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10 MITOS sobre movilidad urbana (2/10): el derecho a aparcar

por Marius Navazo — Miércoles, 1 de octubre de 2014

Todo aquél que haya conducido alguna vez sabe cuán apetecible y deseado resulta encontrar un sitio dónde aparcar el coche. Y cuán dichoso se siente uno si la suerte le sonríe y lo encuentra justo delante de dónde quería ir. De hecho, cuando conducimos, deseamos con tanta intensidad encontrar un sitio para dejar nuestro vehículo que fácilmente nos enfadamos si no lo encontramos;  y rápidamente exigimos el derecho a poderlo aparcar y comenzamos a tirar culpas a diestro y siniestro: el ayuntamiento debería haber construido un gran aparcamiento ya hace años, en ese solar de ahí cabrían unos coches más (sin pensar, evidentemente, que también cabrían unas plantas y unas canastas de básquet más), etc.

Pero si nos situamos fuera de la impaciencia y el enfado, el sentido común debería hacernos ver que es imposible asegurar que delante de cada destino exista una plaza de aparcamiento libre, esperándonos disponible por si quisiéramos ir y, para acabarlo de rematar,  gratuita. Sorprendentemente, sin embargo, esto es lo que han intentado y aún intentan tantos profesionales y sus respectivos manuales de diseño del viario.

Y es que, como ya expusimos en el post anterior sobre el derecho a ir en coche, el aparcamiento tiene más de privilegio que de derecho. No repetiremos de nuevo los mismos argumentos porqué servirían por igual. Además, si ya argumentamos que circular en coche es un privilegio, sería asombroso que el aparcamiento sí que fuera un derecho.

Ilustración: Ricard Efa (http://gmbtz.blogspot.com.es/)

 

Por otra parte, ¿que querría decir el derecho al aparcamiento? ¿derecho a aparcar sólo en origen (es decir, donde uno vive)? ¿aunque se tengan que destinar las calles para garantizar dicho derecho en caso de que no haya suficientes plazas en garajes? ¿derecho también a aparcar allá donde uno quiere que vaya? ¿derecho a aparcar justo delante de donde vas? ¿O se acepta un radio de 5-10 minutos a pie? ¿y de forma gratuita o se acepta que sea pagando?

En cualquier caso, más allá de apuntar algunos interrogantes sobre la absurdidad de haber interiorizado un derecho irrealizable, aquí queríamos aprovechar para centrar la atención en el aparcamiento en las calles, dado que éstas resultan ser un recurso colectivo, natural, finito y escaso. En este sentido, es necesario subrayar que el uso para provecho individual -y en detrimento de los demás- de un recurso colectivo difícilmente puede elevarse a la categoría de derecho. Y aún menos, puede exigirse que este provecho particular se consiga de forma gratuita, simplemente por el mero acontecimiento de ser el primero que ha llegado cuando la plaza de aparcamiento estaba libre.

De hecho, ¿qué ocupación del suelo para fines particulares no está tarificada o regulada? Las terrazas de bares pagan su correspondiente tributos; los terrenos agrícolas y forestales se arriendan o se poseen (individual o comunalmente); las viviendas se compran o se alquilan…Y, sin embargo, el aparcamiento en la calle se exige como el único uso de ocupación privada de un espacio de forma gratuita. ¿Exigiremos antes una “vivienda” gratuita para nuestro coche que una vivienda para nosotros mismos? ¿Aunque esta segunda sea un derecho constitucional y no lo sea la primera? Y obsérvese que, en nuestra sociedad, el consumo de bienes naturales y finitos siempre está tarifado. ¡Hasta el agua y la comida, que más que derechos son bienes de primera necesidad!

Ahora bien, aunque aparcar en la calle resulte ser una actividad de provecho particular en detrimento del uso que pudieran hacer los demás, y aunque circular en coche tenga más de privilegio que de derecho, esto no quiere decir que debamos eliminar todo aparcamiento de las calles. Contrariamente, puede haber aparcamientos porque aportan grandes beneficios al sistema de transportes, dónde el coche debe jugar su papel. Pero esto no quiere decir ni que deba haber muchos, ni que tengan que ser gratuitos indefinidamente. Un post anterior que titulé  ¿Aparcamiento gratis? No, gracias ahonda precisamente en esta cuestión.

En definitiva, lo que se ha pretendido mostrar en este post es que cuando nos enfadamos ante la imposibilidad de aparcar deberíamos reconocer que nos crispamos por no ser los privilegiados, los elegidos del día. Pero, por más rabia que dé, no podemos enojarnos porque no nos toque la lotería…Contrariamente, una vez encontramos un aparcamiento libre deberíamos estar agradecidos porque otro no lo ha ocupado, y doblemente agradecidos si la sociedad nos lo ofrece gratuitamente.

Y como planificadores, deberíamos mejorar la eficiencia de nuestro sistema de transportes e ir acabando con la política de aparcamiento parecida al juego del “sigue rascando” para conseguir el premio, y apostar por un sistema que pretenda garantizar que existen plazas de aparcamiento libres cuando uno las necesita. Y de paso, tampoco estaría mal ir dejando de lado el mito sobre el derecho al aparcamiento, que tantas veces nos ha llevado a llenar de aparcamientos los pueblos y ciudades pensando que “cuantos más, mejor”, siempre tratando de dar respuesta a un hipotético derecho de barro.

 

Màrius Navazo trabaja en movilidad, planificación urbana y ordenación del territorio. Forma parte de Gea21 (www.gea21.com).

 

 

 

 

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9 comentarios a “10 MITOS sobre movilidad urbana (2/10): el derecho a aparcar”

  1. Cristian dice:

    Hace poco acabé de leer un libro llamado “Traffic” de Tom Vanderbilt, muy recomendable. En él también se habla, entre muchas otras cosas, del tema del aparcamiento, aparte de algunos puntos de los que has escrito en tu artículo, en el libro se destaca de que el dejar usar a los coches el espacio público para aparcar gratuitamente es en el fondo una forma de subsidio del estado/comunidad/ayuntamiento a los conductores, ya que ese espacio ya no se puede usar para nada más con lo que tiene un coste de oportunidad por lo que ya no se va a poder hacer ni aprovechar ese espacio que podía ser beneficioso para la comunidad, y además ese espacio requiere también de un mantenimiento que va a costa de los impuestos. Así que realmente aparcar en la calle no es gratis, lo estamos pagando entre todos para el disfrute de los propietarios de coches.

    El autor también afirma que en principio se acepta esta forma de “subsidiar” porque permitir aparcamiento gratuito en la calle aportaba otro tipo de beneficios en general a la sociedad, pero creo que ya hace tiempo que los perjuicios han superado a los beneficios debido al abuso y exceso de tráfico. Lo malo es que como bien dices, muchos ya han interiorizado el aparcamiento en la calle libre y gratuito como un “derecho” y ahora es difícil cambiar esa mentalidad.

    Buen artículo por tu parte, seguiré con interés el resto de la serie.

  2. Marius Navazo dice:

    Hola Cristian,

    Para el tema del verdadero coste del aparcamiento gratuito, a mi me abrió totalmente los ojos este libro (con un título bien sugerente): “The high cost of free parking”, de Donald Shoup.

    En el post “¿Aparcamiento gratis? No, gracias” ya introduje algunas de sus ideas que me parecieron más atractivas.

    Saludos,
    Màrius.

  3. Rosa Elena dice:

    Excelente!

  4. Cristian dice:

    Gracias por la sugerencia del libro, buscaré a ver si lo encuentro y lo leo mientras espero la tercera entrega.

  5. Ruyman dice:

    Es interesante la visión, sin duda, los planificadores deben buscar soluciones, he conocido algún plan de movilidad, con ideas interesantes, luego hay que aplicarlo y en eso las administraciones siguen a ralentí, muchos intereses y poca política de interés general, en fin una pena.

  6. Ole Thorson dice:

    El derecho de aparcar no existe. El control de plazas y su precio forma parte de la gestión de la movilidad. En el Área de Barcelona esta bajando el número de plazas de aparcar en la calle (la gran mayoría están fuera de la calle o debajo de). Aumenta – como sistema de control los áreas ORA o Plazas verdes de pago. Ahora de pago (tenía que ser también para motos) y en el futuro espacio dedicado a pasajeros bus, caminar y/o ciclistas.

  7. daniel dice:

    Hola Màrius, me interesa mucho esta serie de entradas. Muchas gracias.
    Debatiendo este tema con activistas de la bici, uno de ellos defendió que podría ser más interesante defender el aparcamiento gratis que el de pago en el centro de la ciudad. Su argumento era que el aparcamiento de pago favorece la rotación de coches, aumenta la probabilidad de encontrar aparcamiento y, por tanto, la circulación de coches. Además, si un colectivo ciclista promueve aumentar el precio de los aparcamientos, incide en un mensaje poco aceptable (no resultamos muy simpáticos). En definitiva: caemos más simpáticos promoviendo el aparcamiento gratis y encima es más eficaz para el objetivo de reducir el tráfico a motor en el centro. Me llamó la atención y he de decir que aunque entiendo que el uso privado de la calle debe pagarse, todavía no encuentro argumentos buenos en contra de su postura. ¿Cómo lo ves? Gracias, Daniel

  8. Marius Navazo dice:

    Hola Daniel! Muy interesantes los comentarios!

    Primeramente diría que es cierto que el aparcamiento tarifado favorece la rotación y, por lo tanto, fácilmente incrementa el tráfico. Por este motivo, no sólo es necesario cuestionar la gratuidad del aparcamiento, sino también el número de plazas existentes. Es decir, debe haber pocas plazas y tarifadas. Si seguimos teniendo muchas, tendremos un problema.

    En segundo lugar, no tengo tan claro que el aparcamiento gratuito sea una herramienta eficaz para reducir el tráfico. Creo que actúa más como un aliciente a ir en coche que no como un obstáculo. ¡Todos los conductores nos pensamos que hoy será nuestro día de suerte y encontraremos un aparcamiento libre esperándonos! Y sino es así (como sucede generalmente), pues nos ponemos a dar vueltas…¡incrementando aún más el tráfico!

    En tercer lugar, creo que el aparcamiento se debe tarifar para volver competitivo el coche. Si el aparcamiento es gratis, casi siempre cuesta encontrar aparcamiento y entonces los desplazamientos en coche se vuelven poco eficaces. Tener un invento que ocupa tanto en los ámbitos urbanos y relegarlo a la incompetencia me parece actuar erróneamente. Contrariamente, sería necesario poner las medidas para que el uso del coche sea tanto reducido (sólo en casos de necesidad, eliminando el actual uso abusivo) como competitivo. Y esto se consigue en buena parte con poco aparcamiento y de pago. Este post que escribí hace un tiempo ahonda precisamente en esto: “Manifiesto en defensa del coche” (http://www.laciudadviva.org/blogs/?p=22531).

    Por último: evidentemente que es difícil vender la tarificación del aparcamiento. Sea de la mano de una asociación ciclista o de quién sea. A nadie nos resulta fácil vender la idea que algo gratis deje de serlo! Por esto intentamos cargarnos de argumentos…

    Encantado de la reflexión y de continuarla….
    Saludos,
    Màrius.

  9. Daniel dice:

    Muchísimas gracias por la respuesta. Vamos en una línea muy similar. Se me ocurre además que de hecho en muchas ciudades ya se cobra en los centros por el aparcamiento, por lo cual no hay que convencer a nadie de este aspecto. No obstante, no soy de posturas muy fijas. Por ejemplo, creo que podría ser interesante en un determinando momento en el que se esté pensando en una reducción importante del aparcamiento en medio de la calle, anunciar también una reducción de las tarifas (por motivos meramente estratégicos, es un poco cínico, pero bueno). De igual modo, si en un lugar se va a establecer un sistema de pago que no existía previamente, creo que habría que proceder primero a reducir las plazas y sólo después introducir el pago (otra vez la estrategia). Además hay otros temas: por ejemplo, en muchos lugares es más barato aparcar en superficie que hacerlo en parkings públicos subterráneos (generalmente porque en el fondo no son tan públicos y hay que pagar muchos porcentajes pendientes). Otro asunto es el sistema de sanciones, ya que también se da el caso de que multe con más facilidad a los que se han excedido en el tiempo de parking en un plaza en zona azul en superficie que al que ha parado “un momentito” en un paso de cebra, una parada de bus o carril-bici, al que como máximo se le pide que se retire, sin multa. Es decir, es más fácil ser multado por un comportamiento que sólo causa perjuicios a otros motorizados que por uno que causa perjuicios a quienes caminan, usan el transporte público o la bici. También hay que pensar en la multitud de vehículos (las motos, por ejemplo, son un tema aparte) o cómo conseguir resolver los aspectos relacionados con el reparto, etcétera. Es decir, que al final, como en todo, hace falta un enfoque global, que yo no tengo, aunque me gusta mucho asomarme a la ventana de estos temas. Gracias de nuevo. Saludos, Daniel

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