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SE BUSCA MUNICIPIO PARA PLAN DE MOVILIDAD URBANA SOSTENIBLE.

por AC13. Concepcion Garcia y Carlos Pita. — Viernes, 9 de mayo de 2014

“Los hombres que tienen los pies en la tierra, que dominan su morada, que ejercen su poder innato de moverse, saben dónde está el centro de la Tierra. Saben vivir en una vecindad, conocer a sus vecinos, detenerse a hablar con el hombre que encuentran en la esquina, pasear y sentarse en un banco de la acera”

Ivan Illich, Energía y Equidad, 1974.

 

‘Energía y Equidad’ forma parte de las publicaciones que durante los años 60 recogió el Centro Intercultural de Documentación, espacio de reflexión que desde Cuernavaca, México, abrió interesantes debates en torno a cómo latinoamérica debía afrontar el inminente ciclo donde el desarrollo tecnológico ocuparía un papel central. En los llamados ‘Cuadernos del CIDOC’ apareció una primera edición de ‘Energía y Equidad’ entre otros libros de Ivan Illich, autor que desde una disidencia autoimpuesta produjo una obra tan crítica como intensa.

El trabajo del pensador austriaco formula una crítica profunda a la medicina profesional, a la educación en la escuela, al concepto mismo del trabajo por ajeno y no creador, además de abrir una veta en torno a la ‘crisis de la energía’ desde una vertiente, por aquel entonces todavía inexplorada, que tenía que ver con el consumo insaciable de las sociedades desarrolladas, vinculándolo directamente con la negación de la justicia social.

Para Illich, el error de base consistía en creer en la posibilidad de que altos niveles de energía limpia fueran considerados una solución a todos los problemas. Este es, a su juicio, un error político que en vez de buscar soluciones en la apertura de nuevos caminos desde un posicionamiento crítico en relación a la creación de nuevas necesidades se limita a producir con más alta tecnología vehículos que lo transporten, aumentando así la frustación del usuario generando con cada solución una necesidad nueva.

La posición de Ivan Illich respecto al consumo de energía recordaría al Bartleby de Melville, para él la fe en la potencia y la fuerza de la energía nunca podrá ser superior a la potencia de la renuncia. Es en esta renuncia al supuesto maná que el desarrollo tecnológico puede ofrecernos donde ve Illich el camino para la organización de una sociedad sostenible y justa.

La pregunta que se plantea gira en torno a porqué la investigación continúa orientada hacia el desarrollo de medios de transporte tan sofisticados como dañinos para el medioambiente, pero no solo. El aporte que hace Illich al debate sobre el consumo de energía es de corte sociológico, incorpora la visión de la experiencia humana. Así, en muchas de sus lúcidas reflexiones encontramos aspectos que vinculan el avance tecnológico con la práctica del ser humano en su entorno más inmediato, en su cotidianidad. Para Illich el esfuerzo fundamental en la investigación debe ir dirigido a la reestruccturación del espacio, solo desde una nueva conformación espacial que ofrezca a cada persona la experiencia de saber que el lugar dónde habita es el centro del mundo.

Este interesante argumento, sitúa nuestra contemporaneidad de espacios globalizados en las antípodas del deseo de Illich. Podríamos decir que la globalización y nuestras ciudades altamente tecnificadas nos ofrecen la experiencia de que el ‘no lugar’ donde vivimos podría ser cualquier parte del mundo.


 

Determinar las condiciones óptimas de circulación es el asunto primordial sobre el que Illich asegura que hay que partir para realizar cualquier investigación relacionada con la movilidad en nuestros días. Para ello se debe decidir de antemano que la circulación debe girar en torno a la locomoción de las personas y no la de vehículos.

Es este el punto decisivo, repetido con insistencia por Ivan Illich y otros autores hace más de cuarenta años, donde nos detendremos. Los planes de movilidad urbana sostenible, reciente apuesta de la Unión Europea, que dota de copiosas subvenciones a los estados miembros, todavía no son pensados de manera global con la ordenación del territorio y el planeamiento, se adivina necesario pensar que una ciudad será sostenible si sigue una estrategia desde su plano urbano. No se entiende que las políticas de movilidad sean una aportación autónoma a los planes generales, muchas veces contradictorios con estos y viceversa.

El proyecto Boosting Urban Mobility Plans (BUMP) de la Unión Europea a través del programa Intelligent Energy for Europe nace con el objetivo de mejorar la movilidad en los municipios. Reducir la emisiones de CO2 y de otros gases nocivos es la base de sus objetivos prioritarios. Con ello, el Proyecto BUMP espera la reducción de accidentes de tráfico mediante el fomento del transporte público, las energías limpias y la mejora de las infraestructuras de transporte. La adaptación de la señalética, especialmente en la red de semáforos, es una de las medidas entre otras del mismo corte, con las que se espera la mejora de vida urbana de los municipios. La intermodalidad, o el uso de más de un medio de transporte en cada trayecto por parte del usuario es una aportación sin duda original, resultado de múltiples simposios y debates entre comités de expertos. Bajo estas premisas, y con el requisito de contar con una población de entre 40.000 y 350.000 habitantes, centros de investigación, universidades y empresas buscan asesorar a municipios para el desarrollo de sus planes de movilidad urbana sostenible, un ‘se busca municipio’, auspiciado por Europa en el que en ningún momento se cuestiona la posibilidad de que existan planeamientos de ordenación previos, su vigencia y el aporte que el plan de movilidad hará a los mismos.

Digamos que las políticas europeas de movilidad se basan en una optimización de los recursos existentes, y en la experimentación exahustiva de las nuevas tecnologías para acercarnos progresivamente a una energía más limpia, asunto sin duda necesario, pero no suficiente. La definición del espacio público, el rediseño de la morfología de la trama urbana adaptada a los nuevos usos y costumbres contemporáneos que tiene que ver con la diversidad social de barrios asociada a la heterogeneidad de los usos del suelo, conceptos nada sofisticados que forman parte de los principios básicos del urbanismo deberían ser llevados a la primera línea del debate, de manera tan experimental y ambiciosa como el estudio de la optimización de las nuevas tecnologías.

Así nos encontramos con que las soluciones estrella de la mayoría de planes de movilidad urbana sostenible pasan por la definición pormenorizada del nuevo número de plazas de aparcamiento con que la municipalidad abastecerá a la ciudad o vanguardistas soluciones digitales que informan del horario de llegada del autobús urbano que realiza el mismo trayecto desde los últimos veinte años. Parece que el objetivo final es llegar lo más rápido posible de un punto a otro de la ciudad, motorizadamente, se entiende.


 

Illich creía necesario categorizar la movilidad desde la raíz: el tránsito de personas y el transporte motorizado, comparando sobre ellos el modo y el grado en que cada tipo de circulación influye en la organización territorial, en la distribución espacial del tejido social y en el tiempo disponible para las relaciones sociales.

En la confusión de esta categorización, pensar la movilidad para la mejora de la vida del peatón pero desde el medio de transporte, ya sea este público o privado, se explican la definición de proyectos como el carril bici cuyo diseño de recorridos avanza paralelamente a una calzada de cuatro carriles para vehículos, sin un entendimiento de la rica trama urbana heredada, que en la mayor parte de los casos, define por si sola los atajos, los paseos bien orientados, el camino que el ciudadano realiza en sus trayectos a pie. A modo de ejemplo mínimo se podría proponer el ejercicio sencillo de pensar un carril bici ligado al paso del peatón en vez de al paso del vehículo, el planteamiento de una pregunta a un asunto micro que se convierte en experimental por poco explorado y de resultados insospechados en la mayoría de nuestras ciudades.

 

 

Probemos.

. . .

 

 

 

 

 

*todas las imágenes que ilustran el texto son de Bernard Plossu.

Ivan Illich, Energía y Equidad, Desempleo creador, Barral Editores, Barcelona, 1974.

PGOM 2008, Ayuntamiento de A Coruña, equipo redactor: BAU arquitectos.

PMUS 2014, Ayuntamiento de A Coruña.

Boosting Urban Mobility Plans (BUMP), Comunidad Europea.

 


 


 

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4 comentarios a “SE BUSCA MUNICIPIO PARA PLAN DE MOVILIDAD URBANA SOSTENIBLE.”

  1. eva alvarez dice:

    Magnífico post, que aborda un asunto imprescindibl -a mi modo de ver-: la sostenibilidad no es un tema tecnológico sino ético y por tanto, político. Y el urbanismo es política.

    Quiero además recordar, que este tema lleva siendo debatido por las mujeres arquitectas feministas desde el final de la IIGM y que la perspectiva de género en el urbanismo y la arquitectura plantea dicho problema estructural y políticamente.

    Un saludo cordial desde Valencia. Eva Álvarez

  2. C.García y C. Pita dice:

    Muchas gracias por tu comentario, Eva.

    Efectivamente el tema de la sostenibilidad aplicado a la ciudad adolece en la mayoría de los casos de una investigación que vaya más allá que los asuntos ‘tecnológicos’. Yendo al extremo nada hay más sostenible que una buena planta de arquitectura tradicional de nuestros pueblos, sin necesidad de domótica ni controles digitales, pero bueno, esto da para otro artículo.

    Un abrazo!

  3. Inma dice:

    Es en este pensamiento, de que las condiciones óptimas de circulación deben basarse en la circulación de las personas frente a la circulación de los vehículos y que el transporte urbano proporcione un espacio de convivencia que respete la dignidad y bienestar de las personas ,en el que se deben basar estos proyectos de movilidad urbana;y de aquí la importancia que tiene este post recordando la obra de Illich.
    Gracias por este trabajo.

  4. C.García y C. Pita dice:

    Gracias por tu comentario, Inma, que resume tan sencillamente un asunto que suele mostrarse complicado y tecnológicamente farragoso. Creemos que es esencial plantear la pregunta exacta-la que tú planteas y que nos alegramos te haya sugerido nuestro texto- antes de dar respuestas que no responden a necesidades reales. Gracias y abrazos.

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