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ground attached net

por Sobre_Viviend@ — Martes, 9 de febrero de 2010

Ground attached net copia

En la ciudad de los límites constantes, donde todo es frontera, los vectores urbanos digitales permiten atravesar las fortalezas. Una cobertura Wi-Fi universal a internet que abarque toda la ciudad, unida a una serie de micro redes urbanas que, asociadas a entornos concretos, aporten contenidos específicos, podría generar una forma de ciudad en la que se hibridasen verdaderamente los entornos virtuales y materiales. Una ciudad en la que  se confundiesen las personalidades on-line con los roles urbanos y en la que sociedad virtual y sociedad urbana se fundirían. El estrato urbano digital pasaría así a ser no sólo plataforma de acceso al universo digital y por tanto expansión cyborg de la ciudad, sino casi una nueva forma de patrimonio específico de cada lugar, un nuevo espacio para habitar o visitar y un nuevo agente en los procesos interactivos de creación urbana.

El proyecto que aquí se presenta propone, desde un punto de vista teórico, un sistema público virtual de información inalámbrico que proporcione redes de información de contenido específico vinculadas a lugares concretos del territorio y la ciudad. Un híbrido entre las redes privadas de las empresas, instituciones o viviendas y la red pública universal, que devuelva la unicidad a los entornos urbanos también en su estrato virtual.

Esta red, vinculada a entornos urbanos concretos, con un alcance limitado en el espacio y de acceso totalmente público, dibujaría una nueva cartografía urbana a escala uno uno, igual de específica que la material, con la misma capacidad de otorgar identidad a las ciudades y susceptible de ser recorrida y habitada como un nuevo espacio público. La ciudad se desdobla e interactúa con su nueva realidad.

La imbricación de un sustrato virtual de este tipo con la ciudad existente es, sin duda, mucho más compleja que la de superponer a lo urbano un entorno de accesibilidad sin cables a Internet. Los múltiples espacios virtuales, con contenido específico, interactúan independientemente con los espacios urbanos y generan en ellos una transformación. Esta hibridación tiene una sola variable en el caso de conexión a Internet, al mantenerse constante el espacio virtual superpuesto. La nube de información que envuelve estos nuevos espacios mixtos, cuando se asocian a lugares concretos, genera una atmósfera diferente a la inicial y distinta también de la que esa misma información generaría en contacto con un espacio físico distinto. El espacio virtual localizado expande la experiencia urbana de habitar los espacios de la ciudad pero, a diferencia de la conexión ubicua a Internet, subraya a la vez las características específicas de cada entorno.

La accesibilidad espacialmente limitada a contenidos virtuales genera una nueva forma de ciudad susceptible de ser recorrida según parámetros parecidos a los tradicionales. La movilidad física altera entonces la accesibilidad a los espacios virtuales de la misma forma que genera los pasos de unas atmósferas urbanas a otras, el tránsito de una plaza a un parque, de una avenida a una pequeña placita. Al igual que el ciudadano, en sus desplazamientos urbanos, dota de entidad al espacio público, lo erige como un continuo habitable y establece relaciones quizás nuevas entre los distintos entornos públicos. Al moverse por la ciudad los habitantes irían estableciendo nuevas relaciones subjetivas referidas a la información a la que van teniendo acceso a medida que se desplazan

La conectividad universal, la capacidad de estar en contacto directo con cantidades ingentes de información, la posibilidad de compartir de forma inmediata la información propia, genera una nueva forma de ocupar y desplazarse por lo urbano. La conexión permanente implica, en el estrato urbano virtual, una absoluta homogeneidad universal: todos los lugares son exactamente iguales, basta teclear la dirección en el ordenador para que el interfaz de entrada, con su tremenda capacidad tranquilizadora, su efecto casi doméstico, aparezca frente a nosotros.

El espacio virtual se compone de redes privadas de contenido privado y específico, protegidas por contraseñas, sistemas anti-intrusión, cortafuegos, etc. y una red pública, universal y totalmente desvinculada del territorio, que, aunque en permanente transformación, es siempre idéntica, se acceda desde donde se acceda.

Por un lado, en la digitalización de lo público aparece un efecto potenciador de la publicidad: son los entornos conectados; pero existe sin embargo la amenaza de precisamente lo contrario. La máxima potencialidad de un entorno público se alcanzaría entonces en la adyacencia activa de entornos conectados y entornos deliberadamente desconectados, donde cualquier tipo de cobertura virtual fuera neutralizada. Se generarían así discontinuidades en el universo virtual, agujeros, puntos de inexistencia, que permitirían regresivamente alcanzar estatus previos a la digitalización del espacio. Esta forma de ciudad digital conjugaría la extensión virtual de lo público, el cyborg urbano, con reductos de libertad, en los que la desconexión aportaría un camino hacia la desaparición, la oportunidad perdida de estar ilocalizable.

El proyecto que aquí se presenta propone, desde un punto de vista teórico, un sistema público virtual de información wireless que proporcione redes de información de contenido específico vinculadas a lugares concretos del territorio. Un híbrido entre las redes privadas de las empresas, instituciones o viviendas y la red pública universal.

Martijn de Waal apunta en esta dirección: “Las promesas utópicas de estas tecnologías van incluso un paso más allá. Cuando las redes sociales y el rastro que vamos dejando en la ciudad se combinen, la tecnología móvil podrá empezar a funcionar como una guía turística potenciada digitalmente. Al igual que Amazon te recomienda un libro en base a una serie de patrones de consumo, el estrato virtual empezará a recomendarnos nuevos lugares que visitar o gente que conocer. El sistema filtrará la ciudad según sus usuarios y los guiará a los sitios que quieren visitar.[1] y que ni siquiera saben que anhelan. Como se ha explicado ya en este texto, esto es a la vez una expansión cyborg del yo y una reducción de nuestra libertad, que colocaría al habitante en una situación de una todavía mayor indefensión frente a los flujos capitalistas que normalmente orientan los medios.

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1.    estrato virtual y sustrato urbano

En cierta forma, la red de la que hablamos aquí ya existe. La ciudad está efectivamente surcada por infinitas redes privadas o semipúblicas, específicamente vinculadas a entornos concretos. Miles de redes inalámbricas transmiten información banal o tremendamente importante: circuitos cerrados de cámaras de seguridad; bebés que duermen en una habitación mientras los padres, a diez metros, cenan en el salón con la imagen en blanco y negro del niño en un pequeño monitor y su ritmo respiratorio casi monitorizado por una almohada sensible; ordenadores personales de empresas que transmiten todo tipo de datos entre sí, la lista es infinita.

La artista canadiense Michelle Teran estudia estas relaciones entre la arquitectura y el sustrato urbano virtual, entre el cuerpo físico y el mundo intangible de los medios, y en su búsqueda rastrea además las complejas relaciones entre lo privado, lo social y lo mediático. Para ello realiza acciones urbanas tales como recorridos, derivas, proyecciones, acciones participativas y happenings.  En su trabajo invisible networks, desarrollado como taller para los alumnos de interface design de la universidad de Weimar, Teran realiza, junto a sus estudiantes, una radiografía de esta cartografía oculta de la ciudad y la convierte en pública. “A los participantes del taller se los inició en los métodos y el uso de dispositivos para revelar capas ocultas del medioambiente urbano. En una serie de tránsitos a través de la ciudad [Weimar, Alemania], cada estudiante asumió un rol urbano y descubrió, rastreó, editó y presentó sus grabaciones de las redes de la ciudad. Con esta información como base, los proyectos finales se desarrollaron de forma que exploraban, con una estructura narrativa, los efectos e influencias sobre las personas que este tipo de redes genera y cómo podrían éstas desarrollarse e incorporarse más activamente en las facetas más tangibles de nuestra vida cotidiana”.[2]

Estas narraciones, asociadas a un soporte de representación urbana, estarían dibujando una nueva cartografía de la ciudad, a la vez que reescribiendo su historia social. Lo invisible, que al ser interferido se torna súbitamente tangible, pasa a ser algo endémico, transitable, habitable, indisolublemente unido a las calles precisas en las que la información fue recogida. Sin embargo esta información compilada no deja de ser un espectro casual, vacío de toda estructura coherente. ¿Qué ocurriría si se dotara de una coherencia a nivel urbano a estas miles de redes?, ¿no se estaría alcanzando una nueva forma de patrimonio?, el sustrato virtual de la ciudad se convertiría en uno más de los muchos aspectos que la definen, la identifican entre las otras y generan el anhelo de vivirla entre los turistas, los estudiantes, los emigrantes.

De una forma más propositiva, en su proyecto sobre el estrecho de Gibraltar, el colectivo Fadaiat dibuja una traza sobre el territorio mediante la intervención digital, lo cual implica ya una conexión indisoluble entre el sustrato material y el virtual. De la misma forma que los accidentes geográficos o las infraestructuras articulan y equilibran el territorio, esta forma de vectores territoriales puede igualmente generar nuevas relaciones de compensación y erigirse en elementos activos en la conformación territorial.

La relación entre estrato virtual y entorno ha sido explorada repetidas veces. El equipo Ecosistema Urbano proponía para la ciudad de Gerona un proyecto ( /wifirona/ ) que analizaba precisamente esta interacción. El casco histórico de la ciudad, con una normativa totalmente  restrictiva que apenas permite intervención alguna, se ha convertido en un espacio condenado a ser su propio escaparate, un entorno blindado en el que se han bloqueado todos los infinitos procesos dinámicos que llevaron a la ciudad a ser lo que hoy es. Sobre este soporte poco receptivo, Belinda Tato y su equipo proponen una superficie de césped asociada a una conexión wifi a internet. Lo tangible, el cambio superficial de una plaza empedrada a una manta vegetal que invita a sentarse, se asocia a la conexión digital. Se pretende así revitalizar el entorno, al multiplicar las actividades posibles y generar un espacio urbano potenciado digitalmente.

Es especialmente interesante la actividad de The Mobile Digital Commons Network (MDCN)[3]. Creado por el Instituto de Patrimonio de Canadá (Canadian Heritage), MDCN constituye una red que integra artistas, investigadores y empresas dedicadas a la intervención en sistemas de tecnología móvil, digital e inalámbrica. Entre los proyectos recogidos se encuentra Cityspeak[4], programa que propone revertir sobre la configuración espacial y visual de los espacios públicos aportaciones privadas enviadas desde dispositivos portátiles. Es lo que se denomina p2P (personal to Public). Desde 2006 han venido realizando acciones para la ciudad de Montreal y recientemente (2009) han empezado a alcanzar escalas urbanas importantes. A modo de grafitis digitales, un sistema recoge los textos enviados por los ciudadanos (móvil, PDA, portátil) desde un determinado lugar, los organiza y formatea según parámetros concretos y los proyecta sobre el espacio público físico en el que fueron recogidos. El entorno queda automáticamente transformado. El espacio público virtual y el espacio público físico se solapan e interactúan en tiempo real, la acción se retroalimenta de forma que lo proyectado incita a nuevos envíos. Aunque la interacción se da a un nivel muy bajo de complejidad urbana, este proyecto propone una interesante desmundialización de lo digital al asociarlo a espacios concretos y de escala humana, a la vez que constituye una afilada crítica hacia el poder transformador de los medios de comunicación.

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2.    Ground Attached Net

Tras la superposición sobre el sustrato urbano de una conexión Wi-Fi de acceso libre y universal a internet, y la aparición de lo que hemos llamado entornos de libertad, esos espacios desconectados que nos permiten regresar a la no localización, agujeros de la conectividad; el siguiente paso hacia la ciudad virtual podría estar en la aparición de los contenidos específicos. Ground Attached Net, no es más que una intranet urbana atomizada, deliberadamente desconectada, vinculada a plazas y parques concretos, que proporciona contenidos exclusivamente asociados a ese lugar. En el sentido explicado anteriormente para el proyecto Cityspeak, se propone una cierta negación de una de las bases en la génesis de lo digital: la accesibilidad universal. Sin embargo, estas micro-redes no pretenden sustituir la conexión a internet sino complementarla, trazar un nuevo tejido urbano virtual sobre la base compleja de la ciudad, asociado a ella de forma activa, reconociendo las especificidades de cada entorno y potenciándolas. En suma, lo que se propone es de nuevo un universo virtual discontinuo en el territorio, el que aparezcan no sólo vacíos, sino también superposiciones de redes públicas.

Ground Attached Net se propone principalmente como un soporte para contenidos culturales y de ocio, participativos o no, capaz de erigirse como un bien cultural más de la ciudad y entrar a formar parte de su patrimonio. Lejos de una visión patrimonial inmovilista y anclada en la conservación, GAN (Ground Attached Net) propone una forma dinámica de patrimonio que permita activar, en el sentido que le da Landry,[5] procesos creativos de autoregeneración urbana y se erija en soporte de creaciones espontáneas de los ciudadanos, así como de iniciativas públicas o privadas con orientación cultural.

Una plaza pinacoteca. Un parque biblioteca. Durante el festival de Jazz o la Bienal de Flamenco todas las plazas (y sólo esas plazas, en esa ciudad, en ese momento o en todo momento) albergarían conciertos virtuales de nuevos artistas locales o ya fallecidos. Unos jardines enciclopedia botánica. Una plaza blog. Una calle museo. El espacio virtual aparece así como prótesis urbana, como elemento añadido capaz de generar estas dualidades sustantivas, que aumentan la complejidad urbana. En el tránsito hacia una sociedad de bienes del conocimiento, necesario para alcanzar entornos sostenibles (como señala Salvador Rueda), GAN constituiría un catalizador no violento con la estructura urbana actual, por cuanto subvierte por superposición y no por destrucción. La transformación por hibridación virtual es especialmente sostenible.

Estos entornos urbanos de información constituirían una nueva geometría blanda de la ciudad, un mapa de información a escala 1:1, capaz de desdibujar gradientes excesivos de privacidad, nivel social o estrato económico. Serían entonces especialmente relevantes aquellas redes que en su cobertura solaparan entornos inconexos entre sí, que subvirtieran espacios excesivamente mediatizados hacia procesos de consumo exacerbado o de exclusión social. Incluyendo información concreta orientada a la integración (cursos de idiomas, cursos de formación), estas redes constituirían además una herramienta de cohesión social para secciones marginales de la sociedad: inmigrantes, minorías étnicas, etc.

A continuación se muestra una serie de ideogramas acerca de la implantación de redes asociadas al terreno (GANs), aplicadas a al casco histórico de la ciudad de Sevilla

GAN SEC BLOG

Miguel Gentil Fernández, 2009.


[1] De Waal, Martijn. Locative media and the city: from BVLD-urbanism towards MySpace-urbanism. 2008.

[2] Teran, Michelle. Invisible networks, invisible narratives. www.ubermatik.lftk.org

[3] www.mdcn.ca

[4] Lévesque, Maroussia. Bélanger, Lucie. Lewis, Jason. p2P: Cityspeak’s Reconfiguration of Public Media Space. Wi: Journal of the Mobile Digital Commons Network, vol. 1 no. 1. (2006)

[5] Landry, Charles. The creative city. A toolkit for urban innovators. Comedia, Londres. 2008,

[6] García Vazquez, Carlos. Sendra Salas, Juan José. Parra Bañón, José Joaquín.  Otros autores. El patrimonio urbano y arquitectónico desde el paradigma de la ciudad creativa. Memoria de investigación para proyecto de excelencia de la Junta de Andalucía.2009

[7] Florida, Richard, The rise of the creative class (Basic Books, Nueva York). 2002

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