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Escenario trágico, cómico y satírico: una alegoría de la ciudad contemporánea.

por Sabrina Gaudino — Jueves, 9 de octubre de 2014

Escenarios trágico, cómico y satírico. Sebastiano Serlio 1537.

Los tres escenarios de Sebastiano Serlio se han citado a caudales, pero según cómo se enfoque la analogía las imágenes pueden dar para mucho más ruedo. Es por eso que aparecen aquí como metáfora de las ciudades contemporáneas, porque más allá de su relación con la expresión gráfica arquitectónica, han trascendido en el tiempo y su simbolismo es capaz de encajar en cualquier referencia que consista en la crítica y reflexión sobre lo ético y lo que la realidad urbana canta. Lo metafórico alude al teatro, la ciudad como escenario donde sus elementos construyen la diatriba de la función y la forma. La obra que se desarrolla es la vida en la ciudad y no podía estar mejor retratada que en ésta serie donde lo trágico y cómico se muestran como la tensión entre lo ideal clásico y la heterogénea realidad, que componen en definitiva una sátira sempiterna. La tensión entre lo ideal y lo real es el escenario satírico que habitamos.

China: de lo espectacular a lo fantasmagórico. Izq. Recinto olímpico Beijin. / Drcha. Nuevas urbanizaciones. Fuente: izd. csmonitor.com / drcha. thetruthdenied.com

China: de lo espectacular a lo fantasmagórico. Izq. Recinto olímpico Beijin. / Drcha. Nuevas urbanizaciones. Fuente: izd. csmonitor.com / drcha. thetruthdenied.com

Desde el renacimiento -con las primeras actuaciones urbanas fuera de las antiguas murallas- la ciudad se construyó sobre la base de unas necesidades ideales, elaborándose un escenario magnífico en cuya materialidad se expresaban las intenciones de grandiosidad, poder y belleza. La amplitud de calles y bulevares que trazaban la perspectiva hacia los edificios monumentales, los jardines urbanos bucólicos y las villas imperiales, gestaron la espectacularidad que en nuestra contemporaneidad se re-produce de forma ubicua y constante. Hoy la arquitectura espectacular está a la orden del día, genera competencia, se erige en tiempo récord, está en casi cualquier ciudad que pueda permitírselo y se puede visitar en un itinerario turístico; la arquitectura y el urbanismo han pasado de ser un servicio a ser una industria, lo que manifiesta que ese escenario del renacimiento se ha actualizando de lo ideal a la enajenación.

Venezia y Paris en Las Vegas. Fuente: izda: vulgaire.com / drcha: wikipedia

Venezia y Paris en Las Vegas. Fuente: izda: vulgaire.com / drcha: wikipedia

Lo ideal contemporáneo -a diferencia de la época del Renacimiento- expresa una motivada necesidad de mirarse en prototipos sospechosos, a saber: las ciudades marca, los elefantes blancos o los destinos cinco estrella, y al final nos preguntamos ¿para quiénes son estos destinos y qué funciones cumplen? La arquitectura como industria -aquella de catálogo- se ha levantado con el uso excesivo de la novedad continua para crear un estado de sorpresa y un escenario fantástico que sólo tiene soporte en la fotografía o en las imágenes 3D.

La realidad, o lo real, manifiesta que estas obras ideales se construyen sobre los pilares del paroxismo político con la argucia de que la renovación viene de la mano de la bonanza y el éxito común. La sátira existe en los trozos de ciudad desarticulada, en los elementos urbano-arquitectónicos anodinos que se posan como la guinda del pastel, quizás intentando borrar la memoria, tapar una realidad o crear una nueva. El escenario que corresponde a la ciudad se ha disuelto en la “liquidez” contemporánea donde la sorpresa y la creciente necesidad de lo nuevo son imperativos que van al galope de las tendencias o modas. La ciudad se compone de elementos que se insertan y se construyen a la velocidad de las transacciones financieras ¿Es este el nuevo urbanismo?

Por otro lado el valor sobre lo urbano y lo social, que se supone como principio en la labor del arquitecto dentro de la sociedad, se percibe borroso y se erige mutilado en las urbes contemporáneas. Las ciudades, en sus edificios, calles y espacio público, se han ido transformando en una paradoja donde cohabitan en tensión la pérdida de valores y la manifiesta pugna por recuperarlos.

Madrid: de la ciudad prohibitiva a la ciudad recuperada. Izda: Banco alrededor de la fuente de la Puerta del Sol. Drcha: Campo de la Cebada. Fuente: El ventano / drcha: prototyping.com

Realidades en tensión, la ciudad perdida y la lucha por recuperarla. Madrid: de la ciudad prohibitiva a la ciudad recuperada. Izda: Banco alrededor de la fuente de la Puerta del Sol. Fuente: El ventano. Drcha. Campo de la Cebada. Fuente: prototyping.com

Nuevos conceptos han surgido para explicar el fenómeno contemporáneo de la mano de teóricos que han definido la época actual con adjetivos como “líquido” (Bauman)1 y “banal” (Muñoz)2, formándose representativos y cada vez más consolidados en nuestro entender sobre esa masa compuesta por sociedad, cultura y economía.  La arquitectura del espectáculo[*], de escaparate, el urbanismo que construye ciudades de “postal”, que coloniza y devasta entornos naturales o la creciente privatización del espacio público, definen el escenario satírico.

La ciudad contemporánea es la representación de la alegoría que un pasado inocente anhelaba. Aquellas ciudades intramuros del medioevo que salían al renacimiento queriendo empedrar sus calles para luego en la modernidad tapizarlas de asfalto, las estrechas y serpenteantes calles que quisieron ser bulevares arbolados y los templos como símbolo de su época que hoy han cedido su tutela a nuevos estandartes arquitectónicos:

* “El espectáculo es el momento en el cual la mercancía alcanza la ocupación total de la vida social. No es únicamente que se haga patente la relación con la mercancía, sino que ya no hay otra cosa más que esa relación: el mundo visible es su mundo”. (Debord)3

 

Sabrina Gaudino Di Meo / @gaudi_no

 

 

Notas:

  1. Bauman, Zygmunt. (2000). Modernidad líquida. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica de Argentina S.A.
  2. Muñoz, Francesc. (2010). Urbanalización. Paisajes comunes, lugares globales. Barcelona: Editorial GG.
  3. Debord, Guy. La sociedad del espectáculo. En: Muñoz, Francesc. (2010). Urbanalización. Paisajes comunes, lugares globales. (p.189) Barcelona: Editorial GG.

 

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3 comentarios a “Escenario trágico, cómico y satírico: una alegoría de la ciudad contemporánea.”

  1. Jorge M. Da Silva dice:

    Como siempre muy interesante Sabrina, la ciudad como un escenario de la tragicomedia que es la vida, me gusta esa interpretación. Me recordaste lo que dice el maestro Cruz Diez acerca del arte cinetico, (parafraseando) que su búsqueda estaba anclada en crear una escenografía para la personificación del símbolo, ahora (en el arte cinetico) el usuario sería el protagonista, sería el minotauro, el icaro, con historia propia. Entiendo tu crítica al capricho de las construcciones magnas o mejor dicho a lo caprichoso de los que mandan a hacer estas obras y de lo dudosa de sus intenciones como acto social interesante a todos, sin embargo yo como persona individuo me gustaría que fuese incluso más caprichosa la construcción de esta escenografía grandielocuente. Más caprichosa pero mas democratica, que la ciudad nos permitiera en una sana medida (tamaño y precio) expresar nuestra propia escenografia, crear nuestros propios símbolos, empoderarnos de la significancia de la ciudad.
    un abrazo

  2. Jorge M. Da Silva dice:

    cont. ahora me sale una pregunta, ¿puede la arquitectura entregarnos las ciudades a los ciudadanos? ¿pueden realizarse ciudades que nos permita pequeñas empoderaciones individuales del espacio de manera intencional?

  3. Sabrina Gaudino dice:

    Jorge muchas gracias por tu comentario. Tu cita a Cruz Diez es muy interesante; ciertamente la ciudad es un reflejo de la sociedad, no hay más que mirar en la historia como comprobación. Entiendo que cuando te refieres al “capricho” ciudadano quieres decir que se construya a favor del reclamo de los ciudadanos, una democracia urbana. En este sentido se transforma la intención, se justifican los medios, se construye con una finalidad social; hacer ciudades que nos representen a todos.

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