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Homeotécnica, creodo y necesidad de una educación en la complejidad.

por Out_arquias — Lunes, 21 de septiembre de 2015

Calentamiento global, costes petróleo, aumento población mundial, incremento de desastres naturales. Redibujado mcas a partir de Munich-Re (2009) y Roadmap 2050 AMO.

Por Carlos Tapia Martín (OUT_Arquias) & Domingo Sánchez Fuentes (Director MCAS)

Hay solutio indebiti cuando por error se paga una deuda existente, pero con una prestación que no se debía. Quizá pueda interpretarse que en un mundo que adeuda a su planeta una carga insoportable por los múltiples desequilibrios desencadenados, sus acciones de pago (descontaminación, energías alternativas, lucha contra la inequidad social y económica…) serían una suerte de daciones en pago, hablando en términos legales. Sin embargo, sólo si hay acuerdo, hay dación en pago. Si se sobreimponen acciones, siempre remediales y nunca atajantes, sin correspondencia entre el problema y su subsanación, percibimos que vivimos en una permanente solución indebida para los problemas que, por otra parte, requerirían toda la atención, todos los recursos. Como barco con múltiples y distantes vías de agua, reparadas por un solo tripulante que las remedia con vasijas que recogen el agua en la sentina, su supervivencia está condenada.

No hay actualmente reparación de daño en ecología que sea completa, ni siquiera una dación en pago, sino soluciones indebidas a las crisis ambientales, errores por no poder ser completamente restauradores de las relaciones no hostiles y dominadoras contra el planeta y contra nosotros mismos. Una reparación sería no sólo restañar lo afectado, sino incorporar a los procesos paulatinos de vida humana las sensibilidades necesarias como para no cometer más daños que después tener que reparar, en su sentido de compromiso global.

Describía Graham Woodgate (2002) lo poco útil que es detenerse a refutar o a aplaudir si las crisis ambientales (percibidas, lo cual es un interesante matiz) son constataciones materiales o simplemente se trataría de construcciones sociales. Para el profesor del University College London, las crisis ambientales son ambas cosas a la vez.

RSOE EDIS. Emergency and Disaster Information Service. http://hisz.rsoe.hu/alertmap/index2.php

El Sistema de información de emergencias y desastres (RSOE EDIS) es, a la percepción de nuestros ojos, la cámara que en la sentina deja ver ese irremediable destino al que el mundo como metáfora está abocado. Es la retransmisión en directo a los camarotes del barco (y al resto del planeta en un reality show) no sólo el fin, sino lo que hemos sido como especie. Cada una de las vías por donde la acción humana provoca o constituye el peligro se comunica desde aquí. Sloterdijk en “Sin Salvación”, precisamente, diría: “hay información”. Desde un vertido de fuel en un buque encallado en Indonesia, la mordedura de un tiburón tigre en Hawái, el avance de la gripe aviar, o la permanente actividad volcánica en todo el planeta, hasta los vertidos en tiempo real que se monitorizan en Fukushima y las toneladas de pescado perdidas en granjas marinas por proliferación de algas, la pregunta por la catástrofe reverbera en los sentidos que aúna Woodgate.

¿Por qué dar sentido a nuestras reflexiones con la catástrofe y no con la promesa y gestación de un mundo mejor? Si un conjunto de mentes se unen para dar cuenta de los procesos y las articulaciones que cabrían para proporcionar transiciones a formas de vida que no impongan dominio ni entre los hombres ni a su medio, cabría esperar de ellas un carácter de constructividad, conforme a la actual fase de la Modernidad. De tal fase, podría decirse que no es tal carácter constructivo lo que lo determina y que incluso, desde hace casi medio siglo, se clama por la caducidad de ese proyecto. El mundo, en la misma medida que no se opone a su globalización, se fragmenta en una reivindicación de poder que, a su vez, se instaura en la sociedad con un trasvase mínimo de estabilidad a costa de libertad, la propia cedida a cambio de conjurar miedos y riesgos, pero fundamentalmente la de otros, los que pierden en esa lucha de poder.

La respuesta a esta cuestión que centra el foco de reflexión en la catástrofe podría asentarse en la correlación directa entre el incremento anual exponencial desde 1950 a nuestros días, del número de desastres naturales, que corren en paralelo al grado de aumento de la temperatura mundial y, en un paralelismo incitado por el trabajo del estudio de arquitectos holandés OMA, bajo el encargo de la European Climate Foundation, con el aumento de las pérdidas económicas y de pérdidas no aseguradas.

A pesar de que Morin en “El pensamiento ecologizado” aligerara la carga que recayó sobre las consciencias en la década de los 70 sobre una amenaza cataclísmica, la cuestión sigue siendo apremiante y con nuevos retos globales cuyas jurisdicciones no se reposicionan en la medida en que avanzan las crisis ambientales por el planeta. Morin consideró que el tono profético apocalíptico hizo bien su trabajo, y que se dispusieron medidas jurídicas y técnicas que impidieron el corto plazo dado al cumplimiento de la profecía. Pero advertía de los nuevos desafíos a encarar, dado que ya no se temía más aquello que pudo ser conjurado, con lo que el límite de lo admisible podría subir un escalón.

Y así ha sido. Como el desplome de una montaña, los hechos se suceden en términos de vertiginosidad, en una mezcla indisoluble de componentes heterogéneos, como compuestos químicos y sistemas jurídicos, en una misma probeta de laboratorio. En febrero de 2015, trazas de Cesio-134 y Cesio-137 provenientes de Fukushima han sido detectadas en muestras recogidas en la costa de Ucluelet, una pequeña localidad de la isla de Vancouver, en la Columbia Británica de Canadá. Desde 2011, un tal doctor Christopher Busby, vende píldoras anti-radiación, aprovechando el filón de Fukushima y su posición de portavoz en ciencia y tecnología del Partido Verde británico. Todo ello se publica en el diario The Guardian y sus lujosos relatos bajo la égida de la lucha contra el cambio climático. Desde la información remueven conciencias, ponen al descubierto los negocios de algunos con el patrimonio de todos y marcan líneas de pensamiento que a su vez son políticas, que a su vez son votos.

La ironía de Sloterdjik en “Sin Salvación” sobre que “hay información” es visible en este mismo ejemplo del periódico británico, por ejemplo, en la controversia (que es también una muestra a aplicarse en el caso español) por las subvenciones a las energías renovables. Hay toda una evolución donde se valora y se recoge en el diario (asociado en noticias con Le Monde y El País) cómo desde 2012 a la actualidad, los políticos pasan de ensalzar la apuesta por energías limpias a acusarse mutuamente de inflar artificialmente las ayudas para hacer de esta tecnología una alternativa viable. Pero es tal la controversia que se genera, con los lectores opinando ampliamente en los espacios de la versión digital del periódico, que en su última entrada sobre las eólicas (truth-behind-wind-turbines-subsidies-power-row) puede leerse esta fe de errores:

Este artículo fue rectificado el 13 de febrero de 2015 para dejar claro en el undécimo párrafo que el IPPR no decía que las turbinas más grandes no deberían recibir ninguna tarifa regulada sino que ellas serían ya no elegibles para una tarifa regulada más alta. Fue enmendado además el 9 de marzo de 2015 para clarificar una segunda referencia en este punto. También fue corregido para clarificar cómo el IPPR llegó a su figura por “exceso” de subvención; y quitar una referencia al IPPR que ha descartado el hecho de que las turbinas más grandes son más eficientes cuando el viento no sopla fuertemente como la razón por la que los propietarios de parques eólicos elijan turbinas más grandes.

Hay información, sin duda, pero qué difícil es decir algo que pueda ser entendido como el problema a situar en el punto de mira, y cómo atajarlo.

El filósofo y arquitecto Paul Virilio lleva años con la siguiente hipótesis sobre el carácter accidental del progreso: toda nueva técnica genera su catástrofe. Como ejemplo, Virilio recuerda que el tren nace con el descarrilamiento, la computación con los virus informáticos. Diríamos, la energía atómica con Chernóbil o Fukushima, la eólica con la contaminación paisajística o la desinformación como catástrofe y así un sinnúmero creciente de vías de agua planetarias que taponar.

Pero no perdamos de vista nuestro argumento principal. Mientras se decide o no si es adecuado (y legal) subvencionar un determinado tipo de energía, lo que se paga -indebidamente- son los altísimos costes de una dación en pago no acordada entre las partes. Las partes, en contra de lo que se cree, no son los litigantes inversores-lobbies energéticos, es el planeta por sí con la definición de humanidad en él. Pero mientras, el estado español, por poner un caso, afronta 11 denuncias internacionales por cambios de normativa en la subvención a renovables. Acogidos al tratado de la Carta de la Energía, países como Emiratos Árabes (Abu Dhabi) acudió al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), del Banco Mundial, con sede en Washington a denunciar al Ejecutivo español. El Deutsche Bank y el fondo británico Eiser –creado por el banco holandés ABN Amor, ya lo habían hecho antes, como también otras tres denuncias registradas en el Instituto de Arbitraje de la Cámara de Estocolmo y otra más ante Comisión de Naciones Unidas sobre derecho internacional. Se calcula que serán entre tres y seis años de litigios con un coste de unos cuatro millones de euros, con los honorarios de los abogados aparte, según informa el diario Expansión (20/01/14). En ese plazo, las nuevas centrales de ciclo combinado españolas saldrán de sus números rojos, y sus directores estarán contentos porque no serán empresas con un rendimiento muy bajo, sólo para soporte de las renovables cuando no hay sol o viento. En todo caso, una jugada legal, de nuevo, del ordenamiento europeo, podría desestimar las denuncias contra España y en ese lapso temporal de sentencia firme, el endeudamiento del sistema energético español se está disminuyendo progresiva y drásticamente –razón esgrimida por el Estado español para el cerrojazo a las renovables. Esos costes recompuestos serían solutio indebiti, en términos ecosistémicos.

¿Dónde poner el foco de atención para la resolución de los problemas?, ¿en el ecologismo de la placa solar a toda costa, en la reducción del consumo de energía, en el cambio de los modos de vida a estándares de un confort al que no estamos dispuestos a renunciar en una cultura del bienestar que se equipara con la economía del crecimiento ilimitado…?

Escribió Walter Benjamin (ZentralPark, 1 p. 660) que el curso de la historia, acorde con la visión que ella provee desde el concepto de catástrofe, se equipararía metafóricamente con la imagen de un niño que maneja un caleidoscopio. El niño, al girar el aparato, destruye todo orden anterior e instaura uno nuevo. Añade Benjamin, “La justeza de la imagen está bien fundada. Los conceptos de los dominadores han sido siempre los espejos gracias a los cuales se establecía la imagen de un orden. El caleidoscopio debe ser destruido”. Esta cita, repetida largamente a partir del texto de Susan Buck-Mors (la dialéctica de la mirada, Benjamin y el proyecto de los pasajes, 1995), se basa en el síntoma del Siglo XIX que aparece en la disyunción entre aparición desbordante de la técnica y su fijación intelectual. El montaje de fragmentos ofrece un “panorama”, como objeto de deleite visual a la par que un reconocimiento de época, cuya crítica como principio constructivo –elaborada por Benjamin a la vista de los Pasajes parisinos- invita a destruir.

Equiparando el caleidoscopio (objeto, aparato, mirada) como aparición técnica y su virtud de ser acelerador de posibilidades de éxito (Sloterdjik, “Sin Salvación”, 149), con el concepto de creodo, para proveer un símil del que obtener una fijación intelectual, diríamos que, en la búsqueda de un cambio de modelo, sólo llegará a producirse tal variación si el sistema se aproxima a una situación de inestabilidad extrema o catástrofe.

El término creodo, cuyo étimo proviene de las palabras griegas chre (destino) y hodos (camino), es primariamente biológico. En la evolución y desarrollo de las especies, según el genetista Conrad Hal Waddington, su trayectoria no es estable en un punto, sino en una canalización estable (resistiendo las variaciones del entorno) a lo largo del tiempo, es decir, no es homeostática, sino homeorética. Para nosotros, podría suponer el entendimiento coincidente con Lovelock, de que esa canalización está siendo forzada y que el sistema planetario en su conjunto tratará de expulsarnos: nosotros mismos causaremos nuestra extinción.

Pero podríamos suponer que cabrían aproximaciones a distintos aspectos de desarrollo del hombre como ser social, a partir de lo jurídico, lo político o de lo económico. Muchos autores han apostado por aplicar este concepto que es en cierta medida usable en términos de resiliencia. Se podría decir que frente a las catástrofes, ser resiliente en mantenerse estables a pesar de la adversidad. Tener capacidad de adaptación para seguir siendo. En términos jurídicos, lo creódico tiene que ver con las presiones de grupo que se ejercen sobre una sociedad, dirigiendo sus designios o provocando revoluciones o contrarrevoluciones; en lo económico, con la dependencia de la tecnología donde lo eficiente toma derroteros que en cualquier momento podrían haberse desarrollado en otra forma, incluso optando por organizaciones que no maximizan la eficacia. Ambos sentidos pueden verse bien reflejados en el caso de las eólicas que hemos descrito: presiones sociales, presiones políticas, pugna de tecnologías, decantación en canalización que constituye la historia de la época en que vivimos. Sólo un cambio radical, una catástrofe, la rotura del caleidoscopio que aparenta cambios, pero sin ser más que información distorsionada, proporcionaría la bifurcación de la canalización en vigor, o incluso su abandono en pos de otra vía.

¿Quiénes podrían tener ventaja para curvar, plegar, su espacio-tiempo, su plektopoi, como diría el recientemente fallecido profesor Luis Castro Nogueira?  Hemos encontrado una respuesta a esta cuestión gracias a la investigación de la tesis doctoral de la universidad de Huelva de Antonio Luis Hidalgo Capitán, que cita un texto interesante: Service, E. R. (1960): “The Law of Evolutionary Potential”, en Sahlins, M. D. y Service, E. R. (eds.), Evolution of Culture, University of Michigan Press. Aunque el determinismo social en esta época, década de los sesenta, aparejado a leyes biológicas, es criticado en múltiples instancias con posterioridad, lo que nos interesa es que la ley de potencial evolucionario de Elman R. Service concluye que quienes en un momento concreto del desarrollo cultural ostentan las mayores especializaciones y adaptaciones a una forma canalizada de evolución, son paradójicamente los que menor potencial poseen para dar el salto a una ulterior fase.

Nótese que hablamos de evolución cultural, que nos referimos a capacidad de tomar decisiones complejas, completas, con formación para plegar el espacio-tiempo, y no plegarse al espacio-tiempo.

Así, la tecnología, como ha dicho Jean-Louis Déotte (gran conocedor de Simondon) y refrenda Sloterdijk, se naturaliza como proceso en el devenir humano. Se devuelve a la naturaleza lo que la cultura asume en su habilitación de estar-en-el-mundo por la tecnología. Esa devolución debería consistir en una solución debida, no dominadora y no hostil. Y cabría añadir que no son términos académicos los que aquí usamos: una dación en pago, por recalcar algunos casos actuales y dolorosos, son, sin ir más lejos, los desahucios por impago de hipotecas, la compra-venta de excesos de CO2 entre países, la inequidad agro-alimentaria global, el papel del Banco Mundial, etc.

La homeotécnica, término sobre el que han pesado las risas de quienes encauzan firmemente cualquier intento de bifurcar nuestro estado creódico actual hacia una completa y definitiva equidad, sería aquella técnica inteligente en la asunción y compresión de su complexidad (como diría Morin), donde no se violenta lo existente, cooperando, no dominando y tratando con contextos hipercomplejos (Sloterdijk, Sin Salvación, 150). Si la sociedad del futuro (para que haya futuro) está condenada, pero en la esperanza de que ese barco que usábamos como metáfora se convierta en un navío estable -condenada felizmente pues a la confianza entre pueblos-, debe generarse una ética que sepa vehicularse en un conocimiento clarificador de su lógica y de su ontología.

El máster en “Ciudad y arquitectura sostenibles” MCAS se sitúa en esta posición de formación, donde las especializaciones sólo son la parte que corresponde al reconocimiento y manejo de la canalización creódica actual, pero con la base de poder estar capacitados para encaminar las trayectorias hacia acciones remediales (en un primer momento, obviamente) y posteriormente articuladoras de generación de confianzas, cointeligencias y colaboraciones. Ello explica la riqueza y amplitud de contextos que se reparten entre los capítulos de un libro reflexivo que ahora se publica en la editorial Recolectores Urbanos.

El ordenamiento de los textos obedece a una lógica de apertura comprensiva asociada a un atirantamiento de sus principios, hacia condiciones que rompen lo disciplinar. Son clases impartidas en el MCAS, reflexiones de transferencia de investigación a docencia, donde el papel altamente participante de los estudiantes, dirime las vías finales de focalización temática elegida por los autores. El aula es, por tanto, un lugar de generación de conocimiento, no unidireccional y, por ser ahora publicados los textos, abiertos a la sociedad en general. No hay investigación sin difusión, no hay universidad sin universalidad, no hay academia ajena al mundo.

Esta concatenación de títulos se inicia con una puesta en claro de las vías de inicio de la sostenibilidad en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla, y sus reposicionamientos progresivamente distintos de sus orígenes, acorde con las reflexiones que mejor se incardinan con una arquitectura menos ensimismada en su disciplina y formalismos. De esa reflexión por parte del profesor Herrera, pasamos a evaluar la crisis de la que se dice que ya estamos saliendo, como catástrofe que se convierte en oportunidad, para hablar ya más de ecología, menos de sostenibilidad, y ampliamente en su relación urbana, un contexto hipercomplejo por excelencia. Cuatro escenarios nos formula el profesor Moreno Rangel para ello.

A continuación, hemos acomodado el excepcional trabajo que el geógrafo Rubio Díaz construye a partir del olvido y hacia el sentido que puede tener hoy la noción de territorio. Es una entrada fértil en los saltos que constituyen las fracturas obligadas para los conocimientos habituados, y recolocados en forma de nuevos abordajes más ricos y creativos. Ese marco conduce hacia la reflexión de qué pueda ser la creación de una idea. Es el encargo que recibió el profesor Juan Arnau, escritor, experto en sánscrito, religiones orientales y astrofísico que, a su vez, derramando el contenedor ardiente de lo literario, reciben los profesores López-Canti y de la Iglesia, para convertir ese magma en paisaje sedimentado, arqueológico. La deslumbrante descripción del momento del conocimiento de su tiempo por parte del Foucault en la “Arqueología del saber” se hace eco en este texto terapéutico donde se buscan los estratos a aislar de la proyectación arquitectónica, sus periodizaciones, causalidades, relaciones y continuidades distintas de acontecimientos.

Un nuevo apartado hemos posicionado desde aquí, donde la técnica busca su papel, como hemos estado argumentando en las página precedentes, con el escrito de la profesora Llatas. Y lo hemos enlazado con una reflexión que provocativamente reiteraba Alfredo Rubio en sus clases: “si quieren entender qué es ecología, incluida la social, estudien los cloroplastos”. La solución se la encargamos al profesor Ceballos Watling, el biólogo que ha asumido la pregunta y nos ha provisto de la respuesta en su texto centrado en el concepto de Umwelt. Y de la vida, a la vida técnicamente extendida, postulando una articulación entre el humanismo y su superación, que nos coloca en esa tesitura que hemos definido como la necesidad de una ética que se explicite en su lógica y ontología.

Un par que avanza sobre lo ya desgranado en el posicionamiento desvelador de los estudios que se imparten en el MCAS lo constituyen los artículos del profesor Riesco y de la profesora Zavaleta. El primero desde una lógica conversacional inmensamente abarcativa que se concentra en filones referenciales dispares pero que se reencuentran en la propuesta ideológica, y el segundo desde un elaborado estudio conceptual del paisaje como término problemático.

A modo de epílogo, el texto del profesor de proyectos arquitectónicos Antonio Tejedor, teoriza sobre las componentes más actuales de reflexión arquitectónica, para así hacer ver cómo su acción tiene respuestas que, de suyo, como diría un filósofo, son críticas, en un sentir literario, son políticas, en su componente de imaginación futura, son organizativas, por territoriales, pero sobre todo, son vitales, en tanto que ayudan en la comprensión de lo que propiamente somos.

Así puede entenderse que los estudiantes que el MCAS acoge son de muy distinta formación, y que egresan con una sola identidad, la de estar formados en la complejidad, para ser conscientes de su papel como articuladores de relaciones no hostiles ni de dominación.

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MCAS, Pensamiento Homeotécnico: por una ética de las relaciones no hostiles y no dominadoras.

La publicación de este post se hace con la autorización de la editorial que reúne los trabajos de investigación que se detallan a continuación:

Recolectores Urbanos Editorial.

ISBN: 978-84-941684-4-4


Índice.

PRÓLOGO. Homeotécnica, creodo y necesidad de una educación en la complejidad.

Carlos Tapia Martín & Domingo Sánchez Fuentes

Textos:

ORÍGENES DE LA SENSIBILIDAD AMBIENTAL EN LA ARQUITECTURA DEL SUR DEL SUR:

del Enfoque Bioclimático a la Urdimbre Sostenible en la ETSA de Sevilla.

Rafael Herrera Limones

LA CRISIS ECOLÓGICA COMO OPORTUNIDAD. Cuatro acciones básicas de adaptabilidad urbana.

David Moreno Rangel

TERRITORIO. Percepción inmanente.

Alfredo Rubio Díaz

EL TEJIDO DE LA IDEA: intertextualidad, legibilidad y metaforología.

Juan Arnau Navarro

ARQUEOLOGÍAS. Terapias para un mundo incierto.

José Enrique López-Canti Morales & Félix de la Iglesia Salgado

EL PAPEL DE LA TÉCNICA EN LA ARQUITECTURA Y EL MEDIO AMBIENTE. ¿Quién teme a la máquina feroz?

Carmen Llatas Oliver

UMWELT. UTEROTOPO. ECOSISTEMA. Entorno, Estructura- función, evolución.
Guillermo Ceballos Watling

ARTICULACIÓN: Arquitectura, Posthumanismo y Vida técnicamente extendida.

Carlos Tapia Martín

ÉTICA DISCURSIVA Y ESTÉTICA EMPÍRICA EN LA CONFIGURACIÓN DE ARQUITECTURA Y PAISAJE.

Pascual Riesco Chueca

CUERPOS Y PAISAJES EN LA ERA GLOBAL DE LAS COMUNICACIONES.

Claudia Zavaleta de Sautu

PRAGMATISMO UTÓPICO.

Antonio Tejedor Cabrera

 

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