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“Tunear edificios”. Aprendiendo de Dresden. Por Reyes Gallegos.

por Abierto_ Ciudad Viva — Domingo, 30 de agosto de 2015

13-15 Agosto 2015. Dresden.

La casualidad nos llevó a Dresden. Salimos de la Estación Central (una maravilla, “retocada” por Norman Foster) y nos adentramos en Reitbahnstraβe. Pasando un par de centros comerciales, a la altura de los Cines UFA a la derecha, vimos un bloque de pisos, reminiscencia de la época comunista, con la peculiar incorporación de unas terrazas en sus esquinas mediante una estructura a modo de “legos”, y con una intensa actividad local-vecinal en los bajos del edificio perfectamente integrada en la zona urbana completamente nueva donde se ubica.

Hay que decir que veníamos de Praga, donde a raíz del crecimiento del mercado de la vivienda, los complejos de paneláks (Plattenbau en Alemania; Jrushchovka en la antigua Unión Soviética) se están estigmatizando y convirtiendo en guetos para los sectores más desfavorecidos de la población.

Tras visitar el casco histórico (Innere Altstadt) y quedar paralizados imaginando el Neumarkt previo a su reconstrucción (ambicioso proyecto que aún hoy continúa), cruzamos el río Elba por el Puente de Augusto. La ciudad estaba en fiestas, y con la noria montada, sus orillas recordaban a las imágenes de Coney Island en sus mejores tiempos.

A la otra orilla el barrio de Neustadt, donde fuimos conscientes del experimento urbanístico constante. Dresde es una ciudad alternativa y tradicional; inteligente, ecológica y próspera. Dicen que llegar a este estado le ha costado mucho… Y es que sabíamos que la tras la II Guerra Mundial la mayor parte de la ciudad fue reducida a escombros y lleva setenta años reconstruyéndose como ejemplo de superación (reconstrucciones ejemplares como la Ópera Semper, la catedral Hofkirche, o el palacio Zwinger…), pero desconocíamos su capacidad de reinvención a todos los niveles. A partir de la reunificación alemana, Dresde es un frenético laboratorio de urbanismo y arquitectura, lleno de guiños de vanguardia y modernidad.

INNERE NEUSTADT

Actuaciones de acupuntura urbana en los antiguos bloques de viviendas sociales aparecían por doquier, pero ahora con estructuras y materiales de todo tipo, de primeras calidades, conformando terrazas, jardines, pasarelas, ascensores, dobles fachadas… tal y como se muestra en la siguientes fotografías tomadas de las fachadas al paseo de Hauptstraβe, sus perpendiculares Heinrichstraβe, Obergraben, Ritterstraβe y las traseras de sus edificios.

El resultado es un museo al aire libre de arquitectura residencial contemporánea. Un verdadero experimento de “Open building” de lo más exitoso, donde vivienda, comercio y ocio conviven a la perfección.

ÄUβERE NEUSTADT: un hallazgo inolvidable.

Tras Albertplatz, caminando por Alaunstraβe nos encontrarnos algunas intervenciones más modestas (algunas parecían incluso autoconstruídas) en bloques de la misma tipología .

Una suerte de Slow urbanism parece haber resuelto las necesidades de uso de cada comunidad de vecinos, y haber entendido que los usuarios saben hacer suya la ciudad, tratando la vivienda como algo colectivo, y no como una mera propiedad privada de puertas hacia dentro.

En esta calle el paisaje urbano está cada vez más vivo; y cada edificio es único. Los vecinos conviven con la creación: salen a sus balcones y miran al paseante que se pierde como en un laberinto vertical y en horizontal: una exposición soluciones arquitectónicas para ventanas, balcones, terrazas, cubiertas o fachadas.

Un poco más al norte nos encontramos la ciudad más étnica y alternativa. Cuenta con bellos edificos decimonónicos que se mantuvieron prácticamente intactos. Sus antiguos patios lúgubres, han sido transformados por sus habitantes en atractivos patios abiertos multifuncionales y comunicados entre sí, con murales, terrazas, aparcabicis, bares, galerías, centros sociales, cines de verano o experimentos arquitectónicos como la “Kunspassage“, que distribuye los cinco patios que conectan Alaunstraβe y Görlitzer Straβe, que además, conforman un laberinto artístico alternativo de las guías turísticas de Dresden. Un entramado de corredores y patios traseros que son a la vez galería de arte, lugares de ocio y sociabilización.

EN EL ALSTADT

De vuelta al casco (Alstadt) reparamos en algunos de los edificios que actualmente funcionan como oficinas, bancos o boutiques, en bloques de la misma tipología que antes pasaron desapercibidos.

Parece que en Dresden la rehabilitación consiste en la adaptación del edificio a su uso y necesidades. Aún no he encontrado el plan o la fórmula que regula este tipo de actuaciones -alguna de ellas con apariencia tan flexible que pareciera no responder a ninguna regla urbanística-. Pero desde luego, este acercamiento epidérmico invita a seguir indagando con mayor profundidad en estas cuestiones.

Casualmente, esas noches de verano, Dresden se vestía de fiesta. Un bello espectáculo de música y sabores al aire libre diseñado para jóvenes, ancianos y niños. Pero esto ya es otra historia…

Texto y fotos: Reyes Gallegos

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