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Yo no cruzo el puente

por Brijuni — Lunes, 23 de noviembre de 2009

Las Palmas, Kop van Zuid, Rotterdam. El norte y el sur comunicados por el río Maas.

Las Palmas, Kop van Zuid, Rotterdam. El norte y el sur comunicados por el río Maas.

Ocasionalmente se ha criticado a aquellos que, como nosotros, no enarbolamos la bandera patria para cantar sus virtudes sino que nos quejamos de la gran distancia que separa nuestra poco solidaria y cívica sociedad, de otras mucho menos adocenadas y silvestres. Desconociendo el futuro del reciente fenómeno de la inmigración en nuestra sociedad, hablaremos de mixofilia y mixofobia, Rotterdam y Copenhague.

Para Zygmunt Bauman (1), la mixofilia y la mixofobia son dos reacciones opuestas, aunque ambas son provocadas por la ciudad. La primera es es el deseo de mezclarse con otros para proyectar y conseguir experiencias más complejas y completas como seres humanos al poder relacionarnos con personas diferentes en un entorno diverso e interesante como la ciudad. La segunda es lo contrario pues encuentra en esta oportunidad un problema de intimidad, seguridad y, en definitiva, un miedo insuperable por lo desconocido o diferente.

En nuestra opinión, pertenece sin duda a las instituciones el deber de fomentar la mixofilia   provocando y regulando las relaciones de los ciudadanos; y pertenece al ámbito privado acoger a los mixofóbicos y alentar los interdictory spaces (2), espacios vetados destinados a interceptar o repeler intrusos, un paso atrás en la comunidad y una vuelta de tuerca en el negocio de la seguridad privada atrincherada con circuitos cerrados de televisión y paramilitares con metralletas protegiendo las gated communities (comunidades cerradas) de las que se ha hablado aquí antes.

Sorprende leer en el anteriormente reseñado libro de Bauman cómo uno de los, según él, analistas más perspicaces de las tendencias urbanas contemporáneas, Nan Ellin, apuntaba hacia Copenhague como receptora de dispositivos americanos dentro de lo que califica como arquitectura del miedo. Así, si en Los Angeles unos bancos para parques se diseñaron en forma de barril “a prueba de vagabundos” y se dotaron de aspersores para una mayor eficacia, en la capital danesa directamente se eliminaron todos los bancos de la estación central y se comenzó a multar a los pasajeros que se sentaban en el suelo mientras esperaban el tren. El paseo marítimo de esta ejemplar (3) ciudad -continúa- está plagado de “edificios empresariales imponentes aunque nada acogedores, fortificados y vallados a conciencia, construidos únicamente para ser contemplados de lejos, igual que las paredes ciegas de La Defense, pero cerrados al público”.

Sociedades muy heterógeneas y con muchos años de convivencia con el fenómeno de la inmigración, como la holandesa, despiertan nuestro interés si bien lo que a nuestros ojos es tolerancia, respeto e integración, para otros es “liberalismo basado en gran parte en la indiferencia” (4) o incluso algo peor como “una cultura política basada en el miedo y la distancia que no ha abordado el tema de la religión y otros asuntos difíciles que han llevado a una muy escasa integración de las minorías” (5). De hecho, el asesinato del político Wilhelmus Simon Petrus (Pim) Fortuyn en el año 2002 a manos de un activista que en el juicio declaró haberlo hecho en represalia a las ofensivas declaraciones de Fortuyn sobre los musulmanes, avivó la llama mixofóbica que el liberalismo y la indiferencia mantenían semiapagada (6).

A estos sucesos hay que sumar el hecho físico de que el río Maas divide a la ciudad de Rotterdam en dos mitades, norte y sur, cuyas diferencias afectan no sólo al hecho geográfico sino también al socio-económico. Como en tantas ocasiones, el norte es rico y el sur pobre. Sucede en muchísimas ciudades y es quizá reflejo del propio reparto de la riqueza en los hemisferios de nuestro planeta.

No obstante, aquí sí, la OBR (Oficina para el desarrollo de Rotterdam) intenta desde hace tiempo unir el norte y el sur de la ciudad con acciones como la construcción de un nuevo edificio que albergara la Tax Office (Oficina de Impuestos) en la nueva zona en desarrollo en el sur, Kop van Zuid (cabeza del sur) o incluso un nuevo Teatro Luxor en el vértice sur del Erasmusbrug (Puente de Erasmo), además de edificios de oficinas, vivienda y ocio para los que nombres conocidísimos prestan sus servicios como la torre Montevideo de Mecanoo, el Port of Rotterdam de Norman Foster, la torre de oficinas de la multinacional de telecomunicaciones KPN de Renzo Piano y otros por llegar en la zona conocida como Las Palmas que construirán OMA, Alvaro Siza o Cruz y Ortiz, entre otros, intentando con ello unir las dos partes de la ciudad no sólo a nivel físico con los puentes sino también a nivel social y económico; bien es cierto que está por ver si este esfuerzo urbanístico traspasa el umbral económico y cala en lo social o se queda en un aliciente arquitectónico más para la ciudad, convirtiendo la zona en un lugar de moda y peregrinaje donde contemplar hermosos e inútiles edificios-isla.

La primera vez que visitamos Rotterdam nos alojamos en un hotel en el norte de la ciudad, muy cerca de la tranquila zona universitaria de Erasmo y del bonito barrio de Kralingen al que da nombre un lago y un parque. El estudio donde empezábamos a trabajar en unos días estaba en Piekstraat, una pequeña calle en una zona semi-industrial en el sur de la ciudad, en el borde este pegado al río que las separa. La recepcionista del hotel, entre asustada y sorprendida, contestó a nuestra pregunta sobre la posibilidad

de ir hasta allí al día siguiente en bicicleta: “I never cross the bridge”.


Texto: Brijuni Arquitectos (Beatriz Villanueva Cajide y Francisco Javier Casas Cobo).


(1) BAUMAN, Zygmunt. Confianza y temor en la ciudad. Vivir con extranjeros. Arcadia, Barcelona, 2006 (publicado originalmente como Fiducia e paura nella cittá. Paravia Bruno Mondadori Editori, Milán, 2005)

(2) FLUSTY, Steven. “Building Paranoia”, en ELLIN, Nan; Blakely, E. J. (ed.) Architecture of Fear, Nueva York; Princeton Architectural Press, 1977.

(3) A pesar de ello, interesa recordar aquí Life betwwen buildings de Jan Gehl, del que hacemos referencia en este mismo blog en el post Paciencia infinita.

(4) Rients Dijkstra, arquitecto y propietario del estudio holandés Maxwan.

(5) Jan Willem van Kuilenburg, arquitecto y propietario del estudio holandés Monolab, debatió con las autoridades locales de Rotterdam la posibilidad de llevar a cabo un proyecto de iniciativa propia llamado Interreligious project que daría cabida, en un único edificio, al mayor número posible de las distintas religiones y cultos de los habitantes de la ciudad, sin éxito.

(6) BURUNA, Ian. Asesinato en Amsterdam: la muerte de Theo van Gogh y los límites de la tolerancia. Random House Mondadori, Barcelona, 2007 (publicado originalmente como Murder in Amsterdam. Penguin Press, Nueva York, 2006).

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15 comentarios a “Yo no cruzo el puente”

  1. Susana Aparicio dice:

    Je… entonces la recepcionista no ha ido nunca al café del Hotel New York, conocido entre la élite y el mundo “hip” tanto de Rotterdam como del resto de Holanda que queda al cruzar el puente y que ya funcionaba perfectamente antes de que llegasen Koolhaas o Mecano.

    Ahora más en serio, estoy totalmente de acuerdo con la crítica que haceis a la “tolerancia” holandesa y el comentario que la ciudad de Roterdam está claramente dividida a ambos lados del río y que se están intentado revitalizar las zonas más pobres del lado sur.
    Sin embargo, la parte que queda del otro lado del Erasmusbrug no me parece la más representativa aunque sí la más vistosa. ¿Por qué? porque en ella se le está dando forma a la ciudad “de la gente con dinero”, no a la ciudad “pobre”. En ella no hay sitio para todos aquellos que habitan el lado sur, osea, los que menos poder adquisitivo tienen. En resumen: como bien se nombra en el artículo la parte del río está siendo desarrollada por las grandes firmas para las grandes firmas.

    Por supuesto que esto es necesario para atraer capital, pero si hablamos de intentos serios de recuperar la ciudad y devolvérsela a sus habitantes (y entre ellos se encuentran los inmigrantes y las clases sociales más bajas que nombrabais al comienzo con Zygmunt Bauman) habría que mirar aquellos proyectos que están dirigidos a estas. Porque haberlos los hay y bien interesantes

  2. Ángel Cordero dice:

    Me alegra que sigáis haciendo reflexiones en voz alta y vuestros ánimos se mantengan a tono. Sinceramente, estáis consiguiendo que no dejemos de pensar sobre estas importantes cuestiones que, si hoy parecen menos acuciantes, cimentarán las oportunidades (y las sucesivas crisis, me temo) de mañana.
    Un fuerte abrazo y enhorabuena

  3. Brijuni dice:

    Susana, gracias por tu valiosa aportación (insider’s view); como bien dices todo el mundo ha ido alguna vez al hotel New York o al Luxor o a algún club o restaurante de Las Palmas y cada vez habrá más vida ahí y en Laan op Zuid hay edificios de KCAP (donde vivíamos nosotros) o Hans Kollhoff (muy malo) y más gente. Nosotros creemos que esos parches son buenos pero ni siquiera nosotros fuimos más de un par de veces más hacia al sur (está el estadio del Feyenoord, un parque cojonudo, el Zuiderpark…) No se conoce bien, la verdad, excepto porque al menos antes, era peligrosa si no sabías bien por dónde andabas, dentro de lo peligroso que puede ser Rotterdam.
    De todas formas, lo cierto es que a veces no se sabe muy bien si lo que se quiere es conectar el norte y el sur (loable) o simplemente poner unos cuantos más edificios chulos en el mapa de la ciudad para seguir vendiendo lo de “ciudad de la arquitectura” y todo esto. De hecho ahora los esfuerzos se están centrando en densificar Coolsingel en la zona norte y hacer muchos edificios en altura, no sólo de oficinas… Quizá tú puedas apuntar alguna actuación interesante en el sur. Muchas gracias, Susana.
    Ángel, efectivamente estos temas nos ocupan siempre. De hecho el libro de Bauman tiene un final precioso que no me resisto a copiar (quien quiera leer el libro, que no siga, aunque bueno, no es una novela…):
    “La sociedad humana es distinta de un rebaño de animales porque alguien puede sostenerte; es distinta porque es capaz de convivir con inválidos, hasta el punto de que históricamente podría decirse que la sociedad humana nació junto con la compasión y con el cuidado de los demás, cualidades sólo humanas. La preocupación hoy en día se centra en este punto: trasladar esta compasión y esta atención a escala planetaria. Soy consciente de que las generaciones que nos han precedido se han enfrentado a eta tarea, pero ustedes deberán seguir por este camino, les guste o no, empezando por su casa, por su ciudad, ahora mismo.
    No alcanzo a pensar en nada que sea más importante que esto. Tenemos que empezar por aquí”.
    Uf, casi nada. Muchas gracias, Ángel.

  4. La verdad dice:

    No nos engañemos.
    Cualquier, pero cualquier ciudad, europea, desarrollada, es mejor que esto.
    Los holandeses serán pasotas y eso pero se comportan. No son unos vándalos.
    Los estudiantes vamos a Rotterdam y flipamos. En Madrís solo hay prehistoria y conservadurismo, apesta a formol.

  5. dani | cv dice:

    hombre, sería interesante argumentar las opiniones un poquito más no?…

    de todas formas y al hilo de lo que nos cuenta Brijuni para Rotterdam, no puedo dejar de acordarme del video Borde / Fronteras (lo podeis ver dentro de la seccion de videos en http://www.laciudadviva.org) donde nos relatan como un simple tapial de 90 cm, no hace falta un río, convierte a una persona en ciudadano o no. Copenhangen quiza no me sirva como ejemplo pues la ciudad, en la que tuve la suerte de pasar una breve temporada, se ha convertido en la imagen de una ciudad JASP (recuerdese el anuncio) con una sociedad bastante homogenea incluso en su versión más indie (tan solo hay que darse una vuelta por Christiania…) En L.A sinembargo toda esa operación para desplazar a los homeless y la visibilidad que adquirieron nació de la decisión de la administración de cerrar todas las casas de acogida y acabar con las ayudas sociales. A partir de entonces comienzan una serie de acciones que ya relata Brijuni…quizá aquí las palabras de Baumann suenen más alto

  6. Laura dice:

    Lo peor de la barreras es que no suelen ser físicas. Esas, como el muro de Berlín, antes o depués se pueden derrumbar.

    Vuestra pequeña llamada de atención ya es un camino, algunas personas nunca cruzarán el puente, otras como un casero que conocí en Irún, nunca verán el mar… también con ellos hay que contar

  7. stepienybarno dice:

    Como siempre nos ha encantado el artículo de Paco y Bea. Súper-concentrado y citando unas referencias estupendas.

    Por seguir con Bauman, parecen que ni pintadas sus palabras de “ Acaso no aplaudimos la variedad y la diferencia? Pero en la práctica nos referimos a nuestro derecho a la diferencia, no al de ellos…” Y es que es así como funcionamos, cualquier accidente geográfico es bueno para que unos se sientan superiores a los otros. Lo de la igualdad todavía es un concepto que nos pilla muy lejos, así que de la equidad casi mejor ni hablar.

    Como muy bien se apunta en el artículo, esa arquitectura del miedo es algo a lo que habría que darle un par de vueltas, también Bauman nos recordaba, que el concepto de seguridad y libertad van estrechamente ligados al sentimiento de comunidad. El problema es que siempre queremos comunidades cerradas para sentirnos tranquilos y tenemos que aprender a darle la vuelta y que éstas sean abiertas.

    Como comenta Susana todo se hace “con grandes firmas para grandes firmas” y así no conseguiremos recuperar la ciudad para sus verdaderos habitantes. Al final la arquitectura son petachos y parches que funcionan, pero funcionan para que el político de turno se saque la foto de rigor.

    Brijuni recupera palabras que a veces nos dan miedo pronunciar, como “compasión y cuidado”, pero sin ellas no nos diferenciamos de los animales y no llegaremos muy lejos.

    Y por terminar (que mira que nos enrollamos) nada mejor que seguir parafraseando a Bauman, “ no hay razones para ser optimistas, pero Dios nos libre de perder la esperanza!”

  8. Jack Babiloni dice:

    De continuo los que en mayor o menor medida, esporádica o habitualmente, nos dedicamos a la obra pública, nos enzarzamos en disquisiciones filointelectuales de mesa camilla, interrelación de atmósferas, estructuras, ambientes, luces, texturas o pieles y, en definitiva, maniobras de gesto y gesta, loables y, sin duda, necesarias, olvidando (por omisión, elusión o hecho, según los casos) que al cliente le importa un huevo todo eso y lo que pretende es presionar por un presupuesto irrisorio con, en el mejor de los casos, conceptos de altura.

    La compasión de la que sin duda habla Bauman es, sin más ni más, la etimológica: pasión-con (sufrimiento compartido). Llevo más de cuatro lustros pensando que las ciudades no necesitan Pritzkers, sino compartimiento del dolor.

    Pero también de la sonrisa, privilegio de los que no tienen otro.

  9. Brijuni dice:

    Lamento estar de acuerdo con “La verdad” a pesar de la falta de argumentación de la que habla Dani. He visto el video “borde-frontera” del que hablabas. Me recuerda a la película “La teta asustada” de la hija de Vargas Llosa, Claudia Llosa. De hecho creo que la protagonista baja a diario a trabajar a una casa, no sé si con piscina o de la urbanización de “casuarinas” pero se parece muchísimo. Bien, es terrible pero creo que hablamos de cosas muy distintas. Por desgracia nosotros no conocemos demasiado, nada más que por referencias y nunca por experiencia directa como en el caso de Europa, lo que ocurre en las grandes metrópolis y las ciudades americanas. Los interdictory spaces del libro de Bauman son mucho más sutiles y democráticos, vamos, que todo el mundo en Europa y en EE.UU. los ha aceptado sin rechistar. Creo que todo el mundo sabe que un muro no está bien, pero por miedo ha sido aceptado. Aquí es otra cosa, barreras de diseño o espacios inaccesibles aunque atractivos.
    Digamos, Laura, que son barreras políticamente muy correctas, nada que ver con el muro de Berlín o los accidentes naturales, como bien señalas.
    Stepienybarno quieren ser optimistas. Nosotros también. Jack, muchas gracias por compartir tu experiencia y tus buenas intenciones.
    Dani, los JASP no son tan malos en según qué circunstancias. Recuerda la “clase creativa” de Florida, con todo lo bueno y lo malo que ello entraña. Aún así, es cierto que CPH se ha convertido en algo demasiado mono, o quizá siempre fue así. Cristianía sigue llena de mugre y no se pueden hacer fotos, no te precoupes, que resisten. A su manera.

  10. dani | cv dice:

    Ya, y no es mi intencion polemizar pero es justo lo que dices de Bauman “mucho mas sutil y que todo el mundo en Europa y en EEUU los acepta sin rechistar” acabaramos…como que el libro de Bauman al que haces referencias se desmonta por “el lomo” si lo intentas ver desde la perspectiva del tercer mundo…Bauman, como Florida o Sloterdijk y todos estos pensadores que de repente saltan a la palestra y nos ponemos a consumir habla desde una perspectiva del primer mundo para el primer mundo…que curiosamente es el mismo que puede pagarse los 3 tomos a 45 € la pieza que vale la publicación de Sloterdijk por ejemplo. Pero vale bien vale, nos gusta el ejemplo…Sobre barrera, diseño y formas de discriminación en el espacio publico siempre me viene a la cabeza Manuel Delgado…sera que me gusta su dialectica mas irreverente dialectica

    Me ha gustado mucho que sacaras a Florida…el ultimo guru al que miran las ciudades…y la clase creativa…hombre Paco este hombre lo tiene muy claro, para empezar sepamos la fuerza trabajadora, es decir, las personas en dos categorias: la top down (trabajos que requieren mano de obra poco cualificada) y la bottom up (trabajos que requieren personal cualificado que producen innovación, desarrollo…etc)…pues bien de los primeros ni rastro en las recomendaciones y textos del Sr Florida. En fin…quiza el principal problema es que pocas cosas resisten esta realidad tan facetada y globalizada en la que nos movemos hoy, y que recetas que creemos perfectas desde la seguridad de nuestros entornos proximos se agrietan cuando salen al este mundo global

  11. Brijuni dice:

    Dani, lo de “sutil y democrático” contiene una crítica que estoy seguro de que has visto. Queremos decir que como estas intervenciones vienen “sugeridas” desde el diseño y la higiene, a casi todo el mundo le parecen bien. Es muy distinto de un muro, como el del video “bordes-fronteras” que viene impuesto desde un lado, no desde ambos. No abrazamos a Bauman necesariamente ni su libro, pero nos gustan sus denuncias y sus observaciones sobre nuestro mundo asustado.
    Sobre Florida, lo mismo. Desde luego, en una ciudad como CPH con un paro -a nivel nacional- del 4%, no les vayas a hablar de muros y de casas con piscina, Daniel, eso queda para los foros internacionales, pero para SU ciudad, interesa Florida, Bauman, Gehl, y gente así, lo cual no quiere decir que sean unos desconsiderados, sino que simplemente tienen resueltos a nivel local muchos problemas que otras ciudades no.
    Aún así, ya sabes que Bauman dice que las comunidades locales tienen que enfrentarse con sus medios a problemas globales que ellos no han creado. Lo dice a modo de denuncia, como bien sabes, y no se refiere a las comunidades locales europeas, sino a otras, como las que tú señalas, en el tercer mundo.

  12. Pablo(azul) dice:

    Todos tenemos un gran miedo a los extranjeros, al futuro.
    Lo que decis de que los politicos tienen que animarnos a esa mixofilia es verdad pero tambien tiene que haber voluntad de nuestra parte.
    La polemica… parece que Dani habla de forma global y a Brijuni os interesa mas lo local, Europa.
    Saludos y buena suerte.
    Pablo.

  13. Astrolab dice:

    Triste que sigamos así sin mirar al futuro como en otras ciudades. Aun confiamos en la recueración del ladrillo. Vi a Florida en Valencia el año pasado en unas jornadas y no me pareció ningún charlatán. No podemos solucionar nuestros problemas mirando a Ecuador. Más bien habrá que mirar a Holanda que a Costa de Marfil. Lo demás es demagogia barata.

  14. dani | cv dice:

    Hombre, salveme Dios!!! de llamar charlatan a cualquiera de los nombres aqui aparecidos…de Florida lo unico que le anoto en su “debe” es la mercantilización y difusión planetaria de sus “ideas” (a lo estilo internacional arquitectónico) vease su think tank Creative Class …en cualquier caso tuve la suerte de verlo en Madrid y lógicamente su discurso es extremadamente seductor para cualquier regidor…

    Y por terminar como dice Pablo “la polémica” mas que de forma global o local…(sin duda apuesto por lo local) mi posición personal esta muy influida por la que ofrecio el profesor Martín Barbero en el Congreso La Ciudad Viva en Sevilla al hablar de las transformaciones de Bogota durante el mandato del alcalde Peñalosa…cuando habla de aplicar la inteligencia emocional de la ciudad…de la inteligencia colectiva en la toma de decisiones…y como cuenta que con pequeñas acciones se pueden resolver ciertos problemas…

    De todos sitios podemos aprender Astrolab…Bogota, Medellin, Curitiba, Vauban, Oporto…Quito por ejemplo tiene un centro histórico perfectamente conservado y una red de alcantarillado de muchisimo interes para ciudades “europeas” (recuerdo ahora la serie de noticias sobre el sistema de alcantarillado de Barcelona).

    En cualquier caso estoy de acuerdo contigo que nuestra posicion y referentes son otros aunque mirar a otros lados nunca será demagogia

  15. Brijuni dice:

    Creo que Dani lleva razón en que se puede aprender de cualquier sitio, obviamente. De hecho incluso se podría pensar que, bien al revés, es más fácil aplicar la inteligencia colectiva y la emocional, de la que habla Dani en el caso de Bogotá, en lugares donde aparentemente los poderes económicos son menos dominantes, mientras que discursos como el del Sr. Florida pueden parecer justificaciones para perpetuar un cierto modo de hacer ciudad para la clase dominante (aunque él la llame creativa).
    Aún así, nos parece razonable lo que Astrolab dice, matizando mucho, en el sentido de que nuestros dirigentes y nuestra sociedad puede entender que nuestra situación y la de nuestras ciudades parte de unos estándares que aún otras sociedades no han alcanzado. No me parece una falacia, es así, pero efectivamente no por ello no hay nada que aprender de ellas.

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