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Móvil-iario urbano

por Andrea Robles — Lunes, 11 de mayo de 2015

La palabra mueble proviene del latín mobilis que significa “que se puede mover”. Según las antiguas leyes romanas, los bienes se dividían entre los bienes muebles y los bienes inmuebles.

En nuestro lenguaje cotidiano, el mobiliario es el conjunto de los enseres movibles que sirven para los usos necesarios o para decorar casas, oficinas y todo género de locales¹. El mobiliario interior, a excepción de los núcleos húmedos, no suele ser fijo pero en la práctica actúa a menudo como tal. Solemos re-configurar nuestros espacios muy pocas veces, incluso una vez cada varios años, y normalmente sólo cuando se requiere por un cambio importante de necesidades. Influyen factores como la incomodidad del peso de los muebles o la falta de tiempo o ganas.

La transformación de un espacio a través del movimiento es un enfoque bastante actual en arquitectura y se basa en crear un espacio “plataforma” que se puede configurar de varias maneras según la actividad a través de elementos móviles o transformables. Estos elementos pueden ser elementos arquitectónicos como tabiques, puertas, mobiliario… normalmente sujetos a operaciones como deslizar, plegar, desplazar, ocultar, abatir… Se trata de una filosofía “transformer”, que tiene que ver con el juego, y que tiene su base teórica en referentes como los arquitectos Cedric Price y su Fun Palace, o Yona Friedman y su manifiesto L’Architecture Mobile, cuya influencia podemos apreciar en recientes proyectos innovadores como la vivienda Didomestic de Elii o la All I own house de PKMN.

Fun Palace (Cedric Price) 1961 / Didomestic (Elii) 2013

All I own house (PKMN) 2014

En la calle, denominamos mobiliario urbano al conjunto de instalaciones facilitadas por los ayuntamientos para el servicio del vecindario, como bancos, papeleras, marquesinas, etc.² No obstante, este mobiliario suele ser completamente fijo: normalmente está anclado o empotrado al suelo, por razones de protección frente al vandalismo. Son pocos los proyectos de espacio público o los ayuntamientos que dotan a los espacios urbanos de elementos móviles. Mientras la sociedad está en continuo cambio, al igual que las ideas sobre el espacio público de nuestras ciudades, en la práctica las administraciones adolecen también de cierta “inmovilidad”, traducida en un espacio público (o mejor dicho espacio de la administración pública) en exceso regulado y controlado. Asistimos así a veces a la creación de lugares asépticos, difícilmente apropiables o habitables, en un espacio que en vez “de todos”, se interioriza como “de nadie”. Uno no se siente en su espacio, sino en el espacio de otro, que nos permite usarlo bajo sus normas.

No queriendo decir que el espacio público tenga que carecer de unas normas básicas de convivencia, sí que gran parte de la población piensa que muchas de estas normas son demasiado estrictas, sobreprotectoras, o en muchos casos incluso deshumanizadoras. Normas que se traducen en reglamentos, pero que también se encuentran implícitas en el diseño, configuración y mobiliario de los espacios públicos. Y es que a veces se intenta reducir el conflicto a costa de anular la espontaneidad o la convivencia, tan necesarias para crear cohesión social y riqueza cultural.

Algo muy distinto a lo que las personas reclaman, como podemos ver en los casos en las que la ciudadanía se empodera para diseñar, construir y usar el espacio público que desean. Esto ocurre actualmente fuera del espacio público cotidiano: la experimentación suele ocurrir en los llamados vacíos urbanos, en los talleres docentes, y en los eventos efímeros. Todos ellos constituyen un marco donde se puede arriesgar a experimentar con nuevas ideas y posibilidades.

Veamos el primer caso. Fuera del espacio público administrativo, hemos asistido a la proliferación de la ocupación de vacíos urbanos (solares normalmente en espera de construcción) por parte de colectivos que han hecho de estos lugares una especie de campo de experimentación de espacio público para la ciudadanía. Fuera del alcance de los reglamentos de la vía pública, la cesión de uso obtenida y la responsabilidad civil asumida, hace que estos lugares autogestionados constituyan un manifiesto de qué actividades querrían desarrollar los ciudadanos en su espacio colectivo, además de un excelente ejercicio de construcción de bajo coste con elementos reciclados, ya que normalmente no cuentan con subvenciones o financiación por parte de la administración pública.

De las preferencias de los ciudadanos empoderados, observamos la predilección por lo verde, lo productivo (huertos urbanos), lo escénico (actuaciones musicales, teatro, baile), lo educativo (talleres), lo comercial (mercadillos), lo gastronómico (comidas y cenas populares), lo deportivo (pistas de deporte) o lo asociativo (asambleas ciudadanas). Actividades alternativas que pueden coexistir en el mismo espacio a través de una convivencia y una programación consensuada y que requieren un espacio diáfano pero cambiante a través de elementos móviles.

Este campo de ensayos de propuestas que antes eran sólo teóricas, ideológicas y por lo tanto utópicas, ha dado lugar a la puesta en práctica y realización de prototipos móviles, transportables o transformables que responden a una nueva manera de hacer urbanismo en espacios colectivos donde las personas entienden lo común como propio, desarrollando una conciencia cívica y doméstica donde el uso responsable prevalece.

El ejemplo estrella es el Campo de Cebada. Dentro de los trabajos realizados dentro del solar, en 2012 se crearon 5 equipos para, a través de unas jornadas de trabajo abiertas, crear cinco gradas móviles y polivalentes que sirvieran como módulos de asiento para eventos deportivos, espectáculos… creando una configuración cambiante de la plaza según las necesidades. Seis colectivos (Paisaje Transversal, Zuloark, PKMN, Basurama, Taller de Casquería y Todo por la Praxis) realizaron así, junto a personas habituales del espacio y vecinos del barrio de La Latina, las diferentes soluciones de gradas, cada una de diferente diseño. ¿Nos las podríamos imaginar en las plazas?

Gradas Campo de Cebada (Paisaje Transversal, PKMN, Zuloark, Basurama, Taller de Casquería y Todo Por la Praxis) 2012

Gradas Campo de Cebada (Paisaje Transversal, PKMN, Zuloark, Basurama, Taller de Casquería y Todo Por la Praxis) 2012

Como podemos ver, el formato taller posibilita la creatividad, y las universidades suelen fomentar la frescura de las nuevas generaciones y su potencial innovador. La mayoría de ellas no permanecen ajenas a poner en práctica lo que antes sólo eran ejercicios teóricos, como ocurrió en el taller que realizó Zoohaus (Inteligencias Colectivas) para alumnos de la ETSASS en el taller que consistió en el diseño y construcción del Mobiliario cubierto y móvil para la plaza de Matía (Donostia-San Sebastián), un proyecto que duraría 3 días y culminaría con la ejecución de un happening con los vecinos probando los prototipos. Los elementos diseñados partían de elementos reciclados del propio lugar, recogidos en el primer día de análisis de la zona (ruedas, neumáticos, paraguas, paneles…), y dando lugar a elementos móviles que permitieran la reunión de vecinos en la plaza, a la vez que les protegía de las frecuentes lluvias.

Mobiliario cubierto y móvil de plaza Matía (Zoohaus) 2011

El taller desarrollado el mismo año por Re-cooperar en la ETSALS R-Lab: ArtFact respondía también a las necesidades de cinco agrupaciones ciudadanas, que tras el taller se materializaron en a cinco prototipos de carritos construidos en madera, creados como soporte de actividad, en cada caso resolviendo diferentes exigencias, para la activación del espacio público.

Art/Fact (Recooperar) 2013

En otras ocasiones es una institución cultural la que desarrolla el taller, como fue el caso de ACVic (Centre d’Arts Contemporànies,Vic), que desarrolló un taller contando con Straddle3, Todo por la Praxis y la colaboración entre otros de Santiago Cirugeda. El taller Wikitankers, fundamentado en un trabajo previo desarrollado junto a vecinos integrantes del CSA La Torratxa y del 15M de Vic, consistió también en el desarrollo de 5 dispositivos móviles que pretendían activar el espacio urbano con elementos que dieran soporte a diferentes actividades, como punto de cocina, punto de huerto urbano, punto de tecnología, punto de reunión, y punto de información, llevando el concepto de mobiliario urbano al límite, pudiendo agruparse y darse soporte los unos a los otros desplazándose libremente por el espacio. Los prototipos se desarrollaron a partir de material reciclado, en este caso contenedores móviles que previamente fueron recuperados de almacenes y vertederos, para su posterior “tuneamiento” para funcionar como elementos de servicio a la comunidad. Se entiende así que podemos diseñar nuestro entorno físico y sus elementos como dispositivos catalizadores de la vida ciudadana, desde cocinas de guerrilla a tanques mediáticos, que puedan transformar en cuestión de minutos un rincón cualquiera en una fiesta, un foro o un teatro, facilitando su participación en las redes de comunicación.

Wikitankers (Todo por la Praxis, Straddle3) 2011

Por último, como hemos visto, los eventos temporales son también un campo de pruebas para este tipo de experimentación en nuestras calles, como es el Festival de Cultura en la Calle de Rivas Vaciamadrid. En su edición de 2014, contó con la participación del colectivo MAKEA, que a través del taller MOB-MOV desarrolló cuatro prototipos a base de pallets para los actos. En esta ocasión, el concepto móvil del mobiliario se realiza a través de la creación de elementos plegables, de transporte más fácil.

MOB MOV (Makea) 2014

No obstante, las administraciones no permanecen del todo ciegas a estas nuevas formas alternativas de hacer ciudad que poseen un gran potencial innovador, y, atentas a esta línea de futuro, en algunas de las grandes ciudades del mundo se comienzan a desarrollar iniciativas, aunque de una manera más conservadora.

No hace falta ir muy lejos. El pasado mes de agosto, en la plaza de Glorias en Barcelona, se puso en marcha un servicio gratuito de préstamo de mobiliario urbano. Sillas, sombrillas, tumbonas y mesas de madera pasaban a disposición de un público que podía ir posicionándolas por la plaza en tanto que las obras iban cambiando la configuración de la plaza. La iniciativa, que ha gozado de éxito, se ha prorrogado mínimo hasta el verano que viene. Se trata del mismo mobiliario que recientemente se ha comenzado a utlizar en la iniciativa de la misma filosofía Domingos de los peatones, que cierra al tráfico los carriles laterales de Paseo de Gràcia y Diagonal para el desarrollo efímero de actividades para la ciudadanía, entre los que se encuentran los “puntos culturales”, espacios donde se colocan las sillas, tumbonas y mesas para jugar a juegos o leer libros, revistas y periódicos puestos a disposición gratuita de los peatones.

Préstamo mobiliario urbano móvil en Glòries (Bcn) / Domingos para los peatones en Av. Diagonal y Paseo de Gràcia (Bcn)

En otras ciudades como París, el concepto de las sillas móviles urbanas se remonta al año 1923, cuando se crean las famosas sillas del Jardin de Luxembourg. Estas sillas y sillones son apropiables por los paseantes del parque, que pueden mover, agrupar o situar las sillas donde más les apetezca sentarse, eso sí, siempre dentro del parque. Hoy, se distribuyen por otros espacios públicos como el jardín de las Tullerías. El ayuntamiento de París, que puede presumir de innovación en transformación efímera y dotación de sus espacios públicos, lanzó además la llamada l’R de Jeux (“el área de juegos”) en junio de 2013, con la remodelación y peatonalización de parte de la Place de la Republique. Consistía en la instalación de un “quiosco” rojo en una esquina de la plaza, abierto de martes a domingo, que pondría a disposición de niños y mayores mobiliario urbano como sillas, mesas, y material como juegos, libros… durante el verano. El éxito de la iniciativa hace que siga siendo instalado y funcionando durante los meses de calor (este año comenzó en abril) para el disfrute de los parisinos de un espacio doméstico en la plaza.

Parc Luxembourg, París.

L'R de jeux, place Republique (París) 2013

Un ejemplo claro de la apropiación a través de elementos móviles viene de otro proceso de peatonalización, dentro del llamado PlaNY, en Nueva York, a través de la sucesiva peatonalización de la avenida Broadway. Las imágenes de Times Squares, con sus sillas móviles que permiten apropiarse del espacio urbano para el descanso pero también dejarlo diáfano para diferentes actividades como clases multitudinarias de yoga, han dado la vuelta al mundo.

Times Square (NY) 2009

Londres también cuenta con iniciativas en esta línea, como la Cricklewood Town Square, esta vez para activar el espacio público en los suburbios, quizás donde más se necesita. Creada por Spacemakers, consiste en un habitáculo con ruedas con forma de casa que, transportable por una bicicleta, recorrió durante dos meses el barrio de Cricklewood, un barrio en las afueras de Londres en donde casi no existen asientos en las calles, librerías ni plazas. Allí donde se instalaba, se creaba un espacio público de 10m2 con mobiliario móvil y actividades.

Cricklewood Town Square (Placemakers) 2013

Si nos paramos a pensar un poco, podemos entender todas estas “innovadoras” iniciativas como una reinterpretación de la manera en la que se ha concebido el espacio público tradicionalmente: como un lugar de reunión y apropiación por parte de los ciudadanos. A pesar de la desaparición progresiva de esta práctica, se trata de algo que sigue sobreviviendo de manera espontánea en pequeños núcleos donde todavía sigue la tradición de sacar una mesa y sillas para “tomar el fresco”. Puede ser que la utopía, a veces, se construye volviendo la vista atrás.

Abuelas tomando el fresco

1) Real Academia Española: Definición mueble http://lema.rae.es/drae/srv/search?id=elIaLlmahDXX2fq8LRZv

2) Real Academia Española: Definición mobiliario urbano http://lema.rae.es/drae/srv/search?id=iMB9LeWQ8DXX2mAFCuee

 

Andrea Robles Carrasco @MargottVaum

www.re-cooperar.org

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Un comentario a “Móvil-iario urbano”

  1. Bualla dice:

    ¡Buenos días! Nos ha encantado la entrada: nosotros también pensamos que el mobiliario y la ciudad en general tiene que estar al servicio de las personas, que se pueda modificar, crear, romper (para volver a crear).

    En nuestro blog hablamos de interiorismo, decoración, etc. Si te apetece, pásate y dejanos tu feedback: http://bualla.com/

    ¡Un saludo y enhorabuena!

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