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La Catedral, el Bazar y el laberinto de la autoría

por Ruben Alonso — Jueves, 26 de febrero de 2015

“La Catedral y el Bazar”, escrito en 1997 por Eric S. Raymond, es uno de los textos fundacionales del Software de código abierto, y se ha convertido ya en un clásico. En él, Raymond conceptualizaba dos modelos de desarrollo para el software libre a gran escala mediante una analogía arquitectónica. El modelo de la “Catedral” era en el que un individuo o un grupo selecto de individuos desarrollaba el software y sólo se liberaba el código con cada nueva versión. Frente a este modelo Raymond anteponía el modelo del “Bazar”, en el que el código se desarrollaba de manera pública a través de internet entre múltiples usuarios con acercamientos y agendas aparentemente diferentes. El éxito y la velocidad de desarrollo de Linux era la prueba de las virtudes de este modelo.La explosión del software de código abierto a finales de los 90 (entre otros muchos condicionantes políticos, culturales y tecnológicos) han colocado la idea de apertura como un nuevo imperativo cultural.

La “Catedral” frente a la que se sitúa Raymond hay que buscarla en otro antecedente más clásico en el mundo del software,“The Mythical Man-month” de Fred Brooks¹(1975). En el cuarto capítulo, “Aristocracia, democracia y diseño de sistemas”,Brooks planteaba que la integridad conceptual era la consideración más importante a tener en cuenta en el diseño de sistemas, un sistema debía mostrar claramente un conjunto de ideas de diseño claras para ser fácil de usar². Brooks ponía como modelo la catedral de Reims que con su “unidad arquitectónica, se situaba gloriosamente” frente a otras catedrales góticas que mostraban distintas partes y estilos fruto de la construcción en distintas épocas y por distintos constructores. Para Brooks la integridad conceptual en el software dictaba que el diseño debía proceder “de una mente, o de un grupo muy reducido de mentes resonantes en acuerdo” que controlaran los conceptos, esto era una “aristocracia” que para Brooks no tenía disculpa. No es casual³ que Brooks situara su referencia en las Catedrales Góticas, precisamente el periodo histórico donde muchos autores sitúan el origen de la arquitectura, cuando se empieza a producir la separación entre diseño y construcción. Según él, la manera de conseguir esta integridad conceptual en el software era la división del trabajo entre arquitectura (de software) e implementación.

En 1972, El historiador John Harvey, publicó un libro donde ensalzaba (de manera más extrema) el individualismo creador del arquitecto medieval, llegando a plantear incluso que la capacidad creativa de esos genios era debido a que provenían de familias de buena posición (no bromeo), esta “minoría de la raza humana” eran los que habían hecho evolucionar la cultura con su buen gusto. Andrew Saint, en un fantástico libro (The Image of the Architect, 1983) mostró cómo el gótico ha servido como fuente de interpretaciones a veces opuestas. El gótico y la catedral aparecen como un periodo de transición, difuso por lo lejano y por la falta de fuentes fiables que resuelvan dudas en contínuo debate académico. Un periodo de transición y debate entre arquitectura y construcción, genio individual y producción colectiva, ciencia incipiente y tecnología artesanal. ¿Se construyeron las catedrales con planos de arquitectura?¿Había arquitectos tal y como lo entendemos hoy en día?La Catedral gótica no es tan claramente esa época gloriosa del nacimiento de la autoría individual. Tendemos a interpretar el pasado desde las coordenadas del presente en las que nos situamos. Ruskin vió en la artesanía medieval y el arte gótico un remedio a la especialización creciente en su época que empezaba a institucionalizar de manera clasista la diferencia entre trabajo intelectual y trabajo manual. El gótico para él simbolizaba esa unión artesanal entre el pensamiento y la práctica. Para Morris las catedrales góticas eran la consumación del sistema artesano gótico, el trabajo no de individuos sino del genio colectivo, una tradición que se perdería con el aumento de escala y la división del trabajo en la que el capitalismo se basaba.

Más recientemente, desde la perspectiva de la historia de la ciencia, James Turnbull (1993) ha demostrado de manera mucho más convincente que las catedrales góticas son fruto de un trabajo colectivo ad hoc, análogo al que se produce en un gran laboratorio. Un laboratorio como “un espacio donde el conocimiento local, tácito y desordenado y las prácticas de los grupos son transformados a través del trabajo colectivo en una tradición coherente”. Turnbull critica el “argumento del diseño” en la arquitectura que plantea que algo tan complejo como una catedral gótica no se podría haber construido sin un plano, sin un proyecto o un diseñador. Y compara esta actitud con el “argumento del diseño” que ha existido tradicionalmente en la biología (dios era el diseñador del mundo) y que la teoría evolutiva se encargó de desplazar. Quizás estamos en proceso de superar la épica de las narrativas individualistas en la historia. Al final, va a ser que el modo de producción de la Catedral es como el del Bazar.
Nos encontramos en una época muy interesante de debate y surgimiento de nuevas formas de articulación de la tensión entre el individuo y la colectividad, que evitan nuestra tendencia a oscilar entre extremos. El modelo del bazar en el Open Source es la noción de un sistema emergente, es la comprensión de la innovación desde una lógica colectiva y evolutiva en vez de una lógica individual del genio. Creo que aquí es donde aparece lo que podemos llamar, la “paradoja de Morris”. Hay posibilidades de que precisamente el progreso tecnológico esté posibilitando nuevas formas de producción colectiva articulada en torno a valores propios de la artesanía, la construcción de una tradición vernácula-digital (autores como Richard Sennet, o Mario Carpo reconocen valores comunales artesanales en el nuevo ecosistema productivo digital de internet). Nos encontramos en un momento de revalorización de el “hacer” (Ingold, 2013), de una vuelta a intentar unir el pensamiento y la práctica de nuevas maneras insertadas en la colectividad.

La imagen que introduce este post es un dibujo del laberinto de la Catedral de Reims construido a finales del siglo XIII y destruido en 1779. Semejante a otros laberintos de otras catedrales, es especial porque contenía las imágenes de los 4 “Arquitectos”(o maestros masones para otros) que supuestamente participaron en su construcción, así como una representación de las partes en las que trabajaron. Algunos ven en ese laberinto un reflejo del auge de la figura y poder de los “arquitectos”, aunque los simbolismos del laberinto son múltiples y la función concreta que jugaban en las iglesias está difuminada en la lejanía.La imagen me parece fascinante ¿Quién es la misteriosa figura central sin cabeza del laberinto?¿Es el arzobispo de la catedral, su promotor eclesiástico? Puestos a interpretar el pasado desde el presente, esa figura (más bien una indumentaria vacía), quizás representa una quimera, la búsqueda de una originalidad y una identidad independiente en la figura del autor individual.
Este laberinto de la autoría individual no tiene salida y el imaginario arquitectónico lleva dando vueltas en él siglos sin poder salir. Como dédalo, hemos acabado presos en un laberinto construido por nosotros mismos, ya va siendo hora de salir…

 

 

Notas:

(1) Brooks (2010) supone que la catedral a la que hace referencia Raymond es la que él plantea en el capítulo 4 de su libro de 1975, y seguro que está en lo cierto.
(2) Cuando Brooks escribe esto, se refiere a sistemas complejos de software. El desarrollo de software en 1975 hacía pocos años que era un ámbito independiente del hardware, y se enfrentaba a los primeros problemas de manejo de grandes escalas y complejidad.
(3) Brooks es probablemente el primero que promueve el uso de la metáfora arquitectónica en el ámbito del diseño de sistemas a principio de los 60, y que con los años acabaría convertida en una disciplina autónoma como es la arquitectura de software.

Referencias:

Raymond, Eric S. (1999). The cathedral and the bazaar.
Brooks, Frederick. P. (1975). The Mythical Man-Month Essays on Software Engineering. Anniversary Edition.
Saint, Andrew. (1983). The Image of the Architect.
Turnbull, David. (1993). The ad hoc collective work of building Gothic cathedrals with templates, string, and geometry.
Sennett, R. (2009). El artesano.
Carpo, Mario. (2011). The Alphabet and the Algorithm.
Ingold, Tim. (2013). Making. Anthropology, Archeology, Art and Architecture.

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2 comentarios a “La Catedral, el Bazar y el laberinto de la autoría”

  1. jarri dice:

    Ruskin vió en la artesanía medieval y el arte gótico un remedio a la especialización creciente en su época que empezaba a institucionalizar de manera clasista la diferencia entre trabajo intelectual y *.

    *no deberia ser “manual”?

  2. Ruben Alonso dice:

    si :) gracias!, corregido

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