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Ciudades buscando una historia que contar

por Manu Fernandez — Lunes, 28 de septiembre de 2009

Imagen tomada en Pittsburgh, en la reunión del G-20

Días de corazonadas. La promesa olímpica como oportunidad histórica para reforzar el papel de una ciudad en la jerarquía global de las ciudades de clase mundial. Es la oleada de marketing urbano a golpe de evento, con sus exageraciones y su doble moral. Elige: Exposiciones Universales, Internacionales, Mundiales, europeas y alguna más, las Capitalidades de la Cultura, del Deporte, de la Música, los Años Internacionales de lo que sea, Copas Américas, Mundiales, Europeos, las grandes reuniones internacionales, grandes premios de Fórmula 1, etc… todo un catálogo de opciones a las que cualquier político quiere acogerse con tal de demostrar que tiene una visión, una idea, un plan para la ciudad. Es lo que siempre les falta, lo que se echa de menos y es tan escaso. Líderes grises que tapan muchas veces su falta de una idea de verdad, una idea movilizadora que genere ilusión entre la ciudadanía, con promesas de atracción de grandes eventos. Elige y dile al mundo que tu ciudad es la mejor ciudad del mundo. Pittsburgh welcomes the world!

Los grandes eventos, el clavo ardiendo al que agarrarse para poner el pie en la posmodernidad urbana, para ser una pieza o nodo de los flujos globalizados. Competiciones deportivas, celebraciones culturales, exposiciones,….un reducido catálogo de aspiraciones para ser de clase mundial. En algunos casos, justificarán intervenciones urbanísticas complejas que requieren de una excusa que suene menos crematística; en otros casos, pondrán los focos durante unas semanas en la ciudad, los mismos focos que se irán a iluminar el siguiente evento global. Sin caer en la tentación de rechazarlos per se, lo que hace falta es ampliar el catálogo de opciones.

Tenemos ahora mismo en los medios dos carreras en las que compiten diferentes ciudades, una a nivel europeo y otra a nivel mundial. Por un lado, está en el aire la decisión sobre la Capital Europea de la Cultura 2016, batalla en la que están implicadas multitud de ciudades en toda Europea, incluyendo nada más y nada menos que 18 ciudades españolas . Estas ciudades, junto al resto de ciudades candidatas al resto de años y junto a las ciudades polacas competidoras por la capitalidad en 2016, forman una asociación de cooperadores en su Asociación de Ciudades Candidatas a la Capitalidad Europea de la Cultura. Por otro lado, tenemos la carrera por conseguir la sede de los Juegos Olímpicos de 2016, en la que está involucrada Madrid junto a Chicago, Rio de Janeiro y Tokio. Ciudades repartidas por todo el planeta, deseosas de ser el centro de atención, de conseguir su verano de gloria. Y todas queriendo contar una misma historia.

Con estos eventos todas las ciudades están queriendo competir en la liga mundial de ciudades y posiblemente nos estemos equivocando si todos queremos jugar en la misma competición. Quizá haya que cambiar la perspectiva y pensar que el desarrollo local no es una cuestión de competir para intentar subir de categoría, quien sabe si hasta llegar a jugar la Champions League, sino que estas supuestas ligas son, en realidad deportes diferentes.

Hacen falta nuevas propuestas para generar desarrollo local, sin atajos. Un buen ejemplo de ciudad que ha apostado, de forma más o menos consciente, por situarse en el mundo con una especialización muy concreta, muy de nicho, para un público no mayoritario y muy segmentado es Hay-on-Way (Gales) y su famoso Hay Festival. Una ciudad cuyo ejemplo ha dado origen a un movimiento internacional de ciudades y pueblos que tratan de encontrar en los libros su especialización económica y su lugar en el mundo, la Asociación Internacional de Villas del Libro, en la que participa también Urueña (Valladolid), la primera villa del libro en España. Otra ciudad, Paju Book City, también ha optado por una estrategia similar de diferenciación y especialización alrededor del libro, aunque desde una perspectiva diferente.

Este caso es un buen ejemplo de cómo buscar en los márgenes del mercado global, o incluso más allá de esa feroz disputa por insertarse como nodo local en los flujos de la economía globalizada donde sólo las grandes ciudades pueden competir en condiciones. Un mercado global, de turistas y empresas globalizadas con sus ejecutivos globalizados, que busca las ciudades que acojan todos estos tránsitos, visitas y flujos de personas con su dinero, sus inversiones y sus cuentas de gasto. Esos márgenes nos indican que más allá de ese enorme mercado, existen oportunidades para las ciudades que no quieran o no puedan jugar en esa competición tan desequilibrada. Esas oportunidades pasan por buscar especializaciones muy concretas en las que a nivel global existe un número limitado (pero suficientemente amplio) de personas buscando esa especialidad, en un modelo que puede ser similar al utilizado a nivel empresarial como es el dela larga cola. En el caso de los libros como nicho de especialización, además, el ejemplo nos da otras lecciones; en primer lugar, estas villas, pueblos y ciudades consiguen impulsar ciertas actividades relacionadas con el sector del libro en toda su cadena de valor, hasta la venta final al público, que quizá pueda ser lo más visible (bibliófilos, comerciantes de libro antiguo a pequeña o gran escala, coleccionistas de ediciones curiosas, amantes del teatro y la vida cultural, etc.); en segundo lugar, consiguen atraer visitantes a través de una programación cultural en torno a esta industria que supone también un beneficio para sus propios habitantes en términos de mayor oferta cultural; en último lugar, algo evidente, se trata de una estrategia con un claro valor social.

Tenemos que explorar muchas más opciones de estas y conseguir que las ciudades puedan contar su propia historia. Quizá convenga detenerse al menos a buscar fórmulas verdaderamente cercanas a la realidad de las pequeñas y medianas ciudades y tratar de construir desde ahí sus propias estrategias de desarrollo sin buscar desesperadamente siempre factores externos que produzcan el siempre deseado despegue económico.

Manu Fernández, analista urbano en Naider y editor del blog Ciudades a Escala Humana.

Foto tomada de ccbarr en Flickr bajo licencia Creative Commons.

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Un comentario a “Ciudades buscando una historia que contar”

  1. Angustias dice:

    Me parece muy interesante lo que se plantea en este posts, finalmente creo que debemos ser conscientes de las limitaciones pues en ellas podemos volcar el potencia que se precisa. “Dejemos de alimentar la máquina” como dice Brijuni en http://www.laciudadviva.org/blogs/?p=1779#more-1779

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