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EL PEATÓN, UNA CUESTIÓN HUMANA Y ESPIRITUAL

por Eduardo Diaz-Recasens — Sábado, 17 de mayo de 2014

Caminar estimula el cerebro. Fte.: Chuck Hillman, Universidad de Illinois 2014

Preguntarse sobre el origen de las cosas siempre ha sido una constante en el ser humano, ¿de dónde venimos?, ¿a dónde vamos?, ¿cómo?, ¿por qué?, ¿qué somos? Si para llegar a respuestas es necesario realizar un recorrido de indagación, introspección, reflexión o pensamiento, debemos tomar en cuenta que tenemos diferentes variables que condicionan ese nuestro camino.

La unión de mente y cuerpo confirma la existencia tanto de variables mentales como físicas que pueden limitar o ampliar nuestra ruta. Y aunque a veces las grandes dificultades intelectuales y físicas de nuestra realidad se imponen de manera tajante e impositiva, esto no significa que no se puedan neutralizar o superar con el fortalecimiento y desarrollo de nuestra esencia humana. Por tanto, se trataría de una vuelta a lo primario y sustancial del ser humano, a lo espiritual.

Aunque en numerosas ocasiones las grandes infraestructuras y sistemas de la globalidad (grandes ejes viales lineales, autopistas, vías ferroviarias…) pueden suponer una barrera física a nivel micro, éstas no son invencibles si sabemos afrontarlas volviendo a nuestra naturaleza más esencial, es decir, a ese ejercicio fundamental del ser humano que es caminar, entendiendo este último de manera amplia (ya que también se incluiría la forma de caminar de los minusválidos).

Es a pie la manera de reconocer cuándo una infraestructura macro se convierte en barrera para lo micro y es también a pie la manera de reclamar nuestra condición humana para mantenerla viva. Así pues, priorizar nuestra condición de peatón antes que de conductor de automóvil, por ejemplo, es la mejor forma de volver a nuestra esencia humana, es decir, de mantener nuestra condición primaria de ciudadanos que es aquello que en definitiva nos permite vivir en fortaleza.

Hay ejemplos significativos que en determinados contextos críticos o desfavorables ponen en mayor evidencia aun la humanidad de esta actividad primaria, además de la valentía que puede llegar a necesitarse para reclamar nuestra forma humana de ser y estar. Realizar un camino a pie sobre una infraestructura macro como puede ser una autopista, en principio totalmente cerrada a esto, demuestra que el humano puede ejercer su naturaleza micro sin barreras allá donde lo necesite, pero en definitiva, viene a poner en evidencia la necesidad de compatibilizar ambos niveles de circulación (macro y micro) y dar prioridad al micro en más de una ocasión.

El caso de los países americanos siempre ha sido paradigmático para evidenciar el peso específico de la circulación a escala macro, la cual tiene su máxima expresión en el automóvil y las autopistas, únicos modos de circulación terrestre realmente eficientes al ser relegado el ferrocarril a un segundo nivel. El caso de México no es diferente a esta tendencia en el continente y en él se pueden encontrar valientes ejemplos de circulación micro sobre trazados macro que cristalizan este asunto de manera radical.

PROBLEMAS EN LA AUTOPISTA 45-D LEÓN-LAGOS DE MORENO-AGUASCALIENTES (MÉXICO)

Intensa Circulación Macro. Problema de los dobles semiremolques

Fte.: Eduardo Díaz-Recasens 2014

Consecuencias Circulación Macro. Bordes de degradación

Fte.: Eduardo Díaz-Recasens 2014

MACRO VERSUS MICRO. CAMINANTES SOBRE LA AUTOPISTA 45-D

Fte.: Eduardo Díaz-Recasens 2014

Volver a establecer la movilidad peatonal como centro de la planificación urbana y territorial requeriría de poner en valor y estudiar en profundidad esta actividad primaria del ser humano que ha sido relegada por el automóvil. Para este fin sería necesario centrarse en un amplio abanico de cuestiones y elementos como podrían ser:

  1. La distinción de diferentes tipos de Caminar ¿Sería lo mismo andar que pasear? ¿Qué tipo de caminar se practica con más frecuencia en un determinado territorio y en qué proporción pueden llegar a ser compatibles entre ellos al realizarse en un mismo espacio?
  2. ¿Qué tipos de peatones hay? ¿Qué características tienen y qué condiciones requieren cada uno de ellos? ¿Cómo dibujan sus respectivas rutas y nodos? ¿Cómo se podría medir y cuantificar todo esto?
  3. ¿Se trataría de una actividad física, mental, social… con efectos positivos en los ciudadanos? ¿Merecería esta actividad un estudio antropológico y médico en el lugar objeto de estudio?
  4. ¿Merecería estudiar la percepción y la vivencia del lugar desde la experiencia del caminar?
  5. Estudiar la existencia o no de una red o estructura de caminos previa en el lugar. Identificarla como base para una supuesta repeatonalización de ese territorio, buscando la preexistencia y lo primigenio. ¿Cómo se vincula el lugar y su red de caminos?
  6. ¿Qué condiciones favorecen la movilidad peatonal? ¿Existen espacios tangenciales en el caminar? ¿Se dan lugares dinámicos y estáticos en el caminar?
  7. La incorporación de las nuevas tecnologías al caminar o a la red peatonal. Compatibilizar el andar con otros elementos mecánicos como cintas transportadoras, escaleras mecánicas, telesillas, etc.
  8. ¿Qué ocurrirá en el futuro con el caminar? ¿Qué logros hay y qué críticas podrían hacerse sobre aquellos que han tratado ya sobre el tema?

Eduardo Díaz-Recasens

2DR Arquitectos

 

 

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