La ciudad viva


Está en: Inicio > Blog


Domestícame. (Creando vínculos a través de la educación entre sociedad y espacio colectivo)

por Andrea Robles — Viernes, 24 de enero de 2014

“—Busco amigos. ¿Qué significa “domesticar”? —volvió a preguntar el principito.

—Es una cosa ya olvidada —dijo el zorro—, significa “crear vínculos… “

—¿Crear vínculos?

—Efectivamente, verás —dijo el zorro—. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada. Tampoco tú tienes necesidad de mí y no soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo…

—Comienzo a comprender —dijo el principito—. Hay una flor… creo que ella me ha  domesticado…” (1)

Decía Xavier Monteys en una entrevista para Espacios Compartidos que “El espacio público es la dimensión colectiva del espacio doméstico” (2). Algo sobre lo que ya había reflexionado en su artículo “En la calle como en casa”, en el que afirmaba sobre la dualidad entre espacio privado y espacio público: “Más que una disolución, se trata de extender lo más posible la esfera doméstica hacia la calle. Trabajar la calle como un espacio susceptible de ser domesticado.” (3)

Doméstico, proveniente del latín domestĭcus (de domus, casa), es un adjetivo que significa “Perteneciente o relativo a la casa u hogar”. Hogar es aquel espacio que sentimos como nuestro y con el que establecemos unos vínculos, tanto afectivos como funcionales. Aquel espacio en el que tenemos capacidad de decisión y donde también, aprendemos a convivir.

Quizás un paso adelante en la mejora de nuestro entorno (y por lo tanto parte de nuestra labor) sería conseguir establecer esos vínculos entre las personas y el espacio físico que habitan. Algo que, además del diseño, tendría que ver con la educación, la educación entendida como sensibilización, que no es otra cosa, que la creación de vínculos.

En anteriores posts de La Ciudad Viva se han ido desgranando temas en torno a la educación: Los espacios arquitectónicos de la educación, la educación de los futuros arquitectos. Este post lo que pretende en cambio es hablar sobre la educación acerca del espacio físico en el que habitamos dirigida a futuros ciudadanos. Es decir, a los niños. Porque “todos los mayores, han sido primero niños. (Aunque pocos lo recuerdan).” (4)

En esta línea de pensamiento, y sin necesidad de irnos muy lejos, han surgido numerosas iniciativas de arquitectos que entienden que los pilares de una sociedad del mañana son los niños de hoy. Una mente escéptica podría pensar que estas iniciativas vienen de la mano de la crisis de la profesión. Que ante la falta de trabajo en la construcción, los arquitectos buscamos nuevas actividades con las que poder subsistir. Sin embargo, si uno se toma la molestia de profundizar en estas iniciativas, comprende que en la base de todas ellas surge una profunda convicción de que la educación (bien entendida), es la primera piedra de todo progreso. Que la sociedad necesita ciudadanos críticos (no adoctrinados) y suficientemente informados (no manipulados) (5), para poder crear entre todos un entorno social más justo, más funcional, más sostenible, en resumen… un entorno mejor para todos.

 

Por ello, vamos a realizar un pequeño paseo por distintas iniciativas que, sin necesidad de irnos demasiado lejos, son dignas de dar ejemplo en la construcción de estos vínculos entre arquitectos, espacio colectivo y sensibilización a los ciudadanos del mañana.

Es el caso por ejemplo, de Chiquitectos (Madrid), que entre otras actividades, desarrollan talleres en los que buscan despertar en los niños el interés por su entorno y el desarrollo sostenible. A través de estos talleres, realizan actividades en los que los más pequeños aprenderán “que hacer arquitectura no es sólo construir edificios: es soñar, explorar, pensar, imaginar, investigar, dibujar… pero también es calcular, medir, resolver, representar y construir” (6). Actividades como sus “talleres comestibles”, donde los niños juegan mientras reflexionan sobre la ciudad y el desarrollo sostenible, realizando maquetas comestibles de entornos urbanos, comprendiendo los elementos y las distintas problemáticas que se dan encuentro en su entorno de una manera lúdica (y nutritiva).

Chiquitectos - maqueta comestible

 

Maushaus (Donostia-San Sebastián), también desarrollan talleres en el que los niños establecen vínculos con la arquitectura y la ciudad, pero el proyecto que queremos destacar es el que desarrollaron durante un fin de semana del pasado mes de junio a través de dos performances urbanas, ocupando una calle de su ciudad, y trabajando en el espacio público in-situ, incitando a la reflexión a pequeños y mayores sobre las formas de cohabitar y sus tiempos. Se buscaba así el pensamiento crítico sobre ciertas normas establecidas, ridiculizando algunas prácticas urbanas comunes, investigando en temas como la economía del tiempo urbano, la contaminación o el ruido. El primero de los talleres, City Rules, pretendía, a través del juego, reflexionar acerca del mundo del motor, los movimientos y sus reglas. La otra cara de la moneda fue el taller Tomato City, desarrollado al día siguiente en la misma calle, donde se reflexionaba acerca de la otra ciudad, la de la naturaleza. Dividieron para ello la calle en tres parterres para cultivar, en papel, verduras de papel como lechugas o tomates. Así, se creaba un huerto en plena ciudad, que servía de reflexión, mientras se construía y pensaba, en las otras formas de “habitar los espacios juntos, de pisar los suelos, de los vacíos de las calles y el juego en nuestra ciudad.” (7)


Maushaus - Tomato City

 

Un paso más allá va el proyecto Montessori Natural Child de la escuela Montessori-Palau de Girona  junto con la colaboración del  colectivo de arquitectura Re-cooperar (Barcelona). El proyecto, recién puesto en marcha, tiene como fin la transformación de la escuela Montessori en escuela verde. Un proyecto de conciencia medioambiental en el que gran parte de los alumnos del colegio participan activamente en la transformación del espacio colectivo de su escuela a través de la filosofía de la permacultura.

Uno de los objetivos más importantes del proyecto, que lo diferencia de otros, es que los alumnos, desde primaria hasta bachillerato, no sólo participan en la ejecución del proyecto (que se está dando cada vez más en centros escolares), sino que la participación de los alumnos parte desde el mismo diseño y planificación del espacio a través de una serie de talleres que ellos mismos crean y llevan a cabo, a través del estudio de su entorno y la adquisición de conocimientos sobre biología, arquitectura, construcción, gestión o comunicación.

Se trata de un proceso participativo completo, en el que a través de distintos grados de responsabilidad, los alumnos son los propios “clientes”, “arquitectos”, “constructores” y futuros “usuarios” de su espacio colectivo. Para ello, se generan equipos de trabajo formados por alumnos de diferentes edades, tutores y colaboradores externos de la escuela para realizar diferentes proyectos como construir una granja, un huerto ecológico, un bosque comestible de frutales, casetas en el bosque y otros proyectos que se irán definiendo a lo largo del tiempo.

A la vez, este programa es también una oportunidad para generar nuevas actividades y talleres dentro del ámbito educativo de la escuela, con un gran valor pedagógico: un espacio de encuentro donde aprenderán pensando, organizándose, y haciendo. Una estructura de participación (que forma parte de la propia filosofía de la escuela), que se prevé que sea el propio engranaje de mantenimiento del proyecto de cara a los próximos años.

 

Re-Cooperar. Panel proceso Montessori Natural Child

 

Nos quedan muchas iniciativas que mezclan sensibilización y arquitectura, espacio público o paisaje como Arquitectives, Sinergia Sostenible, BCNLandscapes, Arquikids, La Casa de Tomasa, Raons Publics, Cómo Crear Historias y un largo etcétera de colectivos que comprenden la labor social del arquitecto, y trabajan por acercar los problemas de nuestro entorno físico a todos. Por no hacer el post demasiado largo, y con la intención de hacer el post colaborativo, animamos a todo aquel que quiera aportar más información de iniciativas en torno a la educación (o sensibilización) de arquitectura (para no arquitectos) a que colabore en los comentarios, con el fin de recopilar más iniciativas.

 

Quizás algunos de estos niños desarrolle pasión por la arquitectura y decida, por vocación, ser arquitecto. Quizás simplemente sean futuros clientes de arquitectos. Quizás les preocupe la gestión de la sociedad y decidan ser políticos, o sociólogos.  Quizás no, y decidan ser cualquier otra cosa y se limiten a ser ciudadanos. Pero sean lo que sean, una cosa está clara, si han creado vínculos y conciencia crítica con el entorno físico que les rodea, y en el que viven, estaremos en una posición mucho más avanzada de la que hoy estamos. Tendremos una sociedad preocupada e informada por su entorno, y capacitada para participar en él. Porque entenderán que el espacio colectivo, también, será su hogar.

—Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.

—Es el tiempo que yo he perdido con ella… —repitió el principito para recordarlo.

—Los hombres han olvidado esta verdad —dijo el zorro—, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa…

—Yo soy responsable de mi rosa… —repitió el principito a fin de recordarlo.(8)

 

Andrea Robles Carrasco

 

(1) Antoine de Saint-Exupery – El principito

(2) Entrevista a Xavier Monteys por Espacios Compartidos http://www.publicspace.org/es/post/entrevista-a-xavier-monteys

(3) Xavier Monteys, ‘¡En la calle como en casa!’, revista Quaderns d’arquitectura i urbanisme  nº257, Barcelona, 2008

(4) Antoine de Saint-Exupery – El principito

(5) Véase la reflexión acerca de la educación en la película “Lugares Comunes” (Adolfo Aristarain), 2002  http://www.youtube.com/watch?v=oKBGfpHCbYc

(6) Chiquitectos

(7) Maushaus

(8) Antoine de Saint-Exupery – El principito

 

 

 

 


 

comparte:
  • Facebook
  • del.icio.us
  • Twitter
  • Google Bookmarks
1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (2 votos, media: 5,00 sobre 5)
Loading ... Loading ...

Etiquetas: , ,

3 comentarios a “Domestícame. (Creando vínculos a través de la educación entre sociedad y espacio colectivo)”

  1. almudena dice:

    Como arquitecta, llevo mucho tiempo pensando sobre estos temas, y leer este post me ha servido para aclarar un poco mi mente y reordenar conceptos. Gracias, me ha gustado mucho. Ánimo y a seguir!!!

  2. arquitectura entrelíneas dice:

    Lo mejor de las propuestas que enlazas es que en ellas los niños participan activamente, con su ingenio y su cuerpo puestos en marcha, y no como meros receptores pasivos de la doctrina de turno. Por la vía de la acción sí se puede fomentar un aprendizaje que vaya más allá de los discursos y comprenda fenómenos de percepción, interacción, socialización, actuación. Muy interesante!! Saludos

  3. cómo crear historias dice:

    Andrea Robles, nos encantan las iniciativas que ponen en relación arquitectura, juego y participación creativa. Llevamos muchos meses preparando un nuevo proyecto vinculado con el tema. Su nombre es “partes sueltas” y podéis ver como crece aquí: http://partessueltas.com/

Deja un comentario


Los articulos publicados son responsabilidad del/os autor/es y no necesariamente refleja el pensamiento de la organización.

Logotipo de la Junta de Andalucía