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LA CIUDAD HUERFANA. ¿SABES QUIÉN PIENSA DE VERDAD EN CIUDADES INTELIGENTES?

por infusionesurbanas — Martes, 7 de abril de 2015

Fotografía Exposición BIG BANG DATA, 2015.

Intuitivamente distinguimos ventajas e inconveniencias de la globalización. La modernización, en su sentido amplio, siempre tuvo defensores y detractores. El avance, en general, en todas las disciplinas es imparable, ya provenga de la casualidad, de las circunstancias o de la oportunidad.

Personas, colectivos, organizaciones e instituciones se involucran y comprometen en un sentido o en otro. Los intereses contrapuestos, a veces, equilibran la desmesura y en ausencia del contrario la posición dominante provoca graves desequilibrios.

El urbanismo, tanto la planificación como la gestión urbanística, ha vivido estas circunstancias y forma parte de su bagaje disciplinar.

Las ciudades, además de ser alojamiento y espacio para la relación entre las personas, son también los motores del crecimiento económico, de las oportunidades sociales, culturales y políticas, son los lugares en los que se concentran los problemas y se muestra la vulnerabilidad más desoladora, sin embargoLa ciudad no es el problema, la ciudad es la solución.

Sabemos que este siglo será urbano, hace siete años que más de la mitad de la población vive en zonas urbanas y que en quince años habrá aumentado hasta el sesenta por ciento, en España ya es más del 80%. La población urbana ha pasado de los 750 millones de 1950 hasta los 3.600 de hace tres años.

En un último estudio sobre el M2M (Internet de las Cosas) Gartner avanza que a finales de este año habrá 300 millones y que en el 2017 serán 1.017 millones de casas conectadas y más de 600 millones de edificios comerciales.

Cada vez más información, más datos, más complejidad, más conciencia y más compromiso por vivir una ciudad más humana, más justa, más solidaria y más feliz.

Las Smart Cities se presentan como la solución universal para el futuro, tecnologías, sensores, llegan al hogar, al trabajo, al ocio, al consumo y nos ofrecen ahorro, comodidad, eficacia en una capa casi invisible y automática. Una inteligencia omnipresente en nuestras vidas, hasta en la de los más resistentes. Sanidad, educación, movilidad, trabajo y la gran mayoría de nuestros hábitos cotidianos alimentan nuestra huella digital. Para su buen o mal uso.

Fotografía del seguimiento de Twitter durante el I Congreso de Ciudades Inteligentes, 2015.

Instituciones como la CEE le dedica especial atención y recursos European Smart Cities. Estrenamos (marzo 2015) un Plan Nacional de Ciudades Inteligentes. Y desde hace poco contamos con la norma, UNE 178301:2015: Ciudades Inteligentes. Datos Abiertos (Open Data), que es de aplicación para el sector público, para quien gestiona la ciudad. Más y más organizaciones que aceleran el concepto de Ciudades Inteligentes, que encauzan recursos económicos, que contribuyen a su difusión y a su aplicación entorno a cuatro ideas principales (aspectos ambientales y eficiencia energéticas; comunicación fluida entre colectivos, ciudadanos, empresas e instituciones; el uso compartido de bienes y servicios, comunidad colaborativa, y por último, la integración de las nuevas tecnologías que potencian el funcionamiento en red).

Mientras todo esto sucede el urbanismo oficial sigue una disparatada carrera, un laberinto burocrático y un vacío conceptual que no llega a ninguna parte. Con otra perspectiva, tanto desde la ortodoxia como desde el academicismo se siguen sosteniendo entre la ilustración del pasado y de un futuro proyectado de aquellas circunstancias, un horizonte poco útil y divergente de las actuales necesidades.

También hay quien reduce la solución a enfoques incompletos, es cierto que la ciudad hoy necesita ciudadanía inteligente, pero también forma parte del mapa y del proceso la técnica y los medios, el conjunto es parte de la solución. Es evidente que no se puede avanzar, ni ir muy lejos sin los equipos necesarios y sin las herramientas apropiadas.

Fotografía del Bloque de Comunicaciones del Social Simulation Conference, 2014.

Volvemos a reproducir las carencias crónicas del urbanismo, que al igual que no ha sido capaz de sentir con la ciudadanía, tampoco ha integrado el sistema funcional con los aspectos formales, de modelo y de eficacia, ya ni tan siquiera entre arquitectura y urbanismo, entre los que se dedican más al lleno o al vacío, día a día fragmentan o hacen imposible la deseable acción integradora. Ahora con los avances tecnológicos, con el rápido tránsito de objetivos y herramientas, se vuelva a repetir y agudizar las distancias.

La ciudad sigue su vida, no para ni espera, y continua incorporando tecnologías y avances funcionales que afectan y afectaran a las condiciones físicas y de modelo de la ciudad, sin que los planificadores establecidos reaccionen en sentido positivo, y se ahondando en un  preocupante vacío competencial. Sin que nadie se ocupe de la visión integral y completa de la ciudad, ni haya quien haga de puente entre pasado y futuro, entre conocimiento y exploración, quien garantice a la ciudadanía sus derechos y obligaciones bien instrumentados y equidistribuidos.

¿Quién?

La ciudad se encuentra sin esta visión integradora, una ciudad huérfana de planificadores capaces de afrontar los retos de una complejidad creciente que necesita diagnósticos precisos, basados en toda la información disponible y en toda la tecnología a su alcance para buscar el rigor y la aproximación al mejor proyecto urbano.

La brecha digital también aparece por disciplinas y comprobamos como la gran mayoría de oficios incorporan las nuevas herramientas, otros se refugian en un rechazo más o menos absoluto. La planificación, el proyecto urbano y territorial necesita información y datos referenciados en el espacio y en el tiempo para tener un conocimiento real y riguroso del lugar, necesita explorar modelos sectoriales o integrados, simuladores relativos a la movilidad, a la capacidad de acogida de un territorio, o a su sostenibilidad,  necesita compartir estas exploraciones y sus consecuencias con la ciudadanía y con otros agentes intervinientes, e interactuar conjuntamente y de modo eficaz en el tiempo.

La ética de los datos, la dejación de las decisiones en el automatismo, los intereses económicos y políticos provocan dudas muy grandes entre aquellos con inquietudes en estos escenarios, ocurre con los médicos, jueces, en el transporte, en cualquiera de los sectores de actividad que se nos ocurra, y observando la tendencia vemos atónitos el creciente incremento del cruce de datos, que la información ya no solo proviene de fuentes internas sino también externas, que los datos no tienen fronteras y son de quien los adquiere. Estas certezas deben situarnos y posicionarnos antes de abordar ejercicios urbanísticos.

Nos quedamos fuera, en posiciones alternativas a lo que sucede dentro, nos incorporamos y mantenemos posiciones de alineamiento, o entramos dentro con actitudes de compromiso y de conciencia crítica ante lo que al principio denominábamos la desmesura de los dominantes.

La orfandad se percibe. La arquitectura y el urbanismo ha pasado a tener una baja significación social, y todos los síntomas apuntan a un alejamiento cada vez mayor de las necesidades y a una divergencia creciente con los ciudadanos, y así será si no nos incorporamos al mundo real, si no damos respuestas a tantas cuestiones por resolver.

Nuestra suerte será encontrarte. Abril 2015. infusionesurbanas.es

 

 

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Un comentario a “LA CIUDAD HUERFANA. ¿SABES QUIÉN PIENSA DE VERDAD EN CIUDADES INTELIGENTES?”

  1. Entrada en la Ciudad Viva 09 | dice:

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