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Programas políticos y representación de la ciudad. Tres casos

por Intermedios — Martes, 17 de febrero de 2015

Pinocho, Disney (1940)Pinocho (Walt Disney, 1940) y la identificación popular del político como traidor a su programa.

(…)
Artículo 7
Es conveniente, por la seguridad de todos, que el espacio público sea integralmente vigilado. Las masas son invitadas, donde el control sigue siendo imperfecto, a reprimir en su interior todo comportamiento contrario a la dignidad humana. Así pues, toda aglomeración anónima y toda conducta anormal deberán ser denunciadas a la patrulla más cercana de la Acción de Vigilancia Preventiva (AVP). Denunciar a los agentes del Partido Imaginario que haya entre nosotros es un deber ciudadano, es obrar por su propio bien, y por el bien de todos.

Artículo 8
El espacio público es un espacio neutro, lo cual quiere decir que todas las manifestaciones de existencia singular representan en él un perjuicio a la integridad del prójimo. A partir de ahora, todo será implementado —mobiliario urbano, decorados apropiados, Control Continuo (CC)— para volver imposibles tales demostraciones, de las cuales se conoce la intolerable molestia que causan a nuestros conciudadanos.
(…)

Tiquun, Última advertencia para el partido imaginario. Concerniente al espacio público, visto en http://tiqqunim.blogspot.com.es/2014/02/ultima-advertencia-para-el-partido.html

Estas dos premisas, la conveniencia de la vigilancia integral del espacio público, o la necesidad de su neutralidad suprimiendo en él las manifestaciones singulares, podrían formar parte del programa de cualquier partido político de nuestros días si se las libera de la profunda ironía y del sentido de denuncia que Tiquun les otorga. Así, una habla en el fondo del paradigma neurótico de la seguridad absoluta, desgraciadamente tan actual, y la otra, de la supresión del espacio público por medio de la desaparición de su fundamento, la experiencia del diferente, no entrando a analizar de momento las razones para ello.

Sean estas dos proposiciones o sean otras, es interesante descubrir las múltiples formas en las que se materializa del pensamiento político, todas ellas conducentes a la acción política (si se puede acotar qué acciones humanas merecen ser así calificadas) y entre ellas, el programa electoral, en tanto que representación prefigurada de la sociedad “por venir” que se somete al hipotético escrutinio y a la elección de los votantes cada cierto tiempo.

Los programas políticos representan la sociedad, no en el sentido de ostentar la representación por delegación sino de simular, hacer presente algo en la imaginación con palabras o figuras (en los casos objeto de estudio, todo palabras y ninguna figura): a través de un texto, de prosa más o menos imprecisa, los programas dibujan un escenario de posibles en la manera de organizar la sociedad. En ese sentido, cabe señalar su exposición a la realidad coyuntural, que los condiciona. Surgen de su tiempo. Se renuevan. Se vuelven permeables a las tendencias. Son esquemáticos, superficiales a fuer de propagandísticos, mediáticos, tendentes al eslogan o una forma de literatura que, a la manera de pequeñas cápsulas, responden a las pautas temporales de los medios de comunicación.

Quedan por resolver algunas cuestiones relacionadas con su génesis: ¿quién elabora los programas políticos? ¿cómo se elaboran? ¿qué estructura tienen y a qué estructuras obedecen? ¿sobre qué temáticas se articula el extenso listado de propuestas que los suelen integrar? En cualquiera de las posibles respuestas a estas preguntas el individuo social parece ausente, no sabemos si por exclusión (la dificultad inherente de producir un pensamiento colectivo como síntesis de un conjunto de pensamientos individuales) o por abandono, si como identifica Mario Tronti la política es vista hoy en día como un “ámbito limitado respecto al tipo de respuesta que este mundo, tal y como es, nos emplaza a dar”.

Hagamos un experimento con los programas políticos en el ámbito de una administración, en este caso la central del Estado. Una posible entrada en el tema que nos ocupa (la representación de la sociedad contenida en los programas políticos) podría ser, a la manera de los “grandes temas de la política “ de Agamben (vida cotidiana, libertades, seguridad, certeza jurídica…), ver qué luz aportan respecto a una serie de palabras-conceptos clave, ineludibles en la reflexión que exigimos sobre la vida urbana y las ciudades: ciudad, urbano, -na; movilidad; espacio público; vivienda; ecología, ecosistemas.

Para ello tomaremos los programas políticos de las últimas elecciones generales (2011) de un partido autodefinido de centro-derecha (Partido popular), un partido autodefinido de centro-izquierda (Partido socialista) y el programa de las elecciones europeas (el único disponible) de un partido autodefinido como transversal (Podemos). Por fuerza, la lectura se ha realizado en diagonal, tratándose de una aproximación que puede tener de superficial tanto como de reveladora.

Ciudad, urbano, -na

Ciudad es la primera palabra que acude a nuestro pensamiento cuando tratamos el hecho político y podíamos esperar un tratamiento adecuado acerca de su significado en el documento donde se plasman las intenciones de los partidos, aunque sea resumidamente. A pesar de ello, ninguna elaboración acerca del término ciudad se encuentra en los tres programas consultados. Por ello es más fácil encontrar referencias a cuestiones adjetivadas de urbanas, como la contaminación, la salud o la movilidad, aspectos fragmentarios derivados de lo urbano, pero que no nos dan la visión completa de su realidad.

Ninguna de las 214 páginas del programa del Partido popular menciona la palabra ciudad. Su ausencia llama la atención por cuanto el protagonismo tanto su programa, como en realidad de los tres programas estudiados, recae en la ciudadanía, los derechos y deberes de los ciudadanos y ciudadanas, aspecto revelador de cuánto ligazón existe entre la política y el contexto urbano de su origen. Previsiblemente el programa del Partido socialista sí recoge referencias a la ciudades medias como modelos urbanos. Ambos contemplan la rehabilitación y la regeneración urbana, sin especificar, como medida relacionada fundamentalmente con el acceso a la vivienda. Podemos incluye críticamente, junto a otros derechos inherentes a la condición de ciudadano/a, el derecho a la ciudad, idea lefebvriana que puede indicar una inspiración teórica más profunda acerca la razón de ser del hecho urbano y del que desearíamos un desarrollo conceptual

Movilidad

La relación directa de la movilidad con las formas de vida, la accesibilidad de las ciudades y el consumo energético, permite que el debate acerca de los modelos de movilidad podamos reconocer implícitamente modelos más generales acerca de la morfología de la ciudad y la vida urbana. De nuevo, al igual que con la regeneración urbana, la apuesta por la movilidad sostenibles es compartida por los tres partidos y se llega a ella en virtud al reconocimiento de la problemática medioambiental, incluido el cambio climático.

Sin entrar en detalle, el Partido popular propone impulsar la movilidad sostenible, indicando exclusivamente para ello la transferencia modal del transporte o la integración urbana del ferrocarril con otros medios de transporte, con la ventaja añadida de “la entrada de otros operadores”. El Partido socialista especifica la relación directa existente entre movilidad sostenible y transporte público, siendo necesario elaborar Planes de Movilidad Sostenible a nivel municipal que lo fomente. Podemos apuesta también por la movilidad sostenible, pero introduce la idea del derecho a la movilidad, otorgando una categoría especial a la problemática de la discapacidad o movilidad reducida que los otros partidos plantean a nivel de normativas.

A nivel infraestructural, sólo el Partido popular se manifiesta a favor de la mejora de los accesos rodados y los anillos de circunvalación en las grandes ciudades. También destaca el uso reiterado de la idea de movilidad social, concepto planteado hasta en 22 veces en el programa, como medida paliativa frente a problemas diversos.

Espacios públicos

¿Sería aceptable un programa político que no plantee explícitamente una visión acerca de los espacio públicos? Se puede argïr que el conjunto de propuestas acerca de los derechos, libertades y obligaciones de los ciudadanos en general pueden arrojan esa visión derivada sobre el espacio público, sin embargo hacer referencia a él supone carecer de un diagnóstico de las problemáticas que le afectan.

El concepto espacio público no figura en los textos del Partido popular y Podemos y exclusivamente el Partido socialista se refiere a él para reclamar la neutralidad religiosa.

Vivienda

Ningún programa hace referencia al concepto de habitar, luego ningún programa arroja una revisión acerca del significado de la palabra vivienda y sus diferentes alternativas. La vivienda aparece como un objeto en sí, no revisado, no cuestionado, cuya problemática reside en el acceso a él y al modelo de su tenencia, bien alquiler (derecho de uso), bien compra (propiedad). De esta manera, los programas dirigen sus propuestas principalmente a la transformación del sistema de distribución y no al objeto distribuido en sí, aun cuando le otorguen determinados calificativos como “sostenible”, “accesible”, “rehabilitada”…

Los diagnósticos coinciden pero los objetivos discrepan, propiéndose respectivamente la flexibilización del mercado para mediante incentivos fiscales y desregulación y/o el fomento de la construcción estatal de vivienda. Los tres partidos reconocen como un problema capital la salida del stock de vivienda vacía, aunque no coinciden acerca de cómo ha de producirse. El Partido popular se centra en los aspectos perfectibles del mercado, destinando preferentemente el modelo de alquiler a las familias con mayores dificultades de acceso a la vivienda. El papel del estado como agente regulador del mercado de la vivienda se plantea abiertamente en el programa socialista proponiendo medidas de mayor corte intervencionista. En todo este asunto Podemos lo tiene claro: el modelo a promover es el de la vivienda en alquiler, una vez se ataje la corrupción urbanística y se declare la utilidad pública del stock de vivienda privada sin uso.

Ecología

La preocupación medioambiental queda expresada en los programas, compartiendo el diagnóstico del cambio climático y de las estrategias fallidas a nivel medioambiental llevadas a la práctica. La ecología que nos interesa no lo hace como disciplina hiperespecializada sino como un conocimiento complejo que reinterpreta e inserta el medio ambiente en nuestra consciencia antroposocial (Morin)

Los programas identifican ecología con ecosistemas, y éstos a su vez se identifican con medio natural. Tanto el Partido Popular como el Partido Socialista identifican los ecosistemas como recursos desde el punto de vista de la economía, uno para ver en él una fuente de recursos susceptible de generar empleo, el otro, como un recurso del que quepa hablar de peligros de privatización de beneficios y de socialización de costes de mantenimiento. En todo caso, prevalece la idea de gestión eficiente de la naturaleza en tanto que fuente de recursos, sin plantear una visión más compleja de la relación sociedad-naturaleza, tal y como demanda Morin en su entendimiento de la ecología. Podemos, sin hablar directamente de ecología, sí habla en relación a la gestión del agua del estatus de los ecosistemas como bienes comunes, que introduce reminiscencias del procomún aún cuando preserve la comprensión de la naturaleza como recurso.

 

REFERENCIAS

Agamben, G (2015) Los franceses tienen que luchar contra el proyecto de una enésima ley antiterrorista (entrevista), visto http://artilleriainmanente.blogspot.com.es/2015/01/giorgio-agamben-los-franceses-tienen.html

Tronti, M (2014) Sobre el poder destituyente (entrevista), visto en http://artilleriainmanente.blogspot.com.es/2014/11/mario-tronti-sobre-el-poder.html

Roque, M (2011) Hacia el pensamiento ecologizado. Entrevista a Edgar Morin, Quaderns de la Mediterrània 16, visto en http://www.iemed.org/observatori/arees-danalisi/arxius-adjunts/qm-16-es/roquema_hacia%20el%20pensamiento%20ecologizado%20edgar%20Marin_qm16.pdf

 

Intermedios es un colectivo de pensamiento formado por Marta López Marcos, Francisco Fenández y Curro Crespo.


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