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Carta de una bicicleta a un coche

por Marius Navazo — Miércoles, 4 de junio de 2014

 

Estimado amigo,

Permíteme que hoy te escriba sobre las cosas que hace tiempo quiero hablarte. No sé si habrás notado que contigo estoy molesta, pero lo cierto es que se me hace difícil nuestra convivencia.  Por ejemplo, nunca he comprendido porque cuando voy por la calle me pitas para que me aparte, alegando que ocupo demasiado. Yo, por más que me miro, me parece que estoy delgadita y que si alguien ocupa demasiado espacio como para avanzarme eres precisamente tú….Con toda esa carcasa que te rodea no me extraña que no puedas pasar por ninguna parte…

 

Ilustración: Ricard Efa (http://gmbtz.blogspot.com.es/)

 

Y además,  todo sea dicho,  eres un patoso…¡Por favor! ¡Nunca he visto a nadie tan patoso como tú! Siempre en línea recta,  como si no  hubieran cosas para hacer en una ciudad…Pregúntale sino al peatón, el rey de la ciudad. Fíjate en él: ahora adelante, ahora gira a la derecha a hablar con un conocido, ahora hace un paso atrás para leer un cartel, después giro de 180 grados para mirar un escaparate…Hay tantas cosas a hacer en una ciudad, tantos estímulos a los que responder, que tú con tu aparatosidad pareces un elefante entrando en una cristalería.

Sólo debes verte cuando decides parar (aparcar, en tu caso), el gran espectáculo que tienes que hacer cada vez: te dejamos grandes espacios para que estaciones (ya sea en la calle o en enormes agujeros subterráneos especialmente construidos para ti), pero aún y la grandiosidad de éstos a ti te parecen pequeños. Y para meterte en ellos te vas moviendo como un pato hacia adelante y hacia detrás hasta que consigues encajonarte…

Detesto tu soberbia cuando aparcas sobre la acera, ni que sólo sea para poco rato. El privilegio de ir de puerta a puerta sólo lo tiene el rey -el peatón- y yo, la reina -la bicicleta (te recuerdo que soy la reina desde que las ciudades se hicieron demasiado grandes como para ir a todas partes a pie). Tú no puedes ir de puerta a puerta: tú cuando llegas allá donde quieres, debes primero buscar un aparcamiento. Apuntarte al privilegio de peatones y bicicletas resulta no sólo acaparador, sino a su vez usurpador de nuestros espacios…Pero, ¡mira por dónde!, gracias a las aceras y a los carriles bici siempre te parece que hay un espacio suplementario esperándote para que cuando vayas a hacer una gestión puedas aparcar justo delante.

Y todo esto todavía sería poco si no nos impusieras tus reglas del juego. ¿Qué me dices de las calles de sentido único? ¡Los peatones no se plantean que las calles tengan ningún sentido! Fíjate, sino, en las calles para peatones: ¿puedes adivinar algún orden o concierto en sus itinerarios? Pues, de manera similar nos sucede a las bicicletas. Pero tú, con tu torpeza y necesidad de moverte en línea recta, impones a todas las calles estrechas (y no tan estrechas) un único sentido de circulación, obligándonos a las bicicletas a que juguemos tu juego y enfadándote si nos ves pasar por tu lado en contra sentido…pero ¿en contra de qué sentido? Será de tu sentido, del sentido que os habéis inventado los aparatosos, pero no en contra del sentido común de la ciudad. Los sentidos de circulación son un juego que resulta ajeno al espacio urbano, dónde el rey y la reina siempre seguimos la lógica del camino más corto.

¿¿¿Y el juego de los semáforos??? ¡¡¡Esta sí que es buena!!! ¿Te imaginas una zona para peatones con semáforos para que peatones y ciclistas se pararan todos detrás de una línea?  Los peatones y las bicicletas nos regulamos solos y nuestros cruces suceden espontáneamente. Es a velocidades más grandes que hay que regular los cruces con stops, ceda el paso y semáforos, derivándose que correr exige tener que parar después y, por lo tanto, perder buena parte del tiempo ganado. O hasta me atrevería a decir que mientras se está parado ante un semáforo en rojo se pierde más tiempo del que se ha supuestamente  ganado mientras se corría, cosa que explicaría el porqué las bicicletas llegamos antes que vosotros cuando nos saltamos los semáforos. Por lo tanto, ¿qué sentido tiene correr por dentro de una ciudad? ¿Qué sentido tiene que lleves un motor que te permite ir a 50 km/h pero que no te ahorra tiempo? ¿Qué sentido tiene que todo el mundo se pare ante unos semáforos puestos inicialmente para que tú pudieras correr por la ciudad, si no ahorras tiempo a nadie y no eres el primero en llegar a los sitios?  ¿Qué demonios hacemos todos plantados ante unas lucecitas rojas?

Ahora bien, ¿sabes que es lo peor de todo? Es el hecho de que la ciudad viva en una burbuja llena de sentimiento de peligro por riesgo de accidentes, de ruido, humo y con falta de espacio para el disfrute de las personas. Y aunque me dijeras que a veces sí que ahorras un poco de tiempo y que cualquier pequeña ganancia de tiempo lo justifica todo en esta sociedad, entonces te diría que si tanto valoras los minutos y los segundos computaras también el tiempo que podríamos ahorrarnos en una ciudad segura donde los niños jugaran solos en las calles sin necesidad de apuntarlos a extra escolares o buscarles canguros (dinero que se traducen en tiempo de trabajo), sin necesidad de acompañarlos cada día a la escuela, sin necesidad de tanta farmacia y tanto médico por problemas respiratorios, etc.

Amigo mío, ¿te has planteado alguna vez salir de tu carcasa y vivir la ciudad desde fuera de tu trinchera? Quizás te sorprendería descubrir que todo aquello que vives como obstáculos a diestro y siniestro, elementos móviles que nunca se sabe en qué dirección se moverán, son personas que se saludan y que reconocen en los otros posibles amigos o conocidos. Pero tú, en los otros, sobre todo reconoces molestos obstáculos que no te dejan correr, y en vez de dedicarles un hola amistoso, les regalas una bocanada de humos y el rugir de tu motor a cuatro palmos de la cara…¡Muy bonito!

Ya ves, amigo mío, que no acabo de entender tus supuestos atractivos…porque si después de todo esto que te he dicho yo viera que fueras saludable, o fuente de calma y tranquilidad, todavía te podría entender. Pero, contrariamente, a menudo te veo enfadado, nervioso y desprendiendo agresividad. ¿Qué gracia o beneficio tienes, pues? Cuando te anuncias en la televisión siempre apareces corriendo en medio de desiertos, mares, montañas, en horizontes muy amplios y lejanos…nada que estorbe tu libertad, ¡que tanto pregonas sin cesar! Pero, ¿no has visto que tu cotidianidad es muy diferente? Rodeado de pisos y casas, por calles que a tí te resultan estrechas, parado absurdamente ante una luz roja o atrapado en medio de un atasco provocado por tus mismos semejantes….Verdaderamente, sólo tienes razón de ser en tu soledad, como en los anuncios…porque si todos los coches decidierais salir a la vez ¡no podríais ni moveros de la puerta del garaje!

En cambio, déjame que te diga que las bicicletas podemos salir todas juntas a la vez porque no atascaríamos nada. No dependemos de lo que hagan las otras para poder circular. No dependemos de parar en una gasolinera y pagar por un combustible para poder avanzar. No quedamos fácilmente atrapadas ante un pequeño obstáculo porque lo podemos esquivar. Y avanzando adelante, arriba y abajo, sentimos el corazón latir y el viento pasar. ¿No es todo esto más parecido a la libertad?

Pero antes de despedirme, déjame confesarte que los dos tenemos un gran cosa en común. ¿Sabes cuál es? Pues que los dos creamos adicción…Aquél quién nos conoce queda fácilmente atrapado en nuestros encantos y ya no sabe cómo desprenderse de nosotros…porque tanto existe quién hasta el pan va a comprar en coche, como quién lo hace en bicicleta…Una vez se nos conoce, ¡a todos les gustamos! Por lo tanto, no dudes que yo te pediré ayuda cuando esté enferma, cuando tenga que cargar objetos pesados, cuando quiera ir lejos donde no llegan ni el tren ni el autobús…Pero, para el resto de desplazamientos, ¿qué te parece si tú empiezas a usarme? Ya lo verás, sólo tienes que probarlo unas pocas veces y ya estarás enganchado…Es cuestión de dejar de lado aquello siempre conocido y probar algo nuevo…¡Y ya verás que rápido te BICIarás!

Un abrazo,

Tu bicicleta.

 

Màrius Navazo trabaja en planificación urbana y ordenación del territorio. Forma parte de Gea21 (www.gea21.com).

 

Este post es una versión mejorada y corregida del artículo original: NAVAZO, M (2007) Carta d’una bicicleta a un cotxe,  Revista Mobilitat Sostenible i Segura nº 41, Associació per a la Promoció del Transport Públic.

 

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7 comentarios a “Carta de una bicicleta a un coche”

  1. Carlos Algora i+a dice:

    Marius,
    Enhorabuena por tu forma de pensar y de exponer sentido común en unas pocas frases para que los ciudadanos piensen un poco.

    Quienes nos pasamos el dia proyectando ciudades por y para el coche, que no es rey pero es regente, debemos plantearnos en cada proyecto el porqué de tantas cosas que no debieran ser teóricamente obvias por la presencia del coche. Los semáforos, los carriles, las multas, los accidentes, los bolardos, las vallas, los bordillos, las glorietas… Como sería todo de fácil si se volviera atrás en muchos diseños que no premiaran al regente sino a los reyes, el peatón y la bicicleta.

    Cada vez que paso por Cibeles o por la Puerta de Alcalá, y utilizo la metáfora de la carta de la bicicleta, pienso en las cartas que ambos monumentos le deberían escribir al maldito coche por tenerlos condenados en lugares donde las personas no podemos disfrutar de estos monumentos que están condenados en la cárcel que suponen las dos glorietas que los rodean. Ojalá llegue algún alcalde valiente algún dia que elimine los coches o saque a los monumentos de sus “cárceles” y arrastre a Cibeles al pie del Ayuntamiento y a la Puerta de Alcalá a la entrada del Retiro… en lugar de como han hecho con Colón, que estaba tan contento en su parque, y ahora está condenado en el centro de otra glorieta…

  2. Marcos dice:

    Enhorabuena Marius, una visión acertadísima del asunto, y muy atractiva para el lector ya desde el título.

  3. María dice:

    Muy romántico, solo una pequeña contradicción en el discurso, si la bici lleva siglos, no debemos llamarla nueva o alternativa “te recuerdo que soy la reina desde que las ciudades se hicieron demasiado grandes como para ir a todas partes a pie… Es cuestión de dejar de lado aquello siempre conocido y probar algo nuevo”

  4. nachosvq dice:

    Creo que te olvidas de las MOTOS, desde mi humilde opinion de motero-ciclista, aunan las bondades de las bicis y y de los coches.Aunque sigo prefiriendo las bicis para trayectos urbanos por hacer ejercicio y por economicas.

  5. Marius Navazo dice:

    Nachosvq, lamento estar en desacuerdo contigo…las motos poco tienen que ver con las bicicletas y por lo tanto comparten pocas de sus bondades. Concretamente, diría que la única bondad que comparten es que ocupan poco espacio.

    A la velocidad motorizada que alcanzan las motocicletas en ámbito urbano (teóricamente, un máximo de 40-50 km/h) es necesario seguir regulando las intersecciones con semáforos (mírate si quieres este post anterior: http://www.laciudadviva.org/blogs/?p=19576), fomentar calles de sentidos únicos y, en términos de seguidad vial, no mejoran para nada la situación actual.

    Las motos imponen las reglas del juego del motor dentro de la ciudad y no permiten transformar aspectos como la mejora de la habitabilidad de nuestras calles. Las bicicletas se pueden adaptar bastante (no del todo) a las reglas del juego del peatón y, en definitiva, de las personas cuando habitan el espacio público.

    Por no decir que las motos no son comparables en términos de ruido y contaminación con las bicicletas. Pero para quien diga que la tecnología “solucionará” todo esto, ni me meto más en ello…

    Por cierto, María, cuando escribo “es cuestión de probar algo nuevo”, lo “nuevo” no se refiere a la bicicleta en sí. Se refiere a que los conductores prueben algo nuevo, como sería coger la bicicleta para hacer esos desplazamientos que hoy hacen en coche y que podrían hacerse en bici.

    En cualquier caso, a unos y a otros, ¡gracias por todos vuestros comentarios!

    Saludos,
    Màrius.

  6. Dakjesyt dice:

    Gracias

    En las ciudades y pueblos, cuando uno va caminando, especialmente cuando intenta cruzar una calle por un paso de cebra, con frecuencia siente peligro por haber algunos (demasiados) vehículos de motor que circulan demasiado rápido y/o dejando poco margen de seguridad respecto al peatón.

    Es una pena la falta de prudencia y de respeto de estos automovilistas, motoristas, etc. ¿No se dan cuenta de que pueden generar un gran problema, también para ellos?

    http://mozillaes.org/foros/viewtopic.php?f=11&t=44694

  7. Pamela Adriana Prada Jordan dice:

    Creo yo que la idea principal de este tema en particular es la concientización de las personas sobre el uso excesivo de automóviles sin la necesidad precisa de hacerlo; tomando como ejemplo mi propia situación, ya que vivo en la ciudad de Cochabamba, Bolivia, se trata de una ciudad totalmente saturada de automóviles por lo cual la contaminación se ha convertido en un verdadero problema para toda la población. En nuestra ciudad se realiza un evento en especial cada domingo dentro de un periodo de 4 meses en el cual se cancela toda la circulación de automóviles y solo se permite el tráfico de bicicletas y peatones en toda la ciudad, este evento es realmente una muestra de como se puede mejorar el ambiente con solo un poco de actitud saludable se puede pasar momentos muy agradables y libres de contaminación y sin el peligro del tránsito excesivo. Dicho día es una gran muestra de lo valiosa que es la bicicleta para la salud citadina, porque solo como una pequeña muestra de sus beneficios a nivel global, el nivel de la contaminación dentro de la ciudad en tales días baja en un 85%; sin contar claro con los beneficios propios del manejo de la bicicleta para las personas, tanto física como mentalmente. Tales beneficios deberían hacer que las personas prefieran el uso saludable y por demás beneficioso de la bicicleta pero lo que vemos es algo totalmente distinto: se cambio la salud por la comodidad, el ejercicio por el lujo y el tránsito libre por la imagen de poder de adquisición. El poder que esta ejerciendo el automóvil en la vida de las personas esta haciendo que se pierdan muchas de las cosas que nuestros abuelos y bisabuelos disfrutaban: el camino libre, el aire libre, el ejercicio libre, en fin: la Libertad.

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