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Innovación Cívica y Diseño Cívico

por Domenico di Siena — Viernes, 15 de mayo de 2015

Nos encontramos en un momento de transformaciones múltiples y a diferentes niveles, económicos, sociales y políticos. En esta situación resulta difícil tener nuestros puntos firmes de referencia. Cambia nuestra forma de vivir y cambian los ecosistemas profesionales.

Desde hace años acompaño mi actividad profesional con una continua reflexión sobre mi propio modelo de trabajo, y confieso que resulta difícil tener siempre muy claro su enfoque y su proyección hacia el futuro. Afortunadamente me acompañan algunos principios éticos muy claros. Mi actividad como consultor, por ejemplo está siempre asociada a un transferimiento de conocimiento que entre otras cosas sirve para evitar generar dependencia para mis clientes. Es decir que cuando acabo mi trabajo el cliente se encuentra siempre en la posibilidad de prescindir de mí y reemplazarme con otra persona, o incluso ser capaz de aprovechar el conocimiento que hemos compartido para que pueda seguir sin la necesidad de un apoyo externo.

En ese proceso de reflexión sobre mi actividad profesional, su dimensión ética y su capacidad para trascender las obligaciones del dia a dia, me he encontrado en la extraña, pero extremadamente apasionante necesidad de trabajar sobre un nuevo concepto que creo nos puede ayudar a definir una nueva disciplina, una nueva figura profesional y un enfoque para nuestro deseo de innovación y cambio. Me refiero a los conceptos de Innovación Cívica y Diseño Cívico.

El punto de partida es el concepto de Cívico.

La RAE lo define como un adjetivo que indica lo “perteneciente a la ciudad o a los ciudadanos”. El diccionario italiano añade un matiz importante: “de los ciudadanos, porque pertenecen a un Estado”. El diccionario inglés de Cambridge añade que se trata de algo “municipal”.

Si condensamos los tres matices en una sola definición podríamos utilizar el concepto de Cívico para referirnos a la ciudad o lo urbano, teniendo en consideración lo municipal o el estado, es decir a la dimensión política del territorio y de las personas que lo habitan.

El otro concepto que quiero traer a colación es el de Innovación.

Es indudable que estamos viviendo un momento histórico que podemos considerar complejo e ilusionante al mismo tiempo, un momento de transición con la palabra “cambio” que resuena en continuación desde todas partes. La palabra cambio que también es sinonimo de oportunidad y de mejora y por ende cercana al concepto de Innovación.

La mayoría de mis trabajos y proyectos estan asociados a procesos de Innovación, especialmente en ámbito relacionados con lo colaborativo, lo urbano y por supuesto lo social; un contexto que habitualmente se define de Innovación Social. Un ejemplo es el proyecto “Macro. Meso. Micro. Modelo Sistémico del Territorio desde la Innovación Social”, realizado junto con Igor Calzada (@icalzada) y Adolfo Chautón (@adolfochauton). Sin embargo no puedo negar que no me siento del todo cómodo con este concepto. Quizás porque en algunos casos la promoción de la Innovación Social esconde la voluntad política de debilitar el sistema de bienestar social, apelando a una mayor “autonomía” y proactividad de la ciudadanía, frente a un estado asistencialista.

Desafortunadamente el concepto de Innovación Social se ha vuelto un comodín para cualquier política territorial, con el peligro de acabar siendo una estéril apuesta por el “emprendedurismo social” sin haber generado la necesaria relación con la realidad y el capital humano, social y económico del territorio.

Quiero aclarar que la crítica no se refiere solo al escenario español, mediterráneo e iberoamericano, sino también al mundo anglosajón. En el último año y medio he vivido en el Reino Unido y me ha sorprendido comprobar la incapacidad de esta sociedad de asociar su eficacia y su sentido de la organización con mecanismos que tengan realmente una capacidad de innovación social. He visto situaciones supuestamente innovadoras, con cierto tinte clasista y una marcada jerarquía profesional, donde todo acaba siendo demasiado “controlado” y con pocas serendipias y sorpresas. Es como si la Innovación solo pueda ocurrir entre ciertos límites: dentro una caja que ha sido pre-confeccionada por las instituciones históricas que dan credibilidad y estabilidad al Estado, y al Status Quo. Pero esta es otra historia. Una historia de clasismos e inmovilismos. Quizás, es cierto que si hoy el mundo tiene alguna posibilidad de mejorar, la pelota del cambio está en la cancha “sur”.

Pero volvamos a la cuestión.

El elemento que falta para que pueda hablar con más comodidad de Innovación Social es claramente el factor político, en el sentido de sistema político, es decir el conjunto de mecanismos que las sociedades han desarrollado para organizar la vida en común en un territorio.

Básicamente no podemos hablar de Innovación de la sociedad sin relacionarnos e intervenir en la dimensión política que caracteriza cualquier territorio habitado, porque sino estamos simplemente cambiando el orden de los objetos sin ser capaces de transformar su “contenedor”.

Es aquí que llegamos a la idea de Innovación Cívica, que no es ni innovación política ni innovación social. No es política porque no se trata de cambiar la forma de hacer política sino de trabajar con ella para poder incluso llegar a plantear cambios de los espacios y mecanismos de la vida en común; y no es social, porque no se trata simplemente de trabajar con las personas sino con los territorios y sus ecosistemas económicos, sociales y políticos.

La introducción de este concepto nos reposiciona a todos en nuestras condición de ciudadanos, relacionados con un territorio y su gobernanza. Tràs años de mecanismos que nos han desligados de nuestra dimensión física y local, es urgente recuperar nuestro protagonismo situado. El punto de partida no puede ser otro que el territorio del que cada uno somos parte; sin olvidar por supuesto su conexión y relación con el mundo, es decir su propia Dimensión Glocal.

Lo que quiero subrayar aquí es que no es suficiente hablar de colaboración o de procesos participativos, sino que es absolutamente necesario “estar”. Un proceso de Innovación Cívica es claramente un proceso participativo, pero es sobretodo un proceso situado y un agente más del territorio. Es decir que no se trata simplemente de intervenir sobre el Territorio y sus infraestructuras, sino que hablamos de generar un proceso que se entiende como un agente más del territorio, aunque su objetivo en realidad sea transformarlo. Está actitud debería ser reflexiva, es decir que el proceso (agente) de Innovación Cívica no debería considerar a los demás agentes como representantes de un territorio, sino siempre y solo como partes del mismo, incluso las administraciones públicas.

Para entendernos mejor podemos analizar un ejemplo.

Hablemos de otro concepto que está muy de moda: el Civic Tech, es decir el desarrollo de tecnologías denominadas cívicas, por ejemplo relacionadas con la transparencia, los datos abiertos y el gobierno electrónico. Son temas sumamentes interesantes y con una enorme capacidad de transformar y mejorar la sociedad, sin embargo a menudo suelen quedarse en un hecho tecnologico, o peor, anecdótico porque justamente no se desarrollan como agentes de un territorio sino como simples herramientas al servicio de un territorio. Se considera que por su simple aparición las cosas deban cambiar. Seguramente ayuda, pero el concepto de Innovación debería ir más allá. Tenemos el mismo problema con el uso general de la tecnología. A menudo escuchamos discursos que parecen sugerir que por sí misma la tecnología genera innovación. Yo creo que es cuando la sociedad se apodera de ella que es realmente capaz de generar innovación. Por esta misma razón deberíamos tener todo muy claro que es una aberración la existencia de licencias o mecanismos tecnico-legales que están desarrollados para limitar el uso de una tecnología según lo que su productor decida.

Aquí entraría también la crítica a cierta visión de la Ciudad Inteligente (Smart City) basada esencialmente en la adopción masiva de nuevas tecnologías, sin permitir a sus ciudadanos ser protagonistas de procesos que podríamos entonces llamar de Innovación Cívica.

En definitiva nos damos cuenta que el diseño y el desarrollo de tecnologías cívicas debería ocurrir en el propio territorio implicando a sus habitantes. No se trata entonces de crear un software o una tecnología y replicarla en diferentes territorios, sino de desarrollarla entendiéndose como un agente vivo de cada territorio.

Hablemos entonces del concepto de Diseño Cívico (Civic Design) basado en la hibridación de diferentes disciplinas.

Recuperando todo lo que hemos dicho sobre Innovación Cívica, podríamos decir que el Civic Design se centra en proyectos cívicos es decir proyectos relacionados con la ciudadanía entendida como colectividad política.

Podemos entender el Civic Design como la fusión de disciplinas como el Service Design, Planeamiento y Diseño Urbano, Arquitectura, Diseño Industrial y Gráfico, Policy Making, Diseño Social, Placemaking, Desarrollo Web, Relational Design, Ciencias Políticas, Periodismo, Ciencia de Datos, Interaction Design, Sociología, Antropología, User Experience, Economía Urbana, Pedagogía Urbana, Geografía y muchas más…

El Civic Design se aplica para conseguir soluciones colectivas pensadas para el bien de una comunidad.

Los resultados del Civic Design pueden ser Servicios, Espacios, Relaciones, Sistemas, Herramientas, Dispositivos, Métodos, Procesos, Estrategias, Políticas, Contenidos Audiovisuales y Aplicaciones Móviles.

Su ámbito de trabajo tiene constantemente en cuenta la dimensión híbrida del territorio, es decir su componente material y su esfera digital, además de su dimensión glocal, es decir su relación con el entorno más próximo sin olvidar su conexión/dependencia con el ámbito global. La definición de un producto final es solo uno de los posibles caminos. El Civic Design, propone llegar a las soluciones esperadas a través de procesos o métodos, posibilitando relaciones y estrategias basadas en la colaboración de muchas personas situadas en sus territorios específicos.

Hablamos entonces de una idea de Diseño con la ambición de generar Innovación Cívica. Un Diseño que piensa en las dinámicas que nos permiten generar un proceso que, como decíamos, es en realidad un agente mismo de un territorio. Se acaba la idea de aplicar recetas y buscar la participación. Aquí pasamos directamente a generar un proceso/agente que vive y se desarrolla en un territorio, dialogando e implicando los demás agentes y protagonistas.

Si me he explicado lo suficientemente bien, se entenderá que aquí estamos hablando de una nueva y apasionante visión profesional que en realidad no encaja en las dimensiones y los ecosistemas clásicos. Hay un primer problema, que está en la capacidad y la posibilidad de ser parte de un territorio para poder alcanzar esa innovación cívica. Cómo podemos los profesionales entendernos parte de un territorio? El modelo profesional actual se basa cada vez más en nuestra movilidad y capacidad de ofrecer servicios a diferentes territorios. Es más, nuestra experiencia, es cuanto más valorada cuanto más internacionales hayan sido nuestros trabajos.

Otro problema es, cuál es la fórmula ética que nos permita ser parte de un territorio de forma profesional?

Con voluntad de contestar a estas y otras preguntas nace un primer proyecto plataforma que nos adelanta un escenario, que en el futuro podría acabar siendo más habitual. Se trata de la creación de un nuevo espacio y ámbito de trabajo que no se parece ni la empresa, ni un estudio, ni tampoco una ONG o un colectivo. Hablamos en realidad de una plataforma/comunidad capaz de promover y compartir el conocimiento desarrollado a nivel global y aplicarlo para acciones locales (dimensión glocal). Esta comunidad actúa solo en los territorios donde algunos de sus miembros viven y han establecido previamente una relación activa con el territorio.

El proyecto se llama CivicWise y ha nacido hace unos pocos meses en Londres y en tan poco tiempo ya tiene una dimensión internacional. CivicWise es una comunidad/plataforma que promueve el empoderamiento cívico y el urbanismo participativo. Uno de sus objetivos más ambiciosos es conseguir rescatar la experiencia y el conocimiento de las personas que están transformando y mejorando la calidad de nuestra vida en común sin formar parte de grandes organizaciones públicas o privadas.

Hablamos en realidad de un híbrido. No son profesionales que intervienen sobre un territorio, sino que son ciudadanos que viven y forman parte de un territorio y se preocupan por el. Se activan para mejorarlo organizando actividades y acciones y desarrollando proyectos. Estos ciudadanos se preocupan por su barrio y su ciudad y son capaces de alternar y pasar de una acción voluntaria a otra profesional remunerada,una con total flexibilidad. En realidad es algo que ya está pasando, pero a menudo es acompañado de una insostenible situación de precariado y una falta de reconocimiento colectivo/institucional/profesional.

La pregunta a la base del nacimiento de CivicWise es:

¿seremos los ciudadanos capaces de volver a ser protagonistas de nuestros hábitat más allá de los tipicos posicionamientos basados en la representatividad y la especialización?
¿Puede un ciudadano ser prosumidor del territorio que habita sin que la legitimidad de su acción dependa siempre de una clara diferenciación entre el trabajo profesional (formal) y el trabajo voluntario (informal)?
¿Podemos los ciudadanos asesorar y trabajar codo a codo con los ayuntamientos y las autoridades locales?

Mi sospecha es que en muchos casos la experiencia desarrollada con proyectos que se enfrentan a los problemas cotidianos del “espacio urbano” puede ser igual o incluso más valiosa que la visión y el asesoramiento de los más reputados consultores internacionales.

CivicWise quiere permitir que toda esa experiencia pueda tener la reputación, la visibilidad y las herramientas necesarias para trabajar mano a mano con los ayuntamientos y las autoridades locales.

Claramente es un proyecto muy ambicioso, pero posible! Para lograrlo necesariamente tenemos que cambiar la forma de organizarnos y colaborar. Por eso antes de todo CivicWise es un proceso que estamos construyendo de forma abierta y colaborativa entre mucha gente. Su modelo de Gobernanza es Distribuido y está basado en círculos locales y temáticos.

Todos estáis invitados a formar parte de ello. Más info > http://civicwise.org

Texto publicado por Domenico Di Siena@urbanohumano

 

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6 comentarios a “Innovación Cívica y Diseño Cívico”

  1. fartagaintuxedo dice:

    Todos los puntos que se tocan son relevantes y muy interesantes sin duda. El problema que yo veo es la marca, la autoría lo limita desde el minuto cero. Aparte de que tampoco se sabe muy bien en qué consiste esta plataforma?

  2. Domenico dice:

    La propuesta de CivicWise es justamente evitar que todo gire alrededor de la marca. De hecho los círculos locales si lo desean también pueden evitar de usar la marca. Lo importante es la comunidad, es decir la posibilidad de encontrar un espacio y unas herramientas que nos permiten colaborar e intercambiar conocimiento y experiencia de forma eficaz.

  3. Civitas Innova dice:

    Hola, Doménico. Nos gusta mucho tu reflexión sobre lo social y lo cívico aunque seguro que podríamos establecer muchos matices. Nuestro ámbito de trabajo se basa en este ámbito, así que nos hemos permitido hacer un comentario a tu post en nuestro blog, recien creado.
    Esperamos que te parezca bien y te invitamos a hacer más aportaciones, si te apetece.

    Seguro que, tejiendo juntos, vamos tapando algunos agujeros ;-)

    http://civitasinnova.blogspot.com.es/

  4. Domenico di Siena dice:

    Hola Civitas Innova, muchas gracias por vuestro comentario. Interesante el resumen que hacéis en vuestro blog. Acabo de aportar también allí un pequeño comentario.

  5. Guillermo dice:

    Hola! me parece súper interesante el articulo y da mucho de que pensar. El concepto que el proceso participativo cívico es de por si un agente mismo del territorio es algo fundamental que interiorizar y por supuesto tiene que estar puesto en marcha desde los vecinos para Los vecinos y con los vecinos. Es verdad que todo agente que influye en el territorio es igual de importante que los demás porque representa parte del mismo territorio. Sin duda en infinitos casos nos encontramos que los modelos políticos/cívicos no funcionan a pequeñas escalas. Demasiadas veces los vecinos y ciudadanos tienen dificultades a ser representados y para solucionar problemáticas del territorio en el cual viven y que quieren. Estamos enfrente a unas nuevas formas de hacer política cívica? podría ser un cambio a nivel constitucional en la forma de tomar decisiones en pequeñas escalas?… noto un aspecto algo políticamente revolucionario o me atrevería a decir algo anárquico en cuanto el pueblo a través de herramientas innovadoras puede gestionar su entorno con el dialogo, promoviendo y compartiendo conocimiento estando al mismo nivel que los ayuntamientos….

  6. Waldo Vera Sánchez. dice:

    Domenico: Ayer martes 07 de octubre, en valpo.Chile me quedé con dos preguntas sobre lo expuesto:
    1.-Mostraste un lugar de encuentro de Civicwise, ¿ como se finacia y si este lugar donde se reunían era permanente?
    2.-Tambien expuso una intervención en una plaza de Madrid (si es que recuerdo bien)¿Tienen obras de carácter permanente? o las intervenciones de civicwise se enfocan a lo eventual

    Muy interesante, sobre todo el concepto de adhocracia.

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