La ciudad viva


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Little boxes

por Brijuni — Martes, 13 de Octubre de 2009

Rivas Vaciamadrid

Rivas Vaciamadrid (podría ser cualquier otro sitio)

Hace pocos años, durante opíparas reuniones de orondos promotores y alcaldes, avezados comedores de gambas y jamón del bueno, se supo que al ritmo actual de construcción, el suelo (de la comunidad de Madrid, por ejemplo) se agotaría antes del año 2030. Hoy todo aquel derroche queda muy lejos, aunque no tanto como el pronóstico truncado.

Treinta años antes, el arquitecto Antonio Miranda, hoy catedrático de Proyectos de la escuela pública madrileña, escribía en un periódico nacional alertando sobre el frenesí suburbano que incluso el Ministerio de Obras Públicas y Vivienda alentaba entonces. A propósito de su Elogio de la medianería urbana. Problemas de los desarrollos en vivienda unifamiliar aislada, Miranda discutía un modelo que consumía suelo sin aportar nada a favor de la cohesión social de nuestra incipiente sociedad democrática. Este modelo no sólo no ha sido superado sino que sigue vigente y no se discute su existencia o validez.

Aunque hoy deberíamos tener superado este modelo suburbano de ciudad desperdigada o desparramada (las sprawl cities americanas retratadas en tantas series y libros), alcaldes y promotores, ávidos los unos de ingresar tasas por obras (cuando no cosas peores vía re-calificaciones) y los otros de increíbles plusvalías (1), se han dedicado a perpetuar el crecimiento de ciudades y pueblos multiplicando su extensión de forma exponencial mientras su población crecía linealmente.

El arquitecto-urbanista ha desparecido de la faz de la tierra y ha sido sustituido por el político-promotor ya sea en su faceta calificadora de terrenos (siempre ayudado por un mal arquitecto que ejerce el pinta y colorea urbanizador cobrando cutremente por ello en la mayoría de los casos) o en la de cortador de cintas inaugurando dotaciones inútiles o mal dimensionadas, de forma que cada pueblo, dado que la cultura es gratis y para todos, tiene un auditorio y un pabellón de exposiciones y congresos, a ser posible en edificios separados, no polivalentes y compitiendo en tamaño y ausencia de programación y contenidos.

Una semana sí, otra también, la prensa ofrece testimonios de arquitectos de éxito que reconocen la muerte del urbanismo a manos de políticos y empresas, clientes al fin y al cabo, dueños de nuestros destinos. Fernando de Terán, a propósito del 150 centenario del plan Cerdá barcelonés, apuntaba lo siguiente:

“El de urbanista es un trabajo muy frustrante. Casi nunca ves tu plan realizado y por el camino todo son luchas y complicaciones. En España, por ejemplo, en los últimos años se ha consumido mucho suelo, mucho territorio y mucho litoral. Pero el problema fundamental es de naturaleza política. La disciplina tiene una experiencia muy sólida, ha evolucionado y cuenta con modelos para comparar que le dan una buena base de actuación. Es verdad que estamos atados por un modelo jurídico de plan urbanístico que no permite innovaciones y no recoge esta experiencia, pero la situación no es desesperada. Incluso con lo que hay, si los políticos hicieran caso a los urbanistas la situación mejoraría mucho. La mayoría estamos de acuerdo en que hay que limitar esta ciudad difusa que se expande sin control consumiendo gran cantidad de recursos, pero lo que piden los políticos son planes que les permitan hacer este tipo de ciudad, y eso es lo que se hace. Lo he comprobado, la mayor parte de los planes en el litoral valenciano son de este tipo, de ciudad difusa y dispersa. Están aprobados, son legales y nadie ha protestado. Es más, ganan elecciones con mayorías absolutas. Están respaldados política y socialmente”.

Al contrario de lo que ocurre en cuanto al tema residencial, donde con la excusa de la vivienda social se han convocado concursos con resultados muy dispares (casi siempre de colores, nada de blanco y negro, eso sí), en urbanismo no hay apenas apuestas desde lo público, único lugar desde donde puede producirse un cambio en la mortecina tendencia actual.

Como consecuencia de todo ello, la ciudad, o el centro de nuestras ciudades, nuestro downtown, queda abandonado y pronto aparecen lacras urbanas como las que Vicente Patón describía hace un par de meses. Entre ellas, y dado que este espacio debiera ser accesible e inteligible por la ciudadanía y no sólo por  la, muchas veces, plomiza profesión, rescataremos de su texto de manera directa las siguientes: aparatos de aire acondicionado, cables, tuberías y antenas en fachadas, cierres de terrazas, balcones y áticos, graffiti y  rótulos publicitarios. Nuestras leyes son tan rematadamente malas, además de ser muchísimas, que ni siquiera son capaces de controlar algo aparentemente tan sencillo como que un edificio nuevo no debería ser pasto de aparatos de climatización al no tener previsto un espacio en cubierta para ellos. La degradación empieza en el minuto uno de la ocupación y se extiende desde ahí, fachada arriba hacia las cubiertas, y hacia abajo hacia la calle, según los supuestos antes enunciados.

De manera aún más pesimista y triste escribió Antonio Muñoz Molina sobre Úbeda, la ciudad de su niñez, con un patrimonio histórico-artístico impresionante en manos de gobernantes incultos y carentes de acierto, comparando (sí, porqué no) Europa con esta España que pudo ser y por ahora no es y así no va a ser:

“Viajando por Europa uno descubre con envidia cómo en pueblos pequeños y en ciudades provinciales el cuidado en la preservación de lo más valioso del legado del tiempo es perfectamente compatible con el progreso tecnológico y tiene la ventaja práctica de hacer la vida más gustosa y crear una duradera riqueza: en España se empieza por arrasarlo todo. Cuanto más se alimentaban los orgullos locales y las lealtades vernáculas a lo largo de los últimos treinta años más impunemente se han destruido los paisajes. El orgullo local separado de la conciencia cívica es paletería, igual que el patriotismo sin ciudadanía es fanatismo. Se inventan pasados y se alimentan nostalgias rústicas al mismo tiempo que se impone la ignorancia y se borran las huellas del pasado verdadero, el que habría sido tan fértil para mejorar el porvenir.”

De camino en Madrid, en la población de La Carolina (joya urbanística), nos informan, se ha presentado un impresentable plan general que con el beneplácito de un joven y prepotente equipo de gobierno, apuesta por un modelo basado en el coche sin considerar el uso de la bicicleta como medio de transporte alternativo en una ciudad casi totalmente plana y con calles amplias.

Más miradas, esta vez internacionales y lanzadas directamente desde el star-system más discutible, abundan en la imposibilidad, incluso para ellos, de hacer nada. Gehry contestaba así a una pregunta sobre si los arquitectos piensan demasiado en los edificios olvidándose de las ciudades, afirmando su impotencia, y de camino la de Norman Foster.

“El urbanismo está en manos de las corporaciones de constructores, las grandes firmas del ladrillo y el paisaje, los políticos. Nosotros somos arquitectos y servimos a los clientes. Ellos nos invitan, nosotros no podemos llegar e imponernos. Las grandes firmas no llaman a los arquitectos, tienen los suyos. Yo lo intenté en Brooklyn, pero fracasé. Habrá que seguir intentándolo. Quería hacer un plan de ciudad escolar, y no salió. Lo retrasaron varias veces, llegó la crisis y fue imposible. En Estados Unidos, el urbanismo está muerto. Y los arquitectos no contamos nada. Hay que meterse demasiado en política. Y a veces ni eso sirve. Foster va a hacer urbanismo en Abu Dhabi. Cuando lo haya acabado, estaremos en silla de ruedas. Está teniendo problemas. Su sueño era diez veces mejor que lo que hay en los planos.”

Para terminar como empezábamos, Antonio Miranda de nuevo arrojó algo de luz sobre el tema de los centros históricos de nuestras ciudades aportando ejemplos como Bolonia y Verona en el lado positivo,

“Conviene por eso tener presente, como ejemplo negativo, el caso del Centro disecado de Cáceres convertido en ciudad fantasma o escenográfica carente de vida cotidiana y real. Así mismo la taxidermia efectuada sobre Santillana del Mar, hoy convertida en repulsivo parque comercial y temático; porque en una ciudad parasitada por el comercio turístico, la “revitalización” será fatalmente falsa y mortuoria resurrección, como la practicada por un taxidermista sobre un animal muerto. En contraste merece la pena estudiar el caso de Segovia que, quizá con menos patrimonio monumental, ha conseguido mantener su vida

ciudadana a lo largo de las 24 horas del día, gracias a la voluntad de sostenibilidad simultánea aplicada a los habitantes originales y a la infraestructura edificada.

Frente a ese panorama de tan escasas virtudes, debe ser objetivo de todo Plan conseguir una sana y gran heterogeneidad poblacional que garantice el dinamismo vital de la zona. Esa deseable heterogeneidad -que tiende a darse por defecto si no se le oponen grandes obstáculos- coincide con la diversidad cultural, étnica, económica, generacional, etc. Evitar en el Centro cualquier zoning horizontal, evitar el ghetto y la marginalidad, mantener y multiplicar el pequeño comercio o empresa familiar, rehabilitar masivamente (es intolerable la permanencia de un neochabolismo de infraviviendas sin inodoro como aún tenemos que padecer como vergüenza europea), perfeccionar el espacio público… son políticas que no pueden esperar, por ardua que sea la tarea.

La mejor Teoría de la Arquitectura nos enseña que el verdadero arquitecto entiende cualquier espacio como un espacio interior. Bajo este criterio, que ya ha sido comprobado en algunas ciudades europeas, es probable que cualquier problema resulte secundario ante el asunto axial, capital, principal, cuya solución parece resultar imprescindible y previa a cualquier otra buena intención. A saber: El espacio público, concebido como ámbito de hábitat interior puede ser el vector de arranque óptimo para cualquier operación política valiosa y de gran alcance. Y en un espacio público -concebido como doméstico, al modo de Alberti-  la peatonalización es esencial, substancial, preliminar. Los atributos infernales del ardor, el humo, el ruido, la prisa motorizada etc. deben quedar fuera del Centro. Así, se obtendrá una peatonalización (quizá con matices y horarios) sin la cual el espacio público, es decir el sistema sanguíneo y el conjuntivo del Centro Histórico no tienen salvación. Bajo esta premisa, la alta calidad del espacio público determinará al nuevo y mejor ciudadano tanto como éste determinará aquella alta calidad integral.”

Al final, lo único que nos ofrece esta nueva vida-urbanización proyectada desde los despachos de concejales de urbanismo y de oficinas de arquitectos serviles es una versión descafeinada y mucho más aburrida de la ficción americana, con lo cual, casi mejor enchufarse a la tele y olvidarse de que España es así.


Texto: Brijuni Arquitectos (Beatriz Villanueva Cajide y Francisco Javier Casas Cobo).

watch?v=omPGf5_6dUA&feature=related

(1) En una reciente conferencia en el día de la arquitectura en Madrid, el arquitecto y urbanista Manuel Ayllón comparó las plusvalías obtenidas por los promotores en la época referida con las de los traficantes de marihuana, también de tres dígitos, frente a las de El Corte Inglés, de uno sólo.

(2) La pista completa de la música original del video “Little boxes” que introduce la serie “Weeds” puede escucharse aquí.

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15 comentarios a “Little boxes”

  1. stepienybarno dice:

    Como ya nos vais acostumbrando, excelente artículo de brijuni.
    Tocáis muchos temas, y bien enlazados. La verdad es que nuestras ciudades han crecido muy mal y de manera muy irresponsable, al son “del todo vale”, y como bien decís son los políticos los que han dicho donde van los cuadraditos y en la mayoría de los casos los arquitectos son los que se los dibujan sin ningún tipo de reflexión.
    El que los ayuntamientos se hayan estado financiando con el dinero que les toca por masificar nuestras ciudades, era algo de locos pues nadie se planteaba otra cosa que no sea crecer y crecer. Y cómo crecer era otra cosa que por supuesto nadie ha puesto en cuestión. Bueno si, desde las escuelas o cualquier persona con cierto sentido común, pero nadie de los que cortaban el bacalao. Cuando algo se vende como churros, ancha es castilla, café para todos y todos tan contentos.

    Y como no se ha hecho hasta ahora, no queda otra que con urgencia, intentar informar y concienciar a la población de los desastres de la ciudad difusa.
    Como bien planteáis la clave de que la ciudad crezca con cierto sentido está en dar la importancia que se merece al espacio público. Hay que mentalizar a la gente de que si el coche sigue siendo el rey del mambo y la heterogeneidad brilla por su ausencia, no tendremos más que tristes y sórdidas ciudades dormitorios por todo nuestro país.
    Si el ciudadano de a pie toma conciencia de la marranada de ciudad que le estamos dando, terminará pidiendo y exigiendo a nuestros políticos medidas para tener una ciudad más digna, y el concejal de turno aunque sólo sea por los seguir pescando votos debería terminar haciendo caso a estas peticiones.

  2. Xavier Coronado dice:

    La Ciudad Viva»Archivo del blog » Little boxes: Y los arquitectos no contamos nada. Hay que meterse demasiado e.. http://bit.ly/41xrdq

  3. Laura dice:

    Es muy interesante vuestro artículo, aunque me surge una pega: yo creo que las ciudades pueden ser difusas y ricas en contenidos, pueden alimentar un centro y ser compatibles con los HUERTOS URBANOS de los que tan bien y también nos habéis informado, la cuestión es que todo puede enriquecer a condición de no venderlo de GARRAFÓN, cualificar es más importante que calificar y por supuesto, las conexiones son el riego sanguíneo para que el centro impulse y la periferia respire, si éstas se limitan al colapso circulatorio no se “vive” ningún espacio, ni el público ni el privado.

    Claro que ésto es parte de vuestra reflexión, más documentada, por éso es tan interesante

  4. Luna dice:

    Me parece muy importante lo que se dice aquí. Leo en otros posts de este blog y no entiendo nada. En un comentario Federico dice que se están haciendo cosa maravillosas y nadie se entera. Son intrascendentes. Yo digo más. Los arquitectos vamos a mil por hora mientras el urbanismo va a pedales, y la ciudadanía no veas. También lo dice Joserrat en otro comentario. Este blog es reflejo de ello. Mucho wiki mucho no sé qué y nadie se entera lo más mínimo ni se hace una m… Al final, en el ayuntamiento tienen unos planes de urbanismo que parecen de la edad de piedra, así que de qué sirve tanto proyecto guay si estamos a años luz en legislación y formas de aplicarlo?

  5. Sub_urbano dice:

    Solamente se me ocurre que si Foster y Gery no pueden hacer urbanismo, mal vamos. Antonio Miranda, visionario. Las lacras urbanas y las socio-políticas siempre van pegaditas, inseparables. Mi casa y mi barrio no son mejores que la foto, !los hay por todas partes!

  6. Estudiante dice:

    Un poco largo os ha quedao el texto esta vez. ¿video con la musica censurada? mola cruzar referencia de la television, weeds!
    Los huertos urbanos (Laura) son un invento chungo casi siempre, de los inventores de la bici-banco etc. En algunos sitios funciona. Miranda es un crack.
    De todas formas pasa con la tele igual. No es que los televidentes les guste la mierda, es que no hay otra cosa. Pues con los chaletones eso.

  7. Brijuni dice:

    Nosotros pensamos que este blog iba de eso, Estudiante, de intentar hablar un poco con la gente, intentar cambiar algunas cosas o sensibilizar (bonito palabro) etc, sin imponer, tal como explica Joserrat por aquí hace poco, no sé si es lo que apunta Luna también sobre él:
    http://www.laciudadviva.org/blogs/?p=2759&cpage=1#comment-1582
    Echamos de menos, y quizá por eso somos tan pesados, que los políticos tengan tiempo y ganas de implicarse e implicar a los equipos de redacción de planes generales y demás, y finalmente tengan el valor de aprobar normativas valientes y no lo de siempre, que no funciona, y todo el mundo lo sabe. No es que los arquitectos seamos los más listos, es que realmente parece que somos los únicos a los que nos preocupa, algo, el tema.
    Laura, lo de las ciudades difusas lo dice Fernando de Terán. En otro post se habla de ciudades limitadas en superficie, lo cual es algo interesantísimo si tenemos en cuenta que estamos en una época en que los límites no existen con los problemas que ello conlleva de suburbanización y guetos… http://www.laciudadviva.org/blogs/?p=2787#comments
    Como siempre, el tema es político, únicamente, este post redundaba en ello con entrecomillados de arquitectos de prestigio que inciden en lo mismo. Sin su participación, es como hablar con la pared. Gracias por vuestros apuntes y comentarios.

  8. Jack Babiloni dice:

    El concepto tan evidentemente delicado que apuntáis, queridos Brijunis, de la taxidermización del paisaje urbano, comporta otros satélites o aledaños que, a fuerza de hacer bodoques con ellos y anillarlos a otros semejantes, dan como resultado las ciudades que hoy padecemos.

    Sea porque (todo el que haya trabajado en arquitectura lo sabe) el arquitecto recibe palmaditas a la vez que sus proyectos van siendo amputados o modificados según exigencia de los que realmente deciden (políticos, promotores del suelo y, por último, constructores -todos ellos, amiguitos de la infancia-), sea porque a menudo se mantiene lo que no sirve y se construye lo que no hace falta, uno siempre acaba preguntándose por qué extraña razón no volvemos la vista atrás como estrategia de autorregulación preproyectiva y tomamos nota de ejemplos bien contrastados como, verbigracia, los de la Roma Imperial, sin ir más lejos. Es bien notorio que debajo de ella existen otras seis, cada una de ellas tan respetables como la superficial. La conclusión parece ser que a cada instante, su aportación; en cada momento, sus respuestas.

    Al final, más allá de esta preciosa torrentera de sugerencias que siempre suponen vuestros microensayos, Brijunis, la reubicación metabólica es siempre es la misma: pensar en pequeño para crecer a lo grande. En todas partes se nos dice lo contrario, y así vamos, mientras nuestras ciudades se tiñen de megalomanías de corto recorrido, alcaldes ostentosamente torpes y crecimiento de necia bandera proolímpica. Qué fácil resulta despilfarrar dinero público: 1) Porque no es tuyo. 2) Porque los jueces juegan a la petanca con los gestores, a las 13 horas, todos los domingos, saliendo de las misas de anticontrición…

  9. Brijuni dice:

    Hola, Jack. Nos alegra muchísimo tu vuelta al blog. Tomamos nota de la inversión que propones para pensar en pequeño y crecer a lo grande, en lugar del camisetero “think big, act small”. Zygmunt Bauman dice que nuestros problemas locales se deben a la globalización, y no al revés, es decir, que de tanto homogeneizar y pensar globalmente, las pequeñas comunidades en las que vivimos son incapaces de encontrar solución a los dramas diarios que las acechan. Debe ser que hemos crecido muy rápido en estos últimos miles de años…

  10. Marty Mcfly dice:

    ey brijunis, qué foto tan impactante la del texto qué bien elegida. parece sacada de alguna ficción (basada en hechos reales) tipo aquel Stepford con mujeres construidas como moldes de supuesta perfección. Pero nada, esta imagen está a la vuelta de la esquina y como comenta sub_urbano, puede ser cualquier barrio. Este micro ensayo que salta a otras referencias muy interesantes muestra el hilo conductor que marca con rotundidad vuestros relatos: políticos glotones que de comer tanto, no les importa devorar la ciudad. Los ejemplos son demasiados. Lo único que Mcfly querría rebatiros, queridos brijunis, es lo que decís en uno de los comentarios, en referencia a que parece que sólo a los arquitects os interesa esto… Se puede ampliar el campo a gente que trabaja desde y en el arte, la sociología incluso la filosofía y otras muchas disciplinas… que se preocupan por romper estas cajas mortuorias en las que se convierten los barrios y las ciudades en las que alcaldes, concejales y mercachifles campan cual sherifs en el lejano oeste.

    enchufamos la tele entonces…o quizá seguimos navegando por Internet que el campo se expande…

  11. Brijuni dice:

    Entendemos que os hayáis “ofendido”, ni mucho menos queríamos dejar fuera del partido a sociólogos, geógrafos y demás. En algún otro sitio en este blog hemos hablado de la absoluta necesidad de contar con todos ellos (el arquitecto sin ellos es un estorbo). Nos referíamos más bien a televidentes y políticos hambrientos, no a otros profesionales que también cuentan e importan. El otro día los miembros de UHF hablaron del advenimiento del Homo Taedium:http://www.uhf.org.es/CVUHF.pdf que tiene el derecho a ser alimentado, entrenido, etc. Muchas gracias por el apunte, Mcfly.
    Respecto a la foto, sí que da miedo, lo malo es que en nuestros viajes provinciales, tuvimos muchísimo donde elegir, de ahí el título, que no por obvio deja de ser terrorífico por lo que revela.

  12. stepienybarno dice:

    Nosotros estamos de acuerdo con Marty Mcfly, no solo los arquitectos nos preocupamos de la se nos viene encima. Francisco Jarauta, Freire, Manu Fernández, o Salvador Rueda por citar algunos son gente que no son arquitectos y sin embargo son personas fundamentales a la hora de ver lo que está pasando y las opciones que tenemos para nuestras ciudades.

    Y por otro lado, está el tema de cómo sensibilizar. Comentáis de buscar la forma en que nuestros políticos usen un poco el sentido común, y eso estaría muy bien, pero quizás sea algo demasiado ambicioso! A lo mejor ahí que intentarlo directamente con los que hoy son niños, para que cuando crezcan puedan exigir a sus políticos una ciudad más sensata y coherente.

  13. Miguel dice:

    Vale. Entonces vuestra postura cual es.

  14. lolivi dice:

    Nuestras ciudades y pueblos planificadas por ineptos gobernantes ( digo ineptos con toda la libertad que me da haber visto como personajes sin formacion ninguna han ostentado plazas de concejales de urbanismo con la osadia de desoir y desacreditar voces más formadas en la materia) los viven ciudadanos que aunque sufran una arquitectura mediocre y un urbanismo que los ignora,no saben que otra realidad es posible.
    Apriori parece una afirmación algo exagerada,pero es que cuando algo no se conoce se teme y se tiende a continuar con la realidad en la que uno vive y eso es lo que ocurre con la arquitectura contemporanea y con el urbanismo. ¿En que lugar fuera de nuestros foros endogámicos se habla de arquitectura? ¿Que ciudadano de un pueblo mediano o pequeño tiene acceso al urbanismo que nos estamos replanteando hoy?
    Como soy mujer de acción, estamos montando en nuestro pueblo un taller de “Arquitectura Pa tos” que dirian gomaespuma,pero por darle un tono más serio supongo que terminará siendo “arquitectura para todos” y todos incluye alumnos de bachillerato y colegios que serán ellos los que en un futuro próximo podran demandar o no mejores ciudades.Lo de la formación a los políticos está más crudo habrá que ofrecer buen jamón y buen vino para que se acerquen por las aulas…

  15. semisótano dice:

    Profundo e interesante debate el que se plantea de forma recurrente en los foros (afortunadamente cada vez más numerosos) que se andan cuestionando la forma en que hemos construido nuestras ciuadades… y lo que es más importante… la forma en que queremos seguir construyendolas:
    “pensar globalmente… actuar localmente”; “pensar en pequeño para actuar a lo grande”; … y demás combinaciones posibles… Pues yo, mientras me aclaro… creo que me quedo con la esencia…

    ¡PENSAR… Y ACTUAR!

    Sobre si somos los arquitectos los únicos o los más preocupados por la enorme cuestión de cómo queremos que sean los lugares donde vivimos, para poder ser lo más felices posible en ellos (estaremos todos de acuerdo en que ese es el objetivo, no?)…pues la verdad es que a mi, personalmente, me parece intrascendente (o mejor dicho,contraproducente)… los sectarismos y los guetos endogámicos no creo que sean los mejores ambientes que permitan cambios que afectan de forma tan general a todo hijo de vecino… quién se quiera hacer preguntas… quién no se sienta cómodo con el uso que sus políticos hacen de su dinero (sí del dinero público)… quien recuerde con añoranza que cuando era niño jugaba en la puerta de su casa sin miedos… a todos ellos, BIENVENIDOS A LA ACCIÓN…

    Ha llegado la hora de dar un paso al frente:

    … de aprovechar cada oportunidad que como profesionales se nos plantee, cada encargo, para ser propositivos
    … de CONCIENCIAR al personal, de ponerles el problema delante de sus narices,…sí, su problema, el de sus hijos…
    … de ofrecer nuestras alternativas a los que mandan, para que los euros del nuevo Plan E no se vuelvan a enterrar bajo las baldosas hidraulicas de color rojo y blanco que han tapizado nuestras plazas y aceras (eso sí, con cuidado de no restar ni un metro cuadrado de asfalto a nuestros amados coches)
    … de mostrar a la gente que otra realidad es posible, para que así, se unan a las reclamaciones de unos cuantos y TODOS JUNTOS acabemos sumando el suficiente número de votos como para que seamos escuchados…

    Está claro que otras forma de habitar más sensatas, sostenibles, sanas,…son posibles: vemos esos pueblos y ciudades en la tele, en internet, los visitamos en vacaciones,… ahora sólo hay que dejar claro, que nosotros tambien los queremos.

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