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La Imagen de la Ciudad: ¿Conductismo o consulta ciudadana?

por Manuel Saga — Miércoles, 26 de febrero de 2014

Bocetos para la imagen de Boston. Kevin Lynch.

En ocasiones, creemos que conocemos cierto escrito o teoría sobre la ciudad con la que no acabamos de coincidir, como si se tratase de un traje que no es de nuestra talla.

Algo así me ha ocurrido estas semanas con Kevin Lynch y su Imagen de la Ciudad (1960), un texto que leí hace tiempo y que creía conocer. Es un libro relativamente sencillo, no demasiado denso o complejo para aquellos que no estudian urbanismo, sino que sencillamente tienen un interés por la ciudad.

La Imagen de la Ciudad adquirió una enorme difusión debido a sus cinco categorías para clasificar la dimensión perceptiva de nuestras urbes: Sendas, Fronteras, Nodos, Barrios e Hitos, enormes paraguas bajo los que agrupar mil imágenes, subjetivas, efímeras y localistas. Del trabajo de campo que realizaron Lynch y su equipo sobre las ciudades de Boston, Jersey city y Los Ángeles, nos queda una gran cantidad de dibujos que marcaron un hito a la hora de diagramar la ciudad como un paisaje de percepciones. Sin duda, este trabajo a caballo entre disciplinas constituye en la actualidad uno de los textos propios de la arquitectura que se más citan desde perspectivas externas a ella como la sociología, la antropología urbana o la psicología ambiental.

Diagrama de Boston. Lynch 1960.

Sin embargo siempre que surgía el tema de Lynch con mis colegas de las ciencias sociales, se animaba el debate. Para alguien que estudia las ciudades con un mínimo de profundidad, estas cinco categorías se quedan más que cortas, no sólo por cantidad sino por densidad. En la actualidad resulta imposible quedarse tan sólo con una visión heliocéntrica y visual de la ciudad, más en un contexto donde la sobreinformación (Soriano, 2009), la red y lo político tienen un peso cada vez mayor. Uno no puede leer Ciudad Hojaldre y comer únicamente con una capa del pastel.

Hace poco llegó a mis manos Reconsidering The Image of the City, un artículo del propio Kevin Lynch del año 1985, más de 20 años después de que se publicara La Imagen de la Ciudad. Se trata de un testimonio muy sincero que hace memoria de cómo se realizó el trabajo en los años 50, a la vez que recoge las críticas más fuertes que recibió su trabajo durante los años posteriores, para valorar hasta que punto eran o no acertadas. Vamos a echarles un repaso a estas críticas:

1º- La muestra de población encuestada fue demasiado pequeña y sesgada. Lynch y su equipo entrevistaron en profundidad a tan sólo 30 personas por ciudad, siendo casi todas profesionales jóvenes de clase media. El argumento del autor es que el modelo de estudio fue repetido posteriormente por otros equipos en localizaciones diferentes y con muestras mayores, obteniendo resultados satisfactorios.

2º Las técnicas utilizadas (entrevistas con fotografías, paseos y mapas cognitivos) eran demasiado superficiales para conseguir un dato real de la imagen de la ciudad.
El autor contesta que, aunque cada una de estas entrevistas son fragmentos parciales y subjetivos de un total, con un número suficiente de muestras puede crearse una imagen compuesta que arroje una gran cantidad de datos. Desde mi punto de vista, la verdadera respuesta es que el “dato real de la imagen urbana” no existe, esta es voluble, fragmentaria y dinámica por naturaleza. Se trata de recoger datos útiles, no un conocimiento “absoluto” y utópico. No hay más que echar un vistazo a la relevancia que han adquirido los mapas cognitivos a lo largo de las últimas décadas.

3º- Se está creando una “ciencia del diseño”, conduciendo a las decisiones formales de forma unívoca y eliminando la creatividad en el proceso.
La respuesta aquí es clara: El análisis de la imagen arroja datos sobre el presente, y con suerte intuiciones sobre el futuro próximo, pero es incapaz de generar nuevas posibilidades por si sólo. Precisa de personas que lo interpreten. Esta respuesta de Lynch es especialmente directa y seca, pero esconde una gran profundidad, explicada más adelante.

4º- El estudio se sobreexcedió si lo que pretendía era identificar un principio básico de calidad del lugar. Asumió que esta dependía de la capacidad de orientación, la cual supone un problema menor para la mayoría de las personas.
En este momento Lynch reconoce un impacto directo. Al parecer, en las entrevistas aparecían continuamente referencias indirectas a la orientación, “Saber donde estoy” parecía un dato de gran importancia para los entrevistados. Sin embargo, se reconoce que la calidad de una ciudad no depende tan sólo de esta seguridad, es necesario un lugar para la sorpresa, para el misterio. Otros investigadores y artistas han buscado conocer la ciudad precisamente a través de la desorientación y el estado de sorpresa, obteniendo también resultados más que interesantes. Aunque Lynch defiende la validez de su trabajo contra este argumento, reconoce totalmente su validez. También relaciona esta capacidad de orientación con la noción de identidad propia, del lugar y de grupos, citando otros estudios considerados como válidos pero que también hacen estas presunciones a partir de conclusiones indirectas obtenidas en las entrevistas.

Las 5 categorías de Lynch, 1960.

En este punto, Lynch hace un movimiento de efecto y pasa de una posición defensiva a una actitud autocrítica muy interesante, poniendo sobre la mesa cuestiones que pasaron por alto sus detractores.

La primera y más importante es que el estudio tuvo una consecuencia opuesta a lo que en un principio pretendía. La Imagen de la Ciudad es una consulta ciudadana, un estudio del estado de la ciudad mediante una metodología concreta. No se trata de leer la ciudad de forma individual, ni de proyectar planes urbanos llenos de hitos, nodos, etc. El objetivo de estas categorías era clasificar una información que debía venir del ciudadano, de la población, y no de los planeadores. No en vano, en la sección del libro previa a las cinco categorías se habla de imaginario, legibilidad, estructura e identidad de la ciudad como nociones dinámicas que pertenecen a la colectividad, no al individuo. Este argumento hace referencia de nuevo a la queja de los diseñadores de estar creando una “ciencia del diseño”, ya que pone de manifiesto que no se trata de un aparato propositivo sino analítico.

En relación a esto, Lynch pone otra carta sobre la mesa:  El estudio trabajó sobre momentos concretos y estáticos. No había un sentido de desarrollo, ni se repitió en años posteriores, por lo que constituye tan sólo un vistazo a la corriente dinámica que ellos mismos definen como Imagen de La Ciudad. A mi también me hubiera gustado ver un estudio de la imagen de Boston cinco años más tarde.

En tercer lugar, se habla de cómo se dejó totalmente a un lado el significado de la ciudad, sus valores intrínsecos, para centrarse tan sólo en sus características formales y visuales. No es un comentario demasiado sorprendente o nuevo, en cierto modo ya lo habíamos comentado al principio de este artículo. Sin embargo me parece un gesto honesto el reconocer este tipo de limitaciones. Realmente no es un error de investigación, se trata de una limitación natural que quizás debió ser reconocida desde el principio.

Por último, el autor muestra cierta tristeza por cómo se demostró que el sistema era muy difícil de aplicar, ya que requería una gran cantidad de tiempo y recursos que no todos los ayuntamientos y organismos estaban dispuestos a invertir. Este es una argumento totalmente práctico y devastador, aunque no creo que debiera valorarse La Imagen de la Ciudad únicamente desde su aplicabilidad oficial.

En mi opinión se trata de un puente entre disciplinas tremendamente útil, si sabemos mirarlo con ojo crítico y no como un dogma. En este sentido es estimulante que el autor sea el primero que pone de manifiesto esta visión escéptica pero honesta, en un artículo que no es tanto una investigación o un ensayo como una reflexión personal, una conversación con la almohada.

Manuel Saga, en colaboración con Alfonso Arango.
Bogotá, febrero de 2014.

 

Referencias

-Lynch, Kevin (1960/1966). La Imagen de la Ciudad. Buenos Aires: Infinito.
-Lynch, Kevin. Reconsidering The Image of the City: Writings and Projects of Kevin Lynch. In Tridib Banerjee & Michael Southworth (Eds.), City Sense and City Design. Cambridge, Massachusets: MIT Press.
-Soriano, Federico (2009). 100 Hipermínimos. Madrid: Lampreave
-”La Imagen de la Ciudad: Kevin Lynch” Es un corto dirigido y producido por Manuel Saga y Alfonso Arango.

Una visión caleidoscópica de Bogotá a través del imaginario cinematográfico de dos jóvenes arquitectos y fragmentos de La Imagen de La Ciudad, texto escrito por Kevin Lynch en 1960.

Se trata de un Trabajo académico de la Maestría en Arquitectura de la Universidad de Los Andes, Bogotá, Colombia.

Fondo musical:
-Mogway- Song for a forgotten future.
Fragmentos de:
-Tron Legacy Intro City
-The Last of Us-Baraka
-Easy rider-Fear and loathing in las Vegas
-Medianeras
-El turismo es un gran invento
-Breakfast at Tiffany’s
-Gangs of New York
-Deadmau5 at Millbank Tower

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4 comentarios a “La Imagen de la Ciudad: ¿Conductismo o consulta ciudadana?”

  1. blogURBS | Dibujar a través de la memoria dice:

    [...] casi un territorio, no consiste en conocer hechos, nombres y números. Bajo los datos existe un sustrato perceptivo, cultural, imaginable. Esa mezcla de especias que diferencian el lugar físico del espacio [...]

  2. Civitas Innova dice:

    Hola, Manuel. Me ha encantado este artículo especialmente porque llegas a la conclusión de que la complejidad de la ciudad requiere de miradas diversas, profesiones complementarias, y construcción conjunta.

    En nuestra asociación trabajamos así y no creas que es fácil alinear lenguajes, conceptos e ideas preconcebidas por nuestras propias disciplinas, pero tenemos un sistema que nos funciona: volver siempre a las necesidades y características de los seres humanos en su contexto social.

    Ahora mismo, hemos publicado un libro que encontrareis pronto en las librerias, llamado “Ciudades para las Personas”, en el que una psicóloga social y una arquitecta han dialogado extensamente para llegar a qué existen en el entorno urbano que favorezca o dificulte la calidad de vida de las personas. Te paso el link por si te interesa echar un vistazo a la introducción.

    http://www.editdiazdesantos.com/libros/sierra-navarro-isabel-ciudades-para-las-personas-escenarios-de-vida-L27008920101.html

    Seguimos en contacto. Tenemos mucho que compartir!

  3. Manuel Saga dice:

    Gracias por el comentario Isabel!

    Muy interesante este libro! Colaborar con las ciencias sociales ha sido muy enriquecedor para mi. Yo recuerdo las primeras veces, cuando empezábamos a comparar bibliografías y aparecía Lynch por todos lados, a mi me extrañaba muchísimo. Lo veía como algo excesivamente básico.

    Precisamente la motivación para revisitar a Lynch (que para la mayoría de arquitectos no pasa de un texto de segundo de carrera, donde la ciudad se simplifica en 5 categorías aparentemente planas) es el hecho de que esa herramienta para proyectar ciudades que hay en sus libros en realidad no es tal. No existe. Es un invento de la academia que se extendió gracias a la docencia de la arquitectura.

    Esta es la autocrítica de Lynch: Yo no diseñé un método de planificación, sino una forma de consulta. Saber que percibe el ciudadano. Esto abre una gran cantidad de reflexiones. Si tuviéramos una mínima formación en arquitectura para aprender a escuchar a los demás antes que a nosotros mismos, creo que la profesión estaría ahora mismo en un lugar bien distinto. No hubiéramos caído tan fácil y tan tontamente en esta malinterpretación.

    Estamos en contacto!

  4. Dibujar a través de la memoria | aaaa magazine dice:

    [...] casi un territorio, no consiste en conocer hechos, nombres y números. Bajo los datos existe un sustrato perceptivo, cultural, imaginable. Esa mezcla de especias que diferencian el lugar físico del espacio [...]

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