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(des)Bordes Urbanos #3: El caso de las ciudades andaluzas / Granada. Entrevista a Alberto Matarán.

por Fiorella Russo — Martes, 17 de junio de 2014

En esta nueva entrega de la serie ‘(des)Bordes Urbanos’[1] entrevistamos a Alberto Matarán profesor del Departamento de Urbanismo y Ordenación del Territorio de la UGR. Desde Latinoamérica damos un salto al nodo andaluz de la Universidad de Granada (UGR) para compartir el enfoque con que trabajamos quienes desde aquí participamos en la Red CYTED ‘(des)Bordes Urbanos: Políticas, proyecto y gestión sostenible en la ciudad de la periferia’, y cómo a través de metodologías de investigación acción participativas estas discusiones, análisis, hallazgos y aprendizajes que tratamos en el ámbito académico-científico, trascienden y aterrizan en diferentes experiencias en la ciudad y su ámbito metropolitano.

Alberto Matarán, profesor del Departamento de Urbanística y Ordenación del Territorio de la Universidad de Granada. Investigador principal del Proyecto PLANPAIS. Fuente: Fiorella Russo

- ¿Cómo definirías el concepto de (des)borde urbano?

Lo entiendo de dos maneras diferentes. Por un lado, siguiendo la definición de Villasante[2] que me parece la más interesante y que tiene que ver con la perspectiva del ‘desborde’ como el desborde de la ciudadanía activa con respecto a -vamos a decir- las murallas que les pone el poder en todos los sentidos; se desborda la ciudadanía y recupera su soberanía. En el ámbito urbano con la reclamación del derecho a la ciudad y otras tantas cosas, como la ocupación del espacio público, con la construcción de sujetos políticos que sean capaces de transformar y poner en cuestión el orden establecido, el desborde en ese sentido.

En términos territoriales el desborde de las experiencias y las transformaciones de los espacios en el sentido más amplio de la palabra por parte de la ciudadanía en forma autónoma o en colaboración con la administración, pero en cierta medida también poniendo en cuestión las normativas o las rigideces de las costumbres ahora mismo hegemónicas.

Y luego para mi también tiene un componente físico o geográfico que es con el desborde de los límites impuestos también en el modelo urbano existente. Estos desbordes pueden ser más autónomos o autogestinarios a través de la transformación del espacio por parte de la gente o pueden ser también desbordes en el sentido de la subversión del modelo urbano hegemónico de la propia estructura identitaria de los núcleos de población ya sean ciudades o pueblos.

Yo soy de los que apuesta más por la primera parte, porque ‘desborde’ se ha usado para eso, entonces la idea es traer ese concepto sociológico  al contexto de lo urbano, hacerlo aterrizar en el lugar. El parque Gezi en Istambul, las plazas del 15M en España, la movilización en las periferias latinoamericanas, Gamonal en Burgos, Can Víes ahora mismo en Barcelona, parte de las movilizaciones importantes que ha habido en la plaza Tahrir en El Cairo (Egipto). Todos estos son desbordes, además tienen una repercusión fundamental en la forma de ocupar el espacio, en la transformación de la propia ciudad, creo que es interesante.

- Y en este contexto ¿cómo entiendes las periferias?

La discusión que planteamos sobre todo en el contexto del análisis de la metrópolis contemporánea atendiendo lo que plantea Alberto Magnaghi[3] de la Escuela Territorialista es que la ciudad contemporánea –por ejemplo en Andalucía-, atendiendo a ese desborde de la construcción tradicional de la ciudad se constituye como una suma de periferias superponiendo unas a otras. Si históricamente había algunos arrabales pero en general existía una importancia de la centralidad del propio modelo urbano que estuviera dentro de la muralla, pues a partir de la modernidad –digamos desde el principio del siglo XX sobre-  se produce una transformación importante del modelo urbano en el que se van superponiendo una periferia detrás de otra. ¿Qué pasa? Que a las alturas en las que estamos en el siglo XXI lo que podemos observar en nuestras ciudades es que gran parte de ellas son periféricas. La condición periférica de la ciudad es una superposición de esas periferias una detrás de otra. Periferias de los años 30, los 40, los 50, los 60, los 70, de todos los años, todas las décadas van construyendo sus periferias entonces analizamos la ciudad y la ciudad tiene su núcleo histórico y todo lo demás son periferias.

Transformación urbana y territorial de la aglomeración urbana de Granda. Fuente cartográfica: El Patrimonio Agrario: la protección de vegas y huertas históricas en áreas periurbanas. Baeza, marzo 2011 / Fuente imágenes: José María García, Fiorella Russo.

- ¿Cuáles son sus circunstancias?

Pues depende de qué periferias estemos hablando. Claro, porque la condición periférica incluye deficiencias en el espacio público, modelos urbanos desterritorializados que nada tienen que ver con el contexto en el que se encuentran, crecimientos exacerbados, que han dado lugar –al principio sobre todo- a procesos de densificación con zonas excesivamente saturadas. Después han pasado a la versión completamente opuesta de las periferias contemporáneas de los últimos veinte o treinta años, que son periferias de ciudad dispersa, monofuncional, completamente desparramada en el territorio, que ya ha ocupado una cantidad enorme de territorio.

- Esta condición periférica que describes ¿de que es consecuencia?

Por un lado es consecuencia de la industrialización de la producción de la ciudad. La modernidad aplicada al urbanismo implica la industrialización de la producción urbana y arquitectónica. Entonces se genera un modelo urbano y arquitectónico industrializado, homogéneo, desterritorializado que se reproduce en el conjunto del planeta y que genera muchos costes. Sobre la excusa de la necesidad de una producción de vivienda rápida y en unas condiciones ‘homogéneas’ vamos a decir para el conjunto del planeta basadas sobre todo en la higiene pero también en otras cosas, pues lo que se construyen son monstruos  urbanos que ahora veremos cómo gestionamos. Y por otro lado las políticas públicas –que en nuestro país es muy claro (España) pero que en otros también- son responsables de esta realidad entre otras cosas porque no han estado orientadas –sobre la base de esa excusa primera de determinado momento del crecimiento de las ciudades, por ese éxodo del campo a la ciudad también producido por la modernización –en este caso de la agricultura-, por la industrialización de la agricultura, estas políticas públicas sobre la base de estas excusas lo que hacen es generar procesos de urbanización –a mi entender- con poco criterio ambiental generalmente –con algunas excepciones muy valiosas- con poco criterio social, y muy orientadas a procesos especulativos, y eso ha pasado siempre.

La expansión urbanística y los contrastes entre la ciudad y el campo. Granada y su Vega, espacios periurbanos. Fuente: José Castillo

- ¿Ha pasado siempre dónde…, en Europa, Andalucía?

Yo me estoy centrando mucho en Andalucía porque en lo que estoy pensando es en los casos andaluces. O sea, la ‘planificación urbana’ del franquismo –entre comillas- era una planificación orientada a la especulación. En Granada los crecimientos de los caminos de la parte de Camino de Ronda que proviene del franquismo y otros barrios. Estaba la vivienda social en su momento y también las de alubión, digamos las que estaban ligadas a los desastres, pero muchas otras eran crecimientos urbanísticos de la especulación. Los lodos que estamos recogiendo ahora o que se recogieron en Marbella provienen de especuladores que tienen su origen en el poder económico ligado al franquismo. Curiosamente se incrementa en forma enorme con la entrada de nuestro país a los flujos del mercado global, años ochenta y noventa pero que ya existía anteriormente. Los documentos de planificación de aquellos años, los primeros planes urbanísticos de la democracia matizan en cierta medida eso, pero posteriormente ya el mercado campa a sus anchas. La planificación es responsable en tanto en cuanto es una de las principales incitadoras de la especulación urbanística, tanto a través de la zonificación como a través de la disposición de megaproyectos y grandes infraestructuras para esos procesos de especulación, sobre todo en los últimos años pero también antes.

- ¿Quién es responsable de la construcción de las infraestructuras y los megaproyectos?

La Administración, todavía que yo sepa no hay entidades privadas que hayan construido eso. Y si nos pusiéramos a escarbar más, las grandes constructoras –excepto algunas excepciones también que provienen de los años ochenta- vienen también del período predemocrático, donde la especulación y la construcción de grandes infraestructuras iban ligadas de la mano y todas pagadas con fondos del estado, como ahora. Hicimos la transición como la hicimos y nunca se ha roto con eso. Ahora parece que es posible, entre otras cosas porque ese modelo ha entrado en crisis y ha arruinado el país, claro; y el futuro de miles de personas.

- Hablando de la crisis que en España ha tenido tanto impacto ¿de qué manera afecta a las ciudades, en este caso andaluzas?

En Andalucía la crisis ha ralentizado el crecimiento urbano, lo ha puesto en cuestión, entre otras cosas porque hay miles de viviendas que se van a caer, se van a degradar,  o se están degradando ya de forma irreversible porque nunca van a ser ocupadas y va a ser más caro rehabilitarlas que tirarlas –esa es una realidad que se está dando ya en algunos sitios y que aquí empieza a darse también. No recuerdo qué presupuesto planteaba el Sareb -Banco malo- para demoliciones. Entonces por un lado se ha parado el proceso y por otro se ha generado esta idea de la necesidad de la reversión, por tanto la crisis ha puesto en cuestión el modelo en el conjunto de la sociedad, porque anteriormente había alguna gente que no estábamos de acuerdo, pero había un consenso social de los partidos políticos con poder institucional, todos, hasta por supuesto las empresas ligadas al sector, había una gran parte de la economía que está vinculada al sector y también muchos que trabajaban para el sector y no se cuestionaban que esto tenía un fin, ¡ahora ya está claro!

El sufrimiento creo que lo que ha hecho es cambiar muchas perspectivas, por un lado parar el proceso y por otro acabar con muchos consensos sociales existentes en esa realidad.

También ha hecho que se vuelva a replantear la idea de la regeneración urbana, la posibilidad de reorganizar la ciudad desde otros puntos de vista, donde lo social tenga un valor más importante, un proyecto de menos inversión, de menos obra y más aprovechamiento de recursos disponibles, creo que ahí hay una línea que puede ser interesante.

Y también se ha paralizado la construcción de infraestructuras y grandes proyectos –menos que otras cosas-, aunque aún se siguen planteando, esa idea en el imaginario es más difícil de deconstruir. Pero se ha paralizado bastante y eso también paraliza el proceso del crecimiento urbanístico.

- ¿Y a la Universidad de que manera la situamos en este contexto?

La Universidad digamos como institución y dentro del ámbito de la Urbanística y la Arquitectura no ha sido un ente excesivamente crítico, el pensamiento hegemónico dentro de la universidad era muy similar al pensamiento hegemónico que había fuera de la universidad. La universidad es casi una representación de lo que hay en la sociedad, es verdad que –yo creo- dentro de la universidad también se está empezando a cuestionar y las voces que eran –vamos a decir ‘éramos’- más marginales aunque igual nos escuchaban de afuera, creo que estamos empezando a tener mayor audiencia adentro, sobre todo del estudiantado. El estudiantado evidentemente se da cuenta que los caminos para poder quedarse cerca no van por donde iban antes y entonces empiezan a buscar otras cosas, pero también por personas que entran dentro de la universidad, pues algunas ‘se han caído del caballo’ como les pasaba a los de la ‘nueva cultura del agua’, estaba claro que ya no querían seguir construyendo grandes obras hidráulicas aunque las hubieran diseñado antes.

Creo que el tema urbanístico territorial también está pasando un poco eso, menos de lo que a mi me gustaría porque me da la sensación de que todavía la gente no acaba de darse cuenta de esa realidad y está esperando que vuelvan los procesos de crecimiento, entre otras cosas porque los ven en otros lugares y no son conscientes de que es un tema donde claramente hay unos límites ambientales que definitivamente impiden esta realidad, que anteriormente se sobrepasaban a través de la exportación de los costes ambientales a otros países, y de la explotación y del hambre de gran parte del sur del mundo y que ahora cada vez va a ser más difícil, probablemente imposible y nunca vamos a volver a la situación anterior.

- ¿Cómo se replantea eso?

Hay que empezar a cuestionarse muchas cosas. Ahí estamos, el papel de la Universidad debe ser acompañar el desborde y en cierta medida construir de manera colectiva con la propia población los nuevos modelos urbanos que necesitamos, si el que conocemos actualmente está en crisis.

Huertos sociales de la Asociación por el Empleo de Peligros / Granada. Propuesta seleccionada en la convocatoria de La Ciudad Amable de la Junta de Andalucía. Fuente: Imagen del proyecto presentado.

- Desde el nodo granadino ¿qué se está haciendo en relación a estos temas?

Estamos trabajando con la ciudadanía en general y con la ciudadanía activa en particular, visibilizando las experiencias, acompañándolas y tratando de que funcionen en red tanto en el ámbito agroecológico –la agroecología es un elemento fundamental para la transformación de las ciudades como en el ámbito de algunas periferias muy maltratadas que hay en nuestras ciudades en particular en la Zona Norte de Granada.

- ¿La agroecología, por qué?

Porque nos permite reconstruir una relación fundamental que se ha perdido en nuestros territorios que es la relación campo-ciudad, a través sobre todo de la alimentación. La alimentación es ya una de las políticas claves del siglo XXI y la idea es cómo plantearse desde la alimentación construir nuestras ciudades. En reconstruir sus nexos con la bioregión que la alimenta, con su cuenca alimentaria. Esa es una perspectiva que es fundamental, el ‘espacio abierto’, todo el contexto agrario históricamente denostado en todos esos procesos de metropolización, en la condición periférica de la metrópolis donde la agricultura no importa absolutamente nada o muy poco, ahora se replantea esa idea y bueno en eso estamos, es un componente clave de nuestro equipo. Incluso por otro lado, con el trabajo que hacemos  en las redes y en los barrios –vamos a decir- ‘maltratados’ o ‘ignorados’ tiene que ver también con la introducción de la agroecología como un componente interesante para su transformación y para la generación de alternativas en ese contexto: comercio y producto local, los canales cortos de comercialización y la transformación del espacio urbano que se produce a través de la introducción de la agricultura en la ciudad y también la generación de procesos sociales que rompen con la dinámica perniciosa de los círculos viciosos que hay en esos barrios. Yo creo que es un trabajo interesante y que además desde ahí podemos lanzarnos a la perspectiva de la transformación del resto de aspectos de la vida y de la ciudad, desde la sostenibilidad. La soberanía alimentaria te lleva a la soberanía energética, a ponerte en cuestión el modelo de movilidad, a la ‘soberanía de la movilidad’ –podría llamarse así-, te lleva también a una transformación de tu hábitat, puede incluir la mejora de la vivienda, de tu espacio más cercano y de uso cotidiano, y te puede llevar también a una transformación de tus modos de producción en el sentido más amplio y eso puede mejorar también tus condiciones de vida, generar empleo en donde no lo hay ni lo va a haber en el corto y medio plazo.

Y como decía, probablemente lo interesante de estas dos cosas es que si bien aquí se ven como un elemento fundamental, si bien es verdad que somos países que ya nos hemos dado cuenta de los límites ambientales, tenemos recursos energéticos renovables en cantidades suficientes para mantener sólo parte del consumo que tenemos y en cierta medida en estos países nos hemos dado cuenta de eso pero en el ámbito latinoamericano eso no lo tienen tan claro. Entonces yo creo que el grupo de Granada estamos aportando estos trabajos con esa otra forma de ver las periferias de las ciudades y los desbordes que se producen en estos contextos urbanos desde la perspectiva de la sostenibilidad y añadiendo la cuestión de la soberanía alimentaria a la alimentación como elemento fundamental. En América cuando se habla de la alimentación muchas veces se habla de la seguridad alimentaria aunque soberanía alimentaría nace en América Latina, pero dentro del ámbito urbano las emergencias tienen que ver con el hambre en la ciudad, pero claro… la superación de ese hambre desde nuestro punto de vista no puede ser a través de la generación de la dependencia si no volvemos otra vez al error del principio. Raúl Zibechi habla de las políticas del hambre para explicar todo esto, y el planteamiento debe ir por otro lado.

Ecomercado de Granada, se celebra el primer sábado de cada mes en la explanada del Palacio de Congresos. Fuente: PLANPAIS

- ¿Podrías describir alguna de las experiencias en las que estamos trabajando?

Tenemos una ‘Guía de Canales Cortos de Comercialización’ que tiene que ver con el contexto periurbano de la Vega de Granada y con la idea del área de producción de alimento y dentro de eso trabajamos procesos participativos con personas dedicadas a la producción agroecológica –agricultores y agricultoras- y también con organizaciones que se encargan de la comercialización del producto agroecológico en canal corto –producto local-. En ese sentido trabajamos grupos de consumo (ComoDeGranada, ComoDelNorte), hemos ayudado a fundar y dinamizar el Ecomercado de Granada y otras redes vinculadas (RAG, EcoRedNorte), ahora mismo estamos tratando de generar un sistema de comercialización, de producción y de consumo combinado para ser capaces de superar o de sustituir al que actualmente es hegemónico, el convencional este que habla de las grandes cadenas de distribución y el producto lejano en el ámbito de la globalización y la ruina de quienes se dedican a la producción y el pequeño comercio.

EcoHuertos Comunitarios Nortelanos La Madraza en la Zona Norte de Granada. Iniciativa de AVRA y Habitar 2.0. Fuente: Fiorella Russo

Y por otro lado estamos trabajando estas mismas cosas en el ámbito de la Zona Norte Metrpolitana de Granada con organizaciones de personas desempleadas y un grupo de personas dedicadas a la agroecología en ese contexto y ahí hay diferentes proyectos: hay uno pensado para la producción autogestionaria en el barrio Casería de Montijo con un grupo de consumo asociado (ComoDelNorte), con la idea de que tengas otros puntos de producción en el ámbito de la Vega de Granada, como Fuente Vaqueros, y que eso pueda dar lugar a una actividad económica para esas personas que no tienen trabajo; dos proyectos de Huertos Urbanos en la Zona Norte de Granada (Nortelanos La Madraza / Habitar 2.0 – AVRA) en los que hemos colaborado con la Agencia de la Vivienda y la Rehabilitación de Andalucía; proyecto de Huertos Urbanos y Vivero de plantón y semilla ecológica en colaboración con el Ayuntamiento en Peligros, que ha sido premiado por la ‘Ciudad Amable’ (Junta de Andalucía); la constitución de una red con todos esos grupos ‘EcoRedNorteGranada’  y su incursión –como decía al principio- en el Ecomercado de Granada y la Red Agroecológica de Granada (RAG). Por último el proyecto ‘Barrios en transición’ en Casería de Montijo que teniendo como uno de los ejes fundamentales la cuestión agroecológica trata de influir también en la vivienda, en la cuestión socioeducativa, y en otras cuestiones económicas que van más allá de la producción y el consumo de alimentos para generar una transformación hacia la sostenibilidad de esa barriada de Granada. En eso estamos entre otras cosas, no es poco.

Fiorella Russo


Notas:

[1] Os recordamos que el formato de esta serie de post son entrevistas a quienes representan los grupos de investigación en los diferentes países y ciudades que integran la red. En la pasada entrega iniciamos la serie entrevistando al coordinador general de la red Salvador Schelotto (reconocido arquitecto urbanista profesor de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República – Uruguay/ puedes leerla aquí: parte 1, parte 2).

[3] Recomendamos la lectura de El Proyecto Local, uno de los libros más representativos del conjunto de textos que recoge el pensamiento tanto de Alberto Magnaghi como de la Escuela Territorialista. La traducción al castellano precisamente la realizó el Prof. Alberto Matarán. Referencia: Magnaghi, A. (2011) El Proyecto Local. Arquitectonics, Barcelona.

* Este artículo ha sido escrito con carácter divulgativo y sin ningún tipo de ánimo de lucro. Así que si te apetece compartirlo en cualquier otro medio, estaremos encantados de que lo hagas siempre y cuando cites el lugar donde lo has encontrado.

* Fiorella Russo es arquitecta e investigadora en el Departamento de Urbanismo y Ordenación del Territorio de la Universidad de Granada y en el Grupo de Investigación ADICI “Aula Digital de la Ciudad” (HUM-810) de la ETS Arquitectura de la Universidad de Sevilla. Es miembro activa del colectivo ADOBE ‘Arquitectura y Compromiso Social’.

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