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De Hallen. La rehabilitación de un gran espacio cubierto en un barrio de Amsterdam

por suju — Jueves, 27 de noviembre de 2014

El origen

Como en toda ciudad que crece llega un momento en que, con el paso del tiempo, determinadas instalaciones quedan encerradas en ella, formando más un obstáculo que una aportación a su funcionamiento. Este ha sido el caso del edificio De Hallen, un depósito de tranvías situado en el oeste de Ámsterdam que se construyó en 1902, con la llamada electrificación de los travías, es decir, cuando se pasó a dar uso a los tranvías eléctricos. En este depósito se guardaban los tranvías que finalizaban su recorrido diario y a la vez servía de garaje de mantenimiento, lo que fue su función hasta 1996. A partir de éste momento se usó sobre todo como depósito para los tranvías históricos que se mostraban en el museo, alojando también pequeñas empresas creativas. En 2005 se decidió integrar este gran espacio a la ciudad y dar un empuje al barrio que lo alojaba.

El antiguo depósito de tranvías se encuentra encerrado en pleno Kinkerbuurt, un barrio realizado a principios del siglo veinte bajo la visión y el diseño del arquitecto y promotor Nicolaas Redeker Bisdom. Las viviendas que lo conforman se construyeron de forma rápida y barata siendo estas de muy mala calidad y estando destinadas a alojar a la clase obrera. Como en todos los países que han pasado por una época industrial, este tipo de desarrollos fueron el resultado de la especulación ante la necesidad de vivienda del momento, aumentando así los alquileres y el valor de la vivienda a gran velocidad, por lo que su construcción resultaba muy rentable para los bancos, que otorgaban grandes créditos de hipotecas.

En los años setenta del siglo pasado se demolieron las viviendas que estaban en peor estado, desarrollando en su lugar vivienda social. Después, en los años ochenta se vendió la vivienda que en peor estado estaba tras ser rehabilitada para atraer a otras capas sociales, sin embargo el barrio seguía siendo un barrio de clase obrera y social baja con un alto porcentaje de inmigrantes. En los años noventa, con la independización de las corporaciones de vivienda social se inicia otra serie de cambios con los que se busca ofrecer una mayor variedad en la tipología de la vivienda de venta y de alquiler dentro del mercado libre y de esa manera iniciar la gentrificación del barrio.

Kinkerstraat, la calle central del barrio

El barrio

Dentro del Kinkerbuurt se distingen dos zonas: El Bellamybuurt, donde se encuentra De Hallen, y el Borgerbuurt.

La primera es vista como una zona de gran potencia en la que todavía se encuentran edificaciones del siglo diecinueve, conservando el atiguo patrón de las calles, lo que le da un carácter histórico muy atractivo. El valor de la vivienda ha subido mucho en el último periodo debido a la tipología de sus viviendas antiguas y a los servicios que se hayan en ella: dos calles comerciales importantes, una zona de juegos infantiles, dos escuelas y un centro barrial muy activo y una mezquita reconocida a nivel nacional. Si se mira el tipo de habitantes se puede decir que viven muchos artistas, escritores, poetas, fotógrafos y profesionales creativos, lo que le da un carácter bohemio que atrae mucho a las clases medias altas.

La segunda zona, Bogerbuurt, es todo lo contrario, una zona en la que la mayoría de las edificaciones originales fueron derribadas en los años 70 para construir en su lugar vivienda social de mala calidad arquitectónica, presentando muchas carencias. Esto contribuye a que esta zona sea menos atractiva y que se haya hecho mucho incapié en la diferenciación de estas dos zonas dentro de un mismo barrio.

La estrategia

A principos de 2010 los habitantes del barrio, los futuros usuarios, el arquitecto André van Stigt y otros interesados y simpatizantes tomaron la iniciativa para crear la TramRemise OntwikkelingsMaatschappij (Sociedad de desarrollo TROM). La iniciativa fue creada con tres objetivos: Darle al viejo edificio de tranvías De Hallen un uso nuevo lo más rápidamente posible, que sea sostenible (en cuanto a funciones, materialización y relación con su entorno) y de alta calidad; conectando además los nuevos usos del edificio con las necesidades del barrio y, a su vez, darle un atractivo que lo transcendiese a nivel metropolitano y, finalmente, que la explotación del edificio y su factibilidad fueran reales.

El objetivo de la iniciativa era el de recuperar y mantener el edificio, que es monumento nacional, desde una perspectiva social y no desde una ambición económica con los riesgos que ello implica. El objetivo es pues es aportar a un interés social definido por el barrio y los usuarios, por lo que no tiene fines de lucro. Lo que no quita que se le hayan impuesto una serie de condiciones técnicas y económicas para poderlo llevar a cabo. Para ello se creó un grupo de asesores independientes formado por profesionales de la arquitectura y las finanzas.

Estado del edificio antes de ser rehabilitado. Foto: R Koning

Durante la restauración y el desarrollo del proyecto no se han perdido de vista los aspectos sociales. Una de las medidas tomadas fue el hacer uso de estudiantes de restauración de monumentos, ofreciéndoles un lugar de prácticas y de trabajo. Además se tiene la intención de crear una escuela de artesanos y darle cabida en el edificio, ya que esta profesión prácticamente está desapareciendo. En esta escuela-taller se trabajará en la restauración y remodelación de diferentes edificios en Ámsterdam, De Hallen entre ellos. Dos empresas constructoras se han prestado como garantes para la creación de la escuela-taller. En otros espacios se han instalado academias e institutos de profesiones específicas como una peluquería reconocida y una empresa de reciclaje.

Interior del complejo antes de su rehabilitación. Foto: R. Koning

Un aspecto importante en este tipo de emprendimientos es su financiación. Para poder mantener la mezcla deseada de funciones sociales y comerciales sin necesidad de subvenciones para su desarrollo y explotación se ideó un plan en el que participaban diferentes inversores. La realización ha sido posible gracias a una forma de financiación mixta de bancos y financiación privada a través de la compra de una de las ocho naves industriales que conforman el edificio por Stadsherstel NV (empresa dedicada a la restauración de edificios monumentales) y la compra de algunas instalaciones y espacios semipúblicos (como el garaje o el pasaje de unión de las diferentes funciones) por la administración. Por otro lado el Triodos bank y el fondo nacional de restauración han dado un préstamo de renta baja y se ha logrado financiación externa de privados. Además se creó un forma jurídica (Commanditaire Vennootschap) en la que los inversores particulares podían obtener una participación por una cantidad mínima de €100.000,-. Estas participaciones tienen también ventajas fiscales, lo que las hace más atractivas todavía.

De Hallen a vuelo de pájaro y el proyecto de viviendas que se desarrolla a su lado

La inversión total ha sido de 44 millones, de los cuales 32 millones han sido destinados a la (re)construcción de De Hallen y unas 400 viviendas colindantes. Como más arriba nombrado, Stadsherstel compró una nave e invirtió 2.5 millones en ella, además con la construcción de viviendas se han cubierto unos 10 a 11 millones. De los 30 millones restantes el banco Triodos ha invertido 10 y el National Restauratiefonds otros 5 millones. La venta de participaciones ha dado un resultado de 7,5 millones, así mismo la administración a comprado el espacio público realizado y una serie de plazas de aparcamiento del garaje (por las que los usuarios pagan, recuperándose de esa forma la inversión a la larga). Parece ser que para la cantidad restante se ha conseguido un préstamo entre una serie de particulares (el arquitecto entre ellos).

La obra: De Hallen

El depósito de tranvías De Hallen se puede considerar, con sus más de 22.000 m2 edificados, como un enclave de finales del siglo diecinueve cerrado en sí mismo y que se caracteriza por unos bloques monumentales de fachadas de ladrillo que dan a la calle. Tras estas fachadas se esconde un verdadero mundo espacial que se distingue por un conjunto de naves industriales con cubiertas de cerchas Polonceau, las cuales llegan a alcanzar entre los 9 y los 21 metros de luz, siendo el conjunto de estos espacios lo que le da su valor, tanto espacial como histórico.

Pasaje central, De Hallen, antes de la rehabilitacion. Foto R. Koning

El edificio es un monumento nacional por algunas de las característica de las que dispone: La estructura de naves industriales alargadas y unidas por un pasaje perpendicular a ellas es única, al igual que las tres vías de cambio de raíles. En el plan de TROM se han tomado como punto de partida estas características, sin hacerse ninguna modificación en su estructura que llegue a ser irreversible o se contradiga con el edificio como había sido pensado originalmente.

Esquema del conjunto con las diferentes funciones

El edificio está compuesto por 17 naves, éstas han sido alquiladas a diferentes organizaciones y empresas: biblioteca, café, hotel, salas de cine, restaurantes, un foodcourt (conjunto de pequeños kioskos de comida y bebida que rodean un espacio con mesas y sillas), estudios de televisión y media, aulas-talleres, academias, galerías de arte, espacios para pequeños emprendedores, guarderías, etc.

Esquema de funciones

 

Pero más allá del edificio en sí, que ha sido restaurado de forma muy respetuosa y que debido a su morfología no ha sufrido grandes cambios en su interior, lo más interesante es como se ha integrado en su entorno, tanto físicamente como funcionalmente. La obra no busca protagonismo arquitectónico, sino que queda escondida tras las fachadas de viviendas en dos de sus laterales que dan a la Kinkerstraat, una calle comercial importante, y la Ten Katestraat, que es donde se encuentra el mercadillo diario que abastece a muchos de los habitantes del barrio. Los otros dos bordes muestran por un lado las naves industriales que contienen varios restaurantes, un hotel y una guardería, integrándose de esta manera en el barrio y ofreciendo nuevas funciones o puntos de encuentro; y por otro se enfrenta a una serie de edificios de viviendas que serán realizados para terminar de financiar el proyecto, creandose una nueva calle entre ambos.

El pasaje central en la actualidad

Se podría decir que De Hallen queda oculto, al igual que el Gran Bazar de Estambul, a los ojos de aquellos que no conocen su existencia, llegando a ser un gran descubrimiento una vez atravesadas sus puertas. A su vez, para los habitantes del barrio ha significado un gran empuje del mismo y el acceso a una serie de funciones que hasta ese momento no estaban presentes. Al mismo tiempo, y estando allí nos pareció también muy bien lograda la convivencia entre el mercadillo existente de Ten Katestraat y los comercios de Kinkerstraat con los usos dados a estos nuevos espacios.

La biblioteca dentro del complejo De Hallen

 

Fachada recuperada del nuevo hotel

Restaurant dentro de De Hallen

pasaje central en la actualidad

 

Una de las fachadas laterales recuperadas junto al comienzo de las obras de las nuevas viviendas

 

Susana Aparicio Lardiés & Juan Alonso (SUJU ARCHITECTUUR)

Fuentes

 

 

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