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La apertura en la forma, en la estructura, en la obra. Arquitectura relacional

por Ruben Alonso — Jueves, 30 de octubre de 2014

“No es la forma en sí misma lo que debemos observar, sino lo que puedes hacer con ella y cómo puedes interpretarla considerando sus circunstancias. Los Arquitectos parece que tienen dificultades para distanciarse de pensar en composiciones cerradas tales como la pintura y la escultura tradicional. El factor tiempo normalmente queda fuera de nuestro marco mental.” Herman Hertzberger (2013:17)

La apertura “en” el objeto artístico

Probablemente uno de los primeros en usar los conceptos abierto/cerrado en relación con la forma fue el historiador del arte Heinrich Wölffling en los inicios del siglo XX. Tanto en la pintura como en la arquitectura, Wölffling (1929) caracterizó mediante esta dualidad, el cambio estilístico compositivo que se produjo del Renacimiento al barroco. El estilo de composición cerrado que él asociaba al renacimiento se definía porque hacía de la imagen resultante una entidad autosuficiente, que apuntaba en todas partes de nuevo a sí misma mediante el uso de la simetría, la verticalidad y la horizontalidad. A este estilo compositivo “cerrado” opuso el Barroco un nuevo modo de composición “abierto”, basado en la diagonal, la tensión y el movimiento, la imagen no era ya más un espacio autosuficiente sino un evento accidental. Para Wölffling (1929) el carácter abierto de la forma del Barroco contrastaba con el carácter cerrado de la forma renacentista, y denotaba que la relación del individuo con el mundo había cambiado. Según él, un nuevo dominio de experiencia se había abierto, “el alma aspira a la disolución en lo sublime de la inmensidad, del infinito”.

No obstante, la apertura que caracterizaba Wölffling aún se producía dentro del marco del objeto artístico autosuficiente, nada podía ser cambiado o movido de su sitio.  Esta apertura en la composición formal denotaba una nueva relación del individuo con el mundo, pero seguía siendo algo que sucedía dentro del marco de la obra (marco conceptual y marco de la pintura). Esta noción del objeto artístico de principio de siglo cambiará en la segunda mitad del siglo XX de manera paralela al cambio de paradigma que se produce en las ciencias naturales y sociales y que se puede sintetizar como el paso del objeto al sistema. A partir de la década de los 50 se comienza a poner en crisis esta noción de objeto aislado cuya definición se hará a partir de entonces en función de las interacciones de las que participa, como ha planteado Morin (2010:121) “en todos los horizontes físicos, biológicos, antropo-sociológicos se impone el fenómeno sistema.”

La apertura “del” objeto artístico

En la década de los 60 ante esta crisis del objeto autosuficiente la apertura surge no como rasgo formal compositivo sino como una característica del propio sistema de creación y producción artística. Umberto Eco en su libro “Obra abierta” propuso que esta apertura nueva más explícita se daba no en el nivel del objeto sino en el nivel del proceso de creación y recepción de la obra. El significado, o incluso la “obra” en la música de estructura abierta, se convertía en algo profundamente dependiente del contexto. La estructura abierta pasó a ser una característica central de una creación artística en la que el intérprete y el oyente colaboraban en su creación, en su forma final. Earle Brown, Luciano Berio, John Cage y otros muchos músicos contemporáneos para Eco (1962) ofrecían al intérprete y al usuario una obra por acabar. Para Umberto Eco los conceptos de forma abierta y estructura abierta en la música implicaban una indeterminación que hablaba de la ruptura de un orden tradicional que el hombre creía inmutable y definitivo.

La forma abierta y la estructura abierta en la arquitectura

El concepto de apertura formal y estructural en arquitectura tiene un claro antecedente en los 60 con Oskar Hansen y sus propuestas holísticas y humanistas entre la arquitectura y el arte. En su manifiesto sobre la forma abierta de 1959, haciendo referencia a los proyectos de vivienda de la InterBau de Berlín de 1957, Hansen planteaba que “esas obras son sobre todo monumentos personales a sus autores. Por lo tanto parece que deberían ser más o menos extraños a todos nosotros…esos monumentos son el corolario de la composición mediante la forma cerrada, en la que los componentes formales y contextuales están fijos. Son pasivos respecto a los cambios a lo largo del tiempo. Desde el momento en el que nacen se convierten en antiguos…forma cerrada. La decisión tomada en mi nombre…no hay modo de encontrar tu identidad aquí, tu propio yo. Todo esto son los souvenirs de otras personas, los sentimientos, las casas de otros.” Hansen (1959).

La actitud de Hansen desde el ámbito arquitectónico-artístico no era tan lejana a otros que en estos mismos años se acercaban al problema de la vivienda desde la dimensión política y espacial. Colin Ward (1983:11) recuerda cómo en 1952, en Venecia con Giancarlo de Carlo y unos estudiantes ingleses (entre los que se encontraba John Turner) surgieron los debates que le preocuparían las dos siguientes décadas: “Cómo desplazar la iniciativa en el planeamiento urbano del burócrata al ciudadano, como hacerlo en la vivienda del consumo pasivo a la involucración activa”.
Si en las artes (música, escultura, pintura, literatura) la apertura se produce en el ámbito de la interpretación de la obra, en la arquitectura, el concepto de apertura se aplicará a la necesidad del habitante de transformar el espacio habitable. No es que el artista (arquitecto) cree formas que nos hablen de una nueva relación del individuo con el mundo, sino que el artista (arquitecto) crea un soporte en el cual el individuo construye su propia identidad y relación con el mundo, no solo mentalmente sino físicamente. Lo que se abre no es la forma sino el proceso de creación de la obra. Como recordaba Hansen (1959) “La forma abierta no es un descubrimiento especulativo exclusivo de nuestro tiempo, es sobre todo, la conclusión post-observacional de las configuraciones existentes.”

El papel de Oskar Hansen en la crítica generacional del Team X en sus inicios es muy necesario para entender el desarrollo posterior (fundamentalmente en Holanda) de la corriente abierta del estructuralismo. Herman Hertzberger, John Habraken y la evolución del SAR hacia el grupo de Open Building, y autores más recientes como Leupen ejemplifican el interés por una arquitectura basada en la apertura formal y estructural, abierta a la modificación y evolución.

“El estructuralismo trata sobre estructuras abiertas, que justo como el lenguaje, pueden ser transformadas por sus usuarios y que por tanto se encarga de reconciliar la sostenibilidad y el cambio” Herman Hertzberger (2013:21)

Actualmente los 60 vuelven a nosotros con intensidad, y no es casual: la respuesta crítica que se dio a los excesos del racionalismo y al funcionalismo del objeto arquitectónico, es un antecedente y un gran apoyo a la crítica actual del ensimismamiento artístico y  formalista del objeto arquitectónico de los 90 y de los excesos mercantilistas de una profesión centrada en su dimensión artística autorreferencial. No es casual este momento de revitalización del estructuralismo en la Arquitectura, revitalización que Hertzberger vincula al importante papel que tiene el software en nuestra cultura actual.

La apertura en el software y en los sistemas computacionales

En la última década el concepto de apertura (la dualidad abierto/cerrado) se ha empezado a usar de nuevo en la arquitectura (y en otro ámbitos materiales de diseño) por la repercusión que ha tenido el software libre y de código abierto. En el ámbito inmaterial del software, la apertura actualmente está conceptualizada a partir del libre acceso al código, de la transparencia y la accesibilidad, aunque también hay autores como Lessig y O’Reilly entre otros, que reivindican la dimensión estructural profunda del software y de internet que posibilita la participación y la innovación colectiva (la arquitectura de la web, la arquitectura de software de linux y UNIX).

La esencia de un proyecto (musical) de estructura abierta para Sabbe (1989) es que propone procedimientos que eventualmente y de manera diversa invitan a la acción creativa de “performers” potenciales. Esta noción es equivalente a la finalidad abierta (Open-endedness) que Gerry Blaauw (1972) reivindicaba para el diseño de la arquitectura de los sistemas computacionales, la arquitectura del sistema debía crear un mundo en el que otras personas pudieran ser creativas.

Apertura, clausura y política

La apertura como concepto está íntimamente ligado a la clausura frente a la cual adquiere su sentido y su posible carácter crítico y político. La apertura guarda en su código genético cultural una voluntad de transformación social. Para Tomás Moro los cercamientos (enclosures) de las tierras comunales eran la causa de parte de los problemas sociales que afectaban a Inglaterra en su época. La Utopía de Moro fue en parte una respuesta ante esta situación.
Aun partiendo de la clara necesidad actual de apertura en la Arquitectura, quizás también es bueno, como nos recuerda Harvey (2012:212), no olvidar que para materializar y hacer realidad la alternativas que deseamos, el problema del cierre (y la autoridad -autor- que presupone) no se pueden evadir indefinidamente. Materializar un espacio es comprometerse con la clausura aunque sea de manera temporal.

¿Cómo resolver esto? Como plantea Hertzberger en la cita inicial es quizás precisamente en la dimensión temporal donde tenemos que concentrarnos. ¿Estamos hablando de la desaparición del autor y del estilo? Quizás no, pero desde luego sí que debe manifestarse de otra manera: una manera abierta en la que quizás el estilo que refleja nuestra época y nuestra cultura debe residir y mostrarse más en la actitud que orienta un proceso colectivo que en la forma que caracteriza un objeto individual.

Quizás nos encontramos de nuevo ante la posibilidad de pasar de una arquitectura “autoritaria” hacia una arquitectura relacional…

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Bibliografía

 

 

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2 comentarios a “La apertura en la forma, en la estructura, en la obra. Arquitectura relacional”

  1. polivinilo dice:

    De entrada cabe comentar la diferencia entre arquitectura y Arquitectura, una como técnica de refugio y la otra como lenguaje, no siempre coincidentes (la gente o el poder, diferentes clientes)… una emplea lo más económico, lo más a la mano, la otra busca una representación. ¿Puede un arquitecto dar gato por liebre y colar como Arquitectura una casa que se le encargó como “arquitectura”: sí, ver sino nuestro barrios de casas-cubo blancos… (a veces atravesados por algún travieso plano rojo juguetón e inclinado). Pep Llinás: retirar nuestros utensilios, no dejarlos como BANDERILLAS… NO, es algo más, dejarse la capa de súper en casa e ir al trabajo y colocarse la bata de currante, no más.

  2. Ruben Alonso dice:

    si, gran diferencia, siguiendo la analogía taurina, probablemente no sea suficiente con no dejar las banderillas puestas, sino con acabar con las corridas de toros ;-) abrazos

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