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Economía Glocal para un Urbanismo más Inclusivo

por Domenico di Siena — Miércoles, 11 de febrero de 2015

foto de Remo Pomposini (@remopomposini)

Desde varios años investigo sobre la relación y los efectos de las nuevas tecnologías sobre el territorio y nuestra forma de habitarlo. La investigación me lleva necesariamente a trabajar sobre la relación de poder de los gobiernos sobre los ciudadanos, es decir sobre Biopolítica.

Con este post quiero compartir con vosotros algunas reflexiones que se encuentran todavía en una fase muy inicial y que no están respaldadas por un análisis más profundo acompañado por las necesarias referencias científicas. Sin embargo me gustaría contar con vuestra opinión; estoy convencido que puede ser la excusa perfecta para empezar un debate que pueda promover un proceso de producción colectiva de conocimiento.

Es bastante evidente que la sociedad occidental, organizada entorno a los principios de la democracia y de la representatividad, junto con un modelo económico capitalista, ha finalmente promovido un incremental distanciamiento por parte de los ciudadanos de los mecanismos económicos, políticos y sociales que configuran la comunidad local y el territorio en el que habitan.

Reflexionando sobre las posibles causas mi atención se concentra últimamente en los posibles efectos de ciertos mecanismos macro-económicos y sus relaciones de poder sobre la ciudadanía, promoviendo una progresiva disminución de la soberanía local (la ciudad) en favor del poder del Estado-Nación y por consiguiente del capital. Es claramente un terreno muy resbaladizo, aún más cuando quien escribe no tiene formación de economista ni de politólogo. La idea es entender cómo la macro-economía condiciona el desarrollo local y por ende nuestra forma de habitar un territorio. Si la reflexión que aquí propongo tiene sentido entonces podríamos concluir que para que los ciudadanos recuperemos nuestra soberanía sobre la ciudad necesitamos también promover nuevos modelos económicos.

Cada ciudad desarrolla su propia economía con sus equilibrios y sus transiciones entre agentes que configuran su territorio y los mercados globales; sin embargo la economía financiera junto con la globalización de los mercados parece haber perdido su relación con la dimensión espacial y se mueve independientemente de los ecosistemas locales. Al no ser economista, me resulta bastante absurdo que la sociedad pueda aceptar un sistema económico que genera riqueza desligada de las realidades de los territorios, simplemente gracias a las especulaciones financieras perpetradas a golpes de algoritmos.

Creo que está bastante claro que nos encontramos en esta situación tras un largo proceso de mutación y de subyugación biopolítica. En ello es relevante analizar cómo la tecnología ha permitido que las decisiones (el poder) de pocas personas pudiera tener una repercusión cada vez más grande sobre una enorme cantidad de personas y sobre territorios cada vez más vastos. Puede parecer una reflexión casi irrelevante puesto que históricamente la dominación de unos pocos sobre los demás no es ni mucho menos una novedad. Sin embargo si creo que es importante entender cual han sido los mecanismos que han permitido una mutación de la dominación reconocida como tal a otra que resulta más un “disfraz democrático”.

La tecnología ha progresivamente promovido procesos que alejan la economía y la política de su relación directa con el territorio desplazando de esta forma el debate político a una escala, la del estado, donde las instancias sociales acaban perdiendo su verdadera esencia. En definitiva acabamos por promover debates políticos que aún en sus luchas más pertinentes acaban por deshumanizarse porque ocurren fuera del territorio, o desligadas del mismo.

En este proceso podríamos decir que la segunda revolución industrial es un momento de crucial transformación correspondiente, por lo menos en Europa, con el consolidamiento del poder biopolítico del Estado que interviene directamente en el desarrollo económico territorial. Es el momento en el que el capital y el estado alcanzan un enorme capacidad de condicionar e incluso iniciar procesos económicos que alcanzan la escala de un país entero. Tecnologías como el ferrocarril y nuevas fuentes de energía como la electricidad junto con las primeras formas de telecomunicación definen un nuevo “tablero de juego” que permite a los Estados mover muchas piezas sin necesidad de negociación directa con los agentes que configuran y dan identidad a un territorio.

La dislocación de las fábricas decididas por el capital o por el estado o incluso de forma conjunta, determinan un nuevo poder sobre el territorio que consigue actuar con toda legitimidad sin la necesidad de confrontarse políticamente y socialmente con las instancias locales. El resultado es un reforzamiento del poder estatal y un debilitamiento del poder local. La ciudad en su dimensión local se vuelve un espacio de conquista por el capital y el estado. La calidad de vida de los ciudadanos ya no depende de decisiones tomadas localmente sino de procesos de alcance nacional. La clase obrera primero y la clase media después enfoca sus luchas y asocia su situación de bienestar a dinámicas que son orquestadas fuera de su hábitat. Es el inicio del abandono de la ciudad como espacio político y espacio de riqueza cultural y social. La ciudad se queda como un simple espacio de acceso a las dinámicas económicas de alcance nacional con el consiguiente nacimiento de las periferias urbanas en europa y de los territorios suburbanos en américa del norte.

David Harvey explica como gran parte del sistema económico americano de los últimos 50 años se pueda entender como un proceso de crecimiento basado casi exclusivamente en la construcción de nuevas casas y en la producción de objetos para llenarlas de cosas.

La ciudad no debería ser entendida como un simple espacio urbanizado o construido sino como un proceso de mutación constante necesariamente dependiente de dinámicas económicas, sociales y políticas todas ellas relacionadas con la gestión del poder y la dimensión temporal.

Hemos sustituido la ciudad, que incluye el territorio rural que la rodea y la abastece por un simple proceso urbanizador, sea ello de clase baja, media o alta. La ciudad muere y con ella muere la dimensión política de la sociedad que deja de ser territorializada y situada dejando espacio y libertad de acción al capital que como hemos visto acaba ejerciendo su poder sobre ella, transformándola en un simple territorio de explotación económica.

Según Harvey la crisis económica del 2007 marca un giro muy importante en los mecanismos macroeconómicos que actúan sobre la ciudad, puesto que coincide esencialmente con que Estados Unidos haya alcanzado el límite de construcción de nuevas casas.

Terminada la expansión territorial solo queda espacio para la transformación. La ciudad vuelve a estar al centro de los mercados caracterizándose como el espacios donde vender servicios cada vez más caros y sofisticados. Por supuesto ya no tenemos fábricas en las ciudades pero estas se vuelven territorios abiertos para la expansión económica basada en la venta y el desarrollo de nuevos servicios inteligentes.

Si queremos re-vivir las ciudades, hoy más que nunca en el centro de la sociedad, necesitamos recuperar nuestra soberanía sobre ella y volver a ser protagonistas de sus economías y sus procesos de desarrollo. Desde mi punto de vista, esto no quiere decir fomentar localismos y menos economías desligadas de la dimensión global, sino más bien ser capaces de conectar las realidades locales con los procesos de carácter global. Necesitamos un nuevo enfoque “glocalista”. Necesitamos una economía glocal.

En un contexto glocal la tecnología vuelve a jugar un papel esencial pero con un sentido completamente diferente, permitiendo a la economía local reposicionarse en el territorio sin por ello perder la capacidad de dialogar y generar riqueza a través de su relación constante con mecanismos más globales.

¿Que opinás?

Espero vuestras opiniones y prometo escribir en el próximo post sobre uso de nuevas tecnologías para promover procesos de economía glocal y su capacidad de re-posicionarnos como ciudadanos (prosumers) y en definitiva promover un urbanismo más inclusivo.

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4 comentarios a “Economía Glocal para un Urbanismo más Inclusivo”

  1. Luisa Acosta Scandela dice:

    Domenico, me llena de entusiasmo leer estas líneas, no sólo porque tengan mucho sentido para mí, sino porque las encuentro tremendamente oportunas, en un momento donde nos estamos jugando la sociedad entera, la política -tradicionalmente malentendida- y con ellas, la humanidad que nos arropa. Ciertamente, recuperar la escala de lo local pasa por reconocer que los modelos urbanísticos que importamos no eran necesariamente más acertados que el habitar rural de nuestros bisabuelos. Implica un poco reconocer el entorno más inmediato. Y utilizar la tecnología, ahora, no sólo para conectar al otro lado del Atlántico, sino con nuestra tierra misma, esa noción de patria, de suelo, de la que hablaba Benedetti. Encontrar en la identidad elementos sensatos para redefinir nuevas vocaciones económicas y con esto generar autoestima, dignidad y bienestar en nuestras ciudades. ¡Enhorabuena por la reflexión! Un abrazo desde Venezuela.

  2. Civitas Innova dice:

    Hola! Hablamos por TW ayer. Efectivamente, tu reflexión se acerca desde lo profesional a lo que los movimientos ciudadanos más recientes y la llamada “desafección” política de más de 10 años, está tratando de demostrar. No sé tanto si se trata de un movimiento estudiado de las fuerzas capitalistas, precisamente para desdibujar lo común, lo colectivo, lo que nos hace fuertes y para confundiar al consumidor (que no ciudadano). O más bien es un fenómeno sociológico natural derivado de un alejamiento progresivo de los centros de poder.
    En cualquier caso, el desapego (concepto psicológico) nos lleva a la neutralidad, la indiferenciación y la anomia, elementos que configuran un caldo de cultivo perfecto para la incisiva fuerza de los lobbies económicos sobre su mercado, osea, nosotros.
    Qué hacer? Desde nuestro trabajo, como asociación que quiere trabajar sobre la calidad de vida en la ciudad, pretendemos justamente compesar esa inercia persersa: de abajo hacia arriba, preguntar a los ciudadanos, hacerles conectar con su realidad cotidiana y sus espacios, identificar procesos de mejora y responsables, es decir, “empoderarlos” (hasta que no encontremos otra palabra mejor) para que reafirmen su identidad territorial y social, basada en lo concreto. Para que el “disfraz de los lobbies”, que no democrático, no les confunda. Para que desde la creatividad y autoresponsabilidad se situen como ciudadanos que opinan, diseñan y construyen su ciudad. Algunos municipios lo tienen claro; otros tienen miedo de que se les escape de las manos.
    Pero la necesaria Glocalidad, que apoyamos, ha de pasar por la “calidad” de la vida urbana, no por la cantidad. Y en la calidad está también la equidad social y territorial.
    Por ahí andamos y nos alegra que hayas hecho esta reflexión para ver cómo confluyen los pensamientos desde lugares y posiciones diversas.
    Un abrazo!

  3. juan carlos martinez gorriz dice:

    Hola, un apunte sobre lo que dices: Algunos estudiosos como Zigmunt Bauman o Byung-Chul Han, coinciden en que los Estados soberanos ya no tienen poder para garantizar el “bienestar social” debido a su sometimiento a los poderes financieros, concentrados en lo que llaman una extraterritorialidad que ya no es responsable de entornos urbanos.
    Los terminales, “contactos”, y el Big Data pueden ser utilizados para perfeccionar nuestra esclavitud al trabajo en el sentido de autoexigencia de “rendimiento” en un contexto de salvese quien pueda sin seguridad social (en un sentido amplio), con todas las miras fiancieras puestas en la propiedad privada y una ciudad en la que se interviene bajo la única categoría de aumentar la seguridad (Francesco Careri: Walkscapes)
    Estoy completamente de acuerdo en que sólo desde la relativa cohesión, relación, participación (actualmente muy conscientemente destruida) puede re-vivirse de forma posthumana, andando y jugando.

  4. Civitas Innova dice:

    Hola de nuevo. Es cierto que los estados se han mostrado incapaces de proteger suficientemente a la ciudadanía, pero esa es su única función social, desde mi punto de vista, así que mejor que recuperen ese poder porque de lo contrario se quedan sin ciudadanos (movimientos revolucionarios desde la base, como está pasando) Deben haber aprendido algo: si te hipotecas con los bancos, pierdes la libertad y soberanía como Estado. Por eso es tan importante la vinculación de las personas con su espacio próximo; para no perder de vista su realidad y no dejarse llevar por “liquideces artificiales” que dejan al sujeto confuso y, como bien dices, en un contexto de “salvese quien pueda”. Divide y vencerás es la máxima de militares y capitalistas y nosotros tenemos que cohesionar desde la unión, en el territorio o en la esfera de las ideas, para tener claro nuestro presente y futuro.
    Suena un poco artificial ahora, pero es que hace sólo un dia, me comentaron que ya está editado el libro de dos de nuestras colaboradoras. Os pasamos el link:
    http://www.editdiazdesantos.com/libros/sierra-navarro-isabel-ciudades-para-las-personas-escenarios-de-vida-L27008920101.html

    Intentamos contribuir a que la mirada en la construcción de los espacios vuelva a las personas y sus necesidades.

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