del arte está muy poco estructurado, quizá lleva más tiempo en esa tierra de nadie, en ese empeño en hacer proyectos personales en los que sobre todo cree quien los hace, sin proveer servicios ni productos “aparentemente” necesarios.
De todas formas, además de la necesidad de obtener y dominar herramientas de gestión, también es fundamental poner en valor este tipo de trabajos inmateriales y difundir la multiplicidad de fórmulas parecidas con una mirada crítica y reflexiva. Porque por mucho que se sepan las herramientas de gestión si quien debe apoyar estas prácticas no las valora, puede ser dificil solventar las dificultades.
20 de Agosto, 2009 en 17:48
Sobre la productividad de la gente que citáis, que suele trabajar en cooperación.
Hasta el momento, la única manera de juzgar la productividad del resultado de un trabajo profesional y/o técnico consiste en valorar un proyecto, esto es: un documento efectivo. Y con posterioridad, también, una obra realizada, acabada, cuando está debidamente construida. Si el proyecto lleva conclusiones, se valora: es válido; si no llega a ellas -y queda abierto-, no se puede valorar: no es válido. Con este tipo de valoración –la convencional y poco sostenible referida exclusivamente a las mercancías, e incapaz de valorar la producción inmaterial-, la construcción y el fomento de la red de relaciones y la riqueza o fortaleza de relaciones que se hayan podido crear en el desarrollo de un proceso de intervención no cuenta, de tal manera que habitualmente se considera que su aportación suma cero.
Resulta dramático, a menudo, este grave error conceptual, pues se juzgan los resultados de las propuestas en cooperación (no competitivas ni competentes), según los criterios de los proyectos convencionales de “toda la vida” carentes de preocupaciones e implicaciones con el medio. En este sentido, sería importante empezar a definir y explicitar documentalmente de manera central qué relaciones -y/o red de relaciones-, consigue construir -o reconstruir-, un proyecto (o el proceso de una propuesta).
Sin embargo, la dificultad que presenta la valoración y la realización de los proyectos cooperativos es la incomprensión de lo que es un trabajo auténticamente colectivo. De aquí surgen, de una manera u otra, los problemas planteados con anterioridad, cuando resulta que la propuesta mejor adaptada a un medio -y más sostenible-, es aquella que permite que el colectivo, o conjunto de agentes –medio, humanos y no humanos-, se enriquezca llegando a expresarse en su máxima potencia (en el sentido spinozista).
Y aunque parezca mentira, no es una cuestión de conocimiento, sino de libertad, o de “práctica de autonomía” de cada comunidad o ecosistema, pues: “Las ideas son el resultado de los hechos, y no los hechos de las ideas, y el pueblo no será libre cuando deje de ser inculto, sino que dejará de ser inculto cuando sea libre.” (John Berger)
24 de Agosto, 2009 en 20:57
Importantísima la reflexión que se plantea en el artículo. Desde luego que con los tiempos que corren la capacidad de “inventarse” el trabajo a través de auto-encargos puede ser un nuevo aliciente que nos haga menear el culo. Esta actitud valiente y arriesgada es bien difícil, en gran parte debido a la propia incertidumbre económica de la que hablaba Brijuni. Como ejemplo bonito tenemos a los chicos del grupo Talca de chile – http://www.grupotalca.org/index.php , con un montón de auto-encargos llevados a buen puerto de manera interesantísima.
Y también al hilo de lo que comentan Brijuni, es terrible ver el panorama que tenemos en este país para el tema de investigación en el área de la arquitectura, parece increíble como se puede tener tan poca conciencia de invertir en este campo y las dificultades que existen de acceso a una beca decente.
Por otro lado, completamente de acuerdo con la reclamación de Mcfly de mostrar los caminos. En la nuestro mundo arquitectónico parece que nuestro ego no nos deja compartir nuestras experiencias, y todo es continuo volver a empezar desde cero para cada uno de nosotros. Todas esas cosas que comentáis que reclamaba Cirugeda en el congreso de Valencia (y con que contundencia lo hacía!) parecen no existir hasta que te tocan, pero son las que te posibilitan que la arquitectura pueda llegar a buen puerto! A este punto parece bonito recordar que “lo que no se da se pierde”.
25 de Agosto, 2009 en 20:26
A principios de año escribí este texto para la revista del CSCAE. Tiene mucho que ver con lo que estamos diciendo. Como contar una metodología desde la practica de proyectos poco convencionales. Por eso hemos iniciado un ciclo que hemos llamado URBANACCION, junto a Pablo Saiz y Ana Méndez, en La Casa Encendida, que pretende formar y animar a practicar la acción urbana con sentido. Existen muchas vías para hacer posible las acciones, y de forma rentable, algunas oscuras, otras menos, depende de la integridad y del extremismo de cada uno.
Manual metodológico de acción urbana.
Los solares urbanos y las intervenciones que se ejecutan en ellas no son materia nueva ni son estrictamente originales, se llevan haciendo desde los Green Guerillas de Nueva York, cuando la crisis financiera tumbo gran parte de los edificios de Manhattan, a Aldo Van Eyck en Amsterdam, después de la destrucción de la mitad de la ciudad como consecuencia de los bombardeos aéreos que sufrieron durante la segunda guerra mundial.
Por lo cual no vamos a entrar en la defensa de la idea como tal, sino de la energía empleada a la ejecución de la misma y de la planificación coherente de la estrategia a poner en marcha.
Lo que deseamos destacar es la capacidad, por parte de un colectivo, para llevar a cabo este tipo de acciones en el medioambiente urbano sin más pretensión que el bien estar y el disfrute de la comunidad a quien va dirigida. Decidir aportar una mejora puntual y temporal a una situación natural en las ciudades, a saber la lenta actividad económica en determinadas parcelas, congeladas por falta de recursos o bien por falta de propietarios, en la mayoría de los casos, debería ser el leitmotiv de partida para la planificación de una acción urbana en un solar urbano.
Con el objetivo de transmitir nuestra experiencias en estas acciones, e introducir la exposición que tenemos en la terraza de La Casa Encendida en Madrid, queremos abordar una metodología, más que una receta, o bien un mapa mental, de los elementos a tener en cuenta a la hora de iniciar una gestión que tendrá como objetivo generar una actividad positiva en un solar urbano en desuso.
Los pasos a seguir en esta guía no serán lineales, aunque se cuenten de una forma determinada, y podrán tener diferentes interpretaciones según el punto de vista del lector. Intentamos, de manera general, transmitir el material que nos ha servido para la generación de la acción urbana denominada “esta es una plaza”.
Para iniciar una estrategia que nos llevará a realizar una intervención en un solar urbano, debemos tener en cuenta lo siguiente: se requiere UNA OPORTUNIDAD. Es decir un elemento de partida que nos de el impulso para, por una parte, generar una idea que sea capaz de transmitir y convencer a los que se convertirán en el EQUIPO, por otra parte, dar una pista de arranque sobre como y/o donde se ejecutara la intervención. Se puede tener una idea brillante, pero no ver donde ni cuando será uno capaz de realizarla. Se puede tener un espacio a disposición pero con total falta de iniciativa. A veces la oportunidad es el encuentro entre dos preocupaciones que disponen cada una de una parte del kit básico para realizar acciones urbanas. La OPORTUNIDAD requiere varios elementos que de por si auguren una predisposición para el éxito. La OPORTUNIDAD implica los ingredientes siguientes: un espacio, un momento o tiempo, un equipo, una idea, la voluntad de disfrutar y si es posible una institución afín a la preocupación del equipo.
El espacio o solar urbano es o bien privado o bien público. Intentar acceder al espacio debería conllevar alguna idea sobre los papeles, los contactos y las autorizaciones necesarias. Sin saber como abordar estas cuestiones, puede resultar difícil acceder al espacio. El contacto con las fuerzas de represión del estado serán más o menos fluidas en función del numero de papeles en nuestra posesión.
Los tiempos son igualmente importantes. Uno puede focalizarse en un solar y darse cuenta más adelante que esta a punto de ser edificado. Hay que comprobar la disponibilidad del mismo, confiar en la casualidad de los acontecimientos y aceptar el componente suerte. Es igualmente probable que una intención que hayamos tenido en el pasado se vea realizada en un momento más adecuado, a veces por otras personas. Puede darse simplemente el caso de que el tiempo no era el adecuado.
Una persona sola es incapaz de hacerlo todo bien, por lo cual es recomendable montar un buen equipo multidisciplinar, capaz de resolver cualquier tipo de asunto y aportar sus sensibilidades e ideas.
Las ideas son de todos, por lo cual es recomendable dejar espacio para que todos los miembros del equipo que lo deseen puedan participar en la elaboración de la estrategia, a veces resolviendo fácilmente problemas aparentemente irresolubles.
Disfrutar de lo que uno hace y pretender generar un espacio para el disfrute de un colectivo o de los vecinos es la base de las intervenciones en solares abandonados. En ningún caso se trata de ocupar un espacio de forma egoísta. Ofrecer un momento de libertad y de ocio en zonas urbanas que carecen de espacios acondicionados para estas actividades. Igualmente pensar en definir zonas urbanas que huyen del control totalitario que sufren los espacios públicos contemporáneos.
Es evidente que si se dispone de una institución que apoya o patrocina la acción, las puertas se abren más fácilmente. No es imprescindible, pero igual debería ser la primera pregunta que hacer antes de empezar a meter ruido.
El segundo paso, lo hemos denominado EL SOPORTE. Este trabajo es desde luego el más largo, el más difícil, pero el más apasionante desde el punto de vista estratégico. Es a partir de ahora cuando vamos a poder mover fichas, avanzar, convencer, atraer y obtener los elementos de la lista que nos hemos propuesto en la fase anterior. EL SOPORTE conlleva los elementos siguientes: un evento, lo social, la legalidad, la financiación y de nuevo la institución.
Una acción urbana en si puede ser ya un reto para cualquiera, pero creedme, cuando se plantea algo un poco más ambicioso y se convierte en un evento, pasada una fase de calibración de los objetivos, nos damos cuenta que puede ser mejor planificar algo grande que algo pequeño. Parece que se convence mejor cuando uno tiene una visión amplia, atrevida y ambiciosa, lo pequeño interesa poco. El evento tendrá una parte de trabajo tipo taller con personas ajenas o no al equipo, una fiesta y un componente altamente social, según nuestras preocupaciones, o bien altamente artístico o cultural, para otro tipo de perfiles, sin caer en lo meramente comercial promocional.
El evento nos puede traer la financiación que buscamos y necesitamos. Si la intervención es pequeña, puede ser autofinanciada o bien recibir alguna beca por parte de un organismo, sea social o cultural. Si la intervención es asociada a un evento y moviliza expectativas, puede que los apoyos institucionales o económicos sean mas fáciles de conseguir, por vías convencionales o bien buscando formas alternativas de subvenciones. Existen vías de financiación conocidas de expertos en la materia, es necesario encontrar una y ficharla. La acción urbana puede resultar más convincente y duradera si esta acompañada de un envolvente que trasciende el objetivo, que lo disimula. De allí la propuesta de generar un evento puntual que luego deje su huella en formato de espacio liberado temporalmente, por ejemplo mediante una exposición de cuatro meses con los trabajos realizados por los vecinos en un determinado taller asociado a un evento. La cuestión es conseguir una estrategia que nos lleve al objetivo propuesto.
Plantear la legalidad de estas acciones es interesante. Desde nuestro punto de vista es una cuestión de la que hay que preocuparse, porque queremos que estas intervenciones se realicen conjuntamente con las autoridades. Es decir que se proponga un modelo de ocupación temporal de solares urbanos cogestionado por la administración municipal. Acercarse a la ilegalidad es justificable si nos permite mover el margen entre lo permitido y lo no permitido hacia formatos más contemporáneos y proponer modificaciones en los comportamientos habituales.
La institución, elemento que se repite, es y será un aliado con fuerza que permita agilizar los plazos o directamente que aporte el modelo de financiación.
El tercer punto de esta metodología se denomina EL PROCESO. Se entenderá mejor si se le añade la palabra creativo, aunque no lo define del todo. El proceso es la parte final, cuando todo debería estar listo, cuando los elementos están reunidos y preparados, y digamos que se procede a entrar en el solar. EL PROCESO tiene los elementos siguientes: administración, acción, personas, difusión y política.
La parte administrativa suele dar problemas de último minuto, dado que es algo inusual, desconocido, y por mucho que se haya preparado el terreno, siempre es lo que más tarda. Por lo cual se debe hacer lo máximo en los últimos días y luego apostar por la suerte o la aproximación a la ilegalidad con sus consecuencias administrativas, muchas veces económicas. Por lo cual aconsejamos tener previsto en el presupuesto una partida reservada para multas.
Las personas, por supuesto, a quien se destina el uso del espacio, deben de ser implicadas en el proceso, para que puedan sentir que han participado en la creación del espacio, que se lo apropien y que le puedan dar una continuidad temporal. Sin personas, vecinos o colectivos implicados, no tiene futuro la intervención.
La parte más divertida, una vez resuelto los elementos previos, es por supuesto la acción. Es recomendable invitar a gente fresca a participar en la acción, ya que el equipo puede estar cansado por las fases anteriores o muy ocupado con temas de gestión. Por lo cual, un equipo organizado, artista o demás sabios, serán de gran apoyo a la hora de ejecutar la idea y darle una visión diferente. Pensamos que de esta manera se resuelven también problemas que puedan surgir de la intervención, ya que se disocia las responsabilidades y no pone en peligro la parte administrativa. Siempre se puede decir que se ha pasado el artista.
No vamos a entrar en detalles en la parte de la política, si es cierto que será más fácil si es un tema que le preocupa al equipo de gobierno, que pueden llegar a ser grandes aliados, pero es igualmente muy inestable por lo cual es recomendable hablar con técnicos más que con políticos.
Si que la difusión de la intervención es primordial. Por dos razones, comunicar la posibilidad real que existe de mejorar temporalmente zonas urbanas con este tipo de intervenciones, y fortalecer la acción realizada con el objetivo futuro de realizar otras tantas intervenciones que se apoyen sobre una historia. Una correcta comunicación y la comparación con intervenciones anteriores, ayuda a convencer a las personas que desconocen estas acciones y que necesitan creer que no serán los primeros en apostar por una cosa tan rara.
La intervención realizada en el solar municipal de la calle Doctor Fourquet junto con el colectivo Esterni a primeros de diciembre es el fruto de dos años de trabajo intenso con La Casa Encendida, el COAM y la junta de Distrito Centro. No es una intervención ejemplar en todos sus puntos, pero pensamos que ha seguido una estrategia que se acerca a lo deseado. La acción en si ha sido grandiosa y muy ajustada, aunque parezca imposible cuando se invita a un colectivo milanés. La parte administrativa final ha fallado, por lo cual se ha tenido que recurrir a ciertos recursos no expuestos en la presentación anterior por su carácter dudoso. El colectivo milanés que se invitó al taller fue capaz de acometer la intervención en solo día y medio, una vez tomada la decisión de entrar en la parcela con la previsión de una probable segunda autorización. 15 miembros de Esterni más los 15 alumnos apuntados al taller fueron capaces de realizar lo que vemos en las fotos que acompañan este texto. Una plaza para los vecinos del barrio, con sus árboles, su huerto, su plaza para el trueque, su escenario, su terreno de fútbol y su discoteca silenciosa. Hoy en día existe un proyecto completo y complejo de cogestión del espacio con los 300 vecinos que firmaron la petición formulada al ayuntamiento para poder seguir usando este espacio el tiempo que el espacio este disponible. La junta tiene los documentos sobre la mesa, los alumnos están preocupados por el futuro de la plaza y buscando recursos para que el trabajo realizado durante el taller no quede en vano.
La única pretensión de este taller, de esta intervención y de este texto metodológico, es demostrar que toda idea es valida, y que se puede realizar con mucho empeño y creatividad. Alentar a iniciar cuantas más intervenciones en solares urbanos posibles, y si no, presentar propuestas e ideas programáticas al concurso URBANACCION2 que hemos lanzado con la oficina de concursos del COAM. Cuanto mas ideas pongamos en la mesa, mejor se harán las ciudades en las que vivimos.
8 de Octubre, 2009 en 18:00
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13 de Diciembre, 2009 en 2:52
Muy bueno este post (aunque me llega unos meses despues- le lleve tiempo el internet en llegar aca desde espania).
Yo trabanjando en nueva york estoy pensando igual de varios posts que hicieron aca sobre el tema de las ciudades de codigo abierto. Hice un post sobre el tema, lo decia yo como “tactics” v. “strategies”, uno siendo la gran vision dada/pronunciada/dibujada desde un escritorio en un estudio sobre Broadway, otro siendo intervenciones tacticas- de pequena escala, con los vecinos, muy poca plata, de tipo que pueden entender y contribuir muchos mas que solo profesionales.
No estoy de acuerdo con Brijuni cuando dice que “sólo nosotros somos capaces de detectar esa necesidad”. La verdad es que muchas veces hay otra gente (vecinos, familias, trabajadores de otra profesion) que quiero o que pide intervenciones pero pasa que hay una discontinuidad con este conocimiento y la gente que tienen el recurso de realizar el proyecto (claro, tiene que ver con la plata, o el poder usualmente).
Entonces, el tema es la plata. Es posible que el internet sera un recurso para juntar plata, votos, o hora de voluntarios para realizar el proyecto. Pero como los arquitectos van a comer. Pienso en el artista Christo, quien hizo dibujos/documentacion muy buena sobre todo su processo e las ideas y mostraba/vendia esas cosas para financiar un proyecto. No se, es una posibilidad… hay mas?
muy bueno el post y los comentarios