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LA NATURALEZA DE LOS CAMINOS Y, POR TANTO, DE LOS CAMBIOS

por Eduardo Diaz-Recasens — Lunes, 14 de julio de 2014

UN CAMINO, VARIOS TRAZADOS. GUADALAJARA (MÉXICO): EJE VALLARTA-J.MINA Un eje cuya continuidad es posible gracias a la adaptación de su trazado a los cambios que impone cada lugar que recorre. Fte.: Elaboración Propia a partir de imágenes Google Earth, 2014.

Cabría preguntarse si como el Tiempo, que podríamos definir como aquella magnitud abstracta que mantiene una constancia o permanencia tajante; el Espacio o, mejor dicho, el Territorio y los elementos que lo constituyen, deberían mantener también esa constancia. La Historia, como sucedánea del Tiempo, salvaguarda una continuidad o sucesión de hechos y acontecimientos; y el Espacio o el Territorio, mantiene unos elementos productos de esa Historia, por lo que podrían ser elementos territoriales dignos o no de mantenerse constantes sobre el Espacio Geográfico.

La segregación, puesta en valor y dignificación de determinados elementos territoriales sobre otros, ha ido variando a lo largo de la Historia o bajo la dimensión Tiempo, como por ejemplo ocurre hoy día con los considerados como testigos históricos, simbólicos y/o patrimoniales, que tienden a salvaguardarse bajo dominios legales de protección. Aun obviándose el debate sobre la musealización o no de las cosas, podría decirse entonces que hay tendencia a consolidar y mantener aquellas cosas que con el tiempo han demostrado y ganado valor en el amplio sentido del término, ya sea por razones históricas, artísticas, identitarias o simbólicas.

Si tomamos en cuenta que los transportes y las comunicaciones, y más concretamente los corredores y nodos de transporte por donde fluye todo, no sólo adquieren valor por los precios que impone a los productos de consumo y/o a los viajes o por el simple hecho de haber permitido dicha globalización económica, sino también por lo que suponen ecológica, histórica, funcional y socialmente, podríamos decir que habría mucho que considerar al respecto todavía.

Un ejemplo de esto podría ser toda la carga ideológica proyectada sobre una forma espacial producto de una historia o un tiempo como es el trazado en Cuadrícula, la cual se impuso para la planificación y levantamiento de las ciudades hispanoamericanas. En Guadalajara (México) podría hablarse de una evolución dada desde este modelo ideológico de la Cuadrícula a la Retícula, pasando por la Retícula Ortogonal.

RETÍCULA. RETÍCULA ORTOGONAL. CUADRÍCULA. Varias formas para la permanencia y continuidad del eje vial. Fte.: López Moreno, 2001.

La Cuadrícula como modelo urbanístico está cargada de significado, de valores, de una cosmovisión que hoy día se protege como parte de los cascos históricos pero que, sin embargo, continúa sirviendo como elemento estructurante que determina el actual crecimiento de la ciudad y de las formas de relación de sus ciudadanos. Por tanto, podría hablarse de una estructura vial cuya adecuación está soportando las relaciones e interacciones previstas e imprevistas (López Moreno, 2001) actuales, las de una sociedad que cada día con más intensidad lucha por su empoderamiento e implicación en la toma de decisiones, es decir, en decidir sobre la forma urbana.

Así pues, podría decirse que el caso de la estructura vial de Guadalajara, cuya Cuadrícula ha servido de base para un crecimiento sobre una Retícula Ortogonal y luego sobre una Retícula, podría ser un ejemplo de lo que significa la permanencia, constancia, flexibilización, adaptación, reconversión, transformación, continuación y salvaguarda de una estructura vial o camino. Actualmente es mayor la permanencia de la estructura vial que el de las edificaciones de la mancha urbana, lo que obliga a estudiar y planificar las vías de transporte con mayor detenimiento, especialmente en sus puntos de confluencia o Nodos.

La perseverancia de la continuidad de los caminos y recorridos podría identificarse como una lucha por hacer permanecer unos valores que bien podrían ir dando lugar a un patrimonio cada día más valorado, el de un elemento territorial como es una estructura vial que se concilia con la renovación de los valores de la sociedad que la sustenta.

Perseverar por la continuidad y constancia de los caminos y recorridos es la verdadera arma para luchar por la unión, comprensión e integración de personas, culturas y sociedades. El cambio no será posible cuando se obvie la necesidad de mantener la esencia de una vía o recorrido, ya que el verdadero cambio, el de fondo, es constante y continuo, como la naturaleza de los caminos.

 

Eduardo Díaz-Recasens

2DR Arquitectos

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