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I.C. Travel Guides – Lagos II

por Inteligencias Colectivas — Martes, 29 de julio de 2014

Lo que aprendimos del Estilo Internacional.

En las primeras décadas del siglo XX los arquitectos más modernos abrazaron la revolución en nuevos materiales y medios de producción que ya estaban disponibles para realizar una arquitectura despegada de eclecticismos históricos y viejos cánones compositivos. Eran modernos, y lo sabían, no en vano el movimiento quedó en llamarse ‘moderno’. Después de que el MoMA de Nueva York inaugurara el 9 de febrero de 1932 su exposición dedicada a los edificios más puristas pertenecientes a esta tendencia, se acuñó en el mundo anglosajón el término Estilo Internacional (International Style). Como un anticipo de la futura era de la globalización, este movimiento aducía un carácter redentor por el cual el problema de la arquitectura a escala global quedaba resuelto para siempre gracias a unas normas muy concretas que los arquitectos del mundo deberían seguir para que sus edificios fueran modernos, estéticos y funcionales. Al fin perfectos.

Maqueta Ville Savoye. Exposición en el MoMA 1932. Estilo Internacional.

Esto no hubiera sido un problema si occidente no ejerciera una hegemonía cultural sobre resto del mundo, si los académicos no lo hubieran interiorizado como norma de fe y si por último la tradicional falta de análisis global, endémica en la profesión de arquitecto, no hubiese obviado el irremediable hecho de que nunca será lo mismo construir una casa en Helsinki que en Palomino. Aún hoy el ‘Movimiento’, sus cánones, sus pretensiones, se perpetúa desde las universidades y la vida profesional, postergando hasta el infinito lo que ya es un zombi cultural.

Evidentemente el Movimiento Moderno introdujo avances arquitectónicos, tecnológicos, espaciales, compositivos muy valiosos; los aprendemos, los valoramos y por ello estamos agradecidos. Y desde luego, sabemos que posteriormente han sobrevenido múltiples estilos y corrientes muy diversas que han traído otras reflexiones. Pero es el Movimiento Moderno, por su importancia en el devenir de la arquitectura y la ciudad, el que nos servirá como ejemplo/metáfora de cómo la dominancia de una estética, de una cultura, de una especie sobre las demás, por muy buenas y redentoras que se crea que son, tiene consecuencias nefastas a todos los niveles pues homogeneiza, empobrece y termina debilitando en su totalidad cualquier sistema (cultural, urbano, medioambiental…) del que estemos hablando.

FUN FACT: En este sentido es interesante pensar en un Le Corbusier que, tras dos décadas, finalmente consigue convencer a todos sus colegas para que asuman y utilicen sus 5 puntos de arquitectura para a continuación diseñar y construir la Capilla de Nuestra Señora del Alto en Ronchamp. Desconocemos la cara que se le quedó a sus acólitos o si hubo reacciones en plan “¿Charles, me estás vacilando?”.

Ciudades norteamericanas y europeas muy consolidadas padecen sus consecuencias: zonificación, dependencia del automóvil, baja densidad, grandes extensiones de territorios tapizados de superficies no drenantes, alta contaminación ambiental y acústica, en un concepto de ciudad que por muy ‘smart’ que pueda llegar a ser, nunca será inteligente. Y este, amigos, es en definitiva el modelo de ciudad que, conscientemente o no, se exporta y se vende como progreso.

En esta nueva entrega IC de la guía de viajes de Lagos, ese lugar donde aún no pueden llegar los turistas pero si los inversores, exploraremos cómo bajo el impresionante crecimiento económico que experimenta la megalópolis motor económico de Nigeria, subyace un riesgo común a muchas ciudades de países que llamaríamos ‘nuevos ricos’. Y es que, más allá de la común supremacía cultural que pueda llegar desde Estados Unidos e incluso Europa, y que con mayor o menor alegría todos los habitantes del planeta con una cierta libertad de medios de comunicación y acceso a Internet asumimos, el problema aparece cuando esta influencia, transformada en prejuicio cultural, penetra en las bases de las clases dirigentes, la alta sociedad económico-cultural y los nuevos profesionales y académicos llamados a proponer, tomar decisiones y construir el futuro de su país. La falta de armas críticas y los complejos desarrollados desde la era colonial, desencadenan un proceso en el que las ganas de prosperar ofreciendo una visión supuestamente moderna (occidental) de ti mismo y tú país pasa por encima de la necesidad de hacerlo desde un punto de vista culturalmente inclusivo, que adapte la sabiduría local y en general que responda a auténticas necesidades del siglo XXI.

NOTA: Si la palabra ‘decimonónico’ se refiere a todo aquello perteneciente al siglo XIX y se usa despectivamente para aludir a todo lo antiguo y tan pasado que parece propio de aquel siglo, nos gustaría usar hoy el término ‘vigesimónico’ para referirnos de la misma manera a todo aquello propio del siglo XX pero ofreciéndonos además una falsa visión de modernidad.

Ruta 3. Eko Atlantic

Nos frustró comprobar como algunas de las personas más relevantes en términos políticos, culturales y económicos que tuvimos la oportunidad de conocer en Nigeria, agentes que en definitiva son los que toman decisiones, nos transmitían como visión para el futuro de Lagos, una imagen de ciudad vigesimónica, con relatos superficiales de modernidad, oportunidades y desarrollismo en la que aparecían nombres propios como Nueva York o Dubai como deseadas metas, espejos donde mirarse. Políticos, arquitectos, urbanistas perpetúan el sueño de una ciudad “moderna”, implementan construcciones, infraestructuras y espacios urbanos importados de modelos occidentales y por tanto condenados al fracaso y en el mejor de los casos a la reprogramación y ocupación sistemática por parte de los ciudadanos-usuarios que lo adaptaran a sus necesidades y cultura, mejorándolo y creando un híbrido habitable, que a pesar de ser la pasión de IC, no sería tan bueno como que cada sociedad, en este caso del oeste de África, crease su propio modelo de ciudad y desarrollo teniendo en cuenta desde el principio su cultura y virtudes.

Así, la existencia de un proyecto en marcha llamado Eko Atlantic (Eko, es el nombre que recibe Lagos en lengua Yoruba) ejemplifica a la perfección hasta qué punto tener dinero y complejos se puede convertir en oportunidades desperdiciadas. Como ya comentamos en el primer post de esta serie, este proyecto, de financiación y promoción privada, consiste en el dragado, relleno y construcción a lo largo de varios kilómetros del frente atlántico de Lagos, todo un nuevo distrito económico y residencial, creando con la misma arena del lecho marino, terreno edificable donde antes había océano, generando aproximada- mente 10 km2 de nueva ciudad. Según pudimos hablar con los responsables de las oficinas de información y venta de lo que será el nuevo distrito financiero, la seriedad de la inversión choca a toda velocidad con la ligereza de la propuesta arquitectónica y urbanística, una veleidad naíf que provoca candor y rabia a partes iguales, de ciudades de cristal apoyadas en puertos deportivos donde se agolpan los yates y jóvenes ejecutivos africanos en terrazas bajo un sol benevolente.

Master Plan, desarrollo sobre el oceano y visiones de Eko Atlantic

Miembros pertenecientes a clases adineradas y poderosas del país, perpetúan este sueño de ser occidental proyectando una visión de desarrollo sobre sus compatriotas y hacia el mundo que si bien existe en Lagos, está tan alejada de realidad del 99% de la población y del 99% de la ciudad que ver este video promocional y pasear por sus calles parecen experiencias de planetas distintos en ciudades con el mismo nombre.

Lagos. Africa's Big Apple. Video promocional encargado por el gobierno.

Lagos. Africa's Big Apple. Video promocional encargado por el gobierno.

FUN FACT: ¿Sabías que? Nigeria es el mayor importador mundial de champagne. Por alguna razón algunos nuestros pares locales no dejan de comentarnos esta curiosidad.

El problema no es tanto que se quiera importar los modelos de ciudad occidentales como paradigma de desarrollo y una vida feliz (en verdad si es un problema pues si el planeta tierra ahora mismo ya no da ya a basto con el tipo de desarrollo que sea ha desplegado sobre él en los últimos 100 años, imagínese si aún se deben sumar todas las ciudades que prometen hacerlo, y que además estarían en su derecho) sino que este modelo occidental de entender la ciudad, sus infraestructuras y las necesidades de sus habitantes nunca podrán implantarse en contextos diametralmente opuestos a los lugares y sociedades que los originaron, de la misma manera que nunca será lo mismo construir una casa en Helsinki que en Palomino. Por lo que si el Estilo Internacional en arquitectura fue un fracaso desde el punto de vista de su pretensión ‘internacionalista’ también lo sería, lo es y lo será el Estilo Internacional ‘urbanístico’, que promete convertir a Lagos en la nueva Dubai de Suiza.

Nos alienta, sin embargo, que los millones agentes que padecen las decisiones que se toman de arriba a abajo, construyen otro tipo de ciudad más real, útil y resiliente todos los días. El ingenio que todos poseemos aflora bajo la necesidad y habitará en cada lugar que el planeamiento ha desperdiciado. En ciudades con regulaciones laxas que se convierten en hervideros de soluciones y prácticas que nos muestran que un camino híbrido y verdaderamente contemporáneo de hacer ciudad es posible. Nunca negaremos el derecho de toda sociedad al desarrollo técnico y social pero siempre propondremos que se haga desde un punto de vista no hegemónico, sino híbrido entre un conocimiento científico que debe divulgarse libremente y una sabiduría popular que debe ser desencapsulada.

Ruta 4. Oluwole Urban Market y la ocupación del downtown.

Visitar el downtown del Lagos actual es una experiencia que se perderá como lágrimas en la lluvia, en parte porque Lagos hoy nunca es la misma que Lagos mañana, pero sobre todo porque las condiciones que se tienen que dar en la ciudad y el país para que el turismo pueda introducirse implican cambios tan brutales que inevitablemente (para bien y para mal) acabarán con el aspecto de post-apocalíptico salvaje oeste (de África) que ahora tiene.

Downtown desde lejos. Si habéis visitado una ciudad norteamericana promedio y habéis podido divisar desde un suburbio o una autopista el downtown que todas poseen (centro financiero con edificios más o menos altos, ordenados en una trama urbana básicamente ortogonal) sabréis qué aspecto tiene el de Lagos. Pero de la misma manera en que venimos contando todo este artículo, si te acercas, ¡todo cambia! No perder detalle de las increíbles similitudes que presentan estos skylines a pesar de estar hablando de ciudades con economías, culturas, escalas sociales e historia diametralmente opuestas. Esto sólo es posible gracias a esta especie de “Estilo Internacional” urbanístico que padecemos por el cual, desde cierta distancia, Milwaukee y Lagos no son tan diferentes.

Sin embargo, desde dentro. Poquísimas veces en esta vida mortal se le ofrece a uno la oportunidad de sublimar, mediante la vivencia en carne propia, una experiencia cultural qué ha ido soñado, mitificado e interiorizado a través de libros, películas o cualquier método de transmisión de historias, durante décadas. Y cuando ese momento llega, normalmente sin avisar, pasa tan rápido que ni siquiera eres capaz de darte cuenta hasta que ya estás fuera. Transformarse en cucaracha, regresar al futuro o vivir en Neo Tokyo son algunas de las que sin duda residen en el hipotálamo de Inteligencias Colectivas. Así en el manga de mangas, Akira (1988), obra del mangaka de mangakas, Katsuhiro Otomo, se nos narra y dibuja la historia de lo acontecido en Neo-Tokyo en 2019 en una era post-apocalíptica sobre los restos de la antigua Tokyo (es mejor leer el manga y luego ver el anime).

Durante 6 tomos de historia distópica, uno de los mejores momentos llega con la descripción de cómo la sociedad se ha auto organizado y trata de sobrevivir en la ciudad sin ley entre las ruinas de torres y los puentes de autopista de una era más feliz, está tan bellamente descrito que inevitablemente eres trasladado a Neo Tokyo y temes por tu vida por obra y gracia de las historias bien contadas. Y en llegando a bordo de la nave espacial pilotada por Mr. Ayo Ola, nos bajamos en medio de aquel distrito que ya no era financiero sino comercial, y ya no era formal (ni formalista) sino una ocupación alborotada que funciona como un ser vivo, un distrito-mercado tan denso que colmata las calles y trepa por las fachadas de los rascacielos abandonados y demás ruinas ‘modernas’, como una enredadera tropical alimentada por un sol y una humedad salvajes.

Downtown Lagos. Foto Creative Commons by Satanoid

Lagos Downtown. Creative Commons by Inteligencias Colectivas

No había forma de no llamar la atención y Mr. Ayo empezaba a temer por nosotros. Justo a tiempo encontramos otro ‘agente’, éste en forma de gran mercado, parecido a cualquier otro que usted tenga en la cabeza, una dotación promovida por el gobierno como muestra de desarrollo al mundo, que aliviaría y ordenaría la ocupación irregular del distrito. Inaugurado en 2010, se diluyó en el barrio como un Alka-Seltzer en una piscina, y así quedó obsoleto el mismo día que se abrió y navegando a la deriva entre cientos de miles de personas, comercios y el trasiego de sus bienes. No se apuren, ahora tiene una vida mejor que aquello para lo que fue diseñado, la gente lo ha hecho suyo y eso no falla, lástima sin embargo, sin tan sólo se hubiera tenido en cuenta que pasaría, si se hubiera creado para el proyecto un tablero de juego que admitiese la cultura y la sabiduría local en vez de intentar convertirnos a todos en lo que no somos, si pudiéramos superar prejuicios y complejos, si se hubieran usado técnicas y materiales de construcción locales en vez de tener que importarlos, si tan solo el arquitecto hubiera sabido que no es mejor cuanto más europeo y hubiera tenido tiempo y confianza en sí mismo para superar el ‘Estilo Internacional’.

Oluwole Urban Market el dia de su inauguración, 2010

Video Teaser Uneven Growth

Creemos recordar que Aroca, ex-director de la ETSAM, dijo una vez: “El desarrollo es que cuando abras el grifo salga un buen chorro de agua a presión”.

Feliz verano!

Od’abo !

Od’abo ! Od’abo !

 

 

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